Capítulo 2 rivalidad

Boruto estaba sentado comiendo un poco de pollo asado tratando de hacer tiempo para que Sarada despertara y hablaran. Mientras comía no dejaba de pensar ahora que haría a apartir de ahora que ya era hokague?

Muchas de las cosas que tenía planeado para el futuro se habían esfumado aunque razonando un poco parte de esas cosas involucraban a la Uchiha.

Al pensar en la Uchiha no pudo evitar recordar lo que pasó ayer donde ella y el estaban teniendo sexo sin control. Quien pensaría que Sarada una chica estricta y recta se volviera una loca en la cama tan solo recordar como gritaba "más duro maldita sea destrozarme"

Lo excitaba y la respuesta en su cuerpo no hizo esperarse dejándolo con una erección que sobresalía de su pantalón.

—!maldita sea por qué pensé en ella justo ahora! —se reclamaba viendo que su miembro deseaba salir de su lugar.

Boruto siendo invadido por el deseo de sentó en uno de sus sillones para después bajarse el pantalón y poder autocomplacerse, solo cerró los ojos para recordar lo vivido anoche mientras usaba su mano derecha para estimular su falo.

La estimulación de su miembro le daba bastante placer era cierto que no era la primera vez que se masturbaba, pero recordar como tuvo sexo anoche con Sarada lo excitaba más. Las imágenes de ese momento llegaban en su mente inclusive retumbaba los gemidos de la ojinegra.

—Sarada. —exclamaba Boruto el nombre de la chica con los ojos cerrados mientras seguía estimulando su falo con su mano.

Solo duro algunos minutos más hasta que sintió que llegó a su límite y sintió como su esencia manchaba su mano. Avergonzando fue corriendo al baño para limpiarse tuvo suerte de que Sarada aún siguiera dormida si no sería algo incómodo verlo correr con el pantalón abajo mientras su mano estaba manchada de su esencia.

Con alta habilidad se limpió de todo rastro de la escena del crimen, en su mente no dejaba de pensar la suerte que tuvo no ser descubierto. la verdad no quería hacer esto mientras sarada estaba dormida pero su maldita lujuria invadió su cuerpo en ese momento y lo obligó hacer este acto.

Son que se diera cuenta la azabache se había despertado y pronto noto que no estaba en su propia cama. Al querer levantarse de la cama sufrió una pequeña jaqueca una consecuencia de tomar alcohol sin control.

Tocándose la cabeza se maldecía de haber requerido a la bebida para olvidar por un momento que su vida se había ido al demonio ayer. Tan solo recordar como estúpidamente intento seducir al hokague como si fuera una cualquiera para luego ser lanzada al suelo de manera estrepitosa.

Para luego ser visita de una manera despectiva por el hombre que tomo como su camino a seguir además de que estúpidamente se enamoró sin siquiera pensarlo. Estúpida se repetía para sí misma mientras recogía su ropa para ponérsela lo más rápido posible de por sí beber sin control era una gran estupidez pero acostarse con su amigo de la infancia el cual previamente rechazo era algo que lo sobrepasaba la estupidez, solo rezaba que Boruto no estuviera en su departamento era de lo último que deseaba que lo viera no tenía la cara para confrontarlo.

Ya vestida salió del cuarto con agilidad pero para su desgracia se topó de frente con la persona que menos quería ver.

— ¡Boruto! —grito Sarada al ver su amigo en el departamento.

—tenemos que hablar Sarada por favor acompáñame. —hablo el rubio en un tono serio mientas su amiga se quedaba sin palabras y empezaba a seguirlo.

—Boruto sé que estarás confundido por lo ayer pero déjame decirte que tiene una explicación.

—no es necesario que me expliques Sarada lo sé todo.

—lo sabes. —dijo la azabache con miedo. —no quería que te enterarás de boca de todos yo personalmente te lo querida decir sin herirte, para mí se me cae la cara de vergüenza por lo que pasó ayer jamás me perdonare además sé que tendrás razones para odiarme.

