Los personajes no me pertenecen, son de la llama asesina, si fueran míos ya estarían casados y con hijos XDD
Capítulo dedicado especialmente a Xochilt Oda y a colacuerno, gracias por leerme y su apoyo.
Si era honesto en ese momento creía que la vena del mal humor le estallaría, ¿el motivo?, la mosquita muerta de Historia está entrando a su territorio, atormentando a todos los que vivían ahí, la venta de drogas rusas estaba empezando a generarle un problema, todo por culpa de esa mocosa de mierda.
—¡Quiero a mis soldados ahora! – grito con fuerza, escucho como todos corrían buscándolos – maldita zorra de mierda, espera que ponga mis manos sobre ese cuello, disfrutaré hacerlo girar como un búho.
Golpeó con fuerza su escritorio, sus planes de boda con Eren se habían ido al traste desde que Petra y Erd habían llegado casi muertos por la golpiza que la amante de esa mocosa les había propiciado, sin mentir eso le molestaba más que cualquier otra cosa, su mocoso estaba emocionado, después de ese hecho se deprimió bastante.
—¿Jefe nos ha llamado? – Mikasa entro de primero junto con su mocoso, Armin, Sasha y el cara de caballo –
—Quiero que alguien busque a esa zorra – pidió mientras se sentaba en el borde del escritorio – encuentren los lugares donde hace las transacciones y maten al que se cruce en su camino.
Hizo un movimiento con su mano, su hermoso perro fiel se acercó, lo amaba más de lo que alguna vez se imaginó, él se arrodillo, coloco su cabeza en sus piernas, empezó a acariciarle sus castaños cabellos, a jugar con los piercings nuevos de su oreja.
—¿Cómo están? – pregunto suavemente a esas orbes de diferentes colores –
—Mejorando, el doctor dijo que les daría de alta en una semana – contesto seriamente, empezó a levantarse – deben estar en reposo, sus huesos deben soldar a la perfección, después tendrán que hacer terapia.
Se acomodó en medio de sus piernas, ambos se abrazaron, los demás no podían apartar sus ojos de ellos, aunque esas muestras eran demasiado comunes, pero a la azabache no le gustaba demasiado.
—¿Tienes algún informe? – este se separó de él, le mostro la sonrisa más cruel que tenía cuando estaba sediento de sangre – dime cachorro, tendrás todos los permisos.
—La bastarda se mueve entre los distritos cada 15 días – respondió poniéndose a su lado para explicar también a los demás – usa los mejores hoteles, onsen o casas estilo occidental, vine de Francia, aunque sus padres son de diferente sangre, su madre es italiana, su viejo era francés, no tiene hermanos, su amante es una experta en artes mixtas, su grupo está muy bien conformado, tiene apoyo de mafias italianas, pero no están muy felices con el hecho de venirse a Japón y más a jugar con Levi sama.
—¿Cómo vamos a capturarlas? – pregunto Jean bastante fastidiado – Yrmi casi mata a los veteranos, nosotros seriamos un juguete para ellos.
—Podemos dividirnos y empezar a encontrar a los más débiles – afirmo Armin, mientras sujetaba su mentón – cada uno de nosotros ira con 3 personas más, de esa manera evitaremos bajas.
—Debemos cuidar al jefe – propuso Sasha, miro a Eren – él puede ser el blanco principal.
—No me esconderé como una cucaracha y dejar que ustedes…
—Sasha tiene razón - era la primera vez que Eren lo interrumpía – destruir a la cabeza de la mafia Ackerman es uno de los principales propósitos, así las mafias extranjeras podrían ingresar con facilidad y nosotros tendríamos que servirles, ellos aparentemente saben que no hay sucesor.
—Eren – este volteo sus ojos a Armin, asintió – danos ubicaciones, horarios y si faltan me encargare de eso.
—Tengo algunos datos, pero los horarios aun no – se acercó a la puerta, uno de los jóvenes le entrego las carpetas, las empezó a repartir – ahí encontraran la pirámide de esta organización, las ubicaciones son las que he estado investigando estas semanas, las armas que suelen usar, también están los lugares donde suelen vender las drogas y la entrada de las mismas por las costas.
