Aquí les va el primer capi!

emm...dejen Review!

Besos!


Capitulo 1: Miserable Existencia Parte 1

Me despertó el ruido de un arma dispararse cerca de donde me encontraba, eso no me sorprendió en absoluto...Ya lo sabía, mi esposo estaba llegando a casa del bar, seguramente se encontraba a una media cuadra o menos de distancia y demasiado ebrio como para poder mantenerse mucho tiempo de pie. Y como sucedía casi habitualmente cada Viernes al regresa a casa en ese estado, algún ladrón lo suficientemente tonto u otro borracho le molestaba o quería robarle, por lo tanto este viernes había muerto alguien más en mano de mi esposo. ¿Qué hice de malo en la vida para que me pase esto? Apenas tengo 25 años y me he casado con el peor hombre de la tierra!...

Ya no hay tiempo para lamentarse -musité mientras me levantaba de la cama y me ponía mi bata de color crema. Ahora me tocaba protegerme a mí misma como cada fin de semana. Salí corriendo de la habitación y bajé las escaleras lo más rápido que pude en medio de la oscuridad de la casa. Me dirigí al cuarto de huéspedes donde se quedaba nuestra ama de llaves actual, Ángela. Entré de golpe a la habitación, ella aún no dormía por lo que me vio llegar y automáticamente dejó sobre el escritorio el libro que estaba leyendo y se levantó del sofá, caminó hacia mí y se apresuró a ayudarme a correr el pesado y gran baúl antiguo que se encontraba al pie de su cama y lo arrastramos hasta la puerta. Arrojamos el colchón de su cama sobre el piso, al pie del baúl y ambas nos recostamos allí tapadas con todas las mantas que teníamos a mano, ya que estábamos en pleno invierno y el frío se sentía en cada rincón de la casa.

Prestamos atención a cada ruido que se escuchaba desde la sala. Al parecer él acababa de entrar y estaba llamándome a medida que subía la escaleras con pasos fuertes y ruidosos. No dudaba que pronto llegaría su pequeño ataque de ira. Y así fue, no me equivoqué. Sus gritos cada vez eran mas fuertes al acercarse a la habitación que compartíamos, y al no verme allí comenzó a bajar las escaleras y gritar aún más fuerte mi nombre, acompañado con insultos que -a mi parecer- solo se le dicen a una prostituta. Eso me indignaba porque sabía que no merecía esa clase de trato, pero él estaba perdido en su borrachera y yo sólo podía ocultarme para seguir sana y salva. De repente escuchamos sus pesados y fuertes pasos acercándose a la puerta de la habitación donde estábamos. Ángela me dijo por señas que guardara silencio, entendí perfectamente que no quería que sucediera otra escena como la de la semana anterior, que al no encontrarme y si escuchar un sollozo de mi parte, él comenzó a disparar a la puerta porque no podía entrar y nosotras no le abríamos, nótese que estaba en el mismo estado de ebriedad. Sólo rezaba para que no sucediera de nuevo.

Guardamos silencio, yo me coloqué ambas manos en la boca para no emitir sonido alguno y sólo nos dedicamos a escuchar.

- ¡Alice! maldita zorra del demonio! dónde carajo estas perra?!

Para mi suerte ya no me hacían llorar sus palabras, ni siquiera sus golpes, me había acostumbrado y ya no le temía, pero sí apreciaba mi vida y demasiado como para animarme a enfrentarlo.

- Aparece estúpida perra! te mataré de seguro estás ocultando a alguno de tus amantes por eso no apareces! eres una zorra! una y mil veces maldita!Púdrete.

Y eso fue todo. Sólo escuchamos algunos pasos ya lejanos y una puerta cerrarse fuertemente, obviamente se trataba de la puerta de nuestra habitación. Y, seguramente por la mañana tampoco recordaría todo lo que acababa de decir , típico.

- Señora, ¿Hasta cuándo soportará esto? -me dijo Ángela en un tono suave pero conmocionado.

En ese segundo pude ver que se acercaba su renuncia.

