Hola de nuevo mis queridísimos lectores!
Aquí estoy yo de nuevo trayéndoles a ustedes el siguiente capitulo de esta historia, espero que sea de su agrado y sigan leyéndola. Les advierto que la historia dará giros inesperados jejeje.
Bueno, no los entretengo mas, solo quiero dedicar este capitulo a dos personas muy especiales para mi Zafiro7 y Aidan Ross.
Disfruten la lectura.
Platicas Nocturnas
Pero no hubo respuesta y la mirada de Michiru decayó pensaba que todo había sido obra de un sueño y de su traicionero subconsciente, quizás intentar leer aquella mala novela romántica había provocado que ella creara a ese personaje, como quiera que fuera, ahora había sufrido la decepción de no haber encontrado a aquella joven que el día anterior vestía un uniforme militar con algunas medallas, pese a no saber su nombre y tampoco conocer las razones por las que recibió esas preseas, imaginaba lo excitante que debieron ser sus aventuras, quizás esa persona bien pudiera haberla cambiado de ambiente.
"Seguramente todo fue un sueño" Suspiró Michiru decepcionada.
Contemplando su cuadro y aquella extraña inspiración que la invadió mientras lo pintaba, intentaba recordar como es que pudo haber logrado un vuelco totalmente diferente en cuanto a estilo, sus pinturas normalmente retrataban la belleza de lo abstracto y algunas veces pintaba retratos apocalípticos llenos de terror y ficción. El cuadro que estaba frente a sus ojos proyectaba pasión, armonía, simetría, belleza natural y elegancia.
"Es tan diferente…no se parece en nada a otros cuadros que he pintado antes, incluso podría decirse que fue pintado por otra persona" Michiru su firma sobre el cuadro.
Aun con la confusión, bajó a desayunar como cada mañana, en realidad no había ninguna diferencia entre el ayer y hoy salvo el menú del desayuno que consistió en frutas cítricas y pan francés.
"Hija creo que seria bueno que consiguieras algunas amigas por aquí, no es bueno que permanezcas encerrada en tu habitación lejos de las demás personas" Sugirió la madre de la artista.
"Madre, no se si apenas lo notes, pero ahora mismo vivimos alejados de las demás personas, no puedo platicar con alguien ajeno a esta familia de no ser por las sirvientas, prefiero meditar en mi propia soledad y en mi propio silencio" Contestó amablemente Michiru.
"Puedes pedirle al chofer que te lleve al pueblo, las chicas de la posada donde cenamos cuando llegamos parecen ser unas jóvenes agradables" El señor Kaioh acarició el rostro de su hija.
"Lo pensaré seriamente padre, tal vez mañana iré a visitar a las chicas, ahora quiero disfrutar de mi espacio y mi soledad" Michiru bebió un sorbo de café.
Transcurrió el desayuno sin ningún contratiempo, y poco después Michiru salió a caminar encontrándose de nuevo con el lago, sentía un impulso por entrar al agua y nadar un poco, pero el miedo por las algas subacuáticas y cualquier criatura que estuviese viviendo dentro del lago le hizo recapacitar ante tal decisión. Suspiró en resignación caminando lejos de ahí por aquello de sufrir un ataque de estupidez que le hiciera correr hacia el agua y nadar sin importarle nada.
"Será que si ahora la busco, la encuentre?" Se preguntó Michiru.
Dicen que la curiosidad mató al gato, pero para Michiru bien valía la pena correr el riesgo, necesitaba saber tantas cosas de esa chica que tanto llamaba su atención incluso no se preguntaba siquiera el "porque?" de aquellas apariciones, solo esperaba verla ahí y nada mas.
Llegó a su casa y se encontró con una extraña visita…
"Michiru, justamente estábamos hablando de ti, esperábamos que tuvieras amigas aquí y justo hace poco llegó la maestra del pueblo ella es…" La madre de Michiru fue interrumpida.
"Mi nombre es Setsuna Meioh, es un placer conocerte Michiru, espero que podamos ser amigas, este lugar ha permanecido abandonado tanto tiempo que al ver su automóvil sentí la necesidad de conocer a los nuevos propietarios o inquilinos de aquí" Explicó amablemente la maestra.
