Pasaron unas semanas más sin que Draco le hiciera el más mínimo caso a Hermione. Pero la castaña se quedaba empanada cada vez que veía al rubio.
Cuando estaba sentada en la mesa y lo veía entrar al comedor, se quedaba con el tenedor prendido delante de la boca; en la biblioteca lo veía entrar, y se olvidaba de lo que estaba escribiendo; no podía evitar girar la cabeza cuando se encontraban por los pasillos y dejaba de atender a las clases cuando él estaba en la misma aula.
Al rubio no le pasaban desapercibidas las atenciones y las miradas de la castaña, pero intentaba no hacer el mínimo caso, aunque le divertía.
Uno de esos días, el rubio se levantó con ganas de divertirse a costa de Hermione. Así que se levantó y se vistió con especial cuidado, eligiendo un jersey y una camisa que le iban un poco pequeños. Así marcaba. Luego, se peinó y bajó al Gran Comedor.
Nada mas entrar, dirigió la mirada a la mesa de los leones y la vio. Allí estaba, una muchacha castaña con una larga trenza lateral y hablando con su amigo ojiverde, mientras comía un plato de gachas de avena y un zumo de calabaza. Sonrió. Presesentia que ese día se iba a divertir. Y no se equivocaba.
Se dirigió a su mesa y se sentó mirando hacia la mesa. La castaña levanto la mirada de repente y lo vio.
Esto… Harry, tengo clase de runas – dijo, mientras se levantaba de la mesa – Nos vemos luego
Hasta luego
Harry observo como su amiga se colgaba la mochila al hombro y salía del comedor rápidamente y pensó que últimamente estaba muy rara. No le dio más importancia y continuo desayunando.
La castaña pasó todo el día intentando rehuir la mirada de Draco, incluso intentaba rehuir estar cerca de él. Lo cual era un problema, pues tenían varias clases en las que coincidían las dos casas. Hermione no podía dejar de notar lo bien peinado que iba hoy, ese jersey apretado, que también le sonreía de medio lado… Intentaba pasar de él. Al fin y al cabo, ella estaba enamorada de su pelirrojo, de su dulce sonrisa, de su mirada tierna… Por otro lado, él se había acostado con Lavender (o al menos eso le había dicho el rubio) y ahora ella parecía que ya no pintara nada en su vida. Además, el rubio tenía algo… No lo sabia con certeza pero… su voz arrastrando las palabras, su sonrisa afilada de medio lado, su mirada de superioridad, sus ojos fríos, sus manos grandes y posesivas, pero de dedos ligeros, sus besos húmedos y sus rudas caricias, sus movimientos hábiles y fuertes, rápidos… No la había tratado precisamente bien, pero había conseguido humedecerla del todo.
Ya casi había terminado el día y Hermione estaba bastante orgullosa, casi había conseguido no pensar en Draco. Casi…
Terminó de cenar y se despidió de sus amigos para irse a la cama. Ella pensaba que a esa hora, la hora de la cena, estaría todo el mundo en el comedor y así llegaría rápidamente a las habitaciones. Pero no, en el pasillo del segundo piso había una manada de alumnos de primero y segundo, atascando el pasillo.
Esperaba pacientemente a que pudiera pasar hacia las escaleras, se apoyó contra una pared y esperó a que el pasillo y las escaleras se despejaran.
De repente, vio una cabeza rubia intentando atravesar por en medio de la muchedumbre. Hermione movió la cabeza a ambos lados, no sabia que hacer. Mierda, lo he esquivado durante todo el día y ahora… ¿Qué hago? ¡Mierda!
Así que, con rapidez, intentó pensar para ver que hacer, no quería encontrarse con el.
Comenzó a caminar entre el gentío, casi sin ver hacia donde iba y acabó abriendo una puerta cualquiera, entró y cerró la puerta. Se apoyó de espaldas en la puerta y observó. Mierda, era el mismo aula donde la acorraló Malfoy hace unas semanas.
Joder, ¿quiero esconderme de él y me meto donde nos encontramos la primera vez? Si es que…
Abrió un poquito la puerta, solo lo justo para asomar un ojo y vio que aun estaba el pasillo colapsado. Pues nada, a esperar…
Empezó a pasar el tiempo.
