INTERCAMBIO DE VIDA

(Life Exchange)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya

Nota de la autora: Vamos a ver… qué tan larga será esta historia? Posiblemente no tan larga como Intercambio del Alma, pero tampoco tan corta. Rudamente 18 capítulos, creo, pero no me tomen la palabra.

Y el cabello de Inuyasha está bien! No se lo ha cortado o hecho nada drástico - eso sólo fue el sueño de Kagome. Pero eso se explicará en capítulos posteriores.

Y sobre el Shichinin-tai - sí, todos son humanos (aunque Kyoukotsu y Suikotsu se ven muy demoníacos) y ninguno son hermanos realmente. Pero Jakotsu se refiere a la gente como Renkotsu o Bankotsu como 'aniki' lo cual significa 'hermano mayor'. Pero sólo es un término respetuoso para alguien de más alto rango. Y Bankotsu puede ser referido como 'oo-aniki' que significa algo como 'el más grande de los hermanos' - porque es su líder. No significa que estén emparentados, pero el Shichinin-tai es algo como su grupo familiar de hermanos.

Y sí, Jakotsu es gay en esta historia. De lo contrario no sería Jakotsu.


Capítulo 2: Todo está en tu Cabeza


Sobre ellos, el techo gruñó y crujió hundiéndose bajo el peso de pisos superiores. Sesshomaru, junto con sus guardias y sirvientes le dieron un vistazo al techo. "Mochihiko?" Sesshomaru gesturizó para que uno de sus guardias avanzara hacia su trono. "Diles moverse para reparar este lugar. Si no se termina para cuando llegue la época de lluvias entonces este lugar se inundará pronto."

"Mi lord." El hombre hizo una rápida reverencia y se apresuró del salón del trono.

"Continúa." Sesshomaru asintió hacia el consejero quien había estado hablándole.

El hombre se movió nervioso. "Aún tenemos problemas en descubrir cuáles miembros del personal en el palacio son espías para el mocoso Inuyasha. Encontramos un hombre, sus rayas eran marcas falsas - era un Inu Youkai del sur. Pero todos los demás en el palacio tienen rayas naturales, así que todos son ciudadanos de este reino."

"Entonces es seguro presumir que Inuyasha ha logrado hablar con algunos de los nuestros para volverlos sus espías?" Sesshomaru frunció. "Es justo. Entonces cuántos espías tenemos en el palacio sur?"

"Um…" El hombre tragó duro. "Como ayer, señor…? Ninguno…"

"Qué?" Sesshomaru se sentó rápidamente.

"El último de nuestros hombres fue descubierto ayer, señor. Lo último que logró reportar antes de que fuera atrapado era que una hembra humana con el nombre de Kagome era quien estaba delatando a nuestros espías y haciéndolos encerrar."

"Qué la hace tan especial?" Demandó el Rey del norte.

"Unos espías hace un tiempo dijeron que poseía habilidades miko… similares a Kikyo, la que fue asesinada hace unos años. Nunca explicaron lo que podía hacer exactamente." El consejero se movió de nuevo. "Pero ha descubierto a todos nuestros espías, mientras estoy seguro que Inuyasha ha enviado más hombres para espiarnos aquí, su alteza."

"Cuántos, exactamente?" Sesshomaru frunció sus ojos.

"En promedio… diría que al menos hay uno en esta habitación en este momento, señor." El hombre miró alrededor sospechosamente a los guardias de pie en el salón. Sesshomaru no se molestó en desperdiciar su tiempo mirando alrededor del salón. Los hombres se veían iguales, un espía no destacaría.

Justo entonces llegó un golpe en la puerta. Sesshomaru le dio una mirada al mensajero quien estaba en la puerta abierta. "Qué pasa?"

"Los vigilantes a lo largo de la frontera encontraron un invasor. Es humano." Le informó el joven mensajero sombríamente.

"Tráiganmelo."

