Realmente no creo que entiendan lo feliz que soy con sus comentarios, en serio muchas gracias.
Es que recibo la notificación en mi celular y veo: Rosie-Lun. Y yo en plan de: No.
Es decir, entré en plan de negación, because las historias de Rosie fueron de las primeras que empecé a leer y que me inspiraron a escribir y era como que para mí estaba en un plano superior, alguien que jamás se me ocurrió que leería mis historias y ver sus comentarios me deja en estado de shock. Okno. #Que os he advertido que estoy loca, ¿o no lo hice? #whatever.
Si me pagaran por cada vez que digo que ningún personaje de Marvel Comics me pertenece, de seguro ya sería dueña de Marvel y Disney.
¿Por qué nadie me dijo que ya pasó un mes desde que publiqué el primer capítulo?, I don't know, The time is running so fast, eso y que ya estoy a dos o tres semanas de terminar el primer semestre en la U *introduce un movimiento de caderas (a pesar que no sé mover las caderas) *
…
Capítulo II.
Luego de que Nat se marcha se levanta lentamente de la cama estirando sus brazos por sobre su cabeza e inhalando profundamente.
Deja caer el vestido y se desliza con el movimiento de una bailarina al cuarto de baño, evita adrede la imagen en el espejo mientras recoge su cabello en una media coleta antes de limpiar su rostro con agua fresca. Nueva York es una ciudad completamente distinta de noche. Cepilla sus dientes dos veces intentando quitar el desagradable olor a alcohol que no ayuda a las náuseas que se asientan en su estómago.
Se deshace de la ropa interior y abre la ducha permitiéndose refrescar y relajar sus músculos, pero hay algo allí, una sensación extraña entre todo el residuo de la noche anterior de la que no puede deshacerse, una extraña sensación de vacío que no puede deslizar. Suelta su cabello y el agua cae envolviéndola de manera completa.
Mira la imagen en el espejo, las ojeras que muy poco tienen que ver con la noche anterior; el cabello corto que llega hasta sus hombros la hace pensar en que quizá un estilo más corto no estaría mal.
Recoge su celular sobre la mesita de noche con la toalla aún envuelta a su alrededor sorprendiéndose al encontrar un mensaje de un número desconocido, sonríe al reconocer en la foto de perfil al muchacho de la noche anterior.
—¡Hola! Soy Marco
Ella sonríe mordiendo su pulgar entre la incertidumbre y la curiosidad —Hola Marco —contesta devolviendo el celular a su lugar. Recoge la ropa sucia y la deposita en la canasta, la marca de sus uñas en su muñeca aún permanece muy notoria y opta por una blusa manga larga negra y un pantalón corto de color blanco; toma la agenda de su mochila y empieza a hacer una lista de cosas que debe completar ese día, el celular emite el sonido característico de una notificación y ella se abalanza sobre él esperando con ansias que sea quien ella piensa.
—¿Qué tal preciosa?, me preguntaba si deseabas ir al cine —las palabras de él van acompañadas de una carita sonrojada que provoca que ella acepte sin pensarlo dos veces, quizá por la emoción que resulta la situación, quizá un poco porque es el primer chico que se atreve a invitarla a salir.
…
No es que sienta que está mal, en realidad no lo hace, sabe que Natasha estaría de acuerdo en una salida al cine con un muchacho, igual el resto del equipo quizá tal vez a excepción de Clint y Steve que se comportan de manera muy sobreprotectora; pero contarles no está en sus planes, no es algo que desee hacer.
…
Es una salida amena y ella la ha pasado tan bien, él incluso le compró un helado mientras daban un paseo por Central Park; pero ahora, parados allí en la entrada del edificio, ella ve algo en sus ojos, un destello que no puede entender, siente su respiración cerrarse un poco con el roce de la mano de él sobre la suya, él se acerca lentamente mientras ella permanece perdida en su mirada.
—Me gustas —pronuncia Marco de manera delicada, casi susurrando, pero a la vez casi gritándolo, como si fuera vital, como si ella lo hubiera hechizado desde el momento en que la vio, con la necesidad de que ella lo sepa. —¿Quieres ir a una cita conmigo?
Ella asiente.
—Fue una de las mejores tardes de mi vida. —Dice despidiéndose y presionando un beso suave y dolorosamente corto contra los labios de ella, dejándola aturdida y con una gran sonrisa en sus labios.
El cielo de Nueva York se empieza a alumbrar con la luz de las farolas, los ejecutivos con sus trajes elegantes caminan con prisa chocando entre sí, las bocinas de los autos inundan de ruido incansable el ambiente, el cielo del atardecer se llena de colores anaranjados, violetas, celestes, azules en un amalgama de libertada; pero ella no está allí, está perdida en sus pensamientos, específicamente en ese beso.
Hasta allí llegó mi inspiración por hoy.
Lamento la lentitud de esto, pero tiene que ser así, tómalo como leer Cumbres Borrascosas (aunque es obvio que las hermanas Brontë están muy por encima de mí).
Besos y Bye.
No te olvides de comentar y dar sugerencias.