20 minutos… 25… 30 minutos…
Hermione estaba sentada en la mesa del profesor practicando un haciendo volar los objetos del aula… Aquel hechizo que tuvo que enseñarle a su pelirrojo en primero. Sonrió con nostalgia…
¿Y esa estúpida sonrisa, cachorrita? – preguntó una lasciva voz desde algún lugar de la puerta
Hermione volteó la cabeza, un poco asustada. Ante la puerta estaba el. Suavemente iluminado por la luz luna había un muchacho rubio, con la corbata mal puesta y la camisa remangada a los codos.
No me has contestado – dijo el, mientras se acercaba a la muchacha, que de la sorpresa se había quedado con la boca abierta y la varita en ristre. Se puso delante de ella y le cogió la mano, haciendo que bajara la varita. Ella se dejó guiar - ¿Por qué sonríes de esa manera?
Pues… - Hermione miró los ojos color mercurio del muchacho y, sin saber porque, comenzó a hablar - … por que, estaba recordando cuando en primero, le enseñé este hechizo a Ron… Y estaba pensando en cuanto han cambiado las cosas ahora…
¿Y por eso lloras? Eres una debilucha – dijo, mientras le limpiaba una lagrima
Acto seguido, se inclino y comenzó a besarla, pero esta vez fue un beso suave… Que raro que me bese así…
Mira Granger, voy a decirte algo y te juro que si algún día lo repites, lo negaré - tomó aire mientras ella lo miraba – Tu – la señaló – a pesar de ser una sangre sucia y, por tanto, escoria, no eres… ¿Cómo decirlo?... no eres fea, Granger – la miró de arriba abajo – no eres nada fea, de hecho, estas bastante buena. Y además, para ser sangre sucia, eres muy inteligente y… bueno, supongo que alguna virtud mas tendrás, pero yo solo te digo lo que se ve desde fuera. Así que si el traidor a la sangre de Weasley ha decidido guiar sus esfuerzos hacia la Barbie tonta de Brown, que no esta ni la mitad de buena que tú, es su problema, ¿de acuerdo? Tu, con tu cuerpo, puedes tener a todos los tíos que tu quieras a tus pies con solo chasquear los dedos – dijo, acariciándole la pierna derecha
¿De verdad piensas que soy mejor que ella?
No he dicho eso. Pero… quizá… podrías demostrármelo… - susurró en su oído, mientras se acercaba a ella
¿Qué… que quieres decir? – murmuro ella
Vamos cachorrita, he notado como me mi miras por los pasillos, como te fijas en mi mientras como…
Yo… Mal… - se callo cuando el rubio comenzó a besarle el cuello con pequeños mordiscos también en su lóbulo
Poco a poco Draco la tumbó completamente en la mesa y comenzó a desabotonarle la camisa.
Espera…
Draco le abrió la camisa, ya desabotonada, y comenzó a lamer el espacio entre sus pechos para después dejar un camino de húmedos y fuertes besos entre el espacio de sus pechos hasta llegar a su ombligo, donde jugó un poco con el, con ayuda de unos movimientos hábiles con su lengua.
Luego, subió de nuevo hasta su boca y allí continuó su labor. La castaña no podía hacer otra cosa que quedarse quieta y soltar pequeños gemidos, el rubio estaba yendo muy rápido y apenas sabia que hacer. Ella se dejaba llevar.
Se una buena cachorrita y muévete un poco…
Así que Hermione, aun sin saber muy bien que hacer, comenzó a mover un poco las caderas de izquierda a derecha con torpes movimientos.
Al rubio esos torpes movimientos le excitaban bastante, sus muslos rozaban contra su miembro que ya estaba bastante erecto. Quería continuar con eso y pasar a la siguiente fase. Así que bajo sus manos hasta los muslos de la chica y comenzó a subirlas hasta que llego hasta sus bragas.
Oye… - la castaña cogió de las muñecas al muchacho
¿Qué pasa ahora? – preguntó esta, evidentemente molesto por la interrupción
Yo… es que… no estoy segura… - mascullo ella
¿Ah, no? – él sonrió de medio lado y metió la mano en sus bragas y comenzó a acariciar su botón mas sensible
La castaña soltó un gemido un poco más fuerte que los anteriores y arqueó la espalda
¿Ya te he convencido? – preguntó el con picardía e ironía
Ss… ss… si – dijo ella, casi sin aliento
Así me gusta – sonrió el, con voz lasciva
Draco dedicó unos minutos mas a acariciarle el clítoris, haciéndola gemir y retorcerse bajo su propio cuerpo.