El joven mensajero, realmente no más que un niño, se giró e hizo un gesto para alguien afuera en el corredor. Él retrocedió y unos momentos después un guardia entró, arrastrando un hombre a su entrada. Definitivamente un humano.

El hombre fue forzado de rodillas ante Sesshomaru quien estaba mirándolo. Pero estaba medio complacido ante la llegada, al menos serviría como una forma de entretenimiento después de los desastrosos días recientemente. "Por qué estás traspasando en mi tierra. Eres del territorio de Inuyasha?"

"Yo… estoy perdido… no sé dónde estoy." Murmuró el hombre hacia el piso.

"Sin duda. Levántate."

Cuando el hombre no obedeció, el guardia avanzó y lo obligó con un duro movimiento. El humano hizo una mueca de dolor. "Por favor - sólo soy un pobre doctor, no quiero causarte problemas aquí!"

"Eres un amigo de Inuyasha, indudablemente, considerando sus preferencias en compañías humanas. Enfermante realmente." Sesshomaru sacudió algo de mota de su manga antes de girar una impasiva mirada hacia el tembloroso hombre ante él. "No lo eres?"

"Yo… no sé quién es este Inuyasha… lo siento… por favor, me dejan ir?"

"O tal vez sólo eres un humano que vagaba por el puente de arena que conecta esta isla hacia el continente?" Sesshomaru inhaló profundamente. "Aunque sólo se levanta en la luna nueva… así que significaría que has estado rondando por la isla por tres semanas. Ese es el caso?"

"No recuerdo…"

"Cuál es tu nombre." No era realmente una pregunta, y más como una demanda.

"S-Suikotsu…" tartamudeó él.

Sesshomaru se contuvo de girar sus ojos. Esto estaba probando ser menos entretenido de lo que había pensado originalmente. Se giró con un suspiro y regresó a su trono. "Mátalo."

Él escuchó a dos guardias moverse detrás, y escuchó que hubo un enfermante sonido, seguido por el golpe de un cuerpo. Dejó de caminar cuando escuchó un segundo golpe que señaló un segundo cuerpo golpeando el piso. Medio se giró y consideró la escena tras él… permitiendo que un leve brillo de sorpresa y confusión cruzara su expresión ante lo que vio.

"Interesante…" dijo él lentamente mirando de arriba abajo a Suikotsu, apenas dándole un vistazo a los dos guardias muertos a sus pies. "Qué le pasó a tu rostro?"

Donde alguna vez estuvo el tímido doctor humano… alguien… algo más fiero estaba en su lugar. Violentas rayas oscuras enmarcaban sus mejillas y frente. El suave rostro ahora estaba lleno de fuertes y casi demoníacos ángulos y malignidad. Por alguna razón se veía más grande, más alto… casi la misma altura de Sesshomaru. Qué había pasado?

Unas posibilidades destellaron en su mente. Un Youkai poseyó a un doctor humano? Un demonio que escondía su verdadera naturaleza tras una máscara humana? Un Youkai, puro? Pero no… no olía como un Youkai, olía a humano y nada más.

"Mi hermano mayor envía sus saludos." Suikotsu siseó mientras dejaba caer la espada que había tomado de uno de los guardias cuando lo atacaron. Alcanzó en su abrigo para sacar su propia arma. Un gran guante, con nueve hojas saliendo de los nudillos. "Este Reino ahora es propiedad del Shichinin-tai!"

"Sí?" Sesshomaru lentamente descansó su mano en la empuñadura de su recién adquirida espada, Toukijin. "Primero debes derrotarme para tomar mi trono."


"Fushi… mis piernas van a fallar en cualquier minuto si no la sueltas." Le dijo Kagome al pequeño mientras levantaba su pierna izquierda y daba un laborioso paso. Habría sido mucho más fácil si no tuviera un niño de cuatro años envuelto alrededor de la pierna.

"Este no es el camino hacia la cocina." Murmuró Fushi en su pierna. "Dijiste que estabas llevándome a la cocina! Me mentiste! Mentirosa!"

