Buenaaaaas! ninguno de los personajes de Inuyasha me pertenece, solo son un pequeño puente para que mi historia pueda llegar a ustedes por este canal! comentario adicional abajooo!
Amor en tiempos de Guerra
Bankotsu se encontraba admirando la belleza de la tribu de los Shinichintai, todos eran Indarrean, por lo cual muchos de sus poderes antes dormidos ahora se encontraban desarrollándose junto con los de su hermano Blacke, aquella mañana después de una buena noche de descanso la anciana de allí que de sorpresa era la anciana Kaede que en su momento trabajo en el palacio para cuidar y entrenar a Kagome, ahora se encontraba con los suyos, aquella anciana los había recibido con los brazos abiertos y con mucho entusiasmo, se levantó y alisto para ir con la anciana, su gemelo ya se encontraba afuera de la choza de la anciana Kaede.- Te has quedado dormido...- Le dijo mientras le golpeaba la frente con un dedo.- No puedes querer tanto a tú cama B...- Le dijo el de ropa negra, Bankotsu odiaba que su hermano fuera tan madrugador.- Ya basta Blacke...- Le dijo mientras se adentraba a la choza de la anciana Kaede.
Sotoliryos era pura vegetación y aquellas casas o chozas era una con la naturaleza, se había adaptado rápido a aquel estilo de vida, aunque su hermano Blacke aún le costara adecuarse ante la falta de más sitios que visitar, la anciana Kaede estaba sentada frente a una fogata, era una vieja muy sabia decían los de la villa, pero Bankotsu lo dudaba.- Tomen asiento...- Le dijo, mientras que lanzaba en el fuego unas especias, pronto el lugar se volvió frío.- He de decirles que hace mucho he esperado este momento...- Mientras la vieja hablaba el fuego se avivaba.- Su futuro es incierto, el de ambos, ambos han nacido para brindarse equilibrio y si uno de ustedes muere, el otro morirá eventualmente de la pena...-
-. ¿Para que nos dice esto anciana Kaede?-Preguntó Bankotsu.-
-. Porque en un futuro sucederá, estamos en guerra, y ambos son maravillosos, pero si uno de ustedes mueren y el otro se deja morir, ¿que significado tiene todo lo que han pasado?-Ambos darían su vida el uno por el otro, y sin su mitad no serían nada, allí acabaría todo, no querían traer al mundo a alguien a sufrir lo mismo que habían sufrido ellos de pequeños.- La vida sigue después y no quisiera que alguno de ustedes se quedara a esperar solo la muerte, sueñen y aprendan a vivir plenamente, la muerte es solo el siguiente paso...- Les habló a ambos.- Ahora, quisiera por favor que buscarán para mi unas flores en el bosque, he querido hacer te de amapola de fuego desde hace mucho para relajar mis nervios...- Bankotsu y Blacke dejaron a la anciana loca de la villa para buscar su encargo, aquella anciana estaba loca...
O era lo que ambos habían creído, Kaede había observado su futuro, y uno de ellos debía vivir...
Sango y Miroku llevaban veinte meses de pueblo en pueblo, en Arhick la ciudad de Motu y todo el Reino de Afora la guerra aún no había tocado tierra, pero lo que era Luxemberg Miul y Noxexs era un cuento muy distinto, en ese momento se encontraban cerca del río de los lamentos en Noxexs, Sango tenía a una niña la cual agonizante en sus brazos dio el ultimo respiro, Sango cerró sus ojos y una lagrimas rodaron por sus mejillas, Miroku no había dicho nada, aquella aldea había sido atacada y no habían podido hacer nada por evitarlo, solo habían encontrado a la niña moribunda, por eso Miroku hizo una gran hoguera para crema a todos los del pueblo, era lo mínimo que se merecían después de tanto horror.- Espero que los dioses se apiadan de sus almas...- Dijo Miroku.-
-. Los dioses no están con nosotros Miroku...- Respondió seca.- Los dioses no marcarían a tantos niños a morir...-Lo miro y lamento como había sonado.- Lo siento, pero todo esto esta mal, hemos ayudado a muchos, pero aún creo que hemos perdido a tantos que...- Miroku acarició el rostro de Sango y le sonrió.- ¿Sabes? tú sola no puedes salvar al mundo...- Le dijo.- Algunas veces quisiera tener tanto poder para acabar con tanta miseria que daría lo que fuera por...- Miroku toco sus labios y calló para mirar a los ojos azules de él.
