FT y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima.

Kaze Tsubaki: ¡Hola! me alegra que te gustara el primer OS, no es la gran cosa pero de verdad me alegra que te gustase. Y con referencia a Gurei-sama, él siempre se hace el dificil, si no lo hiciera creo que no sería él, ya sabes...es muy...Gurei (?), so espero que esté capítulo también te guste xD

Lymar Vastya: ¡Holi! mi querida Lymar! no creas que me olvido de ti!, eres de las pocas lectoras que aún así pasaran 84 años se que me seguirías leyendo, así que shoremos juntas ;w; (?), laksjfalksjfs la verdad tengo mis ff algo abandonados porque gracias al manga no me ha llegado mucha inspiración gruviesca que digamos, pero ten por seguro que mis fanfics se seguirán actualizando hasta que estén terminados! me dio mucho gusto leer tu review ;w;

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Estaba molesta, muy molesta.

—"¿A quién quiero engañar? Juvia no puede enojarse en serio con él."

Pensó.

Se encontraba sentada a la orilla del pequeño lago que había muy cerca. Le gustaba estar allí, la casa de campo de los Milkovich había sido su lugar favorito durante una parte de su adolescencia. En abril siempre eran invitados tanto ella como Gajeel a vacacionar en dicha casa, por cortesía de Ur y Ultear. Al principio eso los había sacado un poco de trance, pero Metalicana les dijo que esa familia era de confianza y además de que Ur era una muy buena amiga.

La primera vez que habían llegado, quedaron un poco desanimados, puesto que la casa aquella de campo parecía completamente abandonada, la pintura y madera que adornaban la casa estaban demasiado deterioradas, tanto que pareciera que con cualquier mínima ventisca está se desplomaría, y del césped ni hablar, les llegaba hasta las rodillas. En sí, parecía en escenario de una película de terror. Al cabo de un rato Ur había bajado de la camioneta y de llevo el dorso de su mano a la frente soltando una risilla nerviosa, sí que tenían trabajo que hacer, poniéndose manos a la obra la mujer de cabellos cortos fue a la cajuela de la camioneta y la abrió para terminar de sacar unas cosas con las que empezarían a limpiar aquel lugar, tal vez entre ellos les llevaría la mitad de semana o menos, sí es que había algún tipo de milagro y llegase su cuñado con sus sobrinos, entre más manos, mejor.

Y como si su plegaria fuese escuchada por algún ser supremo, Ur alzó su vista al cielo y sus manos como "agradeciendo" al ver que a poca distancia se acercaba un coche negro, del cual bajo un hombre y dos jovencitos más. Juvia y Gajeel habían sido ajenos a aquello, puesto que habían ido al cobertizo para buscar cosas de jardinería con las que pudiesen cortar un poco del pasto, no fue que se dieron cuenta de que había más visitas hasta que notaron que Ultear salía del cobertizo dejándolos por un momento. Gajeel no le dio mucha importancia y volvió al cobertizo, pero para Juvia si que fue un poco la curiosidad que la atrapó y sólo alcanzó a divisar levemente a un hombre mayor demasiado atractivo, aunque fue sacada de sus cavilaciones al escuchar que Gajeel la llamaba. Mientras ellos hacían labores no tan complicadas —que en su mayoría ninguna lo era—, Ir y aquel hombre se habían dispuesto a limpiar la chimenea y las parrillas que había en esta, aquel hombre había mencionado algo de que traía consigo cosas para asar. Juvia había dejado de cortar césped y acompaño a Ultear adentro de aquella casa, la cual viéndola mejor por dentro ya no parecía de película de terror, solo le hacía falta una buena sacudida a los muebles y paredes. Bajaron a un pequeño sótano buscando la fuente de energía hasta que la encontraron, Ultear levantó la palanca y volvieron a subir a la primera planta para ver si la energía funcionaba, paseando la mano por la pared hasta dar con el interruptor y encenderlo.

Lumos.

Había dicho Juvia al instante en que Ultear había movido el interruptor, no pudo evitar soltar una carcajada ante lo que la Lockser había dicho y más porque en cuanto se hizo la luz la muchacha de cabellos azulados empezó a dar alguno que otro saltito de emoción pero luego empezó a murmurar cosas de que no debía haber hecho magia fuera de no-se-que-escuela. Un ruido como de una pequeña explosión y vidrios callando llamó la atención de ambas, corrieron dirección a la cocina. Cuando llegaron y se toparon con lo que era Ultear no pudo evitar tirar una carcajada que Juvia jamás había escuchado en su vida, tanto que Gajeel había ido corriendo hasta donde estaban ellas para toparse con que la Milkovich aún seguía riéndose hasta llevar las manos a su barriga.

Gajeel no entendía mucho, pero cuando Juvia fijó su vista en lo que su amiga miraba lo entendió.

Y lo vio.

Dos chicos a lo mucho uno o dos años mayor que ella, quien más resaltaba era el albino que si bien Juvia reconocía que era muy atractivo, pero, ella quedó fascinada —deslumbrada—, con el chico de cabello negro que estaba tendido en el suelo. En ese instante, para Juvia todo había desaparecido, una sola vez le había pasado con otro chico, pero eso ya era pasado, su corazón había comenzado a latir demasiado y temía que esté se fuese a salir de su lugar. Aunque a los pocos segundos frunció su entrecejo debido a la forma en que sus sentidos comenzaron a reaccionar y lo que su cerebro estaba formulando no era de gran ayuda. No era que odiara a los chicos —no tanto—, pero sí un poco. Tenía claro que a pesar de que apenas era la primera vez que lo miraba, ese chico le había gustado y eso le molestaba de cierto modo. Por un lado le había parecido graciosa la escena, porque el chico de cabello negro estaba en el suelo y encima de él —para ser exactos en su abdomen— estaba el otro chico albino, aunque luego noto que había fragmentos de vidrio alrededor de ellos y a pesar de eso, Ultear solo seguía riéndose.

Espera.

No.

No…

¿Era posible?

No había duda de que su amiga los conocía, de otro modo ella no estaría tirando tales carcajadas. Por otro lado Gajeel carraspeado un poco la voz para hacerse notar, pero fue en vano, al final solo había chasqueado la lengua y se esfumo de la cocina dejándolos solos otra vez.

— ¿¡Que es tan gracioso!? —había bramado el chico de cabello negro, intentando quitarse de encima al albino hasta que lo hizo a un lado y pudo levantarse mientras se sacudía la ropa para volver a clavar sus ojos grises en Ultear y el otro muchacho. Juvia ahogo un suspiro al notar el color de los ojos de aquel chico, ¿era posible que-…? Ella negó levemente con su cabeza, su imaginación se la estaba jugando muy feo, no quería ni pensar en cosas que no eran—. ¡Agh! ¡Mi padre se enterará de esto!

Ya.

Suficiente.

Ese había sido el detonante perfecto para que su imaginación volara a límites inalcanzables. En esos momentos la risa de Ultear y el otro muchacho habían dejado de existir para ella, ahora solo se encontraban él y ella. Su corazón latía de una manera más desenfrenada, quería controlar todo aquello, pero no podía, se le estaba yendo de las manos y la barrera "anti-chicos" que había hecho hace un año, se estaba deteriorando. Juntando toda su fuerza de voluntad, tomo aire y se dispuso a abandonar la cocina e irse a donde quiera. ¡Gajeel! ¡Iba ir a buscarle a Gajeel! Tal vez teniendo una de sus tantas pláticas podría dejar que todas sus emociones volviesen a bajar.

A las pocas horas —en la hora de la cena—, Juvia ya había tenido el placer de saber el nombre de aquellos dos muchachos que resultaron ser primos-hermanos de Ultear. Lyon —el chico albino—, y vaya que era una completa ironía de la vida, el chico de cabello negro se llamaba Gray, perfecta combinación que hacía su nombre con sus ojos, había pensado Juvia. Con el pasar de los días aún no cruzaba más de unos cuantos monosílabos con Gray, al contrario de con Lyon, ese chico tenía una confianza bruta para socializar, curiosamente si se tratase de otros chicos Juvia ya se hubiera hartado y le ignoraría, pero al contrario de eso, Lyon le agradaba. Paso la primera semana y la casa a la que habían llegado tenía grandes cambios, tanto por fuera como por dentro. También junto a Gajeel descubrieron que había un lago muy cerca, algo que Ur les había aclarado era que ese lago era exclusivo de la propiedad de ellos, por lo tanto era privado. A la mitad de la segunda semana Juvia se sorprendió así misma intercambiando más palabras con Gray, hablaron de unos cuantos libros y demás trivialidades. Juvia comprobó sus sospechas al descubrir que Gray era potterhead, cuando hablaron de eso también noto como el muchacho se le había soltado un poco más la lengua —y algo de emoción—, cosa que extraño un tanto a Lyon y Ultear, por no decir que Gajeel también por parte de Juvia. El último día de vacaciones llego y los adultos se encontraban en la galería haciendo algo de lumbre para hacer una parrillada. Dentro de la cocina se encontraban los tres muchachos jóvenes preparando ensaladas y demás aperitivos, una que otra maldición salía de sus bocas al solo pensar que ellos estaban en la cocina mientras que Juvia y Ultear estaban disfrutando en el lago, Ur que había asomado la cabeza por la cocina al ir por algo de agua fresca les reprimió levemente de que ya no se quejaran, puesto que dos días antes las dos muchachas habían hecho lo mismo en la cocina mientras que ellos estaban en el lago. Llego la noche y todos estaban terminando de empacar sus pertenencias, puesto que en un rato más partirían de nuevo a la ciudad. Ninguno de los jóvenes querían irse aún, pero lamentablemente las clases iban a empezar, todos habían intercambiado números y correos electrónicos entre sí para mantenerse comunicados.

