Capitulo 2: La isla de las muñecas (Parte 2)
Estaba luchando sin querer, solo para sobrevivir en el infierno de Valkirias donde había aparecido después de orbitar de la mansión Halliwell tras su charla con Chris al que había hecho luz blanca de las Embrujadas.
Se había hecho a la idea, podía con ello, pero cuando no peleaba, sus pensamientos lo engañaban y lo llevaban de nuevo con Piper y el amor que todavía sentía por ella.
Si pensaba que la separación haría que se olvidasen, estaba más que equivocado, ahora era incluso peor.
-Vamos, Leo...pelea...-susurro su enemigo.
Le lanzó la espada y lo golpeo duramente en el estomago antes de que Leo por fin consiguiera bloquear sus ataques y le asestara dos golpes que lo dejaría totalmente a su merced.
Miro a la Valkiria jefa que lo miraba con deseo y, complacida, bajo el pulgar en señal de asesinato.
-No.-dijo Leo.
-Leo, no puedes negarte.-dijo ella.
-Me da igual, nunca he matado y, aunque me castigues, nunca lo haré.-se reafirmo él.
-Siempre quitas toda la diversión.-dijo una de las otras Valkirias.
Su enemigo lo miro con sorpresa y admiración antes de que el fuego lo rodeara, haciendo que corriera el destino que estaba marcado para él al perder la batalla.
La ley del más fuerte, quien perdía, moría.
-Leo, sabes que recibirás un castigo por esto.-dijo ella.
-¿Más latigazos?-dijo él.
La jefa Valkiria se acerco a él y le acarició la piel marcada por los miles de latigazos que ya llevaba en el cuerpo y lo miro a los ojos con una sonrisa cruel adornando su cara.
-No, algo peor...-dijo ella.
Entonces Leo lo supo, ella sabía quien era, lo que era y, lo más importante, a quien quería más que a nada en este mundo.
-No te atrevas...-susurro él.
-No puedo esperar para la reunión.-dijo ella.
-¡No te atrevas!-grito él.
Se lanzó hacía ella pero no pudo hacer nada cuando los barrotes de electricidad lo lanzaron de nuevo hacia atrás, impidiendo que pudiera evitar lo que estaba por llegar.
Así que, solo pudo rezar...
No vengas, Piper...no vengas...
En la mansión, Chris miraba a las chicas mientras Piper y Phoebe, en un desesperado intento por encontrar a Leo, reunían algo de su ropa para intentar convocarlo y Paige, tenía su GPS mágico dando vueltas por todos los mapas que tenían en casa por si Leo se había perdido en el tiempo.
Pero él sabía que jamás lo encontrarían, se había asegurado de ello.
-Chicas, tenemos que centrarnos en Wyatt.-dijo Chris.
-Si y en su padre también.-dijo Piper.-...hazme un favor y ya que no quieres ayudar, ve a ver como esta.
-Pero...-empezó Chris.
-Chris, esto es importante para nosotras.-dijo Phoebe.
Chris agacho la cabeza esperando que tarde o temprano se dieran cuenta de que no podrían encontrar a Leo y se dieran por vencidas mientras él iba a ver al pequeño de la casa.
No estas haciendo las cosas bien, Chris...
Se detuvo en el pasillo mirando a su alrededor para no encontrar a nadie, pero al mismo tiempo podía sentir una presencia poderosa a su espalda, como si alguien lo estuviera observando.
Detén esto o te arrepentirás...
Genial, ahora incluso escuchaba voces, debía de ser algo relacionado con el viaje en el tiempo.
-Lo que me faltaba...-susurro mientras entraba en el cuarto de Wyatt.
El cuarto de Wyatt estaba completamente en silencio, nada atormentaba al niño dormido excepto su propia cara de preocupación una a la que Chris se estaba acostumbrando muy rápido ya que Wyatt estaba así, según Paige, desde que Leo se había marchado.
Se acerco a la cuna donde Wyatt apenas se movía mientras pensaba si de verdad había hