"Bien, calma Magnus, por fin invitaste la invitaste a salir... ¿¡ahora que?!" Pensaba el rubio caminando de un lado a otro como un lobo enjaulado.

-¿Dioses, que debo hacer ahora? ¿Dónde la llevo? ¿Debo usar alguna ropa... especial? -se miró a sí mismo, unas zapatillas, jeans, una polera del hotel con VH en grandes letras plateadas- Quizás pedirle a Blitz algo decente para usar... bien, eso no es problema Magnus... ¿pero dónde podemos ir?

No lo quería arruinar, siempre lo arruinaba. Su mala suerte comenzó desde que murió su madre. Trago pesado, se le habia formado un nudo en la garganta al pensar en su madre, ella debía estar en el Helheim, la misma Hella lo dijo. Sacudió la cabeza volviendo su realidad al Valhalla. Una idea paso por su mente.

- ¡Sam! Si ella debe saber dónde puedo ir con Alex, Samirah conoce todo el Hotel... -salió corriendo de su cuarto rumbo al elevador para buscar a su Valkiria.

Aunque ahora que lo pensaba, mientras escuchaba la odiosa música nórdica del elevador. No sabía si Sam y Alex estaban en buenos términos, la última vez Alex estaba enojada con su media hermana ya que esta no aceptaba sus poderes heredados de Loki y así jamás iba a poder hacerle frente a su padre como la peliverde lo hace.

Quizás debería obviar esa parte. Fue al salón del Banquetes, casi era hora de la cena y esperaba que este la Valkiria hoy de turno y que Odin no la allá enviado a una misión.

Hoy era su día de suerte, la encontró volando de un lado a otro junto a otras dos chicas, Magnus alzo los brazos para llamar su atención.

-¡Sam! -le grito y cuando esta le miro le saludo con la mano y le hizo seña para que baje.

Samirah Al-Abbas iba con su habitual equipamiento de Valkiria, su hacha relucía colgada a un costado de su cadera y su Hiyab verde cubría todo su cabello aunque se le escapaba un pequeño mechón castaño.

-Que tal Magnus - Saludo la guerrera de Odin.

-Hola Sam, ¿Como esta Amir?

Amir Fadlan era el prometido de Sam y también hijo del dueño del restaurante de comida rápida que vendía el mejor Falafel de los nueve mundos.

-¡oh! -la chica se sonrojo y trato de ocultarse más con su pañuelo verde- bien... está bien... la noche pasada hubo una cena en casa de sus padres... y-ya tenemos fecha para la boda... será unos meses después del viaje que tenemos que hacer, si volvemos vivos, claro

En ese preciso momento el rubio recordó aquel pequeñísimo detalle. Salvar el mundo. Ahora con Loki suelto el Ragnarök llamaba a la puerta, y él no estaba muy entusiasmado ni con el Ragnarök, ni con la misión para detenerlo. Torció el gesto en respuesta.

-¿Tu prima acepto ayudarte?

- Si, me va a presentar a su novio, Percy, él es como el aquaman de los Griegos -respondió, le agradecía a Annabeth la ayuda que le iba a dar, pero en verdad no deseaba hacer aquella travesía de la que quizás no sobreviviría.

-Eso es bueno, debemos prepararnos bien -la Valkiria se dispuso a volver a su labor pero el rubio le detuvo.

-No, Sam, debo pedirte un favor -hablo nervioso. La chica alzó una ceja.

-¿Qué cosa Magnus?

-si... ehm... ¿podemos hablar en un lugar más ...privado?

Sam asintió y con un rápido "sujétate" tomo a Magnus del brazo y fueron volando hasta una de las ramas del árbol que había en el salón, tenían una vista privilegiada de la cabra con ubres goteantes de aquel liquido con el que hacían hidromiel.

-Bien dime ¿que necesitas?

-Bueno... -dudo un momento, pero al segundo se dijo que Sam era su amiga, podía confiar en ella.

-Invite a Alex a salir

Sam abrió los ojos.

-¿Una cita?

-bueno, no una cita, cita, más bien como un "te lo debo por soñar contigo"

-¿Soñaste con Alex? -Magnus ya se comenzaba arrepentir de su decisión de pedir ayuda.

-¡ese no es el tema! -exclamó sonrojado- es tema es que no sé dónde llevarla...

La chica lo medito un momento, Alex era complicada, miro a Magnus sintiendo un poco de lastima por su amigo.

-Tenemos un bar en el piso 198... un Resto-bar en realidad, comer y beber-

-¿Crees que le guste?

-¿Tu o el lugar? -molesto la chica viendo al rubio igualar a un tómate por su color.

-¡SAM! Esto es en serio -fruncio el ceño comportándose como un niño pequeño ante las palabras de su amiga.

-Bien, Bien Magnus, calma, ya te dije, puedes llevarla al Bar del piso 198, aunque ahí hay Einherjar mas ancianos, puede que tengan problemas.

-¿Pero es un buen lugar?

-Uhm Claro -respondió la Valkiria no muy segura.

-Con eso me basta, Gracias Sam -se despidió de la chica y de un salto bajo del enorme alto, cayendo de pie sobre una de las mesas.