Y conforme cada quien estaba en sus casas, los días transcurrían como agujas del reloj. Todos habían seguido en contacto, aunque era un poco más notorio que aunque no se viesen físicamente, Juvia y Gray habían estado hablando más por privado.

Y en menos de un parpadeo las vacaciones de primavera habían vuelto a hacerse presentes. Cada año era más emocionante ir a aquella casa de campo, siempre había cosas que hacer, aventuras, contar sus anécdotas a mitad de la noche frente a la fogata y asando malvaviscos, viendo los hermosos detalles que les daba la naturaleza, tales como el espectáculo que las luciérnagas hacían. Pero el favorito de Juvia —y de todos—, era quedarse en la dichosa fogata hasta que los primeros rayos del sol salieran.

Presenciar el amanecer junto a sus amigos era su cosa favorita.

"Esos eran los días más hermosos que Juvia jamás había tenido."

Pensó para sus adentros mientras se abrazaba a sus rodillas y cerró sus ojos ante aquellos bellos recuerdos.

Pero como todo inicio tiene un fin, esa no fue la excepción hace dos años atrás. No todo era color de rosa como en los cuentos de hadas. Un día sin más habían dejado de ir a aquella casa de campo, incluso Juvia había perdido contacto con Ultear, con Lyon y Gray. Ninguno de ellos siquiera se dignaban a responder los correos electrónicos, ni siquiera los mensajes por celular. Hasta mediados del año siguiente Juvia volvió a tener contacto con Ultear, cuando se la topo en la calle junto a una chica de cabello rosa —que resulto ser compañera de un taller al que Juvia iba—, Ultear se había disculpado con Juvia por su falta de comunicación, también le comento que no se sentía de muchos ánimos y que muchas cosas habían pasado en cuestión de nada. Juvia había respetado que su amiga aún no le contase sobre lo ocurrido, pero no podía evitar preocuparse al notarla tan cambiada, más delgada, más pálida de lo usual y unas enormes bolsas de ojeras bajo sus parpados, sin mencionar que el brillo de sus ojos se había opacado. También quiso saber sobre Gray y Lyon, supo que estaban bien, pero que en sí no era un buen momento para nadie de la familia.

Aquel año finalizo y para sorpresa de Juvia, a inicios del siguiente año recibió una visita de Ultear contándole lo sucedido. Ur había fallecido debido a una enfermedad en fase terminal que no se le había detectado a tiempo. Juvia noto lo difícil que fue para su amiga confesarle aquello y no pudo evitar sollozar ante aquella noticia. Ahora lo entendía todo cuando Ultear se refería a lo de "no era un buen momento para nadie de la familia", Ahora entendía la falta de comunicación de Gray y Lyon, puesto que para ellos Ur era como una segunda madre. Por otro lado Gajeel también no cabía en su asombro y ante la falta de palabras solo dio el pésame y un abrazo reconfortante a la Milkovich. Pasaron los días nuevamente y Juvia se había decidido a mandarle un mensaje a Gray después de tanto tiempo. Sí bien sabía que no le respondería, pero le tranquilizaba saber que sí lo leería. Habían pasado dos años ya, ¿Cómo sería? ¿Habría cambiado mucho? ¿Crecería? Intento alejar esos pensamientos de su cabeza, pero por un lado le era imposible. Siempre, desde el primer momento le había gustado Gray, y demasiado, pero tampoco quería ser tan lanzada al demostrárselo, podría asustarse o tomarla por una loca, pero al volver a tener a Ultear tan cerca de nuevo, le fue imposible el comenzar a volver a sentir aquellos sentimientos otra vez. Tenía la esperanza —aunque fuese pequeña—, de volverle a ver aunque fuese solo una vez. A los pocos meses volvió a tener un mensaje de Ultear, más bien una invitación. No pudo evitar sentir una enorme emoción al decirle que fuesen a la casa de campo, había saltado de su cama y corrió hasta la habitación de Gajeel para informarle, pero tal fue su sorpresa al ver a este ya preparando su maleta. Ella sin más volvió a su habitación para también hacer su maleta, sentía una enorme emoción nuevamente y un enorme cosquilleo en su interior. Después de tanto tiempo, ¿Volvería a ver a Gray?, intento no chillar de la emoción y decidió terminar de empacar sus cosas, puesto que esa misma noche se irían.