"Nunca dije cuándo te llevaría a la cocina," ella se infló mientras se dirigía hacia la habitación de Sango. "Sólo haremos una rápida parada en la habitación de mamá para leer una historia y para tener una buena noche de sueño, y entonces en la mañana podemos ir a la cocina para desayunar, de acuerdo?"

"Aw!" Fushi chilló ante la injusticia. "Pero todavía no estoy cansado!"

"No? Bueno yo sí." Ella pretendió bostezar ampliamente y sonrió interiormente cuando captó la contagiosa acción. "Ves? Tú estás cansado."

"Tal vez un poco." Respondió él de mala gana contra su pierna, escondiendo su rostro en su kimono.

"Vamos, eres un niño grande, puedes caminar solo, verdad?" ella alcanzó y logró desprenderlo sin mucho problema. Tomó su mano y comenzó a guiarlo lentamente hacia la habitación de Sango. El problema con Fushi era que odiaba ser tratado como un niño, a pesar del obvio hecho de que era un niño. Probablemente esa era la razón de por qué le gustaba tanto Kagome - porque ella no le hacía tontas caras de bebé o ruidos. Al menos lo trataba como si tuviera mente propia. No muchas otras personas en el palacio notaban eso.

"Sango?" Kagome golpeó en la puerta tranquilamente antes de abrirla. "Mira a quién encontré."

"Ahí estás, Fushi." Dijo Sango en una voz calmada, y gesturizó para que mantuvieran sus voces bajas después de señalar la cuna en el rincón de la habitación. "Reiko está dormido, vamos a tu cama, jovencito."

"Pero yo no estoy…" él bostezó. "… cansado todavía."

"Por supuesto que no." Sango colocó su ropa de dormir sobre su cabeza con una sonrisa. "Ahora mantén tu voz baja, o despertarás a tu hermanita."

Ella lo giró en dirección de la habitación trasera donde estaba su cama, y medio cerró la puerta antes de girarse hacia Kagome quien estaba sentada en la cama en medio de la habitación. Abrió su boca para hablar antes de cerrarla rápidamente cuando su mirada cayó en la pierna de Kagome. "Qué es eso?"

"Una pierna?" Kagome lanzó una loca adivinanza mientras seguía la mirada de su amiga. "Oh - sólo un golpe. Me la hice en el río hoy temprano mientras estuve con Inuyasha."

Sango levantó una ceja, y en un parpadeo estuvo al lado de la joven y levantando su pierna Kagome cayó de espalda rápidamente con otro 'oof'. "Eso no es un golpe - es un chupón!" Sango tuvo un malicioso brillo en su ojo. "Con Inuyasha, dices?"

"Uh…" Kagome estaba segura que no era el clima anormalmente caliente el que estaba acalorándola bajo el cuello. "No seas tonta."

"Por favor dime que él te dio esto!" suplicó Sango, soltando la pierna de Kagome para que pudiera sentarse de nuevo. "Quién hizo el primer movimiento? Fue él o tú? Desde cuándo están juntos finalmente?!"

"Sango…" Kagome suspiró, sintiendo que el sonrojo dejaba su rostro. "Nosotros no hemos hecho nada. Sólo fue una sanguijuela que se pegó en mi pierna."

"Ew!" Sango limpió sus manos en frente de su kimono, justo sobre el decente bulto sobre su estómago. "Quieres decir, una sanguijuela te dio el chupón? Eso es decepcionante."

"Dímelo a mi." Kagome suspiró y observó mientras Sango se sentaba con cuidado junto a ella en la cama. "Pero Inuyasha fue muy heroico en salvarme."

Sango la observó tranquilamente por un momento antes de ladear su cabeza. "No entiendo. Eres una chica hermosa, eres inteligente… más o menos… y amable, y considerada, y has probado lo leal que eres. Por qué no confía en ti todavía? Han pasado tres años."

