CAPITULO PRIMERO: "Adiós a la Casa Gris"

¿Nunca se sintieron incómodos en algún lugar?...¿como si hubiera algo que los rechaza?

¿Cómo si todo en ese lugar fuera gris, como si el color se hubiera esfumado?

Eso mismo sentía Harry James Potter, de 16 años de edad en el número 4 de Privet Drive. Todos los años que había pasado en esa casa, y todos los veranos, había sentido como si su vida allí fuera una película en blanco y negro. Nada había allí que le dejara buenos recuerdos, nada que rescatar.

Harry se encontraba sentado en una silla frente a un escritorio de madera prefabricado, seguramente algún mueble viejo de Dudley. Había pasado buena parte del verano sentado allí, escribiendo en un cuaderno de anotaciones. Y es que algo había cambiado en él: se daba cuenta de todos los acontecimientos importantes (e imborrables) que habían sucedido y que no podría cambiar. La muerte de Dumbledore, la traición de Snape y de Draco Malfoy, la búsqueda de los horcruxes, etc.

Se había decidido a tomar el ejemplo de Dumbledore, a no actuar más impulsivamente y a dejar que la razón lo guíe. Sabía que la etapa más difícil de su vida se le venía encima y quería estar preparado. Por esto había decidido organizar los pasos a seguir en el futuro: primero dejaría Privet Drive, justo cuando cumpliera la mayoría de edad (para lo que faltaba poco ya que estamos a 30 de julio), iría al ministerio de magia a sacar su licencia de aparición, más tarde iría a la madriguera, a presenciar el casamiento de Bill y Fleur…y hasta aquí tenía todo planeado.

El problema era que Harry no tenía idea de cómo escapar luego de la madriguera sin que sus amigos o los miembros de la orden del fénix se enteraran. Su objetivo sería ir a Godric's Hollow, a visitar la tumba de sus padres.

Esto representaba una gran laguna en su plan, que continuaría con la búsqueda (y posterior destrucción) de los Horcruxes, incluyendo el séptimo pedazo de alma de Voldemort, el que estaba en su renovado cuerpo.

En todo esto pensaba Harry, cuando el reloj de pared que tenía enfrente a él daban las 12. Ya era 31 de julio, era su cumpleaños número 17, lo que significaba que podría usar magia legalmente. Esto resultó en una alegría para Harry, que ahora se daba cuenta de que había esperado tanto ese momento que no sabía qué hacer…y no se le ocurrió mejor cosa que reparar su reloj pulsera que hacía casi 3 años llevaba roto (desde la segunda prueba del torneo de los tres magos). Y así fue, que apuntando con su varita al reloj que descansaba detenido en su muñeca y pensando "reparo", este tuvo un ligero brillo y sus manijas comenzaron a andar.

Contento, Harry puso el reloj en hora. Si había algo que le gustaba más a Harry que poder utilizar hechizos, eso era hacerlo sin pronunciarlos. Los hechizos no verbales se habían convertido en la especialidad de Harry durante el curso anterior, había podido dominar muchos de ellos y esto lo hacía sentir poderoso. Pero recordó las palabras de Snape antes de escaparse de Hogwarts: "¡Te seguiré bloqueando una y otra vez hasta que aprendas a cerrar tu mente y tu boca, Potter!". Esto era otro factor que había tenido a Harry sin dormir por mucho tiempo. Había podido dominar los hechizos no verbales, pero no había podido utilizarlos en el momento más apremiantes…esto lo hacía sentir vulnerable. Lo mismo pasaba con la legeremancia y oclumancia. Era en parte por esto que había decidido cambiar su actitud para tornarse más serio. Debía enfriar ese carácter impulsivo suyo, si quería derrotar a Lord Voldemort.

De un momento a otro, dos lechuzas habían entrado a su habitación por la ventana abierta. Una de estas la reconoció, era Pig, la hiperactiva lechuza de Ron, que traía tres pesados paquetes. La otra no la reconoció. Las dos lechuzas se posaron en su cama y dejaron los paquetes que traían. La desconocida emprendió el vuelo de regreso, a donde quiera que fuera, poco después de dejar su carga. Pig comenzó a revolotear sobre la cabeza de Harry hasta que este la dejo entrar a la jaula junto con su lechuza, Hedwig.

Harry ya se esperaba una imagen como esta, aunque ignoraba de quién podrían ser las otras cartas, además de la de Ron. Al caminar a la cama comprueba que hay una carta firmada por Ron, y otras de Hermione G. , R. J. Lupin y la última (que causó en Harry una profunda tristeza) G. W. Harry se imaginaba que debía ser de parte de Ginny Weasley, su ex-novia, con quien había cortado relaciones al final del curso anterior para mantenerla a salvo.

