Katekyō Hitman REBORN! Pertenece a Akira Amano y Editorial Shueisha

Capítulo 2 "Te extraño"

¡Estamos en casa! —la voz alegre y gruesa resonaba por toda la primera planta de la mansión, los sirvientes que pasaron por ahí, se mantenían inclinados ante las dos figuras que se mostraban en la entrada, la sorpresa se apodero de ellos, puesto que no esperaban la llegada de los dos hombres en cuestión.

— ¡Maldición, me dejaras sordo! —reclamo con desespero el joven albino, Gokudera no había podido mantener la paciencia, puesto que en todo el viaje de regreso, Yamamoto se había vuelto más pesado, su comportamiento se debía a que pronto vería a la nube. Mientras daba órdenes para que acomodasen sus equipajes, miraba con recelo como su compañero corría de manera apresurada en dirección a la habitación de la alondra, no pudo evitar soltar un suspiro cansado.

—No esperábamos tenerlos tan pronto —la atención de Gokudera fue puesta en el dueño de aquella voz, Colonnello le miraba desde las escaleras con una sonrisa imperceptible —Buen trabajo-kora.

El ceño fruncido de Gokudera se hizo presente, odiaba un poco el hecho de no poder percibir al chico rubio.

—Soy la mano derecha del Décimo, no hay trabajo que me mantenga tan ocupado —respondió Gokudera de manera indiferente, pero con cierto toque de prepotencia en sus palabras, el albino decidió que era un buen momento para adelantar un poco del papeleo que había dejado, antes de que el Décimo llegase de su reunión en América. Y antes de que se despidiera para continuar con sus funciones Colonnello le hablo.

—Lambo llego hace tres días, se está quedando con Lancia, porque Reborn entro en celo.

— ¡¿Qué?! —pregunto Gokudera con absoluta sorpresa. — ¿El mocoso llego el lunes? ¿Quién demonios se cree esa vaca estúpida para llegar sin aviso alguno? —su malestar ante la repentina llegada de Lambo fue sustituida por preocupación –que logro disfrazar con su típico tono de voz– estaba preocupado por como había sido el encuentro entre Lambo y Colonnello — ¿Y bien?

— ¿Hmm? —el rubio se había hecho el desentendido.

— ¡Tch!... —Gokudera se rasco la cabeza en señal de desesperación — ¿Qué dijo Lambo, por tu estancia aquí? —Colonnello le miro como una enorme tristeza reflejada en sus grandes ojos azules.

—Solo pude verlo a lo lejos, cuando llego ni siquiera me vio —respondió el rubio como quien no quiere la cosa. Tratando de ocultar su dolor en un tono de indiferencia. Gokudera le miro de forma rápida, luego desvió la mirada hacia cualquier punto del lugar, esas cosas del sentimentalismo no se le daban para nada, él no era así, la única que tenía el don necesario para mantener a flote cualquier cosa que tuviese que ver con sentimientos era Haru, su esposa.

—Está todo bien-kora —fue lo único que respondió el rubio antes de marcharse del lugar. Definitivamente Gokudera no era bueno con manejar los sentimientos, y aunque le costase admitirlo, había extrañado con todo su ser a Haru, de la misma forma que Yamamoto extraño a Hibari. Un tenue rubor se extendió por su rostro al recordar las palabras que Haru le había dicho antes de partir "Sé que me extrañaras, porque yo te extrañare" Haru había tenido la razón, siempre la tenía, por eso terminaron enamorándose, se unieron como Alfa y Omega, entonces después de tanto se casaron.

— ¡AGH! ¡Mujer estúpida, te extraño también! —gritó el albino con enfado, mientras se jalaba el cabello con ambas manos. La mucama que llevaba las sabanas limpias para el cuarto de Reborn, le miro con una gota resbalando por su frente, definitivamente trabajar para la familia Vongola era tener días en los que nunca te aburrirías, ante la sorpresa de haber sido descubierto Gokudera tosió con fuerza y se dirigió al despacho.

