Bueno, gente c:
Aqui vengo con el capitulo 2. espero les guste.

Les informo que los prime capitulos seran como de presentación o introducción, despues empieza la verdadera historia.


EDWARD POV

-Mmmm el de Emm no me lo sé, a Tany le quitaron su celular, el de Ali esta descargado y el de Bells… Oh... ¡El de Bells si me lo sé!- dijo con alegría.

-Bueno, dámelo- dije.

-Es que no se si le molestara que de su número- dijo no muy convencida.

-Supongo que tú importas más ¿No?- dijo Jasper.

-Sí- sonrió- Bueno es este…-

-¡Mery Jane Swan!- se escuchó un grito interrumpiéndola.

Llegó Bella corriendo y jadeando hasta la niña y la zarandeó un poco.

-Maldita sea Mery Jane- dijo molesta- Casi me muero, en un momento estabas comiendo helado y al otro no estabas, vi pasar a James con una cara de susto y creí que te había hecho algo- sollozó- No vuelvas a hacer eso.

Jane la abrazo sin decir, estaban en silencio.

Luego de un momento, Bella se levantó y nos sonrió.

-Gracias- susurró y se fue con Jane de la mano, ella se volteó y se despidió de la mano con una sonrisa pintada en su cara.

Con Jasper nos fuimos hacia el estacionamiento.

Entramos a mi volvo, y maneje hasta mi casa; Claro de Luna llenaba el auto con sus notas.

Tan pronto como llegamos encontré a mi madre cocinando y me acerque para ayudarla.

-Hola Mamá- saludé.

Me besó la mejilla y me sonrió.

-¿En qué te ayudo?- pregunté.

-Puedes ir a buscar a Seth a la casa de su amigo- ofreció.

-Claro, ¿En dónde está?- pregunté.

-En la casa de Alec.

Salí de mi casa y me monte en mi auto, y empecé a conducir.

BELLA POV

Camine de la mano con Jane hasta mi auto, un hermoso y cómodo Audi negro.

Mis hermanas y Emmett estaban en mi casa, buscando a Jane.

¡Dios! Pasó dos horas perdida y lo único que hicieron fue ir a casa y esperar a que llegara.

*FLASH BACK*

Estábamos en la Tienda Vogue del Centro Comercial, esperando que Alice apareciera.

Me volví hacia atrás para buscar a Jane que se estaba comiendo un rico helado de naranja piña, pero ella no estaba.

-Tanya- la llamé asustada- Tanya- repetí cuando no me volvió a ver.

-¿Sí? ¿Qué sucede Belly?- dijo con dulzura.

-Jane- susurre- ¡Jane no está!-

-¿Qué? ¡Oh mi Dios!- Tanya empezó a dar vueltas desesperada.

-Tanya- dije tratando de calmarla, agarré su brazo- ¡Tanya!- grité.

Me vio con lágrimas en los ojos.

-La llamare al celular- anuncié.

Saqué mi BlackBerry de mi bolso, y la llamé esperando que contestara.

Timbró una vez, timbró dos veces, timbró tres veces y no contestaba.

¡Oh Dios!

-Hola- sonó la voz de Alice al otro lado de la línea.

-¡Alice! ¿Jane está contigo?- pregunté.

-No Bella- dijo tan tranquila.

-¡¿Entonces porque carajo tienes su celular?!- grité.

-E… ella l-lo d-dejo- titubeo- Ella lo dejo en mi bolso.

-Ven ya a Vogue, Jane desapareció- dije y corté la llamada.

Tanya me pegó un codazo, diciéndome sin palabras que viera hacia la ventana de cristales transparentes de la tienda.

En ese momento pasó James, ese chiquillo de 14 años que acosaba a mi hermanita.

Llevaba el miedo en la cara y corría como si su vida dependiera de eso; y eso, no era algo precisamente bueno, teniendo en cuenta que Jane acaba de desaparecer.

Mi corazón palpito con fuerza, y me sentí desfallecer, un nudo se formó en mi estómago y estuve a punto de vomitar mi almuerzo.

Mire con miedo a Tanya y Alice entró corriendo y tropezando con todo el mundo.

-¡Bella! ¡Tanya!- gritó cuando estuvo a unos dos metros de nosotras.

Alice llevaba su largo cabello negro y lacio en una coleta alta, con unos mechones sueltos a cada lado de su cabello, tenía puesto un lindo conjunto azul con blanco que constaba de una enagua tallada azul hasta la cintura y una blusa blanca holgada con las faldas de la blusa dentro de la enagua, a esto se le adjuntaba una chamarra azul de cuero y unos tacones iguales a los míos pero en negro.

Aún con esos tacones corría tan rápido que podría ganar una maratón con facilidad, y no estoy exagerando.

-¿Qué sucedió? ¿Dónde está Jane?- preguntó.