Aquel tiempo había sido para conocerse, para molestarse y odiarse de a momentos, para respetarse y aprender a trabajar en equipo, Sango nuevamente estaba molesta por la guerra, y no podía, en realidad nadie podría, porque la culpa no era de ellos, la culpa era de Kaguya, y hasta no derrotarla no podrían hacer nada, Sango cerró los ojos por un minuto y respiro.- Princesa debemos continuar...-Le dijo Miroku mientras le mostraba una carta.- He recibido noticias de Valera y Salazar, quieren vernos en las isla de Feturae para que tengamos un pequeño momento de paz...-
Aquello sonaba bien, Sango necesitaba descansar un poco de la guerra y de ayudar a todos antes que ella, Miroku esperaba que aquel viaje pudiera hacer algo bueno en ella...
Inuyasha y Kagome se encontraban enfrascados en una situación delicada, la evacuación del reino había comenzado hace casi un año, y aunque aún quedarán personas en el reino, no eran tantas, e Inuyasha consideraba que Kagome debía irse con el último viaje, pero aquello para Kagome no podría ser, no aún, la perla de shikkon debía ser purificada cada cierto tiempo, y si ella no lo hacia entonces todo el trabajo de retener a Kaguya en su prisión habría quedado en el olvido.- Deja de molestar, no me iré de ninguna manera, debo proteger la perla, y hasta entonces no me moveré de aquí...- Explico de nuevo.- Ahórrate tus comentarios tontos de que moriré si no tengo a alguien quien me cuide, soy grande y he demostrado que puedo cuidarme...- Habían atacado el castillo más de los que les gustaba admitir, y en todos los ataques Kagome siempre había salido ilesa debido a su luz, Inuyasha lo sabía muy bien.-
Inuyasha respiró de nuevo, pero pensó que no la haría cambiar de opinión, Kagome había resultado ser mas terca que Kikyo y mucho más espontanea, por eso temía que si se quedaba podría pesarla algo, Kaguya había dejado muy en claro que destrozaría a sus enemigos, y claramente Kagome era un enemigo debido a que ella aminoraba la energía maligna en el palacio, a lo lejos se escucharon los gritos de Izayoi, Inuyasha y Kagome los escuchaban con frecuencia, Kagome lamentaba mucho el estado de la reina, pero no tocaba el tema, para Inuyasha era aún muy doloroso tener que hablar de su madre en aquel estado, no había mostrado mejoría alguna, y no sabía si la tendría algún día, Kagome lo mira y fue hasta él, tomo su mano en muestra de apoyo.- Estará bien algún día...-
Aquello no había hecho nada, aquellas palabras no le harían efecto a su madre, pero en su corazón quizás un poco.