…:::…

— ¡Achuu! —el estornudo de la joven resonó por toda la estancia del hotel en el que se hospedaban, Kyoko le miro preocupada, tal vez el cambio tan drástico de clima no le había sentado bien.

— ¿Deberíamos volver a la habitación, Haru-chan? —pregunto la peli-naranja mientras le ofrecía a Haru un pañuelo que había sacado de su bolso. Haru lo rechazo agradecida.

—Está bien Kyoko-chan, no es un resfriado —respondió Haru con una sonrisa —El idiota de mi marido debe estar llorando por mí —menciono la morena en un tono burlesco, Kyoko no pudo evitar reír ante tal comentario, Haru siempre tenía una forma muy peculiar de tratarse con Gokudera. — ¡Ryohei-san! ¡Hana-san! —el llamado de su amiga le hizo ver en dirección a donde Haru saludaba de forma enérgica, cuando vio a su hermano y mejor amiga les saludo de manera más calmada, hoy sería un buen día, como todos los demás, pero por alguna razón Kyoko presentía que este día sería más que especial.

…:::…

Los pasos apresurados de Yamamoto fueron detenidos súbitamente, el aroma de su alondra no se encontraba, miro con recelo la hora marcada en su reloj, las cuatro de la tarde, extraño… para esta hora Hibari ya estaría en casa ¿Le habría ocurrido algo? ¿Se habría quedado en la universidad? ¿Se cansó de esperar y decidió buscar una purga para romper su lazo? ¡NO! Kyoya no sería capaz de algo así. Tranquilizándose un poco, decidió que lo mejor sería llamarle por teléfono, pero la idea fue desechada porque Hibari odiaba que le llamasen al celular.

—Kyoya~ —dijo en un tono apenas audible y lastimero, mientras miraba con lamentación el suelo.

— ¿Señor Yamamoto? —la voz de una de las mucamas le saco de su tristeza, Yamamoto miro a la joven, era la encargada del personal de limpieza de las habitaciones. Cuando la atención fue puesta en ella, prosiguió con lo que tenía que decir —El joven Hibari, se encuentra en cuarentena —la expresión de Takeshi fue todo un poema, Hibari tomaba se inyectaba supresores, asi que su celo no debería de ser algo que ocurriese, ante aquello la joven se apresuró a decir. —Reborn-san entro en celo el lunes, Hibari-san era el único Omega que se encontraba y ahora mismo está con Reborn-san en su habitación. Me pidió que le dijera… que yo le dijera… —la joven se encontraba nerviosa y Takeshi podía saber más o menos que era aquello que Hibari le había pedido decir.

—Está bien, continúa. —animo Takeshi con su resplandeciente sonrisa.

—"Deja de llorar como un maldito herbívoro, me das lastima, si tantas ganas tenías de verme, hubieses pensado en algo más para complacerme, ¿Creíste que correría a tus brazos y te llenaría de besos por haber terminado antes la misión para estar conmigo? ¿Eres estúpido? Ahora mismo estoy con el bebé y no puedo dejarlo, he dado instrucciones, así que mantén tus narices fuera de esto y espera el tiempo que debiste haber esperado para verme" —la chica se encontraba roja de la pena, cuando Kyoya le había dado el mensaje, le expreso que debía de ser lo más igual a él, por lo que la pobre se debatía en si decirlo de la misma forma en la que Hibari lo dijo o suavizarlo un poco, trato de ser lo más suave, después de todo la persona a la que se estaba dirigiendo era a uno de los guardianes —Y-yo…

—Bueno, entonces no queda nada más que esperar —un largo suspiro escapo de sus labios —Y yo que había terminado antes para verlo~ mi hermoso Hibariii~

—S-si me disculpa.

— ¡Oh, sí! Ya puedes retirarte.

—Con su permiso.

Faltaban tres días para poder ver a Hibari, Yamamoto no tenía mucho que hacer, volvió a suspirar con resignación.

