Disclamer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia escrita aquí, es lo único que me pertenece.

Advertencias: AU (Universo Alterno) Lemon +18.

N/A: Lamento la tardanza, más detalles abajo.

(Aclaración: en la primera parte Sasuke y Sakura fingieron no conocerse, quiero aclararlo por si abajo se confunden)


Endemoniados.

II


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Nuestras alas se extendían, el blanco de las nubes y la suavidad del viento nos hacía sentir cada vez mejor, la tenía rodeada con mis brazos, apretaba su pequeña cintura, sentía su calor y su aroma, escondí mi cara es su cuello y escuché su risa.

Hey, puedo volar por mí misma.

La apreté aún más contra mí, sabía que ella podía, sabía lo fuerte que era, pero no se trataba ahora de eso, se trataba de que la quería junto a mí. Nunca antes me había pasado nada igual, pero después de tantas guerras creía que me mecería algo de tranquilidad. Y en ella encontraba eso y mucho más, a pesar de estar rodeos de paz y armonía, con ella era totalmente diferentes, había algo más.

Sasuke… - susurro, levante mi cabeza en son de que le prestaba atención. – No quiero que esto termine. Nunca.

Con suavidad la di vuelta, entre las corrientes pequeñas del viento, tome su rostro entre mis manos, deposite un pequeño beso en su frente. Y luego uno en sus labios.

Cuando no esté cerca, mira la Luna y piensa en que en alguna parte yo estoy mirándola también. Porque realmente lo estaré haciendo en espera de verte de nuevo. No dejaré que esto terminé. Lo prometo.

Ella sonrió, con esas sonrisas tan cálidas y esos ojos verdes tan brillantes, ella no posiblemente no lo sabía, pero mataría por ella.

Y creo que fue ese sentimiento tan fuerte que descubrimos uno del otro que las alarmas del cielo se prendieron y fue ese el último momento que tuvimos juntos, esa fue la última vez.

De entre las nubes y la tranquilidad del atardecer, las cadenas del infierno se la llevaron arrastras, mientras mis alas fueron arrancadas y cuando desperté el Sol quemaba y ya no era un Ángel, era un mortal. Y ella ya no estaba a mi lado.


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Nuestras lenguas se entrelazaban, sentía todo mi cuerpo caliente envuelto con el suyo, nuestras respiraciones se mezclaban. Sus jadeos y gemidos eran tan excitantes, hacía que quisiera hacerlo una y otra vez, sin parar. Pase mi lengua por su cuello mientras bajaba hacia sus senos, eran tan suaves, parecían dos dulces duraznos. Eran demasiado deliciosos, me encantaban, no me cansaría nunca de ella. Era jodidamente perfecta.

Mordí su botón derecho y gimió tomando mi pelo, esto le gustaba y a mí me encantaba hacerla gritar de puro placer. Me encargue de darle chupones al su otro pecho, pero ya era hora de meterme dentro de ella. Necesitaba sentirla mucho más y sabía que ella quería algo más, pase mis dedos por su zona, y demonios que estaba mojada. Metí un dedo y grito sin poder contenerse. Metí otro más mientras ella se retorcía.

—¿Quieres más?

Asintió con los ojos nublados. Sonreí, demonios se veía tan bien. Era nuestra primera vez juntos, me alegraba ya no pertenecer al Cielo, aquí entre los vivos, lo carnal era tan jodidamente placentero.

Con tan solo verla podía tener un maldito orgasmo, era todo un demonio a mis pies; sus ojos por momentos verdes por otros tan negros, la tome de las caderas y la atraje hacia mí, me acomode entre sus piernas y me metí dentro de ella.

—¡Maldición!

Comenzamos otra guerra, pero esta vez era distinta, había demasiado calor entre nosotros, nuestros cuerpos se hicieron uno y el calor aumentaba cada vez más. Ella araño mi espalda y me abrazo apretando más y más. Podía sentir como ella estaba a punto de venir. Y así lo hizo, antes de que si quiera pudiera empezar de nuevo, la levante y la senté sobre mí, era tiempo de cambiar de posición.

