Capítulo 2-Actos Impropios
Fran volvió a abrir los ojos tras aquellos sucesos y, tras despejarse un poco, echó un vistazo a su alrededor. La cómoda butaca, las paredes de metal y el inconfundible cristal de enfrente suya le indicaban que estaba en el Strahl. Suspiró suavemente y se dispuso a levantarse. Entonces descubrió, posado encima de sus piernas, un bonito ramo de rosas dirigido hacia ella. Tras extrañarse unos momentos se levantó agarrando el ramo con suavidad y lo enderezó. Se dispuso a sentir el fino aroma de las flores y cerró los ojos. Las rosas eran brillantes y lustrosas, de un rojo fuerte, se notaban cuidadas y eran muy bellas. Fran las observó una última vez antes de dejarlas en su asiento de la cabina.
-Eres un idiota...-Fran sonrió. Este tipo de acciones eran usuales en Balthier.
Fran salió y sorprendió a un grupo de ingenieros moguri arreglando con vitalidad los reactores del ala dañada.
-¿Que haceis aquí?
-¡Ah, kupo!-El instructor jefe se dirigió a la viera, cesando un momento sus actividades de mando-El capitán del barco ordenó su reparación, kupo. Dijo que cuando usted despertara, le dijera que esperase, que no iba a tardar demasiado, kupo.
-Gracias por el mensaje, esperaré aquí.
-Sin más preámbulos, proseguiré la reparación, kupo.
-Un segundo... ¿Pidió también un mantenimiento de la nave?
-No, kupo, tan solo reparación de la zona dañada.
-Perfecto, puede continuar.
Fran volvió a entrar en el vehículo y recogió la caja de herramientas, de la cual sacó su infalible llave inglesa.
-Ya tengo algo para matar el tiempo...
La viera se dispusó a completar el mantenimiento del Strahl, a la espera de su compañero.
La puerta de la taberna Oasis se abrió de golpe, introduciendo a un decidido Balthier en la estancia, se dirigió rápido a la zona elevada, justo donde se solían colocar muchos de los ricachones a intercambiar opiniones, mercancía negra, y fantochadas propias de su clase. El bangaa abrió los ojos al ver a Balthier acercándose decidido a su mesa, sonriendo. Se levantó de la silla y miró a uno y otro lado buscando un rincón por donde zafarse.
-Aaah, buenos días caballero...-Balthier colocó un seco puñetazo en la cara del bangaa.
-¡¿Tú...?!
-¿Como es posible...?¿Verdad?
Balthier agarró al bangaa y le hizo una llave que lo lanzó a la zona de abajo, Balthier saltó ágilmente la pasarela y cayó encima del rico bangaa, que se quejó al sentir el dolor. El pistolero se agachó y le golpeó una segunda vez, tras lo que lo cogió del cuello y le dirigió sus palabras, ahora totalmente serio.
-¿Que intentas, joderme?
-Yo... Yo no pretendía...
-Imbécil...
Lo levantó y le colocó un par de puñetazos más. El bangaa, pese a su fuerte complexión, parecía no defenderse de ninguna manera y temblaba al recibir los golpes del pirata volador.
-Has intentado joderme. Joder a mi compañera es como joderme a mí, idiota. ¿Que te creias, que un par de asesinos contratados y un dinosaurio iban a acabar con dos piratas de conocido nombre? He visto cosas peores.
-Solo era cuestión de un mínimo fallo, era imposible, estabis rodeados, me prometieron que...
-Yo nunca fallo.-Balthier lanzó un derechazo directo al hocico de su atormentada víctima. La mayor parte del bar miraba espectante la situación, e incluso algunos vociferaban el nombre de Balthier al reconocerle dando su merecido a un rico corrupto.
Lleno de rabia, el bangaa lanzó un lento contrataque tras recibir el impacto, un gancho de derecha lento y sin técnica, que Balthier paró agarrando su muñeca cuando el puño ascendía, para terminar doblando su muñeca y hacerle gritar de dolor.
-¡Ya basta, por favor!¡Ya basta!¡Yo no quería matarte, lo juro!¡Solo me ofrecieron dinero por meteros en esta trampa!
Balthier empujó contra la pared al ricachón.
-¿Ves? Parece que nos entendemos mejor...
-Uh...
-¿Quien fue?
-...
-¿No me oyes?
-Unas... Unas mujeres encapuchadas, se notaba por su voz que eran mujeres. Es improbable que fueran vieras, ya que eran cinco y creo que no salen tantas del bosque en grupo... Supongo que unas cazarrecompensas humes buscando tu cabeza...
-¿Y que querían exactamente?
-Ya te lo he dicho, simplemente... Querían que os enzarzara en una trampa, llevandoos a aquella zona tan cerrada y apartada, seriais un blanco más que fácil. No se nada de dinosaurios... Ni de ataques a compañeros...
-Parece convincente...
-¡Es todo lo que sé!¡Lo juro!¡Dime que es lo que quieres, te daré lo que sea, pero déjame vivir!-El bangaa suplicaba desesperadamente clemencia al joven hume.
-Quiero el dinero pactado, más un plus de la mitad, y la piedra mágica me la quedo yo.
