Muchas gracias por todos sus lindos comentarios, los leí y en verdad que me emocione!, muchas gracias por todo su apoyo y por ustedes seguiré escribiendo. Acabo de terminar mi examen y bueno, no fue tan fácil como creí, espero que me haya ido bien. Espero que esta siguiente parte les guste también.

-Bueno, entonces puede esperar a su lado en aquella silla si gusta, por lo pronto hare análisis para buscar la causa de la anemia, que prácticamente puede ser el que no se halla alimentado bien.- Dice el Doctor mientras espera que Seiya se siente al lado de su paciente.

-Muchas gracias Doc- Dice Seiya antes de que el Doctor se vaya a hacer esos análisis. Ahora te ves tan delicada, no como antes que parecía que lo podías todo, piensa Seiya, mientras sujeta su mano. Bombón, he esperado tanto este momento, desde el principio, fue un flechazo… ríe. Aun que tu ibas abrazada de alguien mas, notaste mi presencia, y entonces fue cuando me di cuenta que era nuestro destino. Debí haberte secuestrado…

Al día siguiente, Serena abre de poco en poco sus ojos, los sentía tan cansados y pesados. Observa a su alrededor y se da cuenta que no esta en su cuarto, trata de sentarse y observar bien el lugar, ¿estaba en un hospital? Serena trata de recordar vagamente que había pasado…

-Sei… ya…- ¿Había sido un sueño? Pensó, pero… si fue un sueño, ¿quien la trajo? Le pudo confesar lo que realmente sentía, recordaba sus últimas palabras y la cara de Seiya al momento de escucharla. Desesperadamente trata de levantarse de su cama y buscarlo pero es detenida por la enfermera que llegaba para ver como se encontraba.

-Señorita, hace mal en levantarse, aun se encuentra un poco débil, su novio fue a comprarle algo de comer, pronto vendrá- ¿Mi novio?, pensó, la idea la alegraba al tiempo que se sentaba de nuevo en su cama, como si todo lo demás se disipara, el dolor se había ido. Serena sonreía como nunca antes.

Sus sentidos se agudizaron y escucho como alguien abría de par en par la puerta de la entrada y se dirigía con paso firme y veloz a su cuarto, su corazón le latía tan fuerte que podría sentirlo hasta en su cabeza. Ahí estaba, parado frente a ella, quitándose sus gafas de sol, mostrando esos bellos ojos de los que no estaba cansada de ver y admirar. Dejando todo lo que compro en una mesa de alado, Seiya solo observaba conmovido, como si el tiempo se detuviera y le dejara apreciar más al ángel de quien estuvo enamorado todo este tiempo. Ambos sintieron la necesidad de cortar el silencio, pero simplemente la voz no les salía. Seiya lo único que pudo articular fue un movimiento rápido y envolverla en sus brazos.

-Estaba tan preocupado… ¿por que no comías?, ¿qué había estado tan mal como para no luchar?, pensé que te perdía- Seiya la suelta un poco para verla a los ojos, la chica se encontraba sonrojada y con una mirada melancólica en su rostro.

-El medico acaba de decir que puedes marcharte, que te encuentras un poco mejor pero que no te esforzaras en ningún momento-. Serena dirige su mirada a un lado, se sentía muy apenada de que Seiya la mirara de esa forma, tan débil. No recordaba en que momento su vida se había tornado tan deprimente.

-No te preocupes por los gastos, yo me encargue de eso, si quieres…- Decía Seiya al ver que Serena se encontraba un poco incomoda.

-Si quieres podemos irnos de aquí y conversar mas detenidamente en otro lugar…-

Ambos estaban saliendo del hospital, Seiya cargaba las cosas que había comprado en una mano y con la otra no se aparto del brazo de Serena, pensando que a lo mejor podría sentirse débil y caer. No encontraron palabras que decirse, ambos se encontraban muy confundidos. Serena estaba apenada de que quizá su llamado lo hizo venir obligado. Para Seiya, el hecho de que Serena le llamara lo tenia tan feliz que no podía contenerlo.

