Aclaración: Pokémon no me pertenece, es de "Satoshi Tajiri y Pokémon Company". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.

Capítulo 01: Viajando a la región de Unova

En el mundo de los pokémon, un lugar increíble y mágico en donde comienza los sueños de los entrenadores junto a sus queridos pokémon; viajando, descubriendo y explorando.

Nuestra historia comienza en la maravillosa región de Kanto donde un entrenador sueña con convertirse en el mejor maestro pokémon. El nombre de aquel entrenador es Ash Ketchum de pueblo Paleta, un chico de 15 años que sigue con su aventura en el mágico mundo de los pokémon. Luego de su derrota en la liga Sinnoh, había transcurrido un mes donde ahora se embarca en un nuevo viaje de investigación junto con el profesor Oak y su madre Delia hacia la nueva región conocida como Unova, que sin saberlo, esto lo llevaría a un conflicto que decidida el futuro de los pokémon.

En una vivienda de dos pisos aproximado, se encontraba nuestro héroe, Ash Ketchum, que se alistaba para comenzar su viaje.

—Muy bien, ya terminé —se colocó su casaca como último accesorio, aunque luego su compañero amarillo le aviso con su pequeña pata, la gorra que su madre le hizo en el día anterior—. Oh, gracias amigo, casi me lo olvido —sonrió—. Bien, ahora ya estoy listo.

En eso su madre lo llamó —Ash, hijo. Ya tenemos que irnos. El profesor Oak nos está esperando en su camioneta.

—¡Enseguida voy! —agarro su mochila mientras sujetaba la puerta de su habitación—. Vamos Pikachu, ya nos están esperando —el pokémon le respondió con un "Pika" para luego cerrarlo—. ¡Región de Unova, ahí vamos!

Ash bajo con rapidez por las escaleras hasta que llegó a la puerta de salid, donde lo esperaba el profesor Oak junto a su madre.

—Apresúrate muchacho, que el avión se nos va —dijo Oak con su clásica voz de regaño.

—¡Lo siento! —se disculpó muy apenado, pero antes hecho un último vistazo a su morada, donde se encontraba el pokémon psíquico—. ¡Adiós, Mr. Mime!

—Mi mi —el pokémon de igual forma se despedía del joven entrenador.

Entonces Ash y compañía se dirigieron hacia el aeropuerto, donde su avión los esperaba para el ansiado viaje hacia la desconocida región.

En un lugar lejano de la región, más específicamente en la base del equipo Rocket, el trió de rufianes que siempre perseguía al Pikachu de nuestro querido héroe; Jessie, James y Meowth. Los tres estaban teniendo una conversación secreta junto a su líder Giovanni.

—Saben lo que tienen que hacer. ¿Verdad? —habló su líder con su acento firme.

—¡Sí, señor!

—Ahora, vayan a cumplir con nuestro objetivo.

El trió emprendió su marcha para cumplir con su objetivo dado.

—¿Crees que ellos lo lograrán? —preguntó su asistente.

—Tal vez. Pero lo importante, es que ellos atraerán a esa organización que actualmente se encuentra escondido en la región de Unova.


Pasado el tiempo, nuestro héroe se encontraba en el avión con destino a Unova.

—¡Qué bien! —el entrenador se acomodó muy relajado en su asiento.

—Te ves emocionado, hijo —dijo Delia, quien estaba a su lado.

Volteó a verla —Y como no estarlo, mamá, si habrá nuevos pokémon en esa región.

—Tienes toda la razón, muchacho —comento Oak—. Los pokémon de la región Unova; son únicos y distintos a cualquiera que has visto en las otras regiones.

—¡¿En serio?! —el entusiasmo de Ash, creció aún más—. Ahora con más razón me gustaría conocerlo muy pronto.

Pero sin que nuestro querido entrenador se diera cuenta, el equipo Rocket se encontraba por detrás de ellos, totalmente disfrazados.

—Mira eso, Jessie —indico James.

Ello observo lo señalado por su compañero, sonriendo con gracia —Vaya. Al parecer, el bobo también irá a la misma región que nosotros.

En eso Meowth sonrió con malicia —Entonces, aprovechemos para capturar a Pikachu.


En la región de Unova, siendo más preciso en pueblo Arcilla. Nos ubicamos en una casa de dos pisos, en donde una joven se estaba preparando para salir de su hogar; su apariencia era de una chica de quince años, sus ojos eran azules, su cabello era largo y castaño además que lo llevaba recogido en una gran coleta, su gorra era blanca y rosa con una poké ball en la frente, viste una camiseta blanca de manga corta, un chaleco negro y unos shorts azules con los bajos rasgados, calzaba unas botas negras, tenía una muñequera en su mano derecha junto a su videomisor en la izquierda, y por último, una mochila de color rojo.

—Ya estoy lista —sonrió muy emocionada por iniciar su viaje.

—Hilda, ¿ya estás lista? —era la voz de su madre, quien la llamaba desde el primer piso.

—Enseguida bajo —antes de salir, cogió su licencia de entrenador, dando pequeños brincos, para luego bajar por las escaleras—. Por fin soy una entrenadora pokémon, ahora solo falta conseguir a mi primer pokémon, y luego ganar la liga de Unova.

—Al fin, ya has bajado —dijo su progenitora, que veía las noticias en la televisión.

