Entre Lobos
Harry/Lucien Remus/Michael OC hijo de Fernir
En una lúgubre mansión había cuatro personas dos calladas y las otras discutiendo acaloradamente el tema parecía no poder dejarse de lado ya que el destino de otra está en juego, alguien que le importaba a los cuatro.
-Bueno ya que son tres contras mí-dijo molesto el animago.
-Sirius, amor entiende es lo mejor es por su seguridad has visto lo que ha pasado aquí-el ojiazul lo vio molesto pero tenían razón no podía arriesgarlo más es lo único que le queda de su amigo resignado aceptó.
-Pero ustedes lo tendrán que hacer-cedió media vuelta atravesó la chimenea solo suspiraron salió mejor de lo que esperaban ahora faltaba lo más importante.
Los bosque eran muy densos, hermosos nunca había visto uno igual caminaron un gran rato ninguno dijo nada la tensión podía sentirse en lo más escondido del bosque, había un gran campamento eran puros hombres lobos de un tamaño sorprendente.
-Tranquilo cachorro no va pasar nada-el asintió.
-Moony que hacemos aquí-el castaño sonrió un poco nervioso viendo a su pareja la cual solo alzo los brazos en señal de rendición se fue caminando hacía unos hombres que los veían un poco sorprendidos pues al hombre que se alejaba de ellos es Michael hijo de Fernir Grey back conocido por su temperamento.
-Michael que pasó porque dejaste a Remus solo con el muchacho-.
-Ni loco le doy la noticia al mocoso ese-.
-Ni que te fuera a morder-los hombres se rieron por la expresión.
-Eso sería mejor pero tiene un temperamento de los mil demonios, una vez lanzo a mi padre casi cien metros en una explosión de magia-lo miraron sorprendido como podía hacer eso un niño que no les llegaba ni a los hombros con esa frágil figura aguzaron el oído para saber que pasaba.
-Mira cachorro tu sabes que ya no confiamos en la orden así que decidimos que lo mejor es mantenerte lejos de Londres-nervioso.
-Si ya lo sé, pero que vamos a hacer en este lugar-.
-Pu...pues veras, no haremos solo tú te quedaras aquí-.
-Disculpa-dijo empezando a perder la calma a punto de darle un ataque de cólera su magia emergía como un tempestuoso remolino-¿HA, piensan abandonarme aquí?-.
-No cachorro aquí te cuidaran estarás a salvo-.
-Remus-grito su pareja en un rápido movimiento los dos desaparecieron los ojos esmeraldas refulgían de furia al ver el lugar vacío.
-Pero les juro que los dos pagaran por esto traidores-siseo erizándoles la piel a los lobos el chico de verdad era de temer.
Lo vieron respirar para tranquilizarse poco a poco la magia aminoro dejando ver a un chico frágil cosa que los lobos no se irían con la finta el segundo al mando se acercó al joven.
-Tú debes ser nuestro protegido-.
-Supongo ya que nadie tuvo la delicadeza de decirme o pedirme mi opinión ¿y usted es?-viendo al hombre enorme musculoso de piel color chocolate.
-Raze mucho gusto-le extendió la mano.
-Harry aunque supongo que ya deben de saberlo-haciendo una mueca.
A Lucien le encanta hacer enojar a Harry ver sus hermosos ojos verdes ardiendo de furia, desde que lo conocía siempre entre ellos había esa extraña situación en la que terminaban discutiendo y la verdad en pocos días decidió que le gustaba sentirse vivo, molestando al joven temperamental.
Los gemidos de esa pecaminosa boca lo hacen tener ganas de correrse el líder de la lycan tiene a su hermoso niño a su merced no es que no quisiera desde antes, pero su lugar teniente Raze se había impuesto como guardián de Harry cuando se dio cuenta que lo deseaba no dejándolos solos en ningún momento, había pasado ya muchas cosas las peleas entre Lucien y Harry se hicieron normales después de su primer encontronazo a los pocos días de que este llegara con ellos la vida del líder se iluminó cuando este pequeño llego.
Harry caminaba por los bosques sin darse cuenta que es seguido de cerca por un depredador uno de los más letales, ajeno a esto disfruta como hacía mucho no lo hacía sin preocuparse por fans o mortifagos se detiene a la orilla de un acantilado cierra sus ojos para disfrutar la paz y tranquilidad de ese hermoso paisaje, el toque suave que lo envuelve las manos hábiles entran bajo su playera y pantalones una acaricia sus pezones la otra delinea con cierta pereza todo su pene.
Abre los ojos voltea su cabeza para encarar al que imagina que es el osa interrumpir su relajante paseo, los ojos negros lo devoran como lo hace la boca de este los suaves gemidos son devorados las manos pequeñas se deslizan por los largos cabellos del lycan.
Lucien nunca imagino que la blanca piel del joven sabe cómo a miel, es tan suave que lo enloquece los jadeos y gemidos que arranca de su garganta, no se apresura a devorar a su presa tiene todo el tiempo para disfrutarlo ya después de esta noche el será solo suyo y quien se interponga solo morirá por sus manos.
Cualquiera que los viera no sabría decir donde termina uno o empieza el otro, la mente de Harry casi esta en blanco esa boca y manos no lo dejan pensar sin contar que se siente completamente lleno y ese constante golpeteo en su próstata no lo dejan sentir nada más que placer.
Siente el dolor en su cuello a pesar de la nube de pasión y deseo sabe lo que significa pero en estos momentos no le importa solo quiere sentirse deseado, amado y adorado como en este momento.
Al otro día al amanecer todos están sentados afuera entretenidos viendo como discuten su venerado líder con su pequeño revoltoso que le reclama por haberlo mordido sin preguntarle si quería.
El lycan solo lo alza sobre su hombro y desaparecen de la vista de todos haciendo reír a muchos el morocho Raze sabe por fin su amigo de muchos siglos encontró la felicidad en ese pequeño que también le corresponde.
Con lo último de sus fuerzas se deja caer en el pasto acolchado dándole un poco de respiro a su adolorido y saciado cuerpo.
La lengua del mayor saborea su espalda-Lucien lo hemos hecho todo el día-
-Mmmm Hmmm si lo sé pero me he vuelto adicto a tu piel-
-Ninfo mano-gruñe, el lycan se ríe contra su piel.
En un abrir y cerrar de ojos la vida de Harry había cambiado tenía una pareja, una manada y vida eterna con el desesperante, posesivo, amante que resulto ser Lucien el hombre que no ha dejado de hacerlo sentir especial.
Lo ve a lo lejos mientras frota su abultado vientre en el cual yace su primer hijo después de varios siglos decidieron hacer crecer la familia.
Fin.