Cuando llegaron a casa, Serena abre la puerta y se sienta en la cocina, el viaje del hospital a su casa la había dejado agotada. Seiya se sienta a un lado de ella y le pone los alimentos en la mesa.

-¿Cuando podrás hablarme bombón?... –Decía Seiya al ver que no existía respuesta, Serena posa su mano en su frente, ya no podía retenerlo, tenia que sacar todo lo contenido. Sus lágrimas caían como lluvia estrepitosa, y Seiya no podía evitar sentirse tan abatido. Serena como pudo tomo valor y apretó sus puños con fuerza.

-Después de que te fuiste… en aquel lugar…- Seiya por fin la veía maravillado. –Nunca pensé que te extrañaría tanto, Darien se dio cuenta y sin pensarlo mas se marcho al extranjero… he tratado de sobrevivir sola, pero por alguna razón jamás pude olvidarte, no tenia apetito, no podía dormir, no pensaba en otra cosa…-

Seiya después de escucharla, no sabia si sentirse feliz o abrumado de no saber el daño que le causaba a Serena su ausencia.

-Discúlpame, te hice venir…, jamás pensé que podrías escuchar mi voz, y pensaba para mí que así estaba muy bien, los dos podríamos vivir así.- Seiya no pudo más y la abrazo con ternura.

-¿Como pudiste pensar eso?, nadie te extrañaba tanto mas que yo, desde aquel planeta podía sentirte… pero tenia miedo de aparecer y provocarte desdichas- Seiya se suelta de sus brazos y roba su rostro con sus manos y lo acaricia suavemente mientras la mira.

-Bombón, escuche esas palabras dulces salir de tus labios, puedo asegurar que en mi vida he estado tan feliz. Quiero corresponder ese sentimiento, tan solo si tú me dejaras entrar en tu corazón-

Serena lo mira motivada, sus ojos por fin habían encontrado el brillo que antes habían perdido. Entonces era verdad, lo había dicho. Podía sentir como su corazón quería salirse.

-Seiya…- Serena ríe, su alma por fin era tan liviana. –Mi corazón solo percibe sensaciones cuando estas a mi lado, es contigo con quien quiere estar-. Al decir aquello, Seiya no pudo mas, en un impulso rápido y cariñoso, tomó a Serena por su cuello y la acerco a sus labios, ambos pudieron sentir ese roce acompañado de dulces recuerdos y sensaciones. No entendía por que, pero a Seiya le temblaba todo, era una corriente que lo recorría de pies a cabeza, después de aquello, no podía hacer más que profundizar aquel beso tomándola por la cintura y abrazándola por completo. Serena podía sentir de la misma forma, el aire le faltaba pero no quería soltarlo, había esperado tanto por ese beso que lo demás no importaba.

Por fin, Seiya la estaba soltando levemente, ambos respiraron profundamente y dieron un leve suspiro. –Te amo bombón…-. Decía Seiya después de recuperar su aliento, sus mejillas se encontraban sonrojadas. Serena esbozaba una gran sonrisa, se sentía tan atraída, como si fueran unos niños que aprendían a amar por primera vez.

-¡Pero no se diga mas!... empieza a comer por que si no, te hare comer a mi manera…- Seiya abre un paquete y lo desenvuelve demostrando una hamburguesa y acercándosela a sus labios. Serena ante esto no puede dejar de reír.

-¿Cómo a tu manera?, esta bien, comeré, pero yo puedo comer solita- Decía tomando la hamburguesa entre sus manos, la verdad es que sabia deliciosa, antes había comprado esas hamburguesas y no le ocasionaron el mismo gusto… no podía dejar de reír y comer, sentía que había perdido tanto los deseos de comer, aun cuando ella comía por montones.

Seiya al verla comer no pudo evitar sonreír, ya no importaba nada mas, si sus amigas se oponían el daría la cara, si Darien aparecía daría la cara por ella… Serena acaba de decir lo que siempre quiso escuchar y por nada del mundo la soltaría, aun que, bien recuerda lo que le dijo su princesa, tenia que regresar después de saber como se encontraba sin mas ni mas. No podía decirle eso ahora, por lo menos, esperaría hasta el día siguiente por que ahora ambos tenían que descansar, la noche había sido muy larga.

