Muchas gracias a Alarian Xatner y a Shadir por leer mi fic y no crucificarme:D. Aquí tenéis el siguiente capítulo, que lo disfrutéis (es una orden).

Capítulo 2

Nada más entrar ellos se dirigieron a un mostrador donde preguntaron a una mujer el lugar para cumplir su propósito. Obedientemente, se dirigieron hacia allí y vieron a la misma chica que había entrado forcejeando sentada en un banco, esposada y, aparentemente, más tranquila.

Los tres se sentaron en un banco en frente de ella y ésta les miró con cara de pocos amigos.

Tal como pudieron observar tanto Piccolo, como Goku, como Vegeta, tenía el pelo de un brillante negro azabache que caía lacio hasta casi el final de su espalda, cosa que les llevó a pensar en el desaparecido Raditz. Sus ojos eran grandes y de un azul intenso, "esa mirada me recuerda a la de Bulma pero con un halo de misterio,"pensó Vegetaasí que pocos detalles escapaban a su vista. Sus manos eran finas a pesar de que las metálicas esposas estuvieran en sus muñecas. Según pudieron calcular mediría entre un metro setenta y un metro setenta y cinco. Su figura era esbelta y sólo un detalle más se escapó a los ojos de los tres varones.

Por fin la chica levantó la vista y les miró con ojos inquisidores y el ceño fruncido, expresión muy parecida a la que tenía Vegeta. Pero ninguno de los dos rompió el silencio, Goku se les adelantó:

-¡Vaya! Tan joven y esposada en una comisaría,-comenzó colocando sus brazos tras su cabeza.- ¿Qué has hecho para que estés aquí?-

La mirada de la joven dejó de escrutar a Vegeta y se giró hacia Goku y preguntó:

-¿Te conozco?-

-Pues… Ahora que lo dices, no,-dijo riendo.- Me presentaré: soy Goku, encantado,-agregó tendiéndole la mano para que se la estrechara. Ella, por su parte, no lo hizo, simplemente se limitó a alzar las manos para dejar ver las esposas. Por lo que Goku continuó con las presentaciones,- este de aquí es Piccolo,-dijo señalando al hombre verde.

-¿Namekiano?-preguntó clavando en él su mirada.

-¿Qué sabes de mi raza?-preguntó impresionado por los conocimientos de la muchacha.

-Más de lo que crees… Piccolo,-dijo con una pequeña sonrisa.

Tras unos breves momentos de silencio Goku prosiguió en su empeño por presentar a sus acompañantes.

-Bueno, y por último, este es Vegeta,-dijo dando un pequeño golpe en el pecho del aludido.

-Ya lo sabía,-dijo ella sin dejar de sonreír.- Se ha presentado varias veces al Torneo de Artes Marciales, pero nunca le he visto acabarlo…-

-Veo que nos conoces muy bien, ¿cómo es eso?-dijo Vegeta sin poder aguantar más la curiosidad.

-Desde que era muy pequeña he asistido a los torneos que se han realizado,-contestó.- Sólo os conozco de eso. Y a ti,-dijo refiriéndose a Goku,- saliste por la televisión cuando ocurrió lo del Torneo de Célula, pero después de uno de los ataques que realizasteis la emisión se cortó.-

-Oh, ¿y no crees que tus padres estarán preocupados por ti?-dijo Goku mostrando él cara de verdadera preocupación. Ella le miró con los ojos más fríos del universo y contestó secamente:

-Yo no tengo padres, ellos me dieron el adopción cuando se dieron cuenta de mi…-se calló. Los tres oyentes decidieron que era mejor no seguir por ese camino así que Goku en un momento de lucidez giró el tema de conversación.

-¿Podemos saber tu nombre? ¿O tenemos que seguir llamándote "joven"?-dijo Goku divertido y mostrando una sonrisa.

-Me llamo Namkia,-contestó sin quitar la sonrisa enigmática de su rostro.

-¿Namkia? Es un nombre ridículo,-dijo Vegeta sin dejar de pensar que ese nombre tenía raíces saiyans.

Cuando Namkia iba a contestar el comisario hizo acto de presencia y la conversación se quedó sólo en eso.

-¿Namkia? ¿Otra vez aquí?-dijo el jefe de policía.- ¿Qué voy a hacer contigo? No tienes remedio, chica. Vamos, adentro,- dijo indicándole con la mano la puerta de su despacho.- Enseguida les atiendo señores, discúlpeme pero es que estos jóvenes de hoy en día…-

-Dígame, ¿qué ha hecho esa chica?-preguntó Piccolo aún con la pregunta que ella le había hecho en la cabeza.

-Tranquilo, no es la primera vez que está aquí, lleva viniendo desde que tenía nueve años, así que se sabe el procedimiento hasta mejor que yo,-contestó el comisario.

-Sí, pero díganos, ¿qué es lo que ha hecho exactamente?- preguntó Goku.

-Esa chica y su amigo son peores que Bonnie y Clyde, han robado más que nadie en toda la ciudad a base de carteras y bolsos y algún que otro robo en tiendas, y apostaría a que otros tantos incidentes está involucrada ero no tenemos pruebas con las que acusarla,-dijo el jefe.- Tienen una técnica fantástica, y aunque ya les hemos cogido varias veces el juez les pone bajo fianza por ser menor de edad y al siguiente día ya están de nuevo en la calle, no sé de dónde sacan tanto dinero de unas carteras, aunque el orfanato donde viven pone parte de esas fianzas,-explicó el comisario ante la mirada atónita de los otros tres.

Después de ver el estado de sorpresa en el que habían quedado se retiró para hablar con la chica que esperaba dentro sentada en una silla frente al escritorio y dejar que ellos hicieran sus propias cavilaciones.

-Sabes Goku, desde hace tiempo he pensado en entrenar a algún muchacho, como hice aquella vez con tu hijo,-dijo Piccolo.

-¿Eh?-dijeron Goku y Vegeta a la vez.- ¿A qué te refieres?-

-A que esa chica es justo lo que estaba buscando,-contestó.- Tiene un ki fuerte, al igual que su carácter, y no sé si lo habéis notado pero tengo razones para creer que esa chica es una saiyajin.-

-¿Qué?-exclamó Vegeta.- Eso es imposible. Todos murieron cuando Freezer destruyó nuestro planeta.-

-Te equivocas,-corrigió Piccolo.- Es probable que algunos estuviesen en alguna misión Y que se les complicara y decidieran mandar a su vástago a otro planeta para salvarla. Como hicieron contigo, Goku.-

-¿Entonces qué estás pensando hacer?-

-Ir a ese orfanato, o como quiera que se llame, y reclamarla.-

-Ja, ja, ja, se dice adoptarla, Piccolo,-dijo Goku risueño.- ¿Pero estás seguro de que vas a saber actuar como padre?-

-¡¡Claro que sí! Si vosotros habéis podido criar vuestros hijos creo que podré enseñar a ésta algo de artes marciales ¿no crees?-