- ¡Te dije que quería que hoy fueras la de siempre! ¡Y cada vez que me miras lo haces como si mañana mismo me tuvieran que enterrar! Por favor, Lily, no me ayudas así.- le dijo Angy al día siguiente, mientras hacían los deberes.

- Lo siento Angy... ¡pero no puedo evitarlo! ¡Entiéndeme!- le contestó Lily. Angy se la quedó mirando unos segundos y sin decir nada más se levantó.- ¿Dónde vas?- preguntó Lily.

- A dar una vuelta por el lago- le contestó sin mirarla- cuando vuelvas a ser la misma de antes, búscame.- le dijo girándose a mirarla un microsegundo, para luego irse por el agujero del retrato.

Lily miró por donde se había ido su amiga. Tenía razón, pero no podía evitar pensar en su enfermedad a todas horas. En ese momento alguien se sentó en el sitio que había quedado vacío.

- No tienes que preocuparte tanto, Evans.- le dijo James.

- Potter, no tienes ni idea de lo que hablas, así que déjame en paz- le azotó Lily de mala gana y apunto de levantarse para irse.

- Tienes miedo- dijo James y Lily se lo quedó mirando sorprendida- miedo a que sufra demasiado, a que su vida no sea como había planeado y eso te hace sentir mal por lo injusta que es la vida. Pero no tienes que preocuparte tanto, de momento ella está bien y podéis disfrutar de la vida juntas y hacer lo que queráis.

- Sigues sin entenderlo, Potter- le dijo Lily. Toda la sala común los miraba sorprendidos. Pocas veces él y Lily mantenían una conversación civilizada, normalmente ella le chillaba y él la provocaba para que perdiera los nervios.

- Sí lo entiendo, porque sé lo que tiene Angy- Lily abrió mucho los ojos- me lo dijo Remus ayer por la noche cuando volvió de dios sabe donde. Él tampoco está bien. No sé muy bien que es esta enfermedad pero si que puedo entender la gravedad que supone.- Lily le miró sorprendida- no soy tan capullo e imbécil como crees.

- Yo no...- intentó decir Lily.

- Déjalo.- dijo James sonriendo- volveré dentro de un rato para molestarte, no me falles- le dijo levantándose y guiñándole un ojo con una sonrisa de seductor.

- ¡Vete a la mierda, Potter!- le contestó Lily medio enfadada.

- Puedes insultarme mejor, Evans- le soltó- nos vemos luego, pelirroja.

Lily miró las escaleras por las que se había ido James. Realmente ese chico era bipolar, sino, ¿cómo podía ser un capullo tantas veces y un encanto de chico en contadas ocasiones? Rápidamente sus pensamientos se fueron hacia Angy. Ella tenía razón, no era la misma con ella, pero iba a serlo de nuevo.

ooOooOooOoo

Sirius entró en la biblioteca y todas las miradas se fueron hacia a él. ¿El gran Sirius Black, el sex symbol del colegio, el "yo no pongo un pie en la biblioteca ni harto a vino" no solo había entrado sino que además se estaba dirigiendo a unas estanterías para... buscar información en un libro? ¿Un libro? ¡No! ¡En varios! ¿¡Quién era ese y que habían echo con Sirius Black!?

Muchos de los presentes en la biblioteca lo estaban mirando con curiosidad, otros con asombro, y alguna que otra chica embobada "pero mira que guapo está leyendo ese libro... ¿por qué no lo hace más a menudo?"

Sirius, ajeno a todo aquello, se fue a la sección que buscaba aunque le costó un poco encontrarla. La sección de Muggleología estaba repleta de libros sobre costumbres, cuentos infantiles, inventos... los ojeó, aunque sabía que esos libros no le iban a servir de nada, seguramente. Entonces encontró cuatro libros que le podían servir para lo que él estaba buscando. Cogió los cuatro, y notando que ya había estado suficiente rato en la biblioteca, con el permiso de Madame Pince se fue con los libros para leérselos con tranquilidad en su habitación.

Durante el camino hacia la sala común, pensó en las últimas veces que había visto a Angy. Realmente no parecía estar enferma, algo pálida a veces, con ojeras, pero siempre con su sonrisa en el rostro. El día anterior había sido la primera vez que no la veía como siempre, sus ojos estaban apagados y rojos, y su característica sonrisa parecía haber desaparecido aunque ella intentara hacerla aparecer.