-¿Que pasa?, estas muy pensativo…- Serena lo mira y cuando Seiya encuentra su mirada se hecha a reír a carcajadas, Serena tenia cubierta la cara de migajas de pan. –¡Que odioso eres Seiya!, ¡se nota que no has cambiado en nada y aun te ríes de mi!- Seiya trata de aliviarse y con una servilleta delicadamente remueve las migajas de los labios de Serena. Se siente paralizada observando sus hermosos ojos ante aquel gesto, parecemos novios, pensó, mientras reía.

Serena se dirijio al baño para ducharse, no duro mucho para estar mas tiempo con Seiya, el solo pensar que dormirán juntos en su cama hacia su corazón brincar de emoción. Al salir cambiada ve a Seiya sentado aun en la mesa, sonriéndole.

-¿Bueno, entonces, que quiere hacer mi dulce bombón hoy?- Seiya levanta toda la basura de la mesa y se dispone a tirarla. Serena va sigilosa detrás de Seiya y por debajo de sus brazos alza los suyos capturando su cuerpo, su cabeza reposa sobre su espalda. Seiya siente una corriente por todo su cuerpo al sentir tan cálidos brazos recorrerle por la cintura.

-Quiero estar contigo…- A que se refería su dulce bombón, el se encontraba con ella, o acaso, ¿quería algo mas? –Solo quiero estar así, por mas tiempo…- Eso era, Serena quería llenar todo el tiempo que no estuvo con el. Seiya no hizo más que voltearse y cargarla en sus brazos llevándola a su cuarto. La coloco en su cama suavemente y el se recostó a su lado abrazándola nuevamente.

-Dime que ya no habrá nada que nos separe…- Decía Seiya abrazando su cintura y observando esos ojos azules llenos de ternura. Serena acaricia el cuello de Seiya llegando hasta sus cabellos amarrados por una cinta. Serena pega su frente a la de el y le sonríe.

-Yo no quiero separarme de ti, ¿eso te basta?- Seiya no puede dejar de estar tan hipnotizado por esos radiantes ojos, ni por esas caricias tan tiernas que lo dejaban débil por unos segundos, pero ahí estaban, sus labios rosados que querían que los acariciara y si Serena no dejaba de acariciarle el cuello seguro iba a desmayarse, o peor aun, tornarse salvaje. Serena al ver a Seiya sonrojado y siguiendo su mirada, encuentra lo que estaba buscando.

-¿Tienes miedo?...-

-No…-Seiya lo niega entrecortadamente, desesperado deposita sus labios con los de Serena, encontrándose cada labio con el otro. Serena abraza su cuello aferrándose a sus labios, sabían tan dulce y cada ves que los aprisionaba más sus respiraciones incrementaban. Serena dio por terminado el beso de Seiya al bloquearlos con sus dedos, los cuales Seiya sigue besando sin importarle.

-Tenemos una semana para nosotros dos solos- Dice Serena mientras el abre sus ojos para encontrarse con una Serena muy sonrojada. Una semana, ¿Qué no podrían hacer en una semana?, posiblemente conocerse de pies a cabeza, aun que eso ella lo decidiría. También estaba el pequeño detalle de la princesa Kakyuu, su deber aun sigue en pie. Pero, al encontrarse con esos ojos, no existía nada mas… seguramente debían entenderme, cuando se trata del verdadero amor y lo sientes de pies a cabeza no importa el mundo.

Seiya solo podía oprimir mas el cuerpo de Serena al suyo, se sentía tan bien rodear su pequeña cintura y posar sus labios cerca de su cuello oliendo el perfume de su cuerpo, Serena al sentir sus respiraciones en su cuello se estremecía rodeando sus brazos en su cabeza, acariciando su cabello tan hermoso. Así permanecieron un tiempo, sus corazones iban a estallar, jamás hubieran pensado que estarían así de cerca.