-No lo sé Alice, si lo supiera no estaría desaparecida- dijo Tanya con sarcasmo, y yo bufé y rodé los ojos.

Alice la miró feo con sus grandes ojos cafés marrones.

-Tengo un plan- sonrió- Emmett y yo iremos a la casa para ver si llega allá, y tú- me señalo- y Tanya, la buscaran aquí.

-No Ali, Tanya está muy desesperada- dije viendo como mi hermana mayor daba vueltas por todo la tienda mientras se jalaba el cabello- Y así, no será de mucha ayuda.

-Bien, entonces te quedas sola y la buscas- dijo y arrastró a Tanya con ella.

Rodé los ojos y empecé con mi búsqueda.

*FIN FLASHBACK*

No me percate que ya habíamos llegado a mi casa; está constaba de cuatro plantas y era color hueso por fuera, mientras por dentro tenía diferentes tonalidades de café y rosa.

En la planta uno, estaba la habitación de mis padres, la sala, el comedor y la cocina, todo estaba puesto estratégicamente haciendo que la planta pareciera gigante.

En la segunda planta se encontraba la habitación de Jane y dos habitación de huéspedes, junto con el cuarto de videojuegos.

En el cuarto piso, se situaba la habitación de Emmett, un baño (el cual era innecesario ya que todas las habitaciones tienen baño propio), el cuarto de Tanya y otras dos habitaciones de huéspedes.

Y por último en el cuarto piso se encontraba mi habitación y la de Alice, donde también se encontraba otra habitación de huéspedes y un cuarto de música.

Aparqué el coche en el porche y me bajé sola del auto.

-Espera aquí- le indiqué a Jane.

Pronto mi familia, contando a mis padres salió corriendo de la casa, y me bombardearon con preguntas "¿Y Jane?" "¿Dónde está mi bebé?" "¿Dónde está la mini duende?", y muchas más.

Rodé los ojos –Gracias, han sido de mucha ayuda, todos tiradotes en la casa, mientras que yo corrí por todo el centro comercial ¡CINCO VECES!- lo último lo grité.

Me vieron con arrepentimiento todos los pares de ojos de la casa, desde los azules de Emmett, hasta los verdes de mi madre.

-Está en el auto- susurré y los ignore olímpicamente mientras me dirigía a mi cuarto, tratando de controlar mi enojo.

Abrí la puerta y apareció en todo su esplendor mi habitación.

Sus muebles eran de color blanco con detalles en azul cielo, la cama matrimonial tenía un cobertor gris y sus sabanas eran celestes con rosa pálido.

Tenía tres puertas, una dirigía al baño, otra comunicaba con la habitación de Alice y la otra era el armario; que tenía el tamaño de otra habitación.

Lo sé, mi casa es gigante, pero con unos padres millonarios que nos consentían a todos… ¿Qué se podría esperar?

Tire las cinco bolsas que traía, resultado de la fatídica tarde de compras, más tarde las arreglaría en su lugar.

Me acosté en mi mullida cama y pronto los brazos de Morfeo me recibieron muy abiertos.


-Bella- susurraron en mi oído- Bella- repitieron.

-Mmmm.

-¡Arriba!- gritó Emm y quitó las sabanas que tenía enrolladas en mi cuerpo habiendo que cayera de mi cama.

-¡Ah!- grité.

Se escuchó un "clic" y vi hacía la puerta, ahí se encontraban mis queridos hermanos, nótese el sarcasmo, Jane sostenía una cámara en sus manos, Alice se retorcía en el piso de la risa, mientras Tanya me veía sonriendo.

Agarré mi pantufla sin que Emmett se diera cuenta ya que estaba de espaldas a mí, me levanté en silencio, me trepe a la cama y salte sobre Emmett mientras le metía la pantufla en la boca.

Emmett empezó a correr por toda la habitación mientras mis hermanas explotaban a carcajadas, Janes seguía grabando mientras se revolcaba por el piso.

-Eltame Bella- gritaba Emm.

-¿Qué dices? ¡No te entiendo!- reí.

-Ummmmm- gritó

-Jajajajajajaja esto esta genial- rió Alice.

La habitación se llenó de gritos y de risas, pero al parecer mis padres no escucharon las risas ya que en un momento estaban en la puerta de mi habitación con cara de preocupados, detrás de ellos estaban sus invitados.

Esperen… ¿Invitados?

¡Mierda! Los había olvidado, y yo aquí, encima de Emmett con el pelo como bruja, en la misma ropa de ayer, ¡Hasta con los tacones!... Y Emmett, bueno él tenía mi pantufla en su gran boca.

Mi mamá me vio con reproche y yo me distraje, lo que Emmett aprovecho para agacharse, esto hizo que yo me fuera de bruces al suelo, pegando todo el trasero en el piso, esto hasta ocasiono un golpe seco.