Mientras todos analizaban los datos, él lo tomo de su cintura, lo llevo en medio de sus piernas, abrazándolo con fuerza, lo extrañaba, todos esos problemas los habían alejado, la orden era que su perro fiel empezara a rastrear a los intrusos, él como jefe dedicarse a las labores aburridas y de gestión para los momentos de crisis.
—Eren – lo llamo suavemente, este giro un poco su cabeza – te exijo que te cuides.
—Mi deber es protegerte – las manos caramelo tomaron las suyas, le acariciaban con ternura – no permitiré que te lastimen ni a ningún miembro de esta familia; además si algo me pasa, mi amo ira a buscarme, soy su Cerberos.
Se dirigieron al jardín, todos sus subordinados estaban esperando, sus soldados más fuertes se hicieron al frente, él sin salir de la mansión hablo.
—Debemos encontrar y exterminar a la mafia intrusa – todos colocaron su puño en el pecho – serán dirigidos por Eren, el plan y estrategia son desarrolladas por Armin, no dejen rastro, que la policía no los encuentre, usen el arma que más deseen y eviten las bajas.
—¿Cerberos no estará cuidándolo? – pregunto Hanji con una sonrisa pícara – su seguridad es primordial.
—¡Estás diciendo cuatro ojos de mierda, ¿Qué no puedo cuidarme?! – grito, de un movimiento ya estaba al lado de la castaña, la había golpeado con el mango de su katana – No soy débil idiota.
—Eso … ya … lo sé – Moblit intentaba levantarla – nos… esforzaremos.
Ingreso a la casa de nuevo, dejo a toda su gente en manos del ser que más confiaba; a los pocos minutos Hanji llego con la distribución, él la leyó, estaba completamente de acuerdo.
—Hanji – esta lo vio con ojos sorprendidos, rara vez la llamaba así – no dejes que nada le pase a Eren.
—Él es fuerte, está a su nivel – ella le respondió con honestidad – no creo que algo le pase.
—Petra y Erd también estaban a mi nivel, ahora están en el hospital – respondió mientras cubría la mitad de su rostro con las manos, posó su mirada en la mujer – la amante de esa zorra es muy fuerte, tengo un muy mal presentimiento.
—¿Crees que su objetivo sea obtener a Eren? – el solo pudo cerrar sus ojos, asintiendo – haré lo que este a mi alcance para evitar cualquier inconveniente.
La escucho salir, saco un poco su katana de la funda, la devolvió con demasiada fuerza, jurando que, si tocaban a su cachorro, el sacaría sus colmillos de dragón.
Desde que los incidentes habían empezado su trabajo era rastrear a las amenazas, cada noche sin Levi se volvía una tortura, así que al extrañarle se perforaría sus orejas, la derecha ya estaba llena de diferentes argollas.
Esa noche en la que el trabajo ya era exterminar, su sed de sangre afloro, sentía como su espalda le estaba generando esas deliciosas corrientes, un dragón, una cobra y ahora un perro de tres cabezas la adornaban.
Con cada corte se sentía más relajado, con cada golpe para que esos infelices hablaran lo llenaban de satisfacción, cuando sacaba ojos los aplastaba con la palma de sus manos, se sentía en éxtasis, solo podía imaginarse en los brazos del azabache.
—Dime ¿dónde está tu jefa? – pregunto Hanji mientras le arrancaba las uñas, los gritos aumentaban - me quedan tres dedos y si no respondes los quebrare.
—Hokkaido – respondió después de dar un fuerte suspiro – sabemos que es un hotel 5 estrellas, pero el nombre no fue informado.
—¿Qué hay de su novia? – exigió Mikasa mientras jalaba sus cabellos –
—No son rivales para ella – al escuchar eso, le corto la mano, el grito fue increíble – eres un monstruo.
—Lo soy – contesto sonriéndole con placer – y cuando las veas diles que el perro fiel de Ackerman las encontrara y las acabara.