"Él confía en mi." Kagome la corrigió. "Me dijo una vez que se sentía lo confiado suficiente para poner su vida en mis manos en cualquier momento."

"Pero… entonces por qué…?" Sango no estaba segura en cómo formular la pregunta.

"Aparentemente poner su corazón en mis manos es un tema diferente." Kagome jugó con sus faldas. Había tenido esta conversación con Sango tantas veces durante los últimos años que había perdido la cuenta de las veces que habían hablado. "Sango… eres una vieja amiga de Inuyasha, verdad?"

"Seguro." Sango se encogió.

"Él no te ha… hablado sobre… mi… verdad?"

"No."

Kagome luchó por evitar lucir tan destrozada mientras Sango lo intentaba de nuevo. "Digo… él no hablaría sobre cosas como esas conmigo. Si te hace sentir mejor tampoco me ha hablado sobre ninguna otra chica. Tal vez prefiere a los hombres?"

"Basura."

"Lenguaje!" Siseó Sango, dirigiendo una mirada hacia la habitación de Fushi. Ella frunció cuando lo vio asomarse por el Shoji. "A la cama!"

Él desapareció rápidamente.

"Entonces qué pasa?" Sango regresó con Kagome.

"Bueno… nada…" Kagome se encogió indefensa. "Hablamos con frecuencia, vamos por ahí, nos divertimos… pero sólo como lo harían los mejores amigos. No sé… tal vez después de tres años no está interesado en buscar algo romántico conmigo. Creo que todo lo que siente por mi es cariño… nada realmente cercano al amor. Ni… ni un enamoramiento… no creo que me encuentre remotamente atractiva."

"Eso es imposible." Dijo Sango sin rodeos.

"Bueno…" Kagome se giró para mirar a la joven. "Cómo terminaste junto a Miroku?"

"Um…" Sango miró al espacio mientras intentaba pensar. "Dios… fue hace tanto. Bueno… él llegó… comenzó a sentir a cada chica a diez millas de radio… pero siempre estuvo inclinado por sus sentimientos por mi. Nunca se anduvo con rodeos. Nunca se puso nervioso o midió sus palabras. Si le gustaba me lo decía, y cuando me dijo que me amaba… supe que era en serio. Me dijo que me amaba aún cuando estaba abofeteándolo por tocarme."

Kagome suspiró. "Maldición… Inuyasha nunca se inclina por sus sentimientos…"

"Los mantendrá embotellados por dentro, sin importar lo que sienta." Sango asintió lentamente. "De acuerdo, tal vez él no sea quien de el primer paso. Tal vez tú debas hacerlo?"

"Qué?" Kagome la miró.

"Sabes, gira la bola." Sango sonrió. "Dile cómo te sientes, y eso causará una reacción en cadena que ultimadamente lo llevará a decirte lo mismo y entonces - antes de saberlo - el deseo de Lady Inu por nietos será concedido."

La joven movió su cabeza. "Estoy muy segura que él no me ama…"

"Cómo puedes estarlo?" Preguntó Sango suavemente.

"Después de tres años, no pensarías que al menos daría una pequeña señal de amor si eso fuera lo que sintiera?" Kagome giró sobre la cama. "Él no me ama… lo sé."

"Entonces hazlo amarte."

"Forzarlo a amarme? Eso es cruel." Kagome resopló suavemente.

"Amarte no va a ser exactamente estar en agonizante dolor, Kagome." Sango suspiró. "Si haces el movimiento en el chico entonces pronto estará sobre ti."

Kagome le dirigió un frunce. "Quieres decir como la seducción?"

"Um…" Sango jugueteó con la manga de su kimono. "No así… digo… no es como si tú lo hicieras con mala intención."

"Pero aún es seducción." Dijo Kagome cortamente.

"De acuerdo, lo es, pero qué?" Sango giró sus ojos. "Al menos ustedes dos finalmente estarían juntos después de dios sabe cuánto!"