-¡Está bien!-El bangaa sacó la bolsa del dinero que ya le había enseñado al aceptar la misión, y en una segunda bolsa, introdujo la mitad de lo que había en la primera. Temblando, le dió el botín a su agresor.
-Un placer, lagarto miedica, nos veremos otra vez, espero que para bien.
Balthier le lanzó una sonrisa al asustado bangaa y salió tranquilamente de la taberna, con diversos ojos clavando su mirada en él.
-Me las pagaras... Si crees que puedes jugar conmigo estás muy equivocado, pirata bastardo...
Balthier se dirigió al aeródromo, directo a su nave. Vió a Fran ajustando mecanismos de la cola del vehículo. Se quedó observándola de brazos cruzados unos instantes y se dirigió a ella.
-¿No me vas a saludar?
Fran se giró y observó al pirata sonriendo imponente. Dejó la llave inglesa y se limpió las manos con un pequeño trapo mientras se acercaba a Balthier.
-Mantenimiento listo, capitán.
-Tu pasatiempo favorito...
-De alguna manera hay que matar el tiempo.
-Je...
-¿Que has estado haciendo este tiempo?
-Sencillo, nos recogió la carroza mercante de turno, como era de esperar. Me quedaba el suficiente dinero como para comprar un pequeño antitoxinas, te lo hice beber, y a falta de dinero para un hotel, te dejé en la cabina del Strahl, descansando...
-Antitoxinas y un ramo de rosas, ¿No?-Dijo Fran irónicamente.
-Vaya, pensaba que te iban a gustar...
-No me disgustan.
-Me tomaré eso como un "gracias".-Balthier avanzó hacia el ala dañada mientras Fran le miraba y esbozaba una sonrisa, le siguió sus pasos.
-¿Ya está todo listo?
El jefe moguri se dirigió a Balthier gustosamente.
-Todo listo señor, su nave ya puede despegar en el momento que desee.
-Perfecto.- Balthier depositó la bolsa grande en la mano del ingeniero- Aquí tiene sus honorarios, gracias.
-Todo un placer.-Hizo un saludo agarrándose la visera de su boina. y con un gesto, mandó a sus subordinados que se retiraran. En unos segundos, Balthier y Fran se quedaron solos junto al Strahl.
-¿Encima has conseguido que te pague?
-Más un plus, para más inri. Hoy cenamos y dormimos en hotel sin problemas económicos.
-Parece que el pirata volador ha puesto las cosas en su sitio.-Dijo Fran mientras avanzaba hacia la salida del aeródromo.
-Él se lo buscó.-Balthier le siguió calmadamente.
-Ya lo creo.
-Je...
Dieron un paseo por Rabanasta, comprando algunos víveres para sus viajes y reservaron la habitación del hotel, para ahorrar, alquilaron una conjunta, con camas separadas. Se sentaron en un restaurante común rabanastino a cenar, e intercambiaron opiniones sobre la trampa en la que inconscientemente habían caido.
-Quisiera saber...
-¿Si?
-¿Reconociste a quién te disparó la flecha envenenada?
-Ahora que lo dices... Me había olvidado completamente de ello, pero...
-¿Algo en especial?
-Se trataba de una viera.
-¿Una viera?
-Sí, me quedé sorprendida, pero sus orejas la delataron. Además, solo ellas podrían haber burlado mis sentidos de esa forma tan directa.
-Vieras, la actuación estelar de la función.
-¿Te preocupa algo?
-Ese tipo, el bangaa. No fue él quien deseaba convertirnos en fiambres. Decía que había sido contratado por cinco mujeres para engañarnos.
-...-Fran se quedó pensativa.
-Exacto. A mi también me extraña, pero puede concordar.
-Es difícil que tantas vieras que han salido del bosque se junten de esa manera.
-Ahí está el quebradero. Es inverosímil. Mejor dicho, improbable.
-Cuando abandonan el bosque, las vieras... Suelen ir solas o en grupos reducidos, parejas, como mucho quizá un trío. Pero lo más común esque sean solitarias.
-Uhmmm...
-Estoy preocupada. Acaso ella... ¿En que está pensando?
-Imposible, ¿Piensas que esto está hecho aposta?
-No estoy segura...
-Meditaremos con más calma cuando estemos descansados, es tarde, vamos a dormir.
-... Está bien.
Se dirigieron al hotel. Fran entró para cambiarse, colocándose las túnicas más comodas para dormir, y luego pasó Balthier, quien se dió una fría ducha para despejarse. En la cabeza de Balthier, este puzzle movía sus piezas continuamente, intentando buscar un encaje adecuado. Salió de la ducha y se acostó, retirándose la camiseta, en la cama. Fran ya estaba acostada y estaba a punto de conciliar el sueño. Susurrando un buenas noches, se despidieron del día y cayeron en un profundo sueño. A Balthier le costó un rato despegarse de sus pensamientos, hasta que sus ojos se cerraron casi automáticamente por el cansancio del día.