Esa noche Magnus se quedó rápidamente dormido, con la esperanza de pasar rápido el tiempo y que sea hora de su cita, que no era una cita. Pero no todo era perfecto, en los sueños del rubio volvió a viajar a aquel barco hecho de las uñas de guerreros caídos, vio a Loki al timón con un impecable traje blanco de almirante.

-¡Bienvenido a bordo Magnus! -Exclamo el Dios.

Magnus que estaba en cubierta le fruncio el ceño al almirante del navío de la muerte.

-oh vamos, no me veas así, sin resentimientos por lo que ocurrió en la boda, por cierto, ¿no crees que Alex se veía linda con el vestido que le dio Siff? -El Dios sonrió de lado al ver al hijo de Freyr sonrojarse, obviamente nada pasaba desapercibido para él.

Se acerco al joven, el barco estaba vacío, pero a pesar de ser un sueño, se podía escuchar el sonido de seres bajo la cubierta, trabajando para tener todo listo para el día del juicio final.

Magnus miro alrededor buscando algún indicio concreto de donde podía estar, pero solo veía la bruma espesa que rodeaba el barco haciendo parecer todo aún más irreal.

-Pobre, pobre hijo de Freyr -la voz melodiosa lo trajo de vuelta y le encaro, pero al ver los labios perforados del hombre ensanchase en una sonrisa de suficiencia, su valor menguo un poco.

-Te gusta mi hija – No era una pregunta, era un hecho y el rubio lo sabía, le gustaba Alex, pero aun no tenia el valor del admitirlo ¿Por qué? Por miedo. Loki se rio en su cara como si le hubieran contado el mayor chiste de los nueve mundos- Que patético, creo que llevas en la sangre aquello de enamorarte de tu perdición, lo mismo condeno a tu padre, y lo mismo te está condenando a ti

Ugh, eso fue un golpe bajo para el guerrero de Odín.

-No es lo mismo -tuvo el valor de responder, a pesar de la apariencia de Loki, su presencia era lo que lo intimidaba, eso y saber que prontamente tendría que enfrentarse aquel Dios.

-¡Claro que no es lo mismo! Esta vez será más… dramático -sonrió de lado, mirando al chico hacia abajo como quien mira una cucaracha- Tu mismo te vas a condenar, ¿crees que Alex se iba a fijar en ti? No eres nada Magnus, y lo sabes, la única razón por la que estas vivo… -aguanto la risa- espera, ya no estas vivo, pero bueno, me entiendes …- le sonrió- la única razón es porque tienes a otros cuidándote, el elfo, el enano, la Valkiria, tus "Amigos" -hizo comillas con los dedos y se quito el sombrero blanco y se paso una mano por los mechones que iban de castaños a rojizos – Tu eres patético, por tu culpa tu madre murió…

Ugh, doble golpe bajo, aquello le hizo sentir como si algo le atravesara el pecho dejándole una sensación fría.

-Y por tu culpa ahora ellos le van hacer compañía a tu madre en el Hell… -el Dios sonrió satisfecho al ver que había logrado su objetivo, menguar el valor del heraldo del lobo -pronto… cuando nos veamos las caras, aquí mismo, en este barco, tu y yo nos vamos a enfrentar Magnus… y vas a perder, porque siempre pierdes… porque los hijos de Freyr no están hechos para pelear.

Magnus, desde muy fondo de su ser, saco valor.

-Te detendrém-

-¿Me detendrás? -interrumpió el Dios- esto no es nada personal contigo, eres solo una piedra en el camino, lo que quiero es venganza ante los otros Dioses, por darme la espalda, por hacerme blanco de sus humillaciones, por el dolor y la miseria a la que me destinaron -le miro de forma penetrante y Magnus sintió que Loki podía ver hasta lo mas profundo de su alma- Ellos mismos buscaron esto Magnus… ¿acaso eres tan estúpido que no lo ves? …

-t-tu te merecías aquel casti-castigo…-Loki dio pasos firmes acercándose a Magnus, el chico trato de buscar en su mente comentarios sarcásticos para lanzarle al contrario, salir victorioso de aquel encuentro en su mente, pero no encontró nada.

-No sabes ni de que bando estas aun Magnus… siento tanta lastima por ti – El mayor se llevo una mano al pecho como si en verdad sintiera lo que decía- pero, volviendo al bello tema de esta noche -canturreo- ¿Sabes porque otra razón Alex no se podría fijar en ti?...

Loki lo acorralo contra el barandal del barco, se acerco a su oído, sin llegar a tocarlo, sintió el aliento frio del Dios susurrarle algo que lo dejo aun mas frio, antes de reaccionar Loki toco su frente y envió una corriente de dolor a través de su cuerpo que le obligo a cerrar los ojos.

Magnus despertó en su cuarto, enredado en las sabanas de su cama, gritando del dolor que perforaba su cerebro y empapado en sudor, pero lo que mas aun le dolía, le preocupaba, le hacia dudar de su cita de mañana.

-A Alex le gusta otro chico… -susurro inconscientemente las palabras que Loki le susurró al oído.