Lo dejaron en ese lugar, él sería la carnada perfecta para atraer a esa bruja, mientras su escuadrón iba por la cabeza, al subirse al auto limpio su katana, sintió la necesidad de ser mordido por su jefe.
—Hanji – ella se giró a verlo desde el puesto del copiloto – ve a Hokkaido, encuentra a Historia y tráela, especialmente viva.
—Pero Eren, no puedo dejarte solo con lo que falta – él asintió, pero su sonrisa era esa que lo llenaba de adrenalina – no sonrías de ese modo, siempre me asustas, aunque al jefe lo prende.
—Armin – él ya estaba comunicándose con la cabeza del plan – un pequeño bastardo dijo que estaba en uno de los mejores hoteles de Hokkaido, encuéntrala ahora. Dirígete al siguiente punto de encuentro.
La azabache cambio de rumbo, mientras él comunicaba a los demás la reunión, entendía a Hanji con su comentario, debía seguir exterminando a esos bastardos, su cuerpo llevaba ya varios días sin descanso. Se relajó, descanso un poco mientras todos llegaban.
—Eren, despierta – las fuertes manos de Mikasa lo estaban moviendo – ya todos están aquí y Armin tiene noticias.
Se quitó su gabán, necesitaba del frio para despertarse, salió del auto, todos lo estaban esperando con emoción, aparentemente saber la ubicación los estaba motivando.
—Eren – comenzó el rubio – averigüe y es cierta la ubicación, hay aparentemente 30 guardaespaldas a su lado, su amante no está con ella, mira.
Al acercarse a la computadora, vio los videos del hotel en vivo y en directo, ella estaba en el restaurante principal con un vestido que la hacía parecer una estúpida santa.
—¿Cuantos se necesitan para hacerse cargo de todos ellos? – pregunto, los susurros aparecieron – son solo 30, Mikasa, Hanji y Armin deben estar ahí.
—Yo iré, soy experta con rifles a larga distancia – afirmo Sasha, en ese mismo instante varias manos se levantaron – Connie y Jean pueden ubicarse desde otros ángulos.
—Hecho, tomen el avión y tráiganla – todos asintieron, pero Hanji se veía preocupada - ¿Qué ocurre?
—¿Eren no has pensado que esto podría ser una estrategia para separarnos? – no entendía a qué se refería, Levi estaba seguro en la mansión, mientras que él no era un punto importante – Tu cuerpo está llegando a su límite, por lo menos deja que Mikasa se quede y te ayude.
—No – respondió sin dudarlo – me quedare con los demás y terminaremos el trabajo, ya avisé al jefe, terminamos y regresaremos.
—Manda a los demás y ve a casa – le pidió con sus ojos suplicantes – descansa y espera a que regresemos, puede que esa mujer se dirija a la mansión.
Esa sí era una opción válida, si esa mujer no estaba con su jefa lo más probable es que esté buscando la cabeza de Levi, mientras ellos hacen la limpieza; asintió, dio la orden a los demás, la tranquilidad de Hanji se plasmó en su rostro y se alejaron.
Tomo su auto, acelerando lo más que pudo, ahora su misión era evitar que algo le pasara a su jefe, evitaría que lo dañaran como lo hizo el imbécil de Smith.
Estaba inquieto aún más cuando Eren le dijo del cambio de planes, no le gustaba la idea, pero esa maldita debía ser exterminada, caminaba en círculos en el salón de entrenamiento, esa mujer era lista, aunque no lo aparentara, si de verdad quisiera su cabeza ya estarían ahí.
Un fuerte golpe se escuchó en la entrada, salió corriendo junto con los demás, sus ojos se abrieron al ver a esa mujer con Eren en su hombro.
—Jefe Ackerman – se iba a lanzar para alejarla, pero el arma estaba sobre la cabeza del castaño – Sabe, este lindo gatito es deseado por la familia de mi jefa, usted es una amenaza, pero este de aquí es un bastardo que es deseado en el mercado negro de Italia y después de ser comprado jamás volverá a serle útil, creo que reeducarlo será lo más difícil.
—No te atrevas a tocarlo más – la iba a matar, más cuando vio que su castaño sangraba – él me pertenece, yo lo entrené y lo eduqué.