—Gajeel-kun, ¿Seguro que sabes el camino a la casa de campo? —le había cuestionado de manera curiosa al muchacho que tenía apariencia más ruda de lo normal.

—Claro que sí mujer. —bramo un tanto exasperado. ¡Claro que lo recordaba! ¿Por quién carajos lo tomaba su prima? —. Solo me he desviado un poco para cargar gasolina.

Juvia estaba impaciente, Gajeel también aunque lo disimulaba muy bien. No les había costado trabajo pedirle prestada la camioneta a Metalicana, además esa vez el padre de Gajeel había pasado de ir, claro que quería asistir, pero tenía un viaje de negocios ya fijado, así que sin preámbulos les soltó a ambos la camioneta con la condición de traerla de vuelta intacta. A pesar de que el camino para llegar aquella casa no era de más de una hora, a ambos se les había hecho demasiado largo el camino, aunque con ayuda de canciones no lo fue tanto. Juvia sintió una enorme oleada de emoción al ver a la distancia aquella casa. Entraron por el camino, y con cada que avanzaban miles de recuerdos volvían a ser revividos. Dejaron la camioneta cerca de la entrada y se bajaron junto con su maleta cada uno. Al llegar a la entrada apenas iban a tocar pero la puerta fue abierta al instante por Meredy —quien se había vuelto muy cercana a Ultear y Juvia—, está los recibió con una enorme sonrisa dándoles paso. Al entrar se dirigieron a la sala donde se toparon con Ultear de espaldas hablando por teléfono, se podía notar levemente que estaba algo enojada, luego de un "hagan lo que quieran", soltó un suspiro y lanzo el teléfono al sofá. Al voltearse tal fue su sorpresa al toparse ya con Gajeel y Juvia sentados en otro sofá y corrió a abrazarlos. Al cabo de un rato cada quien ya se había instalado en una habitación y ahora se encontraban cenando en el comedor. Juvia sentía un ansia enorme por no ver a Lyon y Gray en ninguna parte, y como sí Ultear le hubiese leído el pensamiento les había comentado que había hablado con esos dos por teléfono para convencerlos de ir a la casa de campo, pero que desistieron de ir. Y Juvia no pudo evitar sentir una gran decepción y un enorme vació. Termino de cenar y se justificó con que quería ir a darse un baño para poder descansar tranquila. Y al cabo de un rato los demás decidieron hacer lo mismo.

Pasaron tres días y las cosas ya se habían agilizado, notaba a Ultear ya más tranquila, aunque con algo de tensión debido a que la sala de la casa estaba llena de fotografías en donde Ur salía en todas. Las noches anteriores habían hecho las habituales fogatas y asando malvaviscos, como echaba de menos esos días. Pero extrañaba a Gray, también a Lyon, pero los sentimientos que sentía por cada uno eran diferentes, por un lado a Lyon lo estimaba, tal como con Gajeel, como un hermano, mientras que con Gray era más distinto porque tenía muy en claro que aún después de tanto tiempo le seguía gustando. Pasaron tres días más y Juvia había decidido salir de su habitación para ir dar un pequeño paseo al lago. Se había sentado en el pasto y se dispuso a lanzar piedras al agua, conforme terminaba de lanzar una piedra volvía a lanzar otra con más efusividad.