Llegó a la sala común y no vio a ninguno de sus amigos, ni a Sanders ni a Evans, así que se dirigió hacia su habitación a leer los libros que había cogido de la biblioteca. Entró y se dirigió a su cama y recostándose en ella cogió el primer libro.

- A ver...- dijo mirando en el índice- cáncer... cáncer... ¿dónde estás...? Ah! Aquí estás! Página... 153.- pasó las páginas del libro hasta llegar a la página que estaba buscando- viene del latín... y del griego... afección clínica... carácter maligno... alteración morfológica y funcional...- siguió leyendo todo el párrafo que hablaba de ello y cuando acabó, miró el libro confundido- ¿Qué coño me están contando? ¡NECESITO UN TRADUCTOR! ¡Subtítulos! ¡Algo! ¿Quién puede entender esto? ¡Por Merlín, esto es más raro que el chino!

- ¿Ahora hablas solo, Padfoot?- dijo una voz saliendo del baño. Sirius se sobresaltó mirando hacia allí.

- Joder Prongs, menudo susto me has dado.- dijo mirándolo- estaba leyendo.

- ¿Qué? Sirius... ¿te encuentras bien?- preguntó James sorprendido.

- Claro que estoy bien- contestó- estoy leyendo que clase de enfermedad tiene Sanders, para estar informado y eso.

- Ah... vale, ahora lo entiendo todo- dijo James mirándolo de manera suspicaz- Pues nada, tú sigue leyendo, que yo me visto y me voy a molestar a cierta persona.

- Evans no estaba en la sala común cuando he llegado- James puso cara de decepción, pero se recuperó en seguida.

- La esperaré- dijo simplemente.

- Esto lo llevas haciendo desde cuarto... y ahí sigues, tú esperándola y ella insultándote.- dijo mientras cogía el siguiente libro.

- Gracias por recordármelo- dijo irónico.

- De nada amigo, ya sabes, cuando quieras aquí está tu fiel amigo Padfoot para recordarte todas tus meteduras de pata y tu situación con Evans.- James hizo un gesto grotesco con el dedo corazón de una de sus manos, se vistió y sin decirle nada a Sirius que estaba concentrado leyendo el segundo libro se dirigió a la sala común.

Sirius no había acabado de leer el segundo libro que ya lo cerraba y dejaba encima de la cama mirándolo enfadado.

- Joder, si el primero era raro este... ¡la madre que lo parió! ¡Si se deben necesitar cuatro carreras o cinco para entender lo que dice! ¡Eso no lo deben entender ni los muggles mismos! En fin... sigamos.

Siguió con el tercero y luego con el cuarto y cuando acabó, miró los cuatro libros. ¿Había sacado algo claro de lo que le pasaba a Sanders? ¿Había entendido de que iba todo eso? Realmente no había entendido ni palabra y ahora aún estaba más confundido que antes, ya que en dos de los libros decía que se podía controlar si no sé que cosas estaban poco desarrolladas y dependiendo del tipo de cáncer. Porque sí, una de las pocas cosas que había aprendido era que había distintos tipos. ¿Cuál tendría Sanders?

ooOooOooOoo

Angy se encontraba recostada en un árbol mirando el lago, como los tentáculos del calamar gigante salían a la superficie de vez en cuando y producían ondulaciones en el agua. Le relajaba ese lugar y le ayudaba a pensar. Lily y Remus sabían que cuando estaba mal ese era el sitio al que siempre iba y por eso no se sorprendió que cuando llevara una hora allí alguien se sentara a su lado.

- Me voy a enfadar contigo como te vea mucho por aquí, pequeña.

- Déjame, lobito, sabes que lo necesito- le contestó Angy.

- No, no te voy a dejar- le contestó- porque si alguien le dice a uno por lo que sea que no quiere que se le cambie la manera de tratarlo, el otro tampoco debe cambiar respecto a como era antes. Es lo justo.

- No me toques los ovarios, Remus, que no esta el horno para bollos.

- Ah! ¿Entonces si tu no estás de humor te tenemos que dejar de hablar por qué vas a cambiar respecto como eras antes? ¿Lo que sirve para unos no sirve para otros? No me hagas reír, Angy.- Angy levantó la vista y le miró. Sus ojos estaban cristalinos. Remus la miró y vio realmente que no lo estaba pasando nada bien que ella necesitaba que ellos no la trataran con pena o compasión porque sino ella se derrumbaría antes.- Angy... lo siento.