—Cuídese jefe – la vio lanzarlo al auto, ahí la vio, sus ojos abriéndose en sorpresa puesto que la zorra era la que manejaba – Que su orgullo no salga tan lastimado.
—¡Mierda, malditas hijas de puta! – grito con fuerza, se acercó al carro, dándose cuenta que él llevaba su celular y el collar de rastreo - ¡llamen a todos, que regresen, era una puta trampa!
Los vio correr, regresó a la mansión, fue a su cuarto, se cambió de ropa, se colocó su traje negro con camisa roja, una correa en su pecho donde en los laterales tenia las fundas de sus armas, en la cintura coloco sus katanas, en los laterales de sus piernas todos los repuestos de las balas; dentro de la mansión todos corrían para enfilarse en el jardín a esperar ordenes, pero él no esperaría a que los demás llegaran, iba por su propiedad.
Salió por su Volvo, en la pantalla encendió el GPS de Eren, ahí apareció la figura de cerberos, sonrió de medio lado, abrió la puerta, acelero sin dudarlo, las mataría sin piedad, daría esos asquerosos cuerpos a las pirañas que pediría a primera hora.
El plan había surtido efecto, tenían al desgraciado asesino, el bien más deseado en Italia, el tiempo era extremadamente valioso, esa mafia se consideraba como una familia y los juramentos eran muy valiosos.
—Iremos de inmediato a la casa y que todos estén en vigilia – pidió Historia, seguía acelerando – no entiendo porque mi madre lo desea tanto.
—Porque ella piensa ponerlo como una muñeca sexual, venderlo para disfrute de quien sea, publicitándolo como la puta favorita de Ackerman, todo aquel que quiera desquitarse de la cabeza de la mafia Ackerman puede empezar por eso, sabiendo que es un golpe fuerte al orgullo del jefe, además que este idiota es un masoquista – respondió, la beso en su mano – fue entrenado por el anterior jefe para que protegiera a Levi, eso es lo que dicen los jefes de las demás mafias, su entrenamiento fue un infierno además que solo siente placer cada vez que mata, no duda en lanzarse al cuello de una persona y destrozarla, cuando cumplió la mayoría de edad fue tatuado de inmediato y desde muy pequeño lo han llamado el Cerberos.
—El perro del infierno – ella solo asintió – si es tan fuerte, ¿Por qué no se defendió?
—Desde que llegamos él ha estado vigilándonos – oprimió el botón para abrir el garaje – lleva bastantes noches y días sin dormir, el actual jefe sabe usarlo muy bien y este idiota sabe todo lo que necesitamos.
Al salir del auto, lo llevaron de inmediato al sótano, lo amarraron con cadenas, ella le lanzo un balde de agua con hielo, de inmediato el abrió sus ojos, estaban llenos de odio y desprecio, sus ojos de diferentes colores eran bastante intimidantes, le quito la ropa dejándolo solo con su ropa interior, se sorprendió al ver la cantidad de perforaciones que adornaban el cuerpo, pero su espalda era la que más impresión daba, él era una máquina de matar.
Empezó a golpearlo con sus fuertes puños y patadas, él no hacia ningún sonido de dolor, no cambiaba su expresión, solo sangraba, le quitaron la mordaza, su amada novia se sentó frente a él.
—El gran perro Cerberos – este la escupió, manchándole su hermosa falda, así que le lanzó una patada al rostro – debes dejar de ser tan agresivo, cuando tu situación no es tan buena.
—Me importa una mierda mi situación – él le sonrió, tratando de recuperar el aliento – ya sé que no van por mi amo, será cuestión de minutos que salga de aquí con sus cabezas en mis manos.
—Pero que lindo collar – ella se intentó acercar, coloco sus dedos, antes de que el la mordiera, ella lo jalo de su cabello – eres como un perro de verdad, hasta estás marcado.
—Deja de tocarlo – la ira se notaba cada vez que tocaba el collar o el tatuaje con el nombre de su jefe – no me toques, solo mi amo tiene el permiso de quitar el collar.