—no te diré que no me enoje cuando me enteré lo que sucedía con el viejo, pero sabes algo que aprendido en mi vida que siempre cometemos errores. Además que sería muy hipócrita de mi parte no perdonarte cuando gente cercana a mi alguna vez quiso matarme y ahora somos buenos amigos por qué les di una segunda oportunidad. —hablaba el rubio rascándose un poco la cara. —lo de ayer te entiendo estabas dolida y quisiste olvidar tu dolor con alcohol. A lo que contribuyó que perdieras tu conciencia y bueno te acostaras conmigo ayer aunque también tengo la culpa por no detenerte supongo que mis instintos me traicionaron.

—también sabrás que tu padre me destituyo de mi banda ninja además de mi trabajo como asistente. —hablo Sarada sin emoción y soltando algunas lágrimas. —ahora que será de mi supongo que el séptimo tendrá guardado un castigo peor para mí.

—no te preocupes el viejo no te va a castigar más. Hoy fui hablar con él y cuando me dijo lo que pasó contigo yo dialogue con él para llegar a un acuerdo.

— ¿qué acuerdo? —pregunto la azabache bastante intrigada.

—que yo decidiría tu castigo si yo aceptaba ser el próximo hokague.

—tu que! —grito la Uchiha sorprendida. —no me digas que respondiste que si

—desde luego que dije que sí, a pesar que nunca me causo gracia ser hokague y no te mentiré sigue sin gustarme aun esa idea. Yo lo hice por qué sabes que por un amigo en apuros aceptaría sin dudarlo ese cargo por más que lo deteste. No había otra opción para evitar tu castigo tú sabes cómo es el viejo.

—Boruto —susurro Sarada viendo como su amigo aceptaba un cargo que odiaba con todo el alma solo por salvarla a ella del castigo del séptimo. Siendo la asistente del hokague sabía de antemano los castigos que se podían aplicar por romper las leyes y el acoso sexual así como el intento de violación eran duramente castigados con solo recordar como relataba en los libros de historia que en los tiempos del segundo eran castigados con la humillación pública así como la muerte.

En verdad daba gracias a su amigo por evitar ese destino ahora se sentía en deuda con él.

—Sarada,¿quieres desayunar? —preguntaba el rubio tratando de desviar el tema. —seguramente debes tener hambre.

—si gracias siendo honesta si tengo un poco de hambre. —respondió la azabache débilmente.

Boruto guío a la chica al comedor y mientras ella se sentaba el rubio fue a la cocina y comenzó a preparar algo de carne para su invitada.

Algunos minutos ya estaba todo listo y Boruto le sirvió la comida a la Uchiha la cual agradeció y empezó a engullir en seguida. El rubio se sentó frente a ella y se quedaba observando a su amiga por un lado se sentía tranquilo al verla relajada.

—Por cierto Sarada hablando de tu castigo e estado pensando un poco pero quisiera que volvieras a tu cargo de ayudante para apoyarme sabes que no sé nada de ser hokague y el viejo ya se largó.

—pero Boruto tu padre me quito el puesto además que ya no soy una Shinobi.

—eso fue una orden del séptimo pero soy el octavo recuerdas así que con el poder que tengo te restituyó como Shinobi además que te devuelvo el puesto como mi asistente.

—Boruto puede que tengas razón son respecto a la jerarquía pero puede que te metas en un problema con tu padre por desobedecer sus órdenes.

—el viejo fue claro cuando dijo que yo decidiera tu castigo. Así que ese es mi "castigo" para ti y que no se hable más o dime a acaso no quieres ayudarme con esta carga.

—desde luego que quiero ayudarte en parte es mi responsabilidad meterte en todo esto. —hablo Sarada con algo de arrepentimiento en su voz. —ojala las cosas hubieran sido de otra manera.

—no podemos cambiar el pasado pero eso no quiere decir que no podamos salir adelante con nuestras vidas. Así que olvidemos lo que pasó ayer y empecemos como si nada hubiera pasado y cuando digo todo también me refiero a ese desliz.

—de acuerdo seguiré tu consejo y Boruto gracias por todo siempre has estado para ayudarme cuando tengo dudas.