El joven Potter abrió la carta de Ron:

Harry:

Cómo estás?, espero que bien. Yo estoy esperando ansiadamente tu regreso, hay mucho por hacer y tiempo para perder es algo de lo que no disponemos. Pero bueno, no es por esto que te envío la carta. FELIZ CUMPLEAÑOS, ahora sí, jeje. Espero que te guste mi regalo, es un cinturón en donde puedes poner tu varita, así la tendrás siempre a mano. La compre en Diagon Alley, luego de que Papá me comentara que es algo que suelen usar los aurores. Creo que teniendo en cuenta lo que pensamos hacer, debemos considerarnos poco menos que aurores, ehh compañero? Después de todo vamos a cazar magos tenebrosos no?

Cambiando de tema, Hermione esta pasando el verano en la Madriguera con nosotros, y también sus padres! Son gente muy amable, y Papá los está volviendo loco, como son muggles y eso… Sabes, Hermione está algo pesada últimamente: dice que no hago nada más que hablar con ella sobre nuestros planes, que podríamos conversar sobre cosas más importantes, como nosotros. La verdad que no la entiendo, siempre pensé que estaría como loca teniendo en cuenta lo que se avecina. Creo que a pesar de todo lo que diga, en verdad le duele mucho tener que dejar Hogwarts para enfrascarnos en nuestra misión.

Bueno, solo me queda decirte que el casamiento de Bill y Fleur será el 15 de agosto, en la Madriguera. Sería bueno que vinieras, por lo menos una semana antes, para hablar todo lo que halla que hablar, nosotros, mis padres, etc.

Saludos, Ron.

PD: Ginny estuvo muy mal últimamente, pero parece que ha dado un cambio, se enfada por cualquier cosa, y ni hablar que te mencione a ti o a nuestro plan secreto (del cual no sabe nada). Creo que siente que la has dejado a un lado.

Harry quedó sorprendido con la carta de Ron. Parecía algo mucho más maduro de lo que recordaba a su mejor amigo. El, preocupándose por los horcruxes y Hermione pensando en otras cosas…el mundo se había vuelto loco! Aunque no le extrañaba el enojo de su amiga, sabía que estaba enamorada de Ron y que trataba de llamar su atención. Por otro lado, se sentía mal por Ginny, pero la decisión ya estaba tomada y no habría vuelta atrás. No podía volver a ponerla en peligro, como durante la batalla del departamento de misterios o los últimos eventos en Hogwarts, solo por que tenía cuestiones que resolver con su Némesis, Tom Riddle.

Harry abrió un paquete adicional en el que venía un cinturón de cuero, negro con compartimientos para provisiones y uno especialmente adaptado para su varita. Sonrió, le daría un buen uso.

Abrió la carta de Hermione:

Querido Harry:

Felicitaciones! Espero que estés bien y que los muggles no te traten mal. Yo me encuentro en la Madriguera, con mis padres. La orden del fénix pensó que sería prudente que se quedaran en un lugar protegido por un tiempo. Solo hasta que se calmen las cosas. Ron, por otro lado está tan obsesivo! No hace otra cosa más que hablarme de la búsqueda y de los pasos que deberíamos dar. A dado un cambio drástico. Yo sé que eso es muy importante, pero habrá tiempo para hablar de eso cuando llegues. Mientras tanto he querido mantener conversaciones…personales con él. Pero no encuentro la ocasión.

Espero que vengas al casamiento de Bill y Fleur. Sabías que me nombraron dama de honor? A Ginny también…Deberías hablar con ella cuando puedas, está muy confundida.

Besos de Hermione

PD: mi regalo es un libro que creo encontraras más que útil.

La carta de Hermione no hacía otra cosa que ratificar lo que le había dicho Ron, solo que a la inversa. Tal vez, Ron estaría un poco obsesivo con todo lo de los horcruxes y todo. Por otro lado se repetía lo de Ginny. No sabía si podría aguantar a verla vestida como dama de honor en la boda, sin sentirse irresistiblemente impulsado a tomarla por la cintura y plantarle un beso, como nunca había hecho. El tiempo lo diría. Abrió el regalo de Hermione, era un libro titulado "Magia Defensiva – Ofensiva Avanzada: hechizos, contrahechizos y maldiciones para los estudiantes de los tres cursos de Auror". Era un regalo excelente, con esto, Harry podría practicar e instruirse en nuevos hechizos que le ayudarían en sus futuros duelos.

Luego abrió el sobre de Lupin:

Harry:

Mis felicitaciones! Ahora ya eres mayor de edad, ya no necesitas la protección de ningún tutor ni guardián. Es por esto principalmente que quería escribirte. Habiendo fallecido Sirius y Dumbledore, y tomando en cuenta la condición de Peter, diría que soy el último merodeador, lo que me hace sentir responsable de ti, tengas 13, 17 o 100 años. Como uno de los mejores amigos de James no puedo dejar de preocuparme por ti, y es cierto que tiendes a hacer cosas de forma impulsiva. Por esto te pido que tengas suma precaución en todo lo que hagas en el futuro, sobretodo con los tiempos que corren.