Al escucharlo, Hilda infló sus mejillas mostrando un rostro enojado —¡Vamos, mamá! Ni que me demoraba tanto en alistarme.

—Bueno, si tú lo dices. Sera mejor que te apresures, ya que tu amiga Bel se habrá ido al laboratorio de la profesora Encina.

Se alteró, sorpresivamente —¡Qué...! No puede ser que se haya ido sin mí, si ayer prometimos ir juntas.

—Hija, ya debes de conocer que a Bel siempre se le olvida esos detalles.

—Tienes razón, tengo que dirigirme de inmediato al laboratorio —tomó rápido su desayuno, para luego agarrar su mochila e irse directo hacia la puerta principal. Pero su madre la detiene.

—Hilda, ¿no te olvidas algo? —le preguntó con los brazos cruzados.

Se puso a verificar con rapidez su mochila—. No lo creo, Mamá.

—Y como explicas esto —sostenía entre su mano, un objeto muy conocido para la joven.

Ella se exaltó —¡Mi licencia de entrenador!

Suspiro —Mira que eres olvidadiza, Hilda. Deberías saber que sin esto, no puedes obtener tu pokédex y tú primer pokémon —le entrego dicha licencia a su olvidadiza hija.

Río apenada —Lo siento, pero me has salvado de una, mamá —ya lista, estaba saliendo por la puerta—. Bueno, ya me voy. ¡Adiós, mamá! —levanto el brazo mientras caminaba en dirección al laboratorio de la profesora.

—¡Cuídate mucho, y recuerda llamarme por el videomisor!

—Sí, lo haré. Y no te preocupes, cumpliré con mi meta como entrenadora.

—Suerte en tu viaje, hija —entonces ella cerró la puerta.


Llegando a la región de Unova, luego de varias horas de viaje; Ash y Pikachu fueron los primeros en bajar del avión, siendo seguidos por el profesor Oak y su madre Delia.

—¡Pikachu, mira! Al fin hemos llegado a la región de Unova —gritó Ash con emoción.

—¡Ash! El profesor Oak y yo, nos vamos a recibir nuestro equipaje —aviso Delia.

—En un momento los alcanzó, voy a observar primero el lugar.

Su madre comprendió el motivo de su hijo —Pero no te tardes mucho, recuerda que nos estara esperando la compañera del profesor Oak.

—Está bien —asintió—. No me tardaré mucho, mamá —entonces partió hacia otra dirección del puerto, estuvo observando el área hasta llegar al mar en donde pudo divisar a un pokémon en forma de pez muy desconocido—. ¡Vaya! Has visto a ese pokémon, Pikachu.

—Pika chu —le respondió igual de impresionado.

—Es increíble, ¿no lo crees, amigo? Me imaginó que habrá más pokémon en la región. —Ash se emocionó por su primer descubrimiento, pero no duró mucho, cuando un gancho agarró a su compañero eléctrico—. ¡Pikachu...!

Ash pudo observar a tres sujetos que sostenía aquel artefacto sobre su pokémon.

—¿Quiénes son ustedes? ¡¿Y qué hacen con mi Pikachu?! —les preguntó, enojado.

—Dices quiénes somos... —los tres sonrieron para levantar sus disfraces, revelando su identidad al entrenador de Kanto.

—No pueden ser... —Ash mostró un semblante serio—. ¡Equipo Rocket!

—Es bueno verte de nuevo, bobo —dijo Jessie con una sonrisa burlona.

—Está vez, nos llevaremos a tu rata kuki —secundo James de igual forma.

—Bueno hasta la vis-... ¿...Eh...? —Meowth se sorprendió cuando Ash los ignoro, y se fue directo al gancho con la intención de liberar a su compañero amarillo.

—Pikachu, ya falta poco —le hablo, mientras abría el artefacto con fuerza.

—¡Haz algo, Meowth! —reclamo Jessie.

—Eso haré —el felino activo un botón que provoco una fuerte descarga eléctrica.

—¡Argh...! —se quejó el entrenador.

Pero sin que nadie lo esperada, una nube negra apareció en el puerto, haciéndose cada vez más grande en el trayecto. Y entonces se escuchó un "BOOM", causado por un rayo que cayó en dirección a donde estaba Ash y Pikachu. El equipo Rocket tuvo que soltar el gancho con la intención de evitarlo.

—Será mejor que nos vayamos, antes de que llamemos la atención de la gente —recomendó James.

Comprendiendo la situación, el equipo Rocket se marchó enseguida del lugar. Pero dentro de la nube eléctrica; Ash y Pikachu se encontraban ilesos de aquel ataque.

—¿Te encuentras bien, amigo? —preguntó, liberándolo de inmediato.

—Pika pi —le respondió en afirmación.

—Menos mal, que no te ocurrió nada —suspiró lleno de alivio, pero de repente, noto la mirada seria de su pokémon inicial, que comenzó a liberar pequeñas cargas eléctricas en ambas mejillas—. ¿Qué te ocurre, amigo?

Dirigiendo su vista a donde apuntaba su compañero, Ash visualizó la figura de un pokémon totalmente desconocido que se encontraba encima de la tormenta eléctrica.

—¿Quién es ese Pokémon? —pregunto anonadado.

Pero Ash no se daría cuenta, que aquel encuentro con el misterioso pokémon, sería el comienzo de la tragedia que se iba a aproximar en la región de Unova.

Esta historia continuará...