Entonces, le quitó las bragas, ya bastante húmedas y bajó su propia mano para desabrocharse el pantalón. En cuanto se lo bajó, en compañía de unos bóxers de color azul oscuro, su miembro salto como si de un resorte se tratara.
Hermione, que había levantado la cabeza un poco, abrió los ojos muy sorprendida al ver el miembro del rubio.
Malfoy… - Draco levantó la cabeza - … eso no… no cabe – dijo, con una voz un poco temblorosa, mirando el pene de Draco con los ojos muy abiertos
Draco rió. ¿Por qué de repente su risa me parece tan encantadora?
Te aseguro que si que cabe, leoncita – murmuró el rubio en su oído, jugando con su lengua – hay que empujar un poco, pero cabe perfectamente
¿Me… me dolerá?
El muchacho soltó otra carcajada
No lo se… Tu relájate y… - con su dedo índice acarició el pequeño agujero de ella, tan solo por el borde - … relájalo
Pe… pero… es demasiado… grande, ¿no?
Y gordo, ¿no te parece? – dijo, cogiendo la mano de la castaña y haciendo que esta la pasara por encima del miembro erecto
Ella puso una cara entre asco y miedo mientras se dejaba llevar su mano por la del rubio. Poco a poco, el muchacho subía y bajaba la pequeña mano de ella por su pene y, aunque, al principio a Hermione le daba reparo y vergüenza, cada vez se sentía mas a gusto haciendo eso, aunque se sentía extraña, se sentía rara dándole placer a uno de sus peores enemigos.
Cuando Draco ya se sentía que estaba a punto de eyacular, aparto la mano de ella y se volvió a abalanzar sobre ella, haciendo que el quedara encima de ella.
¿Estas preparada, cachorrita? – preguntó el contra su oreja, mientras con ambas manos le abría las piernas, que ella mantenía como muertas, laxas, flojas…
¿Realmente?… - Hermione se lo pensó un momento y lo miró a los ojos - ... No
Te he dicho antes que te relajaras. Respira hondo…
Hermione respiro un par de veces mas mientras él le besaba los hombros.
Entonces, sin previo aviso y ninguna delicadeza, la penetró. Hermione soltó un grito de dolor y, después, se mordió el labio inferior con tanta fuerza que se hizo sangre. A pesar de que estaba muy mojada, le dolió.
Por otra parte, Draco parecía haber olvidado que el cuerpo que estaba bajo el no tenia su experiencia, y el la embestía sin ningún cuidado y con rapidez y fuerza. Ella no sabia que hacer y solo lanzaba de vez en cuando algunos gemidos de dolor.
Malfoy… oye, Malfoy… no… es que…
¿Qué pasa, Granger? – preguntó el, entrecortadamente
Me… me duele. Mucho… Malfoy, para… - Hermione lo miraba suplicante
No voy a parar – dijo el. Ella se asustó – pero te diré lo que voy a hacer… Voy a bajar el ritmo
Entonces, Draco comenzó a bajar la fuerza y la velocidad de las embestidas y comenzó a moverse con mas suavidad. Hermione soltó el primer gemido de autentico placer en el momento en el que el muchacho paró de repente y se movía con mas suavidad.
¿Mejor?
Ss… si… gra… gracias – gimió ella
¿Virgen? – pregunto el como respuesta
Ss… si, claro. ¿Cómo lo sabes?
Porqué estas… jo... jodidamente apretada – murmuró el, jadeando
¿Eso es malo? – preguntó ella con miedo
El soltó una carcajada
No… te aseguro que no, Granger
Sus salivas se pasillo ya había quedado en silencio y despejado hacia varios minutos. Todo el castillo, menos el comedor donde todos los alumnos cenaban, estaba en completo silencio. Solo se oía algo en el segundo piso, donde, en un aula cerrada y suavemente iluminada por la luz de la luna, dos adolescentes se entregaban a la pasión y al placer prohibido. Dos alumnos, una leona tímida y una brava serpiente; dos comportamientos, el casto y el erótico.
Y allí, sobre un frio suelo de piedra y entremezclando sus sudores y sus respiraciones; Draco Malfoy estaba disfrutando, tal vez demasiado para el, tratándose la otra de una sangre sucia y Hermione Granger gemía y se retorcía mientras sentía una larga y fuerte serpiente en su interior, algunos gemidos eran por el dolor que la atravesaba cada vez que el rubio la embestía, cada vez con mas fuerza y con menos cuidado, como al principio, pero la mayoría de los gemidos eran por el placer.