Tener a Kyoya cerca y no poder verlo ni tocarlo era una tortura, sería la espera más larga de su vida.

…:::…

Los olores sintéticos que le había proporcionado a Reborn parecían estar teniendo el efecto deseado, las sabanas fueron reemplazadas por unas mejores, y en cada tanto de tiempo el menor ronroneaba restregando su cuerpo y rostro contra estas, dando a entender lo gustoso que se sentía. Cuando la necesidad de ser penetrado salía a flote, Hibari se levantaba con parsimonia del pequeño sofá que se encontraba en la habitación, tomaba uno de los consoladores especiales y ayudaba al menor en la labor de poder satisfacerse.

Cuando la cordura volvía a Reborn, entre jadeos y sollozos le suplicaba a Hibari que lo dejara solo el azabache mayor siempre se negaba rotundamente, y Kyoya lo entendía, él mismo fue parte de ese sentimiento de vergüenza y mortificación, el simple hecho de mostrase en aquel estado tan denigrante ante otra persona, aun cuando compartiesen la misma especie, era aberrante, pero cuando fue su primer celo Haru nunca lo dejo, en ningún momento le dejo solo, siempre estuvo ahí para él, incluso cuando la alondra trató de alejarla de manera violenta, aquella "hervivora" se mantuvo impasible y le susurraba palabras de ánimo, le acariciaba suavemente el cabello y dejaba salir aquellas hormonas de las cuales en ese entonces no tenía conocimiento alguno.

Cuando lograba tener un poco de conciencia Kyoya se sentía avergonzado, porque la mujer le ayudaba en su frustrante intento por conseguir satisfacer sus necesidades como Omega, y entendía el sentimiento que Reborn cargaba consigo.

Un calor conocido comenzó a alojarse dentro de su cuerpo, invadiendo cada parte de él, un suspiro salió de sus labios y en vano trato de contener un jadeo.

¡Mierda!

El llamado que le hizo por medio de su lazo fue tan grande y necesitado, que la alondra se vio en la necesidad de morderse el labio inferior y calmar a su Omega.

Al parecer Takeshi había terminado la misión, tan pronto como se lo prometió, aunque en realidad a Kyoya le daba igual si su pareja se apresuraba en terminar o llegaba después del tiempo pactado. Finalmente sabía que sin importar lo que sucediese, Takeshi encontraría la forma para permanecer lo más posible a su lado.

—Idiota

Susurro con un deje de felicidad.

…:::…

Lambo estaba destrozado.

Tanto él como Lancia se encontraban en uno de los tantos centros subterráneos para entrenamiento que la Vongola tenía a disposición.

Los entrenamientos que Lancia realizaba le dejaban más que exhausto, se maldijo una y otra vez por no haber realizado sus rutinas y ejercicios, ahora pagaba las consecuencias de manera catastrófica.

— ¿Qué sucede niño, este viejo es demasiado par ti? —exclamaba Lancia con diversión, puesto que Lambo se encontraba recostado en el piso, con la respiración agitada y el sudor recorriéndole cada parte de su cuerpo, los brazos y las piernas le habían dejado de responder, su cuerpo se engarroto y como consecuencia termino en el suelo.

— Yare, yare… Lancia-san es increíble —mencionaba el joven más para sí mismo que para el mayor.

Lacia sonrió con sorna.

—Es tú culpa Lambo, marcharse a estudiar lejos no significa que puedes ir por la vida como si nada, debes recordar que como Guardián, tu estado físico debe ser impecable —menciono el mayor mientras se acercaba hasta Lambo y se sentaba junto a él. —Un poco más de esto y estarás en forma —decía el hombre con una sonrisa, su mirada se posó en Lambo, esperando alguna respuesta de este.