Luego de dos semanas de viaje en el lomo de Kirara, el gato mágico de dos colas que su abuela le había regalado al salir de Luxemberg, Miroku se había encariñado con la gata, y era más que amorosa con él, a Sango algunas veces le desesperaba que aquel gato prefería a Miroku por encima de ella, pero no hacía nada por evitarlo, Miroku era un bromista de primera y a Kirara al parecer eso le gustaba, a los lejos el Impero de Feturae se encontraba a la vista, las arenas blancas y en la orilla se encontraba una pelirroja esperando paciente a que ellos tocaran tierra. Cuando lo hicieron Valera corrió abrazar a Miroku con la más hermosa de las euforias, Valera estaba más que feliz de verlo, y verlo feliz la hacía más que feliz.- ¡Bienvenidos!-Les dijo a ambos.- Cariño...espero que Salazar lo este haciendo bien para tenerte así de contenta...- Valera rodó sus ojos, los malos chistes a la orden con Miroku.- Espero que no espantes a Sango con tan malos chistes...- Le advirtió a lo que Sango entre risas pudo contestar.- Los hace peores...- Ambas mujeres se abrazaron, Valera los guió por la isla y les enseñaba lo hermosa que esa la isla de Feturae, Sango admiró todo, las construcciones blancas y muy frescas, mujeres hombres y niños convivían en paz, a Sango le encanto aquello, las islas estaban fuera del alcance de la guerra por el momento.- ¿Donde esta Salazar? No me digas que lo asesinaste y por eso estas tan feliz...- Valera le golpeo la cabeza con la mano abierta Miroku no había cambiado para nada.- Se encuentra en casa...- Le dijo mientras caminaban por un senderó que conducía a una montaña, en lo más alto había una cabaña hermosa, de pura madera con un pequeño balcón en el segundo piso y un jardín de flores exóticas al frente, cuando los invitó a pasar escucharon la voz de Salazar regañando a alguien, Valera simplemente rodó los ojos hasta que los guió a todos a la sala, bonita y espaciosa, siguieron por un largo pasillo y salieron por una puerta que los llevó al patio de la casa, en donde Salazar discutía con una niña hermosa de cabellos negros y ojos azules y penetrantes.
Salazar cuando los vio los saludo con gusto, se veía muy cambiado, con unas cuantas arrugas alrededor de los ojos.-¡Bienvenidos!-Mientras cargaba a la niña los abrazó, ambos se veían dichosos y felices de estar juntos.- Dejenme presentar a la niña más hermosa de todo el mundo...- Les mostró a la pequeña, blanca y sin rastro de pecas como ambos padres.- Su nombre es Amira...- La niña se refugió en el pecho de Salazar.- Esta demás decir que es nuestra hija...- Miroku se contentó y lo felicitó por aquello, había mucho que contar. Ambas parejas hablaron de lo que habían pasado todo aquel tiempo sin verse, Amira tenía apenas un año de nacida, y era la adoración de ambos, no había sido planificada en absoluto, pero notaron que Salaza se veía mucho más mayor de lo que realmente era, al caer la noche Valera durmió a la pequeña y fue a su encuentro para tomar un poco de té.- Así que ahora están más que bien...- Les dijo Miroku.- Me alegro mucho por ambos...-
-. Gracias...- Salazar sonrió agradecido, aquella vida era un sueño hecho realidad, pero todo sueño tenía un precio.- Hay algo que deben haberse estado preguntado desde que llegaron...- Señalo sus arrugas.- Valera me ha hecho...-
-. Basta de estar bromeando con eso Salazar...- Valera rodó los ojos y continuó con la explicación.- Hace unos meses todo estaba bien, pero Salazar ha estado envejeciendo de forma prematura, así que cuando decidimos mudarnos aquí, hemos hablado con Tsukuyomi y nos ha dicho que lo que esta sufriendo Salazar es un efecto colateral de los ataques de los amissfilius...- Explico.-
-. Es algo que pudo haber matado a cualquiera...- Siguió Salazar.- Pero no a mi, por eso estoy envejeciendo y he estado preocupado por toda esta situación...-Sango los observó ambos tomaron sus manos en señal de apoyo incondicional- No puedo salir de esta isla, si salgo sería directamente a Sotoeternal, ambos sabemos que allí podría haber una cura...-Le dijo a Miroku, ambos sabían de los secretos que escondía aquella ciudad escondida, pero ambos sabían lo peligroso que podría ser al final.- No quiero morir sin ver a mi hija formar una familia, cargar a uno de mis nietos, envejecer junto a Valera para que no se sienta sola y amargada...- Rió ante lo último, Valera solo se limpió uno de sus ojos acuosos.- Somos hermanos Miroku, y quisiera que tú junto a Sango cuidarán a Amira para cuando yo no este...- Les dijo
-. Valera me parece bastante capacitada para ese papel Salazar...- Habló Sango.- No querrás que nosotros nos llevemos su luz, afuera esta la guerra.-
-. Lo sé, pero si sigo envejeciendo tan rápido tendré que marcharme a Sotoeternal, no quiero que mi hija crezca en un lugar así...- Ambos recordaron su estancia en el lugar, había zonas prohibidas que ellos desafiaron y aquello podría traer consecuencias para la hija de Salazar.- Sabes de que hablo Miroku...-
-. Haré lo que sea por proteger a los tuyos mi amigo...- Le dijo Miroku.- No te preocupes por el futuro, aquí estarán bien...-
-. No por mucho tiempo...- Dijo Valera.- Hemos recibido cartas de Abby, las cosas no se están aligerando, todos tienen miedo, y hay tanta muerte que no me permito pensar si en algún momento decidimos salir de aquí...-
-. Los entiendo, y aún más cuando tienen a alguien tan pequeño que depende de ustedes...- Dijo Sango.- ¿Qué han dicho las medium de aquí?-Preguntó Sango.