—Eres un asco – Historia le dio un puño de nuevo en el rostro – solo eres una herramienta y serás la puta de mi familia; cariño puedes desahogarte con él.
Ese permiso le sonó delicioso, lo levanto dejándolo completamente alzado, parecía un saco de boxeo, lo uso como tal, empezó a golpearlo con fuerza, la saliva empezaba a combinarse con la sangre, pero lo que no se esperaba es que al momento de acercarse este levanto las piernas, para golpearla con fuerza.
—Maldito – la sonrisa que este tenía era de sed de sangre – ¡te matare hijo de puta!
—Espera – Historia la detuvo, se hizo al frente – dime cómo puedo apoderarme de la mafia Ackerman, quiero saber sus finanzas, cantidad de miembros, todo, quiero tenerla para mi.
—Puedes quitarme los dedos – la voz estaba baja, pero seguía sonando segura – sacarme los ojos, quemarme o cortarme, pero de mi boca no saldrá nada.
—Eres arrogante – la vio sonreír, supo que le gustaba – te quiero para mí, amárrale los pies.
Ella sin refutar hizo lo que se le pidió, era llamada la amante, pero solo le daba placer, no era la única persona, se acercó y empezó a tocarlo con la punta de los dedos.
—Tu cuerpo es demasiado sensual – paso su lengua por los pezones, jalo las joyas – eres delicioso, deberías darme todo tu ser y llenarme de placer.
Cuando ella se acercó, paso su lengua por su oreja, él movió rápidamente su cabeza y le sujeto del pómulo con sus dientes.
—¡Maldito, suéltame! – gritaba mientras aruñaba el pecho del moreno – Yrmi ayúdame, aléjalo.
Corrió, empezó a golpearlo hasta que la soltó, pero había arrancado un buen trozo de la hermosa piel de su amor.
—Tócame de nuevo y te arrancare más que esto –
El interrogatorio siguió mientras la auxiliaban, pero ese bastardo no decía nada, ahora entendía porque lo llamaban un perro fiel. Después de un par de minutos y que él finalmente perdiera la conciencia, la alarma empezó a sonar.
—Señorita Historia, hay intrusos en la casa, ya logro pasar por la puerta principal – se escuchaba por los altavoces – ya han muerto 10 personas.
Ambas salieron del lugar, fueron hasta el cuarto de vigilancia, se llevaron la sorpresa del siglo, solo era una persona, nada más y nada menos que Rivaille Ackerman, lo vieron sacar un intercomunicador de los uniformes de sus subordinados muertos, acercándose a una cámara.
—Oye putita de mierda – el color gris de sus pupilas ahora era de un azul oscuro – espero que trataras bien a mi perro, porque si le veo un solo hematoma, juro que les sacare un ojo a cada una y las obligare a ver la tortura de la otra - lo vieron oprimir otro botón, un gran grito salió del sótano – ya encontré a mi cachorro.
—¡No lo dejen pasar! – grito con fuerza, sus subordinados corrieron – Yrmi vamos por él, lo usaremos como protección.
Fueron por el moreno, lo vieron con los ojos más intensos, su brillo había desaparecido ahora parecía una bestia, el jefe había pasado electricidad por su cuerpo para que se despertara.
—Bastardas – gruño – si algo le pasa a mi amo las matare.
Los disparos empezaron a hacer eco en la casa, ella golpeo con toda su fuerza el vientre de Eren, lo dejo casi inconsciente, lo liberaron de las cadenas, para poder arrastrarlo, de esa manera transportarlo sin problema alguno.
Esos bastardos no eran nada para él, eran unos debiluchos de mierda, cortarlos y dispararles era agradable, recordaba los tiempos en los que trabajaba junto con Eren, después terminaban en la cama con sexo demasiado apasionado, lleno de palabras de amor, esta no sería la excepción, lo llevaría de vuelta, sanaría sus heridas con su lengua.
Entro al gran lobby, disparo matando a todos esos desgraciados, el GPS le decía por dónde ir, sin dudarlo seguía las indicaciones, mientras ingresaba a un cuarto las vio salir arrastrando a su cachorro, lo vio extremadamente lastimado, mostrando su hermoso cuerpo a unas putas.