"No puedo seducirlo, Sango!" Kagome se sentó rígida. "Eso fue lo que me metió en este desastre! Cuando descubrió que vine aquí con órdenes de Naraku para seducirlo y matarlo - arruiné toda mi relación con él! Irreparablemente! No creo que Inuyasha aprecie si intento seducirlo de verdad esta vez! Y de cualquier forma… eso es hacerlo amarme falsamente… realmente no serían sus verdaderos sentimientos, verdad?"

Sango se encogió. "Como sea. Tal vez no tengas que llegar a los extremos. Sólo un roce o una caricia casual… y dejarlo hacer el resto. Estoy segura que si lo obligaras a mirarte de esa forma, encontrarás que pronto te amará con locura."

Kagome movió su cabeza. "Increíble… sabes, realmente estoy considerando esto…?"

"Bien." Sango palpó su rodilla. "Ahora tal vez debas ir a encontrarlo y comenzar a acariciarlo como dije."

Kagome intentó luchar contra su sonrojo. "Tal vez en otro momento." Ella aclaró su garganta. "Dónde está Miroku?"

El rostro de Sango se enrojeció. "Ese bastardo va a quedarse fuera de esta habitación hasta que piense sobre lo que dijo," gruñó ella.

"Qué dijo?"

"Insinuó que estaba gorda cuando me entregó mis nuevos vestidos." Sango cruzó sus brazos. "Esto le enseñará por llamarme gorda!"

No era bueno estar alrededor de una Sango embarazada cuando estaba enojada, así que Kagome rápidamente dio sus disculpas y se dirigió a encontrar algo más que hacer.


Inuyasha miraba con ojos nublados los papeles en sus manos. Esta era la parte del trabajo que odiaba más que nada. Impuestos… quién los necesitaba? Tal vez sólo debería cortarlos en dos y molestar a sus consejeros reales más de lo usual. Bueno, eso haría felices a todos los demás…

Cambió su posición en su trono para que sus piernas colgaran del brazo derecho y su espalda se recostara contra el izquierdo. Era muy tarde en la noche y todos se fueron a la cama, lo cual dejó el salón del trono un poco más vacío de lo usual. Las únicas personas ahí además de él eran cuatro guardias en las puertas.

Al principio había sido atemorizante sentarse en tan grande y silenciosa habitación con unos guardias de pie tan rígidos que pudieran haber sido muñecos de relleno. Pero después de un tiempo Inuyasha se acostumbró a la atmósfera y logró ignorarlos.

'Inuyasha'

Él levantó la mirada expectante hacia los guardias para ver quien había llamado su nombre. Ninguno de ellos se movió. Frunció por un momento antes de regresar con su 'trabajo'.

'Inuyasha'

"Qué quieren?" espetó él sin levantar la mirada. Los cuatro guardias saltaron y se miraron mutuamente, intentando averiguar a cuál de ellos le estaba hablando. Levantó la mirada hacia los despistados hombres, irritado inmediatamente. "Cuál de ustedes está llamando mi nombre?" demandó él.

"Uh… nadie." Un guardia miró a los otros inseguro.

La paciencia de Inuyasha con ellos se agotó. "Fuera y no le digan al segundo turno entrar hasta su hora."

Los hombres salieron, dejando solo al Rey.

"Estúpidos guardias… no estoy de humor para bromas…" él se movió para acomodarse de nuevo y descansó su cabeza contra el espaldar del trono. "Que aburrido…" Y picante. Él frunció mientras bajaba los papeles en su regazo por un momento para retirar las pesadas esposas de metal que casi cubrían sus antebrazos para rascarse. No se molestó en ponerse de nuevo las pesadas esposas cuando estuvo aliviado. Regresó a leer.

'Inuyasha'

Su cabeza se levantó de golpe y salió de su silla tan rápido que las esposas cayeron de su regazo y aterrizaron en el piso de piedra con fuertes estruendos. Las miró por un momento antes de mirar alrededor. "Quién está ahí?" una misteriosa sensación hizo erizar los finos vellos en su nuca.