Mi cara se contrajo de dolor, y mi padre se pasó una mano por la cara en signo de enojo a lo que mis hermanos y yo respondimos con una sonrisa angelical… Al parecer mis hermanos también olvidaron la visita.

-Ummh... Este… Ammm... –titubee y me levanté del piso- ¡Hola! Mi nombre es Isabella- me presente con una sonrisa nerviosa.

-Arréglense ¡TODOS! Los esperamos en el comedor en 30 minutos, Alice e Isabella… Lo repito ¡TREINTA MINUTOS! Ni un segundo más- dijo mi padre y se fue junto con sus invitados.

Cada quien se fue a su habitación y yo, por mi parte entre al baño y tome una ducha de cinco minutos y salí corriendo al armario para buscar mi ropa.

Escogí un vestido turquesa con detalles en plateado, por delante me llegaba hasta la mitad del muslo pero por detrás llegaba hasta la rodilla, era sin mangas y de escote corazón, lo acompañe con tacones de 10 centímetros plateados con líneas turquesas al frente.

Pero fue cuando me puse frente al espejo que vi la tragedia… Mi cabello… ¡Mi cabello estaba color rojo chillón!… El causante de esto tiene nombre y apellido; ¡Emmett Swan!

Chille, me cara y hombros se pusieron rojos de furia, salí de mi habitación y corrí escaleras abajo.

Cuando llegue a la sala, chille:

-¡MAMÁ! ¡Emmett pinto mi cabello!

Once pares de ojos se posaron en mí… Siete de esos no los conocía, pero reconocí los que quería ver.

-¡TÚ!- chille apuntando a Emmett- ¡Malandrín estúpido!- di pasos furiosos hacia él; con los tacones llegaba a su altura sin problema así que lo vi cara a cara.

Sus ojos se prendieron de susto.

-Acabas de firmar tu acta de muerte…- lo agarré del cabello, sin importar que todos me vieran, incluyendo a Ali y Tany que bajaron por el escandaló.

-B-bellita l-lo si-siento mu-mucho- titubeo.

-¡Ni que lo siento ni que nada! ¡Ahora mismo me acompañas al Centro Comercial y compras algo que haga que regrese mi color de cabello natural! ¿Entendiste oso? ¿O te lo dibujo?- chillé.

Alguien se aclaró la garganta y fue cuando me percaté de que teníamos a los invitados de audiencia.

Mi padre estaba rojo de furia mientras mataba a Emmett con la mirada, mi padre, más que nadie; amaba mi color de cabello.

Mis hermanas nos veían con asombro.

Un hombre rubio y totalmente atractivo y una mujer castaña muy hermosa, de más o menos la edad de mis padres tenían la boca abierta y trataban de aguantar la risa.

Un niño de aproximadamente 12 años, con el cabello negro y ojos achinados, que llevaba un pantalón negro con una camisa tipo polo color blanca, y zapatos de vestir; se revolcaba en el piso de la risa.

Un rubio, alto y desgarbado, con varias cicatrices en los brazos y ojos color azul, que portaba un pantalón negro con una camisa de vestir verde, y zapatos negros; ahogaba unas risitas.

Una rubia, con cuerpo escultural, que usaba tacones de unos 10 centímetros, pantalón tallado negro, blusa holgada rosa transparente, junto con un top negro y una cazadora rosa pálida; nos miraba debatiéndose si reír o quedarse seria.

Otro chico moreno, con músculos, tantos como Emmett, que vestía un jeans negro y una camisa de vestir negra, esta se reía como si su vida dependiera de ello.

Y un chico de ojos verdes, cabello cobrizo, alto, musculoso pero no tanto con Emm, que usaba pantalón gris y camisa de vestir azul con botones; tenía la impresión marcada en el rostro… Un momento, ¿Ese chico es Edward Cullen?

-Ummmh- me aclaré la garganta y traté de esconder el sonrojo- Si nos disculpan, vamos al Centro Comercial.

Todos asintieron, solté a Emmett y dije:

-Ahora tú descerebrado, me esperas en el auto mientras me voy a poner un gorro y a maquillarme ¿Te quedo claro?

Asintió y corrí hacia mi habitación.

Me puse base, polvos, rímel y me encrespe las pestañas y los labios los pinte de un rojo claro, no me puse rubor ya que el mío es natural.

Busqué en mi armario un gorro plateado, metí mi cabello en el excepto unos mechones que deje a los lados de mi cara, me puse una cazadora negra y un collar que llega hasta el ombligo, junto con una bufanda blanca, cuando estuve lista baje y todos conversaban entre sí.

Pasé por la sala dándoles una mirada de disculpa a mis padres quienes me sonrieron con consideración.

Salí al auto y Emmett condujo en silencio.


Lo se, no ocurrió nada "interesante", pero repito, son de introducción

Espero que les guste.

Si piensan que me merezco un review, pues déjenmelo :)

Gracias por sus alertas, y reviews.

-Rebe