Otra vuelta comenzó y así fue hasta que acabamos los dos.


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—Deberías irte. Vendrán a buscarte. Y no puedo fingir de nuevo.

—Te busqué demasiado tiempo, realmente piensas que ahora que te encontré, simplemente ¿voy a irme?

Me acerqué al borde de la cama, ahí donde ella se encontraba; tomé uno de sus cabellos, tan sedosos y exóticos, la había extrañado, los seres de arriba lo sabían, todos lo sabían. El encuentro en el restaurante fue tan extraño pero milagroso, nunca pensé que me la iba a cruzar en pleno centro, hasta que vi su el rosa de su pelo, su piel tan blanca. Sabía que era ella, era imposible que no lo fuera. Pero no podíamos presentarnos así de simple, debíamos engañar a todos los asquerosos bichos que estaban a nuestro alrededor.

—No podemos repetir la historia de nuevo, Sasuke. – murmuro. Intento levantarse, pero la atrapé a tiempo, la envolví en mis brazos. Había pasado tanto tiempo.

—No podemos, lo sabes.

—No me importa. – Sentencié.

No me importaba un carajo, no quería seguir las reglas; desde mi caída, desde mi transformación había roto cada una de las estúpidas reglas que me habían impuesto, pero ella también había estado jugando. Ni ella ni yo queríamos volver.

—Están subiendo.

Me levanté y comencé a vestirme, no iba a irme. Tomé su ropa y se la extendí.

—Te lo prometí, Sakura. No dejaré que termine, nunca.

—Sasuke… no lo olvidaste – Su mirada reflejaba tristeza e ilusión. Podía ver su lado demonio pero su otro lado también, en parte me alegraba saber que ella tenía el poder de controlar y mantener los equilibrios.

—Las promesas están para cumplirlas.

Extendí mi mano en espera de la suya. Era su decisión, si me decía que sí, no me importaba contra quien, con que o como, simplemente iba a luchar por esto. Desde que toqué la Tierra aprendí a como exorcizar a como desterrar Ángeles. Aprendí a como deshacerme de los vivos, de los caídos, de los buenos y de los malos.

—Sakura.

Mi mano aún seguía extendida. Se escuchaban patadas del lado opuesto de la puerta, la iban a derivar en cuestión de segundos. Miré hacia atrás y en ese instante sentí el calor de sus dedos. Sonreí. La decisión estaba tomada.

La puerta se abrió.

—Estas porquerías maleducadas que no saben tocar la puerta. – escupí con ironía. Ella sonrió conmigo.

Acabaríamos con cada uno de ellos, y con todos los demás que se nos presente. No dejaríamos que esta vez ellos consiguieran lo que querían, ya había pasado. Cuando éramos dos Ángeles servidores de Dios, sin pensar nos enamoramos uno del otro y sin aviso, simplemente, nos separaron. Me trajeron a este mundo siendo un humano inmortal y a ella la enviaron al otro lado, al Infierno.

Por profesar amor, por cuidarnos uno al otro, por contar con el otro, nos desterraron y nos separaron por caminos totalmente diferentes, desde entonces me dediqué a encontrar cada secreto de los otros mundos, de matar a cada inhumano, a limpiar y manchar, con ira hasta que decidí buscarla y al fin después de tanto tiempo la volví a ver.

Y jure por todos los seres de mi antiguo mundo que no dejaría que nada me separara de ella otra vez.

Porque ni el Cielo ni el Infierno me iban a decir a quien podía o no amar.

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Soy una mala persona, lo sé. Debí actualizar antes pero no pude, lo siento muchísimo. Espero que les haya gustado, tal vez esperaban otra cosa, pero bueno aún me falta limar estas cosas, sacando el hecho de que hace mucho no escribo. Tuve que editar el primero para que emparejara.

En fin, ¡muchísimas gracias por leer!

PD: Ama a quien quieras, que nada ni nadie te diga lo contrario. Recuerda que eres libre y que el amor no se elige, se siente.