- Pero tienes razón- le contestó- aún así sabes porque no quiero que me tratéis distinto... ¿verdad?

- No lo sabía hasta hace unos segundos...- le dijo y la pasó un brazo por su hombro, acercándola a ella- pero sabes que te puedes desahogar conmigo.

- Lo sé, pero todo esto...- cerró los ojos con fuerza, abrazándose a Remus, luego suspiró- no me lo esperaba, Remus. Estaba bien hace cinco meses pero empecé encontrarme mal cada dos por tres, a notar que algo estaba pasando... y aunque sabía que pasaba algo, no pensaba que fuera precisamente esto. ¿Y sabes una de las cosas que me fastidia de todo esto?- Remus negó- que no sabré que se siente estando enamorada, no sabré nunca lo que es esta clase de amor... esta claro que ahora, una vez diga lo que tengo, ningún chico se fijará en mi y no les culpo. ¿Quién querría salir con una persona que sabe que va a morir demasiado pronto? Yo no querría y tampoco me gustaría que un chico sufriera por lo que me va a pasar...

Remus la miró, no sabía que decir. No sabía como animarla, ni como quitarle esa idea de la cabeza, porque, realmente, él también pensaba así. Simplemente la abrazó, para que supiera que estaba allí, que él estaría con ella hasta el final.

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- ¿Eres imbécil o qué te pasa?- chilló Lily mirando a James furiosa.

- No te pongas así, Evans. Solo era una broma- contestó James tranquilo.

- ¿¡Una broma!? ¡Llevaba más de una hora con esa redacción! ¡Y tú has borrado del pergamino todo lo que había escrito!- dijo Lily intentando pegar a James, pero él la tenía bien cogida para que no le diera ningún golpe mientras una sonrisa se le iba dibujando en su rostro- ¡Y es que encima te ríes! ¡Idiota!

- Tranquila fierecilla... que esto tiene solución. Ya verás.- le dijo sonriendo.

- ¡Claro que tiene solución! ¡Porque ahora la redacción de Encantamientos me la harás tú!

- No hará falta- dijo James cogiendo el pergamino en blanco, apuntó la varita en medio del pergamino y murmuró unas palabras que Lily no logró entender- ¿Ves? Ya está. Solo quería molestarte un poco- añadió devolviéndole el pergamino y sonriendo travieso.

- Eres...- empezó Lily.

- ¿Encantador?

- Más quisieras... eres un gilipollas, Potter. Déjame en paz de una vez- contestó Lily con la voz fría y mirándolo con desprecio. Le quitó de las manos el pergamino, recogió lo que había dejado encima de una mesa para hacer los deberes y se fue.

- Te has pasado, James- dijo una voz a sus espaldas.

- No creas. La he visto aguantando una sonrisa cuando le he dicho que era para molestarla.- contestó girándose hacia la voz. Era Remus que venía con Angy- ¿Qué tal, Sanders?

- He tenido días mejores.- contestó Angy- Por cierto, con lo que has hecho ahora Lily debe de estar yendo de un lado para otro de la habitación poniéndote verde, así que voy a ver el destrozo que debe estar haciendo.- sonrió a Remus y después se dirigió hacia las escaleras que llevaban a la habitación de las chicas de séptimo.

- Evans está loca por mí, sino, ¿por qué estará ahora rompiendo todo lo que encuentra a su paso?- dijo James risueño.

- Para no ir a Azkaban por asesinato, amigo...

- Tonterías- contestó James- por cierto, ¿sabes que Sirius fue a la biblioteca?

- ¿Qué?- chilló Remus, sorprendido- ¿estamos hablando del mismo Sirius?

- Se ve que ha ido para investigar sobre la enfermedad de Sanders..."para estar informado y eso" según él. Ha sacado cuatro libros de la biblioteca y lo pillé desesperándose porque no entendía ni palabra.- le contó.

- Lógico, seguro que los libros son con lenguaje muy técnico, claro que no entenderá nada. Anda, vamos a ver que nos cuenta sobre su investigación, a lo mejor resulta que al final ha entendido algo- dijo Remus.