Dejando de lado todo lo demás, te tengo buenas noticias: la primera es que el ministerio a consentido la reapertura de Hogwarts (aunque con fuertes condiciones de seguridad), siendo Minerva Mc.Gonagall la nueva directora y el profesor Slughorn el nuevo subdirector. Lo interesante es que Mc.Gonagall me ha ofrecido el puesto de profesor de DCAO, el cual he aceptado gratamente.

Otra buena noticia es que me he decidido a comenzar una relación con Nymphadora, o Tonks (como prefiere que le llamen).

Sin más que decirte, espero que estés bien y que disfrutes mi regalo, seguro que lo apreciaras.

Un abrazo,

Remus John Lupin

Harry sintió una profunda tristeza al saber que no podría asistir a las clases de Lupin en su último año en Hogwarts. Por otro lado se sentía feliz de que se halla animado con Tonks.Mientras pensaba en esto desenvolvía su regalo, una larga capa, de una tela que nunca había visto ni oído hablar. Junto con el regalo, venía una nota:

Harry:

Esta capa, al igual que la de invisibilidad, perteneció a tu padre. La capa invisible nos sirvió de mucho los primeros tres años de colegio para hacer nuestras trastadas de merodeadores, pero con el tiempo fuimos creciendo y no entrábamos todos en la capa. Apenas cabíamos tres. Por esto, James decidió dejarnos esa capa y compró esta otra. Al principio, se trataba de una capa normal, pero al igual que el mapa del merodeador (que empezó siendo un pergamino como cualquier otro) le dimos lo que podríamos llamar el "toque merodeador". Hechizamos la capa de manera que puede cambiar su forma, tamaño y color según la voluntad del que la use. Como no podíamos hacerla invisible, la hechizamos para que pudiera camuflarse. Te darás cuenta de su gran utilidad, ya que puedes usarla como una capa normal y cambiarla de acuerdo a tu voluntad según la ocasión. Resultó tan útil que pensábamos fabricar tres más, pero nuestro secreto salió a la luz por un descuido nuestro, y el mismo día (o noche debería decir) que Lily se enamoró de tu padre, también descubrió que yo era un licántropo y que James, Sirius y Peter eran animagos ilegales que se transformaban en la casa de los gritos y me acompañaban las noches de luna llena. Esa misma noche, descubrió el secreto de la capa de James, y por poco la confisca a la prefectura. Es una historia muy divertida, te la contaré un día en Hogwarts.

Nuevamente felicitaciones, RJL.

Harry estaba sorprendido y conmovido, se probó la capa y observó como esta cambiaba a voluntas. Podía ser una ordinaria capa de viaje, o una hermosa túnica de gala que le quedaba como un guante, o también podía camuflarlo como si utilizara el encantamiento desilusionador. Se entristeció un poco al saber que no escucharía la historia, pero "si todo sale bien, en un futuro Lupin me la contará" se dijo a si mismo.

Luego se dispuso a guardar todas sus pertenencias, por lo que tuvo que usar un encantamiento reductor en muchas ocasiones, ya que pretendía abandonar la casa Dursley más tarde por la mañana. Una vez estuvo todo listo se acostó a dormir hasta las 10:30 a.m. Cuando sonó su reloj pulsera.

Se levantó y desperezó, fue al baño, se duchó y aseó. Cuando hubo comprobado que estaba todo listo, se calzó su "capa del merodeador" y bajó a despedirse de los Dursley. Los encontró desayunando en la cocina.

-Es hora… -dijo secamente.

-Hora de qué? -gruñó su tío Vernon.

-Hoy es 31 de julio -contestó Harry cansinamente- es mi decimoséptimo cumpleaños, soy mayor de edad y me voy a vivir solo.

-Entonces hazlo rápido, y asegúrate no volver a molestarnos jamás…ni tú ni tus amigos raros -dijo Vernon poniéndose rojo.

-Descuida –dijo Harry- con suerte no me verán nunca más.

Su tía y su primo observaban la escena ausentes. "Es una pena" pensó Harry, "si no fuera por Vernon, tal vez mi relación con mi tía y Dudley podría haber sido diferente".

Mientras se repetía esto, les dejó su copia de las llaves a los Dursley y salió al jardín con su baúl. Miró desde fuera, larga y pesadamente el número 4 de Privet Drive. Parecía una gran casa gris, símbolo de sus penurias y su sufrimiento. Símbolo de todo lo muggle que había en su ser y que dejaba atrás, en el pasado. "No tiene que ser así, no todos los muggles son así…no puedo pensar igual que la familia Black, o los mortifagos o Voldemort". Y pensando esto apareció el autobús noctámbulo que lo llevó derecho al caldero chorreante. Lejos de una vida en blanco y negro…lejos de la casa gris.