—Creo que – lanzo las pistolas, se deshizo de su gabán – me voy a divertir con ustedes, por ese trato tan especial que le dieron a mi amante.
—¡Todos ustedes deténganlo! – la rubia grito, demasiadas personas con pistolas hicieron una barricada en medio de ellos – no dejen que pase, iremos al helicóptero.
Al escuchar eso se tensó más, no dejaría que se llevaran a ese joven que en ese momento lo miraba como en su infancia, lejos de su ser, como un animal, cero sentimientos, mucho dolor.
—¡Eren! – grito, este solo levanto su lindo rostro para ser golpeado con fuerza, perdiendo la conciencia - ¡Desgraciada hija de puta!
Se lanzó, vio como las mujeres se detenían al verlo danzar con sus katanas, había sido entrenado por un samurái, su arte ahora le pertenecía, no necesitaba matarlos, con golpes perfectos con ellas en su funda los dejaba inconscientes, eran aproximadamente 100 personas sin embargo ninguno logro detenerlo, se acercó a las mujeres y desenfundo.
Se lanzó hacia ellas, la más alta se le enfrento, tenía buenos movimientos, pero una batalla cuerpo contra espadas no le parecía justo, las dejo clavadas en la fina madera, esos golpes no eran ni la mitad de fuertes que los de Eren.
—Eres débil – le dijo con tranquilidad – si mi cachorro, estuviera en sus capacidades, tu muerte habría sido inminente.
—Eso nunca – él la tomo del cabello, con la otra mano la sujeto con fuerza en su espalda –
—La única persona que me ha vencido es él – dijo con orgullo, la golpeo con fuerza contra el suelo – Ahora pequeña líder, entrégame a mi Cerberos.
—Eso nunca – la veía temblar, eso lo complacía – ya es nuestro y …
—No toques a Eren – daba pequeños pasos, ella trataba de alejarse – Oye mocoso, si no abres tus ojos y te quitas ese collar, dormirás en tu cuarto.
—Eso no es suficiente, Yrmi lo dejo incon…
Escucho el tintineo del collar al caer, sin esperárselo lo vio lanzarse sobre la rubia para golpearla con fuerza, solo soltaba gruñidos, sus dientes se lanzaron al delicado cuello el cual fue desgarrado, pero ella no estaba muerta.
—Te lo dije – limpio los labios de su amante, lo beso con pasión, al final jalando la joya en la lengua haciendo que soltara un gemido – nadie más que yo toca a Eren, no dejare que nadie me lo quite porque todo su ser y su alma es mía.
—Levi – el menor se lanzó a sus labios, lo besaba con desesperación – espero que no este solo.
—Si mocoso idiota – tomo su gabán, lo alzo – antes muerto que perderte sobre todo antes de nuestra boda, ahora bien, regresemos y déjame curarte.
Varios pasos se hicieron presentes, su escuadrón más fuerte estaba ahí, sin dar órdenes ellos tomaron a las mujeres, él salió llevándolo a su auto; la piel morena se veía con fuertes hematomas, sus labios tenían demasiadas cortadas, la dificultad para respirar era muy notoria.
Al llegar él estaba dormido, con cuidado lo saco, lo llevo hasta su cuarto, saco de su armario el botiquín, ya estaba acostumbrado a curarlo, siempre llegaba con heridas tontas pero que estaba seguro que le dolían, aunque él no lo dijera, cerro su puerta con llave, le quito la única prenda, y empezó con la curación.
Ese cuerpo se había formado con sus deseos sexuales, las perforaciones se las habían hecho con el fin de sentir más placer, Eren no dudaba en complacerlo, todo había iniciado por simple curiosidad, sabía muy bien que el castaño no se negaría a nada, pero en uno de sus encuentros él se le había confesado, le pedía que no le exigiera hacer más esos actos porque ya no podía apartar sus sentimientos de su trabajo.