—Si todos los días son como este, no quiero pensar en lo que terminare convirtiéndome —mencionaba en broma, Lancia le miro divertido, había extrañado al muchacho, de pronto la mirada de Lambo se desvió hasta dar con el techo del lugar —Tsuna-nii, entrenaba cada día en este lugar. Avilio-san era un espartano —un sonrisa imperceptible se apodero de sus labios, los recuerdos de su infancia al lado de los demás guardianes le abrumaron de sobremanera.

—Lagusa fue un buen tutor, para todos ustedes —decía el hombre con la nostalgia impregnada en su voz. —Al parecer el Décimo llegara este fin de semana, tengo entendido que las negociaciones con los Belgrano salieron mejor de lo que esperaban.

—Yare, yare, es imposible que Lancia-san no se quede afuera de todo esto ¿verdad? —pregunto Lambo.

—Le debo mucho al Joven Vongola, es mi deber mantenerme al tanto de las situaciones que se desarrollan alrededor de la familia, aun cuando no soy un miembro oficial.

Lambo le miro con el ceño fruncido.

—Hemos pasado por tantas cosas y aun así no te consideras un miembro más de la familia —el joven dio un suspiro largo, como si estuviese decepcionado por las palabras del mayor. —Lancia-san es parte de Vongola, si no fuese así, sería muy difícil que pudieses acceder a tantos medios e información ¿no lo crees?

Lancia le miro, largo y tendido, los niños le desarmaban de maneras sorprendentes, con una sonrisa de lado se levantó sacudiéndose el polvo de sus pantalones.

—Muy bien niño, el descanso termino, es hora de ponernos serios.

—Yare, yare, dame un respiro por favor. —con pesar y algo de dificultad se levantó, pero una sonrisa de alegría y satisfacción se mantenía presente en sus labios, definitivamente Lambo había extrañado a Lancia y estaba ansioso por ver a los demás.

…:::…

—Debería descansar jefe. —menciono Chrome quien se mantenía de pie al lado de donde se encontraba sentado Sawada Tsunayoshi, el Décimo Vongola.

—Estoy bien Chrome —un suspiro cargado de cansancio salió de sus labios, esta sería su última noche en territorio Belgrano, y de cierta forma agradecía que las formalidades y demás hubiesen terminado con el tiempo acordado. —Debo expresar que estoy preocupado.

—Kuf, kuf, kuf, Antonio Belgrano acepto de una manera muy rápida, algo que es inquietante, si rememoramos su resistencia en el pasado. —Mukuro se encontraba sentado frente al jefe Vongola, piernas cruzadas y manos entrelazadas reposándolas sobre su pierna. —Están buscando desfalcar los depósitos.

El castaño miro con más atención a su subordinado, un suspiro cansado volvió a salir de sus labios.

—Sabía que maquinaban algo, esperaba que la alianza pudiese durar lo suficiente hasta la llegada del Pakhan de Podoskaya, pero al parecer no serán más de dos meses ¿verdad? —Sawada dirigió su mirada hasta Chrome, la joven le miro esperando sus órdenes. —Necesito que vigiles los movimientos de Belgrano, todos y cada uno de estos, odio tener que admitirlo pero no puedo confiar en ellos, no después de que afirmaron estar detrás del contrabando de blancas.

—Entendido Jefe. —tras lo último Chrome desapareció, Mukuro miro con un poco de desaprobación al castaño.

—Estará bien Mukuro, después de todo es un Alfa y tu única alumna. Dejando eso de lado, ¿sabes lo que tienes que hacer ahora, verdad?

—Kuf, kuf, kuf, kuf, no es necesario que me digas lo que debo hacer Sawada Tsunayoshi, ¿Verdad querida Chrome?

—Así es Mukuro-sama —Mukuro nunca dejaría de sorprenderlo, sus ilusiones eran más que perfectas y poderosas. Ahora solo quedaba la infiltración de Chrome y recibir la información que esta recolectase de los Belgrano, no confiaba en ellos, aun cuando habían acordado una alianza.

Sawada sonrió con satisfacción, era hora de volver a casa.