"Gusto en conocerla, mi nombre es Michiru Kaioh" No sabía si escupirle a su suerte por la inoportuna visita o quizás podría agradecerle porque intervenir en lo que tal vez era una locura.
"Tus padres me dijeron que eres toda una artista"
"Jaja yo no diría tal cosa, simplemente me gusta expresarme sin palabras" Rió suavemente.
"Eso es lo mas difícil no crees? Muchas personas solo pueden expresarse gritando o causando daño a los demás, creo que el arte es una de las formas mas nobles en que una persona puede expresar lo que siente, me gustaría que me invitaras algún dia a una de tus exhibiciones o quizás a un concierto" Setsuna sonrió a la bella artista.
"El arte es una de las formas de civilización del ser humano, es uno de los factores que nos diferencia de las demás criaturas en el mundo y para mi el arte es mi propia vida" Michiru suspiró y miró un viejo candelabro.
"Mi hija es una apasionada de su trabajo, nunca he visto a nadie que se pueda entregar de la manera en que mi hija lo hace cuando pinta un cuadro o cuando toca alguna melodía en el violín" La señora Kaioh estaba muy orgullosa de su hija.
"Creo que todas las personas necesitamos una pasión y un amor en la vida, no es cierto?" Comentó Setsuna.
"La música y la pintura son vida" Respondió Michiru.
"Me alegro, eres una persona muy peculiar, me gustaría conocerte mas, por ahora debo irme" Setsuna se despidió de la familia.
"Nos gustaría que vinieras de nuevo a la casa, pese a la popularidad de mi hija ella en realidad es una persona muy solitaria" La indiscreción de su padre, provocó que la artista se enojara y subiera a su habitación.
Michiru sentía que sus padres no debían conseguirle amistades, ella sabia que tenía todo el potencial para lograr tener una amistad en ese lugar y aunque lo supiera, pensó que no tenia porque demostrárselo a nadie. Se dio una ducha y salió lista para irse a la cama, quería volver a escuchar esa inquietante y áspera voz del joven del espejo una vez mas. Se sentó enfrente de su tocador que se encontraba junto al espejo donde vio la noche anterior a aquella joven con uniforme militar y comenzó a cepillar su cabello mientras pensaba en todo y nada a la vez.
"Me gusta ver como se cepilla el cabello" Dijo una voz áspera y casi en un murmullo.
"Es usted!" Michiru se levantó casi de un brinco.
"Haruka Tenoh, Teniente Coronel del segundo batallón de las fuerzas armadas del Ejercito de Tokio y para mi es un gusto conocerla señorita Michiru Kaioh" Haruka hizo una reverencia quitándose el sombrero.
"Es un placer conocerle, y más aun, es un honor que no se olvidara de mi nombre, pero es mucho pedirle que me hable con confianza?" Michiru le sonrió a la chica rubia.
"No podría señorita, sería demasiado atrevido de mi parte, pero si usted se siente cómoda puede hablarme con confianza si gusta" Respondió Haruka.
"Desde luego y espero que con el tiempo puedas tener la misma confianza conmigo, no lo considero ninguna descortesía" Rió Michiru.
"Bien, le aseguro que con el tiempo podré llamarla por su nombre y con más confianza, espero que no me malinterprete" Haruka sonrió.
"De ninguna manera, pero me encantaría que pudiéramos platicar acerca de todo lo que ocurre en nuestras vidas y así podremos conocernos mejor, que dices?" Michiru le sonrió.
"Me parece bien…que puede contarme sobre usted? …"
Haruka y Michiru continuaron platicando durante horas, Michiru le contó su amor por el arte y la música, lo mucho que adoraba tocar el violín y cada una de las preseas que había recibido por su talento, sus muestras de sus cuadros en las galerías de arte le habían dado la fama de una de las artistas mas jóvenes del país, sin embargo la rubia pudo notar cierta nostalgia de soledad que podía emanar de sus ojos, miraba como movia sus manos mientras le hablaba e imaginaba que con ellas la hermosa artista del futuro podía crear maravillas artísticas, sonidos hermosos y movimientos que podría pensar la hipnotizaban por momentos…
"Me encantaría escucharle alguna vez tocando una canción en ese hermoso instrumento, debe ser sublime cada nota que interpreta usted" Dijo Haruka en un tono amable.