Lo sorprendió, mientras lo entrenaba el siempre o miraba con respeto, pero jamás le dijo que lo amaba y su padre al ver que no lo obedecía y se había alejado, lo castigo con azotes por no obedecer a su hijo y futuro jefe, odio verlo tendido en el jardín con su piel roja, partes de su tatuaje sangraba, después de curarlo se dio cuenta que él se había mentido desde el comienzo, sus deseos eran más fuertes, deseaba un lazo más profundo, lleno de amor.
Beso sus labios, sintió lo carrasposos que estaban por los golpes, con su lengua los delineo, dejándolos llenos de su saliva, sintió los brazos rodearlo, esos ojos se abrieron lentamente.
—No quiero dormir en mi cuarto Levi – su voz estaba extremadamente fina, sonaba agotada – debí descansar y nada de esto hubiera pasado, lo lamento.
—No te disculpes – beso suavemente los labios – cumpliste con tu misión, ahora esas zorras ya no van a molestar más, me alegra tenerte en mis brazos.
—Quiero tenerte en mi interior Levi – ese pedido lo descoloco, más cuando vio cómo se tocaba su cuerpo – quiero que este dolor sea remplazado por tus caricias.
Robo de nuevo esos labios, pero ahora con un beso más demandante, en el acto empezó a quitarse la ropa siendo ayudado por las manos contrarias, Eren tenía ese don de encenderlo, cada expresión, cada palabra, cada acción, cada movimiento, todo él era un imán de deseo, la argolla se movía con insistencia sobre su lengua, dándole un estímulo más.
Empezó a mover sus manos sobre el cuerpo, lo acariciaba con cuidado, no quería escucharlo decir que lo estaba lastimando más, en cada golpe depositaba besos, al llegar a la erección tomo el Frenum y el príncipe Alberto para acomodarlo, darle más placer mientras él se dedicaba a estimular su entrada.
—No Levi – los gemidos eran deliciosos para sus oídos – no cierres mi uretra, estoy sintiendo mucho placer.
—Quiero perforarte el ombligo – le dijo mientras besaba sus testículos, con sus dedos lo estimulaba – quiero morderte con fuerza y dejar mi marca en ti.
—Levi hazlo – esas fuertes manos acariciaban sus cabellos – desde que me recogiste y ayudaste a mi familia siempre he sido tuyo, esta piel te pertenece, mi corazón, mente y alma están llenos de ti.
Empezó a morder con fuerza, sacando gemidos de placer de su compañero, sus caderas se movían sobre sus dedos, de un empujón él termino sobre la cama, el castaño sobre su cuerpo tomo su pene, lo estimulaba, jugaba con esas joyas que lo estaban enloqueciendo, de un momento a otro se penetro encorvando su cuerpo, presionando su ano de manera deliciosa.
—Ngh – gimió mientras se tocaba los pezones – increíble, como me hacías falta.
Empezó a montarlo con demasiada fuerza, por su parte lo sujetaba de sus piernas, trataba de embestirlo de manera simultánea, los besos también se intensificaron, las caricias estaban llenas de esa necesidad de sentirse cerca, saber que no se habían perdido, el miedo que siempre los seguía.
—Mocoso de ojos hermosos – dijo entre un beso – déjame llenarte y marcarte.
Eren se inclinó más dejando su cuello a su disposición, al momento de ambos venirse, lo mordió con fuerza, la sangre inundo su boca, sintió el cuerpo del menor desplomarse, se demoró en salir del interior y lo acuno para que descansara, mientras el cuidaba de sus sueños.
Paso una semana para que Eren despertara, cuando pudo ponerse de pie y comer de forma adecuada, el abogado del matrimonio apareció, de esa manera se ofició la ceremonia. No dejaría pasar la oportunidad, mucho menos cuando casi lo pierde.
—Te amare, no solo hasta que la muerte nos separe, después de eso te buscare y te hare mío de nuevo – le afirmo dejando un dulce beso sobre la argolla –
—Si hemos de reencarnar, seguiré siendo tuyo – deposito un beso en su frente, sabía que no importaban los problemas ellos siempre estarían juntos y morirían juntos –
Bueno segundo capítulo y ultimo jajaja espero les gustara, si es así háganmelo saber.
Sin más Ame las ama.