En la habitación de las chicas, Lily estaba usando todo su rico vocabulario para desahogarse de la broma de James y de paso, insultando al joven Potter un poco también.

- Ese estúpido, ¡cómo se atreve a gastarme una broma así! Como si no supiera después de siete años que no se puede jugar con mis deberes... a veces es un completo capullo... maldito crío mimado de los cojones...

- Tranquila Lily... respira... era una simple broma... con tus deberes, sí, pero una broma.- dijo Angy intentando calmar a su amiga.

- ¿¡Una simple broma!? Angy, ¡era mi redacción de Encantamientos!- dijo Lily exasperándose

- Pero solo puso un hechizo desilusionador. Luego volvió tu redacción a la normalidad, Lily, no es para tanto- Angy intentaba hacerla razonar, pero era imposible.

- ¡Te pones de su parte! ¡Eres una traidora! ¡Claro! ¡Seguro que Remus te hizo ver la parte divertida de la broma, como siempre!- dijo Lily.

- En realidad... he visto parte de la pelea y no era para tanto- Lily la miró sin decir nada- ¿Sabes lo que creo? Que te enfadas con él porque en el fondo te encanta que te moleste y te haga bromas, que esté por ti, pero no quieres que él se dé cuenta por miedo.

- Eso no es así, Angy- dijo Lily sentándose en su cama y cogiendo un profundo interés por sus manos.

- ¿Ah no? ¿Entonces me dirás lo de siempre? Que decepción- contestó Angy. Lily suspiró.

- Vale, me gusta que me moleste y que me haga bromas. ¡Sí, me gusta! ¿Contenta?- gritó Lily frunciendo el ceño y cruzándose de brazos.

- Espero que con esos gritos que acabas de dar no te haya oído... porque sino se va a poner más pesado que nunca... aunque... no te importaría, ¿verdad?- le dijo con una pícara sonrisa. Lily se sonrojó y Angy aún se rió más por la situación. Todo parecía haber vuelto a la normalidad entre ellas.

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- ¡Remus!- exclamó Sirius cuando el licántropo entró en la habitación- ¿Dónde te habías metido? ¿Crees que estas son horas de volver?- le regañó.

- James también acaba de llegar y no le estás metiendo la bronca... ¿qué quieres?- preguntó Remus, sabía que cuando Sirius se ponía así era porque lo necesitaba para ayudarle con Historia de la Magia o cuando se le planteaba una de sus preguntas existenciales. Recordó esa vez que lo despertó y le preguntó a las cinco de la mañana si a los peces les entraba agua en los ojos, sorprendiéndolo cuando le dijo que no había podido dormir hasta entonces preguntándoselo.

- Cuéntame que es exactamente lo que tiene Sanders. Me he leído cuatro libros que hablan sobre enfermedades muggles pero no he entendido casi nada.

- A ver... como te lo puedo contar yo esto... es una afección maligna...- Remus se rascó la cabeza sin saber como contárselo- bueno, de manera simple, salen unos bultos, llamados tumores, que pueden ser benignos o malignos, en caso que sean malignos destruyen los tejidos de esa parte del organismo y puede también que otras partes del organismo. Se puede extender con mayor o menor rapidez, dependiendo que tipo de cáncer sea. A Angy se lo han encontrado enseguida y de momento está más o menos controlado, pero no lo pueden controlar eternamente.

- Pero... eso significa...- empezó a decir Sirius.

- A Angy solo le queda un año de vida normal, más o menos. A partir de que su enfermedad empeore... restará ingresada en un hospital hasta que mejore o...

- Muera- dijo Sirius en un susurro, horrorizado. Remus asintió y Sirius ya no preguntó nada más. No quería preguntar más. Al cabo de un rato, todos se fueron a sus camas para dormir.

Pero Sirius no pegó ojo en toda la noche.


Bueno... ¡estoy de vuelta!

Realmente este capítulo me costó mucho escribir... la verdad es que lo que más odio en una fic son los primeros capítulos, pero creo que a partir del próximo no me costará tanto escribir.

¿Saben lo que me hace feliz? Encontrarme con algún review aunque sea para decirme que la fic es un asco, yo acepto los reviews igual, así puedo mejorar o pensarme seriamente que esto de escribir no es lo mío aunque me divierta.

¡Besos!

Alba Black