Los minutos pasaban rápidamente y, de repente, Malfoy murmuró algo… Hermione no lo entendió, pero, de repente sintió como si Draco explotara dentro de ella. El rabió lanzó un fuerte gruñido y ella gimió tan alto que el gemido repercutió en las gruesas paredes del aula.
¿Y bien, cachorrita? ¿Qué te ha parecido? – preguntó Draco una vez había recuperado el aliento, mientas se colocaba bien el jersey
Yo… no sabría decirlo…
Eso es lo que suelen decirme – se chuleó el
Draco la miró apoyado en un pupitre mientras ella se levantaba, le daba la espalda y se abrochaba la camisa.
¿Oye… has visto mis… bragas? – pregunto ella un poco avergonzada
Pues… - Draco miró en derredor y se agachó a coger algo – aquí están – se las enseñó
Dámelas – ordenó, extendiendo la mano hacia el
No
¿Qué?
No – repitió el muchacho
¿Cómo que no, Malfoy?
Es que… resulta que no me apetece dártelas
Esto es increíble, Malfoy… - dijo, alzando las manos a la altura de los hombros - ¿Quién te has creído que eres?
Alguien que te ha hecho gozar… - dijo el, con una sonrisa picarona
Hermione le miró entrecerrando los ojos y, repentinamente, se dio la vuelta y se dirigió a su mochila
Si no me las quieres dar… Me da igual, me voy directa a la habitación
Hermione estaba recogiendo su mochila para colgársela al hombro y Draco la estaba observando. Entonces, cuando ella se colgaba la mochila justo al lado de la mesa del profesor, Draco se acercó por detrás y la acorralo contra la más.
¿Se puede saber que haces ahora? – dijo ella, evidentemente molesta
Bueno, podríamos aprovechar que no llevas bragas…
Oye… no las llevo por que no me las devuelves – replico la castaña, retorciéndose e intentando zafarse del rubio. Estaba con el muchacho apoyado a su espalda, haciendo presión y haciendo que ella no pudiera apenas moverse. Sentía el cuerpo del chico fuertemente puesto contra ella, notaba su propio pecho aplastado por las manos de él y el aliento de el contra su oreja izquierda.
Te las devolveré si te las mereces…
¿Qué quieres decir?
Que me lo demuestres… - murmuró el muchacho contra su espalda, subiendo du falda y acariciándole con ambas manos su trasero – ¿con este culo pretendes irte?
Malfoy… ¿por detrás?... no, no quiero
En principio tampoco querías lo de hace un momento y mira como has gozado
De acuerdo… - le dio la razón, pero luego dijo – … pero es que por detrás duele y yo no quiero que me hagas daño
Tranquila cachorrita… Sabes que solo lo hare si te entregas
Pero es que no quiero entregarme a esto
Vamos, podrías gozar incluso mas que antes
Yo… - pasaron unos segundos - de acuerdo, me entregare...
Así me gusta, cachorrita. No te arrepentirás – dijo, mientras le ponía la mano en la espalda y la empujaba contra la mesa
Pero, espera… - Draco retiró la mano - … hagamos un trato
¿Qué tipo de trato? – preguntó desconfiado
Me entregaré… - el rubio sonrió - … si prometes que vas a entras despacio y con suavidad…
Mientras ella hablaba, el muchacho se desabrocho el pantalón de nuevo y se lo bajó por las rodillas en compañía de los bóxers. El ver el cuerpo de la muchacha agachado sobre la mesa, de manera que su trasero desnudo quedaba en pompa, no ayudaba a bajar precisamente su erección.
Granger, ya te lo he dicho. Yo, o entro bien, o no entro – anunció con voz grave. Hermione se estremeció.
Y entonces, sin previo aviso, Draco la embistió con una fuerza y una brutalidad sorprendentes. La castaña lanzó un grito de dolor y abrió mucho los ojos.
Malfoy, para… para, por favor… - cerró los ojos fuertemente
¿Te duele?
Sss… si – mascullo ella, casi sin aliento
¿Cuánto? – continuó el sin hacerle caso
Mucho… demasiado, por favor, para ya. Sal, por favor, sal…
Por toda respuesta, Draco le puso una mano un la nuca e hizo presión hacia abajo, de manera que ella no pudiera mover la cabeza. Se quedó quieto. La otra mano la mantenía en una de las nalgas de la chica.
¿Qué… que haces?
Cállate – contestó el
Por favor… ¿que estas haciendo?