- Es mi esposo a pesar de todo ¿qué más puedo hacer?

-Podría irse, no tienen hijos en común, sólo desaparezca antes de que le haga algo malo.

- Ángela, lo sé, pero ¿Dónde iría? el único miembro de mi familia vive en Europa y sí, tengo mi parte de la herencia de mis padres como para vivir sola, pero aún así sabes que él no me dejaría en paz.

- Es que no quiero...

- Ya lo sé, sé que estás diciendome indirectamente que ya no trabajarás aquí, lo acepto totalmente porque es una sabia decisión.

- No quiero dejarla sola con ese hombre que usted considera su esposo, señora.

- Lo entiendo, pero debes hacer lo mejor para ti, eres joven y tienes mucho por vivir y no me llames señora.

- Verá, me ofrecieron un buen puesto en una casa muy cerca de aquí, en la esquina, no quiero que se quede sola aquí, véngase conmigo señora Alice.

- Créeme que me gustaría hacerlo, pero mi lugar está aquí con mi esposo y considerame lo suficientemente apta para cuidarme sola y manejar la casa, al menos durante un tiempo.

- Señora, sólo tiene un año menos que yo, tiene que vivir la vida con un buen hombre.

- Mi lugar es este lamentablemente, aprecio mucho tu apoyo en este último año, te extrañaré.

- Prometo que la visitaré señora Alice.

- Ángela, somos amigas, sólo dime Alice.

- Es la costumbre, te extrañaré Alice...ahora deberíamos dormir.

- Buenas noches -dijimos al mismo tiempo y nos dimos la vuelta para dormir lo que quedaba de la noche.

Siendo sincera, no pude dormir mucho esa noche ya que mis pensamientos me inundaban la mente sin darle lugar alguno al cansancio y al sueño. Ya sería otro día y no muy bueno, estaba convencida de ello.

La noche pasó de manera muy rápida y cuando abrí los ojos percatándome de la luz que ya inundaba la habitación miré hacia el reloj que colgaba en una de las paredes y vi que daba las 10.15 a.m. Me levanté con un poco de dolor de espalda, ya que dormir sobre un colchón no muy grueso en el suelo no es para nada cómodo; miré al otro lado de mi posición y Ángela no estaba allí. ¿Dónde se había metido, si el baúl aún se encontraba trabando la puerta?

- Oh, ya está despierta, venga que le preparé un baño y dejé algunas de sus ropas y un abrigo sobre el sofá.

Ángela dijo todo esto asomándose por la puerta que conectaba la habitación con su respectivo baño privado. Me sorprendía el modo tan atento que ella siempre se comportaba conmigo, yo no la consideré jamás como una simple empleada, sino como una amiga, la cual me había servida de un gran apoyo en estos últimos cinco o seis meses. Ya ni recordaba cuándo había empezado mi pequeño gran infierno personal, pero aunque ella pronto se fuera, seguramente hoy mismo, recordaría mucho nuestras charlas y siempre le estaría agradecida por su fidelidad y su discreción al no comentar con nadie todo lo que sucedía en la casa puertas adentro.

Ella tanto como yo sabía que si esa clase de información salía a la luz estaríamos en grandes problemas, ya que mi esposo era un hombre relativamente poderoso, de negocios no tan limpios, pero todos le tenían respeto y algunos incluso temor. Y era peligroso, pero eso nadie lo sabía con certeza ya que esa cara sólo la mostraba dentro de la casa. Un motivo más para tener como máximo dos empleados y no más.

Moví mi cabeza para olvidarme de todos estos pensamientos y caminé con pasos firmes hacia el baño. Si bien no tenía el mismo lujo que el mio, era cómodo y no me molestaba en absoluto, ya que siempre me consideré alguien humilde a quien los lujos no atraían. Apenas entré, Ángela cerró el grifo de agua caliente y fue hacia la puerta, era notorio que ella ya se había bañado y cambiado antes. Le agradecí con la mirada y le dedique una sonrisa sincera.


Ok ok este fue el 1er capi! espero sus opiniones! :||||||

ajjajaa besos!