'Inuyasha'

"Inuyasha…" él repitió el nombre con un frunce. La diferencia entre su voz y la segunda voz era clara… la segunda voz no estaba en la habitación, estaba en su cabeza.

Algo rozó contra su brazo e inmediatamente retrocedió del origen. Se giró y se conectó con nada sino aire. Había algo en la habitación con él…

Permaneció de pie por un momento, esperando por el próximo roce o susurro… pero todo estaba en silencio y estaba solo. Se relajó levemente y se agachó para recoger las esposas mientras sacudía su cabeza. "O estoy perdiéndola…" se dijo a sí mismo tranquilamente. "O estoy siendo perseguido."

Él no creía en fantasmas, y resopló contemplativamente mientras se levantaba y decidía que también podría irse a la cama. Probablemente estaba fatigado. Alcanzó la puerta y se despidió del salón. "Buenas noches, Kikyo." Dijo él antes de cerrar la puerta en su salida.


Kagome bostezó mientras cargaba su lavandería a su habitación bajo un brazo. Rodeó la esquina y pasó el salón del trono cuando escuchó voces. En realidad, sólo una.

"Buenas noches, Kikyo." La puerta se abrió e Inuyasha salió, casi tropezándose con ella.

"A quién le hablabas?" preguntó Kagome.

"Uh… a mi?" supuso él con un movimiento de hombro.

"Esa es una mala señal." Ella sonrió cuando él le sonrió. "Vas a la cama?"

"Tú?" respondió él.

"Síp."

"Bueno, viendo que ambos nos dirigimos por el mismo camino, entonces llevaré esto." Él tomó la canasta de lavandería debajo de su brazo mientras se encaminaba. Kagome caminó rápidamente tras él.

"Cualquier excusa para ver mi ropa interior." Rió ella.

Lo que Sango le había sugerido regresó a ella y la risa se desvaneció. Seriamente podría hacer primer contacto así. Ella miró a Inuyasha y mordió su labio. Podía hacerlo ahora si se sentía tan inclinada… cuando le regresara su lavandería podría rozar 'indiferentemente' su brazo. En realidad tendría que ser más que un roce indiferente… desde que Inuyasha probablemente no captaría la indirecta. Tendría que ser más como… como entrelazar su brazo y decir 'dios mío, eres hermoso'. Sólo entonces Inuyasha captaría la idea de sus sentimientos.

No era que fueran noticias sorprendentes. Le había dicho al menos dos veces que lo amaba. Debía saber que lo amaba… pero si ella se ponía en una precaria situación y si la rechazaba de nuevo, aún dolería.

Salió de sus musitaciones cuando él le frunció. "Dijiste algo?"

Ella frunció. "Uh… sobre ver mi ropa interior?"

"No, después de eso."

"No dije nada después de eso." Ella frunció más profundo. "Por qué?"

"Nada." Él sacudió su cabeza rápidamente y se detuvo cuando alcanzaron su puerta. Se giró y le entregó su canasta. Ella la recibió sin hacer ningún tipo de movimiento en él. "Buenas noches, Kag."

"Buenas noches." Dijo ella mientras él se dirigía hacia su propia habitación al lado de la suya. Suspiró y estrelló la palma de su mano contra su frente. Era una gallina…


Inuyasha dio vueltas y giró esa noche, incapaz de dormir, pero no debido al calor más insoportable de su habitación. Medio pateó las cobijas y rodó para clavar sus manos sobre sus orejas, pero eso sólo pareció hacer más fuertes las voces.

