Summary: En el mundo existen dos tipos de personas: los hombres y las mujeres. No importa si eres humano o Shinigami, esta ley se aplica de todas maneras ¿No comprende a su amigo, hermano, novio, o simplemente a uno de estos ejemplares? Quizá este manual pueda ayudarle un poco.

Disclaimer: Los personajes de Bleach son enteramente propiedad de Tite Kubo. Yo soy tan sólo una fanática loca que intenta emparejar por todos los medios a Ichigo y Rukia para su satisfacción.

Notas de la autora:

No estoy muerta, andaba de parranda. Mi inspiración se llenó de copro (dígase mierda, de manera bonita) y por eso no he actualizado nada. Esto nació apenas hace diez minutos, así que pueden lanzarme piedras o tomates en avanzado estado de putrefacción ¿Musa de la inspiración, porqué me has abandonado? –Llora-

Yoru no Himitsu, Yamile, Iana Walker, Albii-chan, Otonashi Saya, Kagome Radke, Akisa y metitus os amo y os amaré por el resto de toda mi vida.


Manual para entender a los hombres

Capítulo II:

De gustos

De gustos y colores no hay nada escrito ¿Qué es lo que prefieren y buscan los hombres? ¿Hay alguna fórmula infalible para atraerlos, sin pasar por el ridículo melodrama y medio libro de brujería barata? Esta es la pregunta del millón, la pregunta que ha torturado a miles de millones de féminas, desde la creación de la especie humana. Ya que su humilde servidora carece de gónadas masculinas y no puede ofrecer una opinión certera acerca del tema, se ha realizado una pequeña encuesta a diez distintos hombres (entre shinigamis, humanos y demás especies), totalmente confidencial. Hemos quitado todo indicio que pudiera revelar sus identidades.

La pregunta fue:

«¿Qué es lo que más te gusta de una mujer?»

Anónimo número uno:

—¿Por qué carajos me preguntan eso? ¡De seguro el viejo cabrón ya quiere meterme a esos estúpidos grupos en los que se buscan pareja por internet!

Anónimo número dos:

—Pues… No tengo mucho tiempo, mi capitán me espera, pero si tuviera que decir algo, diría que los ojos. Unos lindos y enormes ojos lilas.

Anónimo número tres:

—¿Para esta mierda tuve que escaparme de la rata de Hiyori? Bah… ya qué. Solo espero que me den esos diez dólares que me prometieron… ¿Lo que más me gusta de una mujer? Esa una pregunta difícil, pero creo que son sus pechos. Grandes pechos, no como cierta tabla parlante que… ¡Hiyori, era broma! No, en ese lugar no…

Anónimo número cuatro:

—Me gustan las chicas intelectuales y con lentes. Mi Nanao-chan es perfecta.

Anónimo número cinco:

—No me gustan las mujeres, me gustan sus corazones.

Anónimo número seis:

—¡Todo! Amo a cada mujer sobre la faz de la tierra. No me importa si son altas o bajitas, gordas o flacas (bueno, no tan gordas), mayores o menores ¡Soy un hombre con tanto amor para dar! Lástima que ninguna me deje hacerlo.

Anónimo número siete:

—Una actitud calmada y un corazón bondadoso ¿Esto será totalmente secreto, cierto? En fin, yo encontré a mi mujer ideal hace tiempo, así que no me interesan otras mujeres. Sin importar que ella ya no esté conmigo.

Anónimo número ocho:

—Su interior. Me encanta diseccionar y perfeccionar nuevos inventos en base a mis observaciones.

Anónimo número nueve:

—¡Matsumoto deja de joder!

Anónimo número diez:

—Las mujeres son estúpidas ¡Me gustan las peleas y nada más!


Solución:

No se devane los sesos pensando, simplemente necesita un buen par de tetas y un excelente culo para cautivar un hombre. Si no posee estos atributos, mátese en algún gimnasio o consiga algún cirujano plástico.

Verdadera solución:

Quiérase. No importará cuantas feromonas, implantes, hechizos, amarres, piel descubierta o cambios de personalidad utilice, si usted no le gusta a su hombre, no le gustará. Póngase en sus zapatos ¿Le gustaría ser acosada constantemente por alguien que simplemente no le atrae? De ahí surgen las mujeres engañadas: Si usted se pone en charola de plata, dándole todo lo que él desea —dígase sexo— no se ponga a lloriquear después cuando él se aburra y busque a otra chica para saciar sus bajos instintos. La verdad duele, pero no se desanime. Siempre hay un roto para un descosido y si no lo hay, disfrute de la amplia gama de machos que existe.