-. Este es solo el principió, algo muy malo va a pasar, y cuando pase espero que Amira este segura...-
Los cuatros se miraron preocupados, la guerra estaba allí afuera, lejos de esas islas, lejos de ellos, pero era cuestión de tiempo de que llegará hasta ellos, alguien había tocado la puerta entonces Valera fue a ver quien podría ser tan tarde, cuando regreso con una carta en sus manos miró a la princesa con rostro confundido.-Sango...- Llamó.- La reina Calipso...-
-. ¿Que sucedió con mi abuela?-Sango estaba al borde, esperaba que no fuera nada malo.- Dicen que estuvo en el frente hace dos semanas, llevaba desaparecida dos días y hoy la han encontrado gravemente herida, debes irte...- Salazar se levantó y se ofreció a llevarla de inmediato, sabiendo las consecuencias que aquello acarrearía, dejando sola a Valera y llevándose a Miroku y Sango Salazar los transportó tan rápido como pudo, cuando llegaron al palacio de Umi Salazar quiso continuar con ellos pero Miroku lo detuvo.- ¿Qué haces?-Le preguntó-
-. Estoy acompañándolos...- Le dijo simple.-
-. Vuelve con Valera, ella te necesita más, yo estaré aquí, prometo escribir cualquier cosa que pase...- Le prometió entonces que estarían en contacto, Salazar desapareció y Sango ya estaba con su abuela, Miroku simple espero hasta que ella saliera de aquella habitación.
Sango entró y todos la reverenciaron, entonces pensó en lo peor, y quiso llorar pero oyó a su dulce abuela reír.- ¡Oh por los dioses!- No aguantaba la risa, y a Sango no le causaba gracia alguna.- ¡Tú rostro de verdad que ha sido un poema!- Siguió hasta que una de las mujeres curanderas le daba un medicamento agrío, allí fue su momento para reír.- No es gracioso...-Acuso la reina.-Tampoco que finjas haber muerto...- Le dijo.- Salid todos...- Pidió la reina, todos despejaron la habitación y entonces allí en aquella confiable soledad entre ambas Calipso la miró.- Has cambiado...- Alago.