'No puedo creer que realmente dijera eso'

'Crees que podría estar en el cajón de la mitad'

'Ese vestido nunca irá con ese sombrero'

'Has visto a Fushi en algún lado'

'Tal vez debas amordazarla, eso la mantendrá callada'

Inuyasha gruñó en su colchón. "Cállense… cállense…" murmuró él mientras se giraba de espalda antes de girarse para acostarse sobre su frente, sus brazos completamente envueltos sobre su cabeza en un esfuerzo de callarlas. Sólo eran voces, masculinas y femeninas, y algunas veces le pertenecían a gente que conocía. Algunas veces juraba que escuchó a Sango o a su madre… o a Kagome o a Miroku. Pero también había muchas voces desconocidas. No eran fuertes, sólo un tenue sonido como las palabras que pensaba en su cabeza… pero no tenía ningún control sobre ellas. Sólo hablaban al azar y sin sentido, todos al mismo tiempo, pero de vez en cuando sólo podía distinguir una voz sobre las demás.

Y no sabía cómo detenerlas.

'Él nunca entendería'

'Montañas o Chinchillas?'

'Crees que tienes un mal presentimiento sobre esto'

'Mantente lejos de los bosques'

'El cielo no se caerá todavía'

'Ella está contra ti… lo sabes… tienes que hacer algo sobre eso'

"CÁLLENSE!Gritó él, fracturando el silencio de su habitación. De una vez las voces cesaron en su cabeza y quedó con el pacífico silencio de su propia mente.

Gracias a dios… pensó él, aliviado de que pudiera escucharse de nuevo, sin tantas otra voces bombardeándolo.

Débilmente alcanzó y arrastró una almohada sobre su cabeza y la apretó sobre ella, como si eso detuviera a las voces de alcanzarlo de nuevo. Pareció funcionar, y no pasó mucho antes de que pudiera dormir otra vez.


Kagome salió de su leve adormecimiento cuando escuchó un fuerte ruido en la noche. Se tomó un momento para captar sus alrededores antes de intentar descubrir qué había sido el ruido. Había sonado como alguien gritando… alguien como Inuyasha…

La alarma se encendió en ella y estuvo despierta y levantada en segundos. Y balanceándose cuando el mareo la golpeó al hacerlo rápidamente. Se tambaleó ciegamente hacia su puerta, sin esperar que el mareo subsidiara. La salvedad de Inuyasha era primero. Abrió la puerta y avanzó en silencio por la pendiente hacia su puerta. No era la luna llena… así que no podría haberse transformado en un Youkai puro… no era que lo hiciera más desde que andaba con Tessaiga.

Titubeó sólo un momento antes de abrir su puerta para asomarse dentro y ver cuál era el problema.

Ninguno… aparentemente.

Todo estaba normal y tranquilo, Inuyasha estaba dormido en su usual posición de estar perpendicular a la cabecera con un pie colgando por el costado de la cama y las sábanas medio revueltas alrededor de su cuerpo y medio arrastrando en el piso. Ella sonrió afectuosa mientras escuchaba sus suaves ronquidos debajo de la almohada que había colocado sobre su cabeza. Con frecuencia se burlaba de sus ronquidos, diciendo que no eran lo varoniles suficiente para ser llamados ronquidos, sino lo fuerte suficiente para ser llamados ronroneos. Le molestaba sin fin.

Viendo que todo estaba como debía estar cerró su puerta y regresó a su habitación, permitiéndole al cansancio dominarla mientras se acomodaba en la cama y pateaba las cobijas hacia los pies de la cama. Era una noche acalorada y no quería acalorarse en su sueño.

Pero aún cuando hizo el esfuerzo para acomodarse, cayó en un irregular sueño. Lleno con las mismas imágenes del sueño que había tenido la noche anterior…

Pero era diferente.

Esta vez estaba lleno con fuego… el extraño hombre que la perseguía… Esta vez el sueño fue más vívido, recordó más detalles y lugares. Pero aún no reconoció el rostro.

Y justo antes de despertar, escuchó el comentario insignia de su perseguidor.

"Qué significa esto?"


Continuará…


NA: Hm, qué significa esto? Bueno, actualizaré pronto para que puedan averiguarlo…