—no es nada toda persona merece una segunda oportunidad además yo también te agradezco por apoyarme y soportarme cuando era un niño malcriado.

—Boruto —susurro la azabache para luego abrazar a su amigo. Este no opuso resistencia y se dejó abrazar por su amiga el solo quería hacerla sentir mejor y dejarse llevar por el momento.

Toc, toc

Sonó la puerta del departamento interrumpiendo el agradable momento. Boruto se separó de su Amaia y fue inmediatamente abrir para bien de quién se tratara y para su sorpresa la que tocaba la puerta era nada ni menos que su amiga Sumire.

—buenos días Boruto-kun. —exclamo la chica de cabello morado para luego rodear con sus brazos al Uzumaki. —o debería decirle octavo-sama.

—Sumire, como sabías que este era mi departamento? —eso fue lo primero que se preguntó al ver a la chica de cabello morado.

Sumire se separó de los brazos del rubio para poner una cara de vergüenza la típica cara que solía hacer cuando estaban en la academia.

—lo siento me deje llevar por la emoción del momento y sobre tu anterior pregunta pues sabes que soy un ninja del ambu es mi trabajo conseguir información clasificada. —hablo apenada la chica de cabello morado. —espero que no se molestará por mi atrevimiento lord hokague.

—para por favor Sumire sabes que no me gusta esa clase de títulos llámame por mi nombre me siento viejo con eso de octavo o lord hokague.

—lo siento Boruto-kun es que siento que no es lo apropiado para alguien de tu categoría. —hablo de nuevo Sumire para luego entrar al departamento del rubio. —un favor Boruto-kun puedes cerrar la puerta de tu departamento si no pondré darte tu regalo.

—no es necesario que me despido un regalo.

—insisto bebé créeme este regalo te gustará. —Sumire hablo con un tono seductor cambiando su comportamiento para luego quitarse el vestido que llevaba puesto para dejarse ver en ropa interior ante el Uzumaki que se quedó en shock al contemplar a su amiga de esa forma. —ahora bien lord hokague espero que mi cuerpo le guste como regalo.

—no sé por qué no me sorprende verte siendo una ofrecida. —hablo Sarada que se incorporó al cuarto donde estaba el rubio y la chica de cabello morado. —aunque viniendo de alguien como tú todo es posible o no es cierto delegada.

—Maldita Uchiha que haces aquí no deberías estar en prisión cumpliendo tu sentencia. —reclamo Sumire enojada por la intromisión de la azabache y con destreza se puso nuevamente su ropa. —eso no importa yo misma me encargaré de enviarte a tu celda para que te pudras alli.

—dudo que puedas conmigo maldita huérfana doble cara. —exclamo enojada la Uchiha. —aun con tu mascota de peluche no eres rival para mi Sharingan.

—basta las dos, no es necesario hacer eso Sarada no irá a prisión yo mismo decidí su castigo y será devuelta a su puesto como mi asistente personal. —hablo Boruto interponiéndose entre las chicas que estaban a punto de pelear entre ellas. —primero Sumire debes entender algo no me importa que paso entre ustedes ya que yo recuerde ambas eran buenas amigas así les digo ambas que no quiero hostilidades entre ustedes está claro.

—Como usted ordene Octavo-sama —respondieron al unísono ambas chicas.

—como sea. —hablo Boruto frustrado al ver como amaba chicas acataban la orden y se miraban con desprecio si algo tenía en claro el rubio es que ahorita estaba en un pelea de mujeres la cual lo involucraba a él.

Pero la gota que derramó el vaso fue leer un mensaje de su amigo shikadai alegando su presencia en la oficina del hokague sobre un asunto que era de suma importancia para él.

La cual lo involucraba sobre su matrimonio arreglado con una chica desconocida lancual jamás en su vida había visto y ahora venía a dar más problemas en su vida.

Era oficial su vida paso de ser tranquila a irse completamente al demonio

CONTINUARA

Agradezco los comentarios y no dejen de leer esta historia porque ya se acerca lo bueno sobre usted señor emilion pues agradezco que siga esta historia a pesar que sabe que puede que termine como usted desea pero si leyó mis demás historias esta no lo decepcionara.