Capitulo 2
Melodia
Los pasos relajados de los tacones de Eleonora Dinkley se escucharon avanzar a través de la silenciosa casa de su jefe. Llevaba en sus manos los papeles del último contrato para L.A Soport Tenic Tsukiyomi Corp. Ikuto no levantó la mirada de su laptop. Estaba atrasado con la última aplicación que estaba preparando para Apple*.
Eleonora colocó los papeles en el escrito rio y se sentó frente al hombre del que, secretamente, estaba enamorada. Su traje, ajustado, no dejaba mucho a la imaginación, intentando llamar la atención pero sin ser así. Era elegante y no vulgar. Ikuto apenas levantó la vista mientras trabajaba con tranquilidad. Unos pasos molestos y el golpe sordo que la puerta del estudio dio, se escucharon en la silenciosa mansión. Una muy molesta Utau Tsukiyomi entró en el despacho diciendo, aunque lo más indicado seria decir, gritando:
-¡NECESITO HABLAR CONTIGO TSUKIYOMI!-
Ikuto no levanto la mirada y Eleonora sonrió por el show de la enana, que estaba tras ella. Siempre era el mismo tema, el mocoso Tsukiyomi, como ella lo llamaba. Utau al sentirse ignorada gritó:
-A SOLAS- Eleonora se levantó de manera tranquila y salió dejando a los hermanos discutir. Al fin y al cabo, este no era su problema, no por el momento.
Ikuto continuó trabajando, sin levantar la mirada cuando, Utau furiosa ante el comportamiento de su hermano mayor dijo:
-Si no me estas escuchando juro que pateare tu lindo trasero y lo colgare desnudo como ejemplo de mi furia interna, hermanito idiota, para que Nagihiko lo use como piñata mexicana en festival-
Ikuto suspiró, reacomodó sus lentes y dejó de lado su trabajo diciendo:
-¿Puedo saber que mosca te ha picado hoy?-
Utau se sentó y le dijo:
-Anthony lleva prácticamente dos semanas en la escuela y tú, como mal padre que eres, ni siquiera te le has acercado para preguntarle algo. Estoy furiosa. Déjame recordarte que en esta horrible, estúpida, sin brillo y solitaria mansión en la que vives, no lo haces solo. Tienes a un niño de exactamente 12 años, que ni siquiera te ve y tú me preguntas ¿Que maldita mosca me ha picado exactamente HOY? ¿Realmente quieres saberlo?-
Ikuto pasó la mano por sus desordenados cabellos y dijo sin preocupación alguna:
-Te recuerdo que trabajo día y noche para que a tu sobrino no le falte un centavo para ir a la academia de superdotados a la que va. A parte de eso, Kukai ya debe de haberte dicho que estoy creando un nuevo software* para mejorar las aplicaciones del nuevo iPhone. Estoy hasta las narices de que me recuerdes que vivo solo con un niño y sobre todo que vengas gritando como si todavía tuviéramos 5 años y yo te hubiese quitado un mechón de tu cabello-
Utau se enfureció y le gritó:
-Me importa un rábano hasta donde tengas la nariz. Tienes UN HIJO, UNO Ikuto. Anda, dime que estas hasta las narices, pero ni siquiera sabes cómo esta Anthony en estos momentos. No conoces a tu hijo y está más solo que el desierto. Yo no soy tu criada o Sue. Soy ¡TU ESTUPIDA HERMANA! La que se ha encargado de tu hijo desde que nació-
Ikuto se levanto de golpe furioso. Él no quería esa vida, él no quería nada, aún así, le dijo entre dientes, furioso por el comportamiento irracional de su hermana:
-Dime ¿Qué es lo que quieres?-
Utau se levantó y le dijo sin importarle la altura y la prepotencia de su hermano:
-Que te comportes como un PADRE, Idiota. PAPÁ jamás fue como tú. Él siempre estuvo y está con nosotros. Siempre, a pesar de tener que partirse en dos. Su prioridad siempre fuimos nosotros. Él siempre estuvo allí, a pesar de la muerte de tu madre y la mía. Él sí tuvo pantalones y míralo ahora, como es tan feliz de tener a Souko y a su nieto-
Ikuto iba a empezar a gritar cuando Anthony entró, haciendo que la habitación se sumiera en un silencio incómodo. Al sentirse observado, los nervios lo atacaron y con temor dijo:
-Am...Yo...venía a darles esto-
Utau suspiró, buscando tranquilizarse y preguntó bajando la voz:
-¿Qué es cariño?- Anthony le extendió el correo grama* y Utau lo tomó, leyéndolo. Cuando hubo terminado dijo con tranquilidad:
-Dile a Amu que tu padre irá a tu primera reunión de padres-
Ikuto le arrebató el papel a su hermana, sin siquiera mirar al niño y dijo:
-Se supone que tú y yo estábamos hablando y te dije que no puedo hacer nada. Tengo mucho trabajo. Encárgate tú de lidiar con todos esos padres y la maestra esa-
Anthony se acerco a su padre y le arrebato el correo grama luego le dijo:
-Estaba hablando con tía Utau. Tú nunca puedes. Permiso- y con eso se fue de la habitación, dejando a un Ikuto impresionado por las palabras de su hijo y a una Utau con lágrimas en sus ojos. Esta suspiró audiblemente y le dijo con la voz quebrada:
-Anthony está creciendo. No siempre será un niño que no entiende el por qué de que su padre no esté con él, pero cuando lo sepa hermanito, cuando el sepa que tú no estuviste allí por cobarde, se irá lejos. Entonces si vas a quedarte solo, más solo que en un desierto- y con esas palabras dejó la habitación de la misma manera que Anthony lo había hecho.