-. Tú no tanto...- Se sentó cerca de ella, y tomo su mano.- ¿Podrías decirme que sucedió?- Preguntó, sabía que su abuela era fuerte y si había desaparecido por aquel periodo de tiempo el enemigo era algo de temer...- Kaguya ha reclutado a soldados caídos...- Comenzó a explicar.- Me he encontrado a Koga, y ha querido matarme, Kaguya ha aprovechado la oscuridad en él para usarla a su conveniencia..-
-. Por todo lo bueno...- Exclamó Sango impresionada.- ¿Qué harás ahora?-
-. Yo nada...- Le dijo Calipso.- Estoy vieja para estos conflictos, y creo que quisiera descansar un poco en el palacio...- Reveló.- No puedo hacerlo hasta que muera...-
-. Me estas pidiendo que te suceda...- Le dijo Sango claramente.-
-. Ya tienes veinte...- Le dijo.- No es lo que quisiera, pero...-Reveló su mano derecha la cual estaba vendada.- La lucha ya no es para mi, y antes de dejarte a la deriva prefiero guiarte hasta el trono yo misma...- Le explicó, Sango con ojos acuosos pensó en lo peor.- Hace mucho tiempo...- Comenzó a relatar mientras limpiaba de la mejilla de su nieta una lagrima traviesa.- En Sotoeternal y más tarde aquí en la habitación de cristal para ascender el trono todos mis familiares que ame estuvieron conmigo, me enseñaron grandes cosas, y revelaron que moriría al tener a mi cuarto bisnieto...- Reveló.- Tengo el primero de Sota, pero debido a la situación dudo mucho que Suki sea hermana mayor muy pronto, Nayi esta preocupada por todo, y no es momento para ella, pero tú...-
-. Abuela...-
-. Querida nieta...-Rió tanto como pudo.- He leído tus cartas y se que te ha acompañado puedo sentirlo sabes...- Sonrió a Sango.- Te prometo que cuando deje este mundo vendrán cosas buenas, los dioses me tienen un lugar de primera para cuidar a todos mis seres queridos...- Sango la abrazó y lloró sobre su pecho, siempre había considerado su abuela eterna, casi más de novecientos años, su abuela era una guerrera en toda la extensión de la palabra. Calipso la abrazó y jugo con su cabello, pronto se iría pero sabía que ella estaba en buenas manos...
Sango después de un rato salió de la habitación, su abuela estaba dormida y cansada, esperaba que se recuperara pronto, cuando se dio cuenta Miroku estaba en el pasillo esperando por ella.- ¿Como esta?- Preguntó, entonces sango contó porque debía quedarse, y el porque de las cosas, lloró un poco más cuando Miroku la abrazó fuerte, cuando se calmo Miroku hablo.- Buscaras a tú príncipe ...- La hizo reír ante ese comentario.- No, puedo reinar sin nadie a mi lado hasta que ella no este...- Le dijo.-
-. Entonces imagino que buscarán a alguien apto para el papel de príncipe consorte.- Dijo esta vez serio.-
-. En cuestiones del corazón nadie manda, estaré con quien quiera estar, así como lo estuvo mi madre y mi abuela, y eso es un hecho...-
-. Me alegro entonces...- Miroku con las manos temblando de los nervios sacó una pequeña caja de madera, nada ostentoso era simple, cuando abrió y le reveló en su interior lo que había Sango se sonrojó, y miró con encantó a dos navajas, con pequeños diamantes incrustados.- No debiste...-
Sango las había observado y enamorado de ellas cuando cruzaron el desierto hace meses, pero no había querido comprarlas aún, eran costosas para ella en ese momento tan lejos de su hogar y debía ser precavida con el oro que contaban para vivir, no podía depender de su titulo ni lo quería hacer, por lo tanto tenía otras prioridades que atender, Miroku debió haber visto lo que aquellas dagas hicieron en ella, lo miró y sintió su corazón latir un poco más, Miroku no era un hombre ordinario.- Gracias...- Lo abrazó tanto como pudo y se sintió la mujer más afortunada, quizás doncellas y otras princesas querrían una propuesta de matrimonio, pero ella no quería eso, no cuando un hombre como Miroku se preocupaba para darle un regalo nada ostentoso y que le gustaba más que cualquier otra cosa. Por su lado Miroku estaba en las nubes, había acertado en aquel gesto, Sango no era mujer de querer vivir en un mundo rosa, y quería que estuviera segura y feliz, por eso las dagas.- Espero que no las uses en mi contra..-
Ambos rieron, quizás no eran una pareja de ensueño pero ellos a su manera se querían y respetaban tanto como para poder comprenderse con pocas palabras...
Un poco de romance, un poco de amor rudo
Espero les guste!
Saludooos!
Jenny California
