RICK
Como siempre, Rick Grimes se levantó con la salida del sol, había tenido el sueño demasiado ligero para su gusto desde que tenía memoria, pero a esas alturas de la vida ya le venía bien, le gustaba llegar a tiempo al trabajo para asegurarse de que quienes no lo hicieran detallaran el reproche marcado en su rostro. Se froto los ojos, estiro sus extremidades y observo a su izquierda, Lori seguía durmiendo tan pacíficamente como siempre. Desde hace varios meses, siempre pensaba en lo mucho que le gustaría que su esposa mantuviera ese rostro tranquilo y pasivo la mayor parte del tiempo, entonces tal vez y solo tal vez, podrían tener más de una conversación al día sin peleas ni reclamos. En su casa era el quien se llevaba las miradas de reproche, y nunca lograba terminar de entender el por qué.
-Necesito que seas más asertivo- le decía Lori exasperada al menos una vez cada semana, con ese ceño fruncido al que Rick apenas podía responder. ¿Qué era lo que quería de él? ni ella misma era capaz de explicárselo, y eso lo dejaba con una larga lista de pensamientos para compartir con Shane cada mañana. Constantemente se preguntaba como podría mantener la cordura sin su mejor amigo para escucharlo.
Procuro acariciarle la mejilla hasta que entre sueños pareció gustarle y se apartó de la comodidad de la cama para dar inicio a su rutina, siendo el primer paso ir a ver a Carl en su habitación, su pequeño hijo de 6 años, que no despertaría hasta dentro de varias horas para pedir que lo dejaran desayunar frente al televisor. Como cada mañana estaba bien y profundamente dormido, pero no por eso dejaba de abrir lentamente su puerta todos los días. Cuando finalmente abandono los dormitorios dejo de pisar con cuidado, fue hasta la parte trasera de la casa y descolgó toda la ropa que ya estaba seca, tomo después la escoba y se dirigió al frente para salir a la calle y retirar las primeras hojas caídas del otoño. Aquella era su estación preferida, le gustaba sentarse cerca de la ventana y tomar café junto a Lori y esperaba que a pesar de todo, esa vez no fuera la excepción. Los medios de transporte ya transitaban por King County a esa hora, automóviles, buses, motocicletas, bicicletas e incluso jóvenes en patinetas, el pueblo más amigable que cualquier persona podría conocer. Como de costumbre, Cindy Drake saludo desde la acera de su casa, ambos estaban apartando las hojas de sus respectivas zonas. La mujer de mediana edad y semblante amigable, que parecía muy cómoda siempre con su aspecto, opto por acercarse y preguntarle a Rick si el, Lori y Carl asistirían a la reunión en su casa ese fin de semana -no me lo perdería, y sé que a Lori le encantan tus reuniones. Salúdame a Fred- con eso, Cindy Drake desapareció tras la puerta de su casa, dejando a Rick en solitario de nuevo, miro su reloj y prosiguió con su tarea, hundiéndose entre el crujir de las hojas y sus pensamientos, de los cuales salió solo cuando el cartero lo saludo.
Al terminar, volvió a caminar por la casa, y aunque ya se dirigía al baño se detuvo en el espejo de la sala para analizar el inicio de la barba que le estaba naciendo, frunció el ceño, pues nunca le había gustado dejarse la barba, al igual que su padre, le parecía una falta de presentación que no se podía permitir. Así que deshacerse de ella fue su segundo paso de la mañana, acto seguido, tomaría su ducha y se pondría su uniforme de sub alguacil, todo sin despertar a Lori o Carl. De nuevo se detuvo frente al espejo, se acomodó la camisa y se dijo a si mismo que le gustaba mucho su trabajo, que estaba listo para iniciar otro día y que como todos los días, volvería a casa con Lori y Carl. Miro su reloj y decidió que tenía suficiente tiempo para preparar el desayuno para todos en la casa y ese sería el tercer acto de su rutina.
En poco más de una hora, consiguió dejar listos tres desayunos que constaban de tortilla de huevo gratinada con queso y tocino, unas pequeñas tostadas salteadas con ajo y aceite, aceitunas y un espumoso chocolate como le había enseñado su madre. Tomo el periódico de esa mañana y llevo a cabo el último acto de su rutina matutina. Mientras desayunaba y devoraba su periódico, Lori apareció con un rostro que no podía describirse como amigable. -¿Dormiste mal?- pregunto el de inmediato, a lo que Lori, tras sacar una pastilla para el dolor de cabeza de gaveta, respondió -tuve un mal sueño. No hables tan fuerte- ella no estaba de buen humor, aun así Rick la observo como lo hacía cada mañana, esperando que el día iniciara tan bien como fuera posible -¿quieres que te escuche?- el hombre estuvo lejos de entender por qué tras sus palabras su esposa gruño en desapruebo -lo que me gustaría es que pareciera que no te causa gracia. Necesito que seas más asertivo- sus palabras consiguieron que Rick demostrara que eso no le había gustado y sin embargo, el mismo estaba convencido de que lo que Lori menos necesitaba era una discusión -lo siento- se mostró tolerante, como siempre, pues si algo sabían los dos, era que el no solía abrazar su lado agresivo -oh, lo sientes. Válgame Dios- murmuro ella con un tono de voz apenas audible, viéndose mas molesta que antes. Rick insistió -no hagamos esto ahora Lori, tienes esta actitud y no me dices por que- en esa ocasión, ella no respondió, se alejó de él y volvió con el desayuno, y Rick se creó la falsa esperanza de que eso mejoraría su humor. -¿Te gusta?-
-Siempre haces lo mismo, ya no parece especial- con esas palabras, Lori si consiguió hacer mella en el humor de su esposo. -¿Qué es lo que te estoy haciendo? ¿Por qué actúas así?- dejo su periódico y su desayuno para mirarla fijamente y con la seriedad del caso, y por alguna razón, esa mañana Rick fue capaz de preguntarle sin titubeos algo que llevaba días rondando su mente -¿ya no me amas?- Lori reflejo sorpresa en sus ojos, lejos de dar crédito a lo que escuchaba, como si depronto no encontrara el porqué de las palabras de Rick, quien con ver aquello, consiguió fruncir su ceño -es eso, ¿verdad?- Lori negó enérgicamente -no, no, no. Te amo Rick. Eres mi esposo y...- su mirada descendió hasta el desayuno, de donde el chocolate seguía despidiendo calor -es que a veces me pregunto si Carl y yo realmente te importamos-
-¿Papá?- no supieron desde que punto de la discusión Carl los estuvo escuchando, pero para descontento de Rick, estuvo seguro de que había escuchado el final.
El siguiente personaje estará entre Glenn o Daryl.