Ikuto salió a buscar a su hijo, para que le diera la hora para estar presente en la reunión, pero en lugar de verlo, encontró a Sue organizando su habitación. Esta se giró mirando a Ikuto molesta y Ikuto suspiró frustrado diciendo:
-Debo suponer que tu también estas molesta-
Sue se sentó y lo miro por un rato. Ikuto era el vivo retrato de su pequeño Anthony, con la única diferencia de sus ojos. Esos le pertenecían a su angelito. Aquella que cuidaba de su hijo desde el cielo, Anddie.
-Si todavía tuvieras cinco años, estaría dándote unas buenas nalgadas o te jalaría las orejas, pero ni Anthony me da tantos dolores de cabeza. Ten- dijo extendiéndole el correo grama. Luego de que IKuto la mirara con miedo, gracias al respeto que le tenía a aquella mujer, Sue dijo:
-El niño Anthony me pidió ir a su reunión hoy-
.
.
Amu caminó por los pasillos, de la academia vacía, hacia su salón. La reunión comenzaba en una hora y media y hace poco menos de 30 minutos que habían terminado las clases. Cuando iba a abrir la puerta se detuvo en seco al escuchar el piano. No lo tocaban con sincronización, ni eran notas perfectas. Eran desafinadas. Amu abrió la puerta con cuidado y vio a Anthony con lágrimas en sus ojos y la tristeza impregnada en ellos. Se sintió triste e impotente ante aquella escena. Caminó y se sentó a su lado, haciendo que Anthony saltara asustado.
-Lo siento cariño, no quería asustarte ¿Estás bien?- Anthony negó y abrazó a Amu, quién se impresiono al sentir los brazos pequeñitos rodearle el cuello, pero aún así, le abrazo con calidez y lo consoló. Cuando Anthony se sintió mejor le dijo:
-Lo siento-
Amu le sonrió y le dijo revolviéndole los cabellos:
-No te preocupes campeón, nada paso aquí ahora ¿Así que este es tu instrumento favorito?-
Anthony agradeció que Amu no le preguntase nada con respecto al tema de su tristeza. No quería responder preguntas. Se sentía triste y solo, sin más le respondió:
-Am...Yo-
Amu se levanto y cruzando los dedos para que su plan de hacerlo sonreír le dijo:
-No te preocupes. Si tú quieres esto puede ser un secreto de estado. Yo y mi satélite espía no lo mencionaremos a nadie-
-¿Tu satélite espía?- pregunto Anthony curioso. Amu sonrió al verlo así, más tranquilo. Le había roto el corazón verlo triste. Pues ese pequeño se estaba robando su cariño. Luego respondió:
-Mi madre era científica y bueno no es por presumir pero en uno de sus experimentos, la NASA apoyándola, mando un satélite a Marte, que se llamaba Asterias-
Anthony se giró y le pregunto
-¿Se supone que debo saber qué significa eso?-
Amu le sonrió y respondió:
-Estrella de mar, es griego, así me decía mi madre, Asterias, esa era yo y mi satélite espía de Marte-
Anthony empezó a reírse sin razón y volvió a preguntar:
-¿Griego? ¿Eres griega?-
Amu suspiró de alivio. Había pasado la crisis, pensó.
-No, claro que no, soy inglesa. La verdad es que mi madre tenía un amor por los idiomas y sus culturas por el mundo en general-
Anthony miró con tristeza a Amu -¡oh, no!- se dijo Bella en su interior. La melancolía en los ojos de aquel pequeño le partió el corazón, pues esta se parecía mucho a la melancolía de ella.