A la madrugada, Balthier abrió levemente los ojos y se movió. Entonces observó a su compañera Fran, apoyada en la ventana, con un gesto de preocupación, recibiendo la luz de la ténue luna que iba desapareciendo para dar la bienvenida a un nuevo día. Balthier se quedó mirándola, recibiendo la pequeña luz que llegaba a la habitación, estaba bellísima, con el pelo suelto y alborotado, y una ropa que parecía una chica pueblerina de lo más normal. Tras volver al mundo real, se dirigió a la viera.
-¿Qué te preocupa?
-Balthier...-La viera observó a su compañero con un tono triste y un poco sorprendido.
-¿Fran...?
-...
Un silencio abarcó la habitación. Intercambiaron miradas. Él sabía que algo no iba bien en su amiga, ella sabía que no podía engañarle, y menos, ocultarle algo. El pirata se levantó de la cama y se apoyó a su lado, sacando la cabeza por la ventana y recibiendo el aire fresco de la madrugada.
-Repito, ¿Que te preocupa...?
-Yo...
-...
-Balthier, voy a marcharme una temporada.
-¿Qué?
-...
-¿Por que?-Balthier se giró y la miró decididamente, ella quedó abrumada ante su mirada y agachó la cabeza.
-Esta noche, he... He recibido la voz del bosque... Por primera vez en muchos años. Me gritaba, diciendo que algo va mal, que algo va muy mal. Que mi vida corre peligro, pero no solo la mía, sino la de... La de muchas vieras que abandonaron el bosque en su día...
-...
-Balthier, el puzzle encaja. Esas vieras... Estan cazándonos. Están cazando a aquellas que dejamos el bosque. A todas, sin excepción. Es por eso que debo abandonarte. No voy a poner en peligro tu vida por un asunto que solo me concierne a mí...
-...
-Balthier... Lo siento...
-Fran...
-Dime...
-De verdad... ¿De verdad crees que voy a dejar que te vayas solo porque quieres mantenerme a salvo?
-...
-Esto es trabajo para un buen actor principal.-Balthier comenzó a moverse en dirección a su cama y se sentó-Ni pienses que voy a quedarme de brazos cruzados, esperando que ciertas cazadoras vayan a por una presa a la cual le tengo apego.
-Pero... Balthier, tú no tienes nada que ver. Si no te inmiscuyes, no tendrás nada de que preocuparte. Volveré en cuanto consiga aclarar todo este entuerto.
-Yo quiero inmiscuirme, ¿Y si no vuelves?¿Me quedo solo? No voy a dejar que un grupo de vieras actuando de manera impropia, efectuando tales masacres en miembros de su raza, acabe con la mejor compañera de viajes que podría tener nunca.
Fran se quedó callada, se sentó en su cama, enfrente suya, y le miró seria a los ojos. Esa mirada decidida, esta vez él no sonreia, solo la observaba, demostrando con una simple mirada que era capaz de todo, aunque fuera un hume, aunque no haya nacido en el seno del bosque, aunque jamás haya escuchado su voz. Su mirada decidida le hizo abrir los ojos, y comprendió que su compañero no se interesaba solo por las riquezas y botines, sino también por aquella persona que le acompañaba en sus travesías. por primera vez, Fran sintió un calor especial dentro de ella. Le hizo sentir, con solo una mirada, que ella valía más de lo que creía, que no era una simple compañera que podría cambiarse en cualquier momento. Le demostró que para él valía, y que era más que la compañera de un capitán. Fran suspiro y apartó la mirada. Todo el calor se desvaneció y aclaró su mente.
-Perdona por intentar desplazarte, a veces soy idiota...
-Sabía que lo entenderías.-Balthier sonrió pícaramente y vió como su compañera se levantaba y preparaba sus cosas de aventurera.
-Y aunque intentara evitarlo, ¿Que poderosa fuerza es capaz de parar ese tren llamado Balthier?
-¡Jajajajajaja! Muy perspicaz, ¿Ya nos ponemos en marcha?
-Cuanto antes mejor, ves hacia el Strahl, voy a cambiarme. Cuanto antes acabemos con esto mejor, ¿No es así?
-No cabe duda, a sus órdenes, ¿A donde vamos a ir?
-A la selva de Golmore.
-¿Allí?¿Segura de ello?
-Las cosas son lo suficientemente grave para ello.
-Entendido.-Balthier colocó su camiseta en su torso y avanzó rápido.
-Hay que cuidar esa piedra, el bosque me dijo que era de suma importancia.
-No hay problema.-El pirata abrió la puerta de la habitación y se dispuso a salir.
-Balthier.
-¿Si?-Se paró y giró su cabeza para observarla.
-Gracias.-Fran sonrió dulcemente al pistolero.
-De nada señorita.-Balthier sonrió pícaramente-Ya sabe, me encantan las obras con gancho y acción.
Balthier salió del hotel a toda prisa y dejó a Fran pensando en la perspicacia de su compañero mientras se cambiaba.
-No lo dudo, eres único.
Fran salió del hotel en dirección al aeródromo. La luna casi había terminado de esconderse, y alumbraba ténuemente Rabanasta, mostrando un precioso paisaje digno de ver... El comienzo de un nuevo día, y de una nueva aventura.