¡Cállate! – exclamó el, haciendo que a ella le recorriese un escalofrío
Y así estuvieron unos segundos, ella callada pero respirando entrecortadamente a causa del dolor que le había provocado la embestida de él, seguía de cintura para arriba acostada en la mesa, con las piernas fuera y el culo en pompa. Y Draco, con una de sus manos colocadas en la nuca de la muchacha, sin apretar, con su otra mano cogiéndole de la cintura y con los pantalones por los tobillos, mirando la espalda de la chica y sonriendo levemente.
¿A que ya no te duele, cachorrita? – preguntó el, después de casi un minuto
Pues… - Hermione se sorprendió al darse cuenta de que ya no sentía ese dolor penetrante por todo su cuerpo. Si no que ahora solo sentía el calor que desprendía la 'serpiente' del rubio con solo un poco de dolor que hasta resultaría placentero - … la verdad es que no…
¿Ves? – rió el – es que tienes que dejar trabajar a los que saben
Entonces comenzó a moverse dentro de ella, de atrás para adelante, con suavidad pero a buen ritmo, notando como la leona lanzaba, al principio, pequeños 'Ay, au' y, mas tarde, ya profería auténticos gemidos de placer entremezclados con algún grito. Después de unos minutos, cuando el ya notó que ella solo gemía de placer, fue aumentando el ritmo hasta que volvió a las embestidas brutales. Pero ahora ya no dolían, bueno si pero menos, Hermione no podía dejar de gemir e, incluso, gritar. Y el, que ya se notaba que iba a explotar… Explotó dentro de ella provocando que ella lanzara el mayor gemido de toda la noche.
Entonces el salió comenzó a arreglarse la ropa. Al ver que la chica aun seguía en la misma posición, agarrada a los bordes de la mesa, le puso la mano en el hombro ayudando a que se girase y la miró mientras ella se sentaba en la mesa.
Aquí tienes cachorrita –dijo, devolviéndole sus bragas
Gra… gracias – articuló ella
Bueno, espero que te lo hayas pasado bien esta noche – ella asintió efusivamente, él sonrió – bien, eso es lo que pretendía – y se dio la vuelta para marcharse
¡Espera! – él se giró de nuevo - ¿Qué va a pasar ahora, Malfoy? – preguntó ella, inocentemente
Él se acercó a ella de nuevo y puso sus grandes manos en sus piernas.
No confundas las cosas. Nos lo hemos pasado bien, pero seguimos siendo enemigos, ¿recuerdas?
Ella asintió y bajo la mirada tristemente
Aunque… por otra parte… - comenzó el mientras le cogía de la barbilla y la obligaba a mirarlo – has resultado ser mas una gatita sumisa que una peligrosa leona, y eso me gusta. Así que si vuelves a sentir que necesitas que te echen un buen polvo, ya sabes donde estoy… ¿Qué si volveremos a vernos… de esta manera? Cada vez que lo necesites, cachorrita – y le dio un profundo beso – Por si te sirve, yo también me lo he pasado bien, jodidamente bien, cachorrita - luego cogió su mochila y se largó, dejando a una sumisa gatita en la penumbra.
Hermione bajó de la mesa, aun le temblaban las piernas. Se puso sus bragas, que estaban aun muy húmedas. 'Que asco' pensó. Recogió su mochila, se la colgó al hombro y salió al pasillo.
En las escaleras, vio a Ron comiéndose los morros con, como no, la Barbie de Brown, como la había descrito Malfoy… Bueno, esa noche ella se iba con dos buenos polvos y con dos (mejores) orgasmos… Ya se regodearía mañana en la culpabilidad y la tristeza.
Por lo pronto los saludó, haciendo que Ron se quedara flipando y que Lavender pusiera cara de rabia, y se fue hacia su dormitorio con una gran sonrisa en los labios.
No se dio cuenta de que una rubia serpiente observaba la escena desde una esquina del final del pasillo y sonreía, con una sonrisa torcida y se daba la vuelta para volver a su sala común.
Bueno, al menos esta noche no se acordara de Weasley – murmuró para si.
Había ayudado un poco a una persona y se había llevado dos buenos polvos.
Magnifica noche… para ambos.
PD: siento no haberlo colgado anoche, es que tenia que acabarlo y me quedé viendo el desfile de los J.J.O.O. ;) Me ha salido un poco raro, ¿no? Bueno, aun así espero que les guste y comenten. Cuídense, Blue Chase.