Estaba molesta. Muy molesta con Gray. Claro que estaba feliz de estar nuevamente en la casa junto a Ultear, Gajeel y Meredy, no podía pedir más. Pero, ¿tan difícil era que siquiera le respondiese los malditos mensajes?, Durante todos esos dos años no había tenido noticias de él. Ella solo quería saber si estaba bien, aunque fuese que le respondiera algo como "Estoy bien, no tengo ganas de hablar." ¡Ella lo entendería! Pero ni siquiera eso. No supo cuanto tiempo ya llevaba en el lago, solo que aún era tarde —más probable era de madrugada—, se levanto de aquel sitio y se puso en marcha para volver a la casa. Tenía muchas ganas de llorar y patalear, hacer un berrinche como niña pequeña, pero ya lo haría a solas. Entro a la casa y cerro con llave, pues a pesar de que la zona fuese privada y que contaba con un guardia de seguridad, de todos modos era mejor prevenir. Al pasar por el vestíbulo comprobó la hora, las 7:00AM, Quería ir a su cuarto y tirarse sobre la cama, pero sus instintos le ganaron y se dirigió al balcón que había al pasar la sala, deslizo la puerta de cristal y se recargo en el barandal de madera. Poco a poco podía notarse como el cielo iba aclareciéndose, sentía la briza matutina pegándole en el rostro. De verdad que echaba de menos esos días, le hubiera gustado que Gajeel, Ultear y Meredy estuvieran con ella presenciando el amanecer, pero entendía que ellos también estaban cansados. Se llevó un mechón de su azulado cabello detrás de su oreja y apoyo su barbilla en su mano, esperando a que poco a poco los primeros rayos del sol saliesen por completo. Tan sumergida estaba en el paisaje que fue ajena a que alguien más se acercaba dejando detrás de sí la puerta corrediza abierta y dejando que las cortinas de esta revolotearan con la briza matutina. Juvia estaba tan concentrada con sus parpados cerrados levemente hasta que sintió que alguien se había situado aun lado de ella. Pensando que se trataba de Gajeel decidió permanecer tal como estaba.

—Lo siento Gajeel-kun, Juvia no quería despertarte. —murmuro.

—Pero si yo acabo de llegar.

Y ante aquella voz que ella conocía bien, abrió sus ojos de par en par, girándose un poco y alzando su cara para poder ver a la cara al dueño de aquella voz. Aquella que tanto había anhelado escuchar…Y allí estaba a un costado de ella el dueño de sus anteriores pensamientos. Su labio inferior temblaba levemente, su rostro seguía siendo el mismo, pero había cambiado. Las facciones de su rostro se habían marcado más, su altura, su voz, todo en él había cambiado. Pero sus ojos, sus malditos ojos grises seguían siendo los mismos de todas aquellas veces que lo había visto.

—G-Gray-sama…

Y él sonrió levemente ante la forma en que ella lo había llamado.

— ¿Qué tal, Juvia?

Y ya no sabía qué hacer, mil cosas habían pasado por su mente. Quería saltarle encima para abrazarlo y no soltarlo durante un buen rato. Pero también quería golpearle, gritarle y reclamarle sobre su ausencia, entendía perfectamente que se debía a la falta de Ur, pero, maldita sea, ¡Ella también estaba preocupada por él! Y controlando toda emoción alguna con lo que aún tenía de uso de razón, se atrevió al fin hacer algo. No le importo en las fachas que se encontraba, al fin después de dos años tenía a Gray frente a ella, sin pensárselo y dejando toda pena alguna de lado, se aventuró.

Y tomo su mano.

Tal vez de una manera un poco torpe, pero lo había hecho. Se sentía cálida…y se sorprendió más al notar como él se tensó un poco, pero le dio un leve apretón y a los segundos se sorprendió más al sentir como Gray también sujetaba su mano, entrelazando sus dedos con los de ella y devolviéndole ligeramente el apretón que anteriormente ella le había dado. Ninguno dijo nada y solo se quedaron allí de pie, viendo como los rayos del sol salían por completo y el cielo estaba aclarado por completo.

—Bienvenido a casa de nuevo, Gray-sama.

—Nunca me fui, Juvia. —y ella lo comprendió. Sin pensarlo se pego un poco más a él y volvió a darle un apretón en la mano el cual Gray correspondió.

Siendo ajenos a que estaban siendo observados por unos cuantos pares de ojos que estaban a pocos pasos detrás de ellos, prosiguieron a seguir contemplando aquel bello amanecer que es regalaba la naturaleza.

Sí. Definitivamente ambos habían extrañado esa sensación de estar despiertos toda la noche en espera de recibir los cálidos rayos del sol. Querían más días así.

Y así sería de ahora en adelante.

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Creo que esté es el OS más largo que me salió para la gruvia week xD, so en fin, me fue imposible hacer referencias a HP y un poco a Ao Haru Ride xD, so no tengo más que decir, espero que les haya gustado uwu

En fin, aquí en méxico ya es algo tarde, y debo dormir un rato.

Más de rato prometo que traeré los OS que faltan, solo debo revisarlos en que no tenga tantos errores ortográficos, sí aquí los hay pido una enorme disculpa xD

~Chachos~