…:::…

— ¡Hey!

El llamado le hizo posar su mirada hasta la figura de un hombre que caminaba a pasos calmos mientras sacudía su mano derecha de un lado hacia otro en forma de saludo. Colonnello no pudo evitar mostrar una sonrisa, al parecer la misión de la tormenta y la lluvia había terminado antes de lo esperado. El rubio le saludo del mismo modo hasta que le tuvo frente a él.

—Estaba seguro de que te encontraría aquí. —menciono el mayor con una enorme sonrisa adornando su rostro, Colonnello le miro de manera divertida.

—Giannini me llamo para unas pruebas con los nuevos rifles —decía mientras caminaba en dirección al salón de pruebas, seguido de Yamamoto que no dejaba de sonreír —Creí que llegarían hasta el domingo.

—Si bueno… —el moreno se rasco con nerviosismo la nuca. —Digamos que, fue más fácil de lo que creímos —finalizo.

—Fue eso, o simplemente apresuraste a Gokudera para que terminaran la misión cuanto antes y así pudieses ver a Hibari —arguyo el joven de ojos azules, Yamamoto había sido descubierto, ante eso lo único que pudo hacer fue reírse con ganas.

—Tienes razón, no podía seguir solito, tan alejado de mi querida Alondra~

Ante la forma en la que Yamamoto se expresaba y los ademanes que hacia mientras mencionaba a Hibari, Colonnello no pudo evitar contagiarse de las sonrisas que el mayor le dedicaba.

—Espero que la paciencia de Gokudera no se encuentre de vacaciones.

— ¿Pero qué dices? Hayato no tiene ninguna razón para eso. —Respondió el mayor a manera de reproche —Bueno… tal vez si exagere un poco —el rubio movió de un lado a otro su cabeza, a menara de negar el comportamiento a veces infantil y despreocupado del guardián de la lluvia.

El recorrido hasta la sala de pruebas fue ameno y divertido, Takeshi en ningún momento había mencionado a Lambo, por lo que Colonnello supuso que tal vez el guardián no sabía de su llegada o estaba siendo considerado con él. Una vez llegaron, las puertas se abrieron dejándoles ver el acondicionamiento que había utilizado Giannini para las pruebas que haría con Colonnello.

—Fiu~ Giannini siempre se luce cuando se trata de probar sus nuevas armas —mencionaba Takeshi mientras daba un largo silbido y se dirigía hasta donde se encontraba el ingeniero de Vongola, recorriendo la mirada por el lugar pudo ver a Spanner y Shoichi, trabajando en lo que parecía ser una nueva arma para los anillos. El rubio pareció percatase de su presencia puesto que había dejado lo que estaba haciendo, para levantar la mirada y saludar a los recién llegados.

—Yamamoto-san, Colonnello. —saludaba Spanner mientras levantaba su mano derecha, Irie hizo lo mismo, con su mano y les dedico una tímida sonrisa, después del intercambio los dos jóvenes volvieron su atención a lo que momentos antes hacían.

Giannini tardo un poco en reparar en los recién llegados, cuando lo hizo se disculpó de muchas formas ante Yamamoto, después de todo el hombre ocupaba una posición más alta que él. Con Colonnello paso lo mismo, de hecho siempre se disculpaba con todo mundo, su trabajo requería de mucha precisión y de su absoluta atención, simplemente se sumergía en ello y dejaba de lado lo que ocurría a su alrededor.

— ¡Me alegra que llegases! el rifle que cargas siempre contigo en las misiones —decía el ingeniero mientras señalaba dicho objeto, el cual se encontraba sobre la mesa de trabajo. —Le he dado algunas modificaciones, me base un poco en el sistema de proyectiles que mantiene la caja arma de Gokudera-san, antes podías activar las llamas y dirigir un ataque formidable, y es cierto que al ser uno de los mejores tiradores su puntería es impecable, pero la energía que debía mantener para que eso fuera posible se desbordaba de manera innecesaria, —mencionaba Giannini con emoción en cada una de sus palabras —El sistema que manejo es uno donde puedas tener en mira los objetivos y golpear cada uno de ellos con un cien por ciento de probabilidad, sin la necesidad de derrochar las llamas. Lo teórico fue demasiado fácil, e incluso el ensamblaje no me tomo más que tres días, pero se necesitan hacer pruebas para descubrir si existen algunos errores que daban corregirse.

— ¡Déjamelo a mí-kora! —decía Colonnello mientras se señalaba con orgullo, Giannini llamo a los chicos para que le ayudasen a Colonnello con el equipo de protección. —No es necesario, puedo hacerlo sin esto —reclamo Colonnello.

— ¡No puedo permitir que utilice un prototipo sin las medidas de seguridad necesarias!

—Tch

—Ma, ma… si Giannini dice que es necesario, entonces lo es —decía Takeshi mientras miraba de manera divertida el berrinche que estaba haciendo Colonnello.

Yamamoto estaba ansioso, no había pasado ni un solo día desde su llegada y ya quería ver a su alondra.

…:::…

Los días pasaron.

Tan cortos para algunos, y tan largos para otros.

El domingo llego con una fresca brisa matutina, el roció de la mañana inundaba de manera exquisita el jardín, haciéndole brillar con los rayos de sol que apenas se asomaban entre el mismo. Reborn despertó con un ligero dolor de cabeza, su nariz había dejado de picar, su cuerpo recupero su temperatura habitual y los temblores y escalofríos cesaron, frente a él, sobre el sillón pudo observar a Hibari, su respiración era acompasada, eso le indicaba que dormía plácidamente, después de haberse estirado lo suficiente, se levantó con cuidado de su cama, noto que las sabanas siempre habían estado limpias, no recordaba mucho de lo que había pasado en su estado, pero estaba seguro de que Kyoya las cambiaba cuando era necesario al igual que a él, un rubor cubrió su rostro de manera exagerada, estaba avergonzado.

—Mierda —murmuro por debajo.

—Fueron los seis días más agotadores de mi vida —exclamo a lo lejos la alondra, quien le miraba detenidamente, dedicándole una sonrisa burlona, se levantó con parsimonia del sofá dirigiéndose hasta Reborn, una vez le tuvo frente a él, le miro con el ceño fruncido y le pellizco una mejilla.

— ¡Maldición eso duele! —Exclamo con enfado mientras se tocaba la mejilla — ¡¿Qué diablos te pasa?! —exclamo de manera exaltada.

—Haces mucho ruido, interrumpiste mi sueño, si estuviésemos en otras condiciones te mordería hasta la muerte, pero no tengo las fuerzas para hacerlo.

— ¡¿Ha?!

—Ahora, toma un baño y baja, al parecer Tsunayoshi y los demás llegan hoy en la tarde, a excepción de los herbívoros de la tormenta y de la lluvia, ellos llegaron el jueves por la mañana. Y antes de que me reclames por haberte dejado, no lo hice, las mucamas me informaron de todo.

Tras lo último, Hibari salió de la habitación del menor, no sin antes desactivar el sistema de aislamiento. Al escuchar la puerta cerrarse Reborn salió de su shock temporal.

— ¡No eres quien para darme ordenes! Además ¿Por qué debería de reclamarte por dejarme solo?

Pero por ahora Reborn haría lo dicho por Hibari, no porque le estuviese obedeciendo, sino más bien porque en verdad necesitaba ese baño.

…:::…

— ¡Que tú… ¿Qué?! / ¡EXTREMO! —exclamaron los presentes. De alguna forma Kyoko ya sabía que ese día sería muy especial.

…:::…

NOTAS: OwO termine el segundo capítulo, porque la inspiración llego a mí, como una bofetada de mi madrecita querida xD.

Muchisimas gracias a las personitas que leyeron hasta aquí, espero que les haya gustado, nos leemos en el siguiente :D