-Yo, no... conocí a mi madre- dijo Anthony con la voz rota. Amu suspiró y se fundió en sus dolorosos recuerdos, borrosos pero dolorosos recuerdos. Luego le susurró a Anthony:
-Es mejor que haberla tenido y perdido. Créeme... Así que, ¿te gusta el piano?-
Anthony se impresiono por el cambio de tema. Había visto la tristeza en sus ojos, tristeza que le causo curiosidad, sin embargo dijo:
-¡¿Qué?! Yo….-
Amu le sonrió y le pregunto al verlo tartamudear:
-¿De que tienes miedo?-
-¡Yo no soy miedoso!- exclamo Anthony con molestia en la voz. Amu enarcó las cejas y dijo:
-Yo no me refería a eso campeón. Lo que quiero decir, es que si no mal recuerdo, pregunté ¿Cuál era su instrumento favorito? el primer día y tú no me dijiste. ¿De qué tienes miedo?-
Anthony suspiró y respondió con vergüenza:
-No es miedo, es solo que no confiaba en ti-
Amu caminó hacia Anthony y se lanzo a hacerle cosquillas. Anthony empezó a reír como loco, con ganas, como no lo hacía hace tiempo y Amu le acompaño en sus risas. Era un niño encantador y si en ella estaba, no dejaría que volviese a llorar. No lo permitiría jamás.
-Lo siento, lo siento- dijo Anthony agarrándose la barriga Amu se detuvo y le dijo:
-Si tú quieres puedo enseñarte a tocar el piano-
Anthony se levanto del suelo y pregunto:
-¿En serio?-
Amu le sonrió y le contesto feliz de tener la atención del niño:
-Claro- y con eso Amu volvió a hacerle cosquillas, ganándose más risas de parte de Anthony. Se había ganado su confianza y eso la hacía feliz. La hacía reírse junto al pequeño, la hacía querer soñar de nuevo... por ella, por sus padres, por Cloud.
.
.
Ikuto caminó por la academia vacía. Escucho risas en un salón. La risa de su hijo. Risas que no había escuchado en mucho tiempo. Abrió la puerta para ver el motivo y vio a una mujer que lo deslumbró. Era muy hermosa, demasiado. Su cabello rosa pastel estaba amarrado en un moño desordenado y su piel era del color de la porcelana. Aún no había visto sus ojos, pero por alguna razón sabía que eran hermosos y estaba riéndose con su hijo a carcajadas. Se aclaró la garganta haciendo que Amu y Anthony se giraran para prestarle atención.
-Papá- dijo Anthony asombrado de verlo allí.
Amu en cambio vio unos ojos que la maravillaron. Eran azul zafiro y fríos como el hielo, que la hizo estremecer. Aquel hombre era imponentemente atractivo. Su cabello azul zafiro y desordenado llamaba a tocarlo, pues se veía suave. Su cuerpo era musculoso, pero no demasiado. Sus hombros eran anchos. Pero era el padre de Anthony. Con esfuerzo se recompuso y dijo extendiendo su mano derecha hacia Ikuto:
-Disculpe am… Soy Amu Hinamori la maestra de su hijo-
Ikuto vio entonces los ojos y el sonrojo más hermoso que jamás había visto en, sin duda, 12 años, 12 años de tristeza y dolor, Pero Ikuto no se permitió jamás sentir atracción por una mujer y hoy no iba a ser la excepción. Vio a Anthony, rompiendo totalmente el contacto con aquella mujer, que lo ponía nervioso y le dijo:
-El chofer está afuera, esperándote hace rato. Vete a casa-
Anthony suspiró exasperado, pero antes de salir, se regresó y abrazó la cintura de Amu, quién se sonrojó y sonrió, ante el gesto afectivo del pequeño Mozart, su pequeño Mozart, porque ese sería su apodo y su pequeño secreto.
-Hasta mañana señorita Hinamori- dijo con emoción.
Amu le alborotó el cabello, que era igual al de su padre y dijo, olvidándose de Ikuto, quién los observaba con los ojos como platos, puesto que Anthony no abrazaba a nadie. Él nunca abrazo a nadie de su familia, ni siquiera a él.
-Hasta mañana mi pequeño Mozart- Amu le susurro lo último, para que Ikuto no lo escuchara. Sin duda esta sería una nueva amistad irrompible y hermosa, que se desarrollaría a través de los años, del tiempo y la distancia. Un lazo irrompible y único.
oOoOoOoOo.
*se conoce como software al equipamiento lógico o soporte lógico que comprende el conjunto de los componentes lógicos necesarios que hacen posible la realización de tareas especificas, en contraposición a los componentes físicos que son llamados hardware. Para más información visitar Wikipedia
*Empresa creadora del iPhone o iPod
* Nota que mandan las escuelas para citar a los padres, así los llaman en mi país
oOoOoOoOoOoOoOo
Y aqui el segundo capitulo de" La maestra de mi hijo", espero les alla gustado, las actualizaciones seran seguidas por lo que disfruten del tercer capitulo de ¡La maestra de mi hijo!.
Gracias a las que comentan, chicas les agradezco sus comentarios, que son mi aliento para seguir actualizando los capis que aunque la historia no es mia, si batallo para copiar cada capitulo, bien sin mas que decir disfruten del siguiente capitulo.
oOoYuukyKuranoOo