"Supongo que tu no sabes tocar ningún instrumento, el ejercito debe quitarte la mayor parte de tu tiempo" Supuso Michiru.
"En realidad papá me obligó a aprender a tocar el piano, en casa teníamos un piano enorme y tocaba cada navidad que nos dejaban salir a visitar a nuestras familias, posterior a la declaración de la guerra deje de ir a casa y ya no veo ni a mis padres, ni a mi hermano, hace casi 3 años y aunque a nosotros si nos dejaban salir del fuerte, decidí no apegarme tanto a casa, porque no me gustaría causar dolor si tuviese que ir al frente de batalla, por eso decidí construir mi propia casa y tener mi propio espacio, para disfrutar de mi independencia y soledad mientras puedo, aunque permítame decirle, que su compañía me es mas grata que mi soledad" Sonrió la rubia.
"Piensas ir al frente de batalla? No es demasiado arriesgado? No me gustaría que pusieras en riesgo tu vida" Michiru se preocupó.
"Quizás suene un tanto extraño, pero la guerra traerá paz al mundo, esa mi manera de ver las cosas, después de la tormenta viene la calma no lo cree?" Dijo Haruka un tanto seria.
"Tal vez, pienso que si estuviera en tu lugar, lucharía hasta mi ultimo aliento, la pasión por defender aquello en lo que una persona cree hace que el compromiso por la lucha nunca termine"
Haruka y Michiru siguieron platicando hora tras hora hasta entrada la madrugada, había tanto de que hablar y tenían tanto que saber la una de la otra que el tiempo se iba en un suspiro…
"Hemos platicado por mucho tiempo, de tantas cosas, creo que necesita descansar, dormir un poco y yo también haré eso, mañana iré al campamento del sur a recibir un armamento me llevará casi todo el día verificarlo, pero en cuanto regrese a casa, vendré a buscarla" Haruka sonrió.
"El tiempo se ha ido rápido…" Michiru sabia que pedirle que no se fuera era muy pronto, por lo que se contuvo de pedirle que se quedara un poco mas.
Haciendo una reverencia se despidieron en silencio y la valiente militar desapareció de su espejo como si se tratara de una ilusión, un ser imaginario. Algo era seguro, Haruka había logrado remover algo en la violinista que quizás nunca pensó que se encontraba ahí, algo que no sabia como describir a certeza, pero ese "algo" logró que su imaginación, su inspiración y su deseo de crear arte.
Al día siguiente, Michiru musicalizó la vieja mansión casi todo el día, únicamente se detenía para descansar sus delicadas manos, las cuerdas producían una leve dolor en sus dedos al ser presionadas para lograr la nota perfecta. Por la tarde había comenzado a dibujar un bosquejo a carboncillo de la chica que había logrado inquietarla, imaginaba que podría plasmar a detalle su uniforme militar y su sombrero bajo el brazo, detalló sus manos, su esbelto cuerpo con sus discretas curvas, ese pequeño lado femenino que le fascinaba de aquella heroína de la guerra dejando como broche de oro al final el rostro de Haruka.
Así pasaron varios días, Haruka y Michiru se encontraban frente al espejo noche tras noche, y compartían datos interesantes acerca de sus respectivas épocas. Habían llegado al punto de dejar de preguntarse el porqué de ese fenómeno, ya que para ellas no importaba ya, solo se trataba de disfrutar los pocos minutos que podían compartir, conocerse cada vez mas.
"Me encantaría ver como corren los autos que dice, debe ser impresionante viajar como el viento en una de esas maquinas" Haruka sonaba fascinada con los relatos de Michiru acerca de las carreras de automóviles y es que ella había logrado conocerla lo suficiente para saber que temas tocar.
"Seguramente serias una gran corredora de autos" Michiru rió.
"Sabe? Disfruto mucho escuchar su voz" Haruka provocó que Michiru dejara de reir de inmediato.
"Sucede algo? Dije algo inapropiado? Lamento si la incomodé con mi comentario"
Michiru no sabia que responder, el decir un simple "Gracias" se le hacia poco para semejante alago, su corazón prácticamente se le salía del pecho, tenia miedo, ansiedad y se sentía vulnerable ante ese sentimiento. Que quería decir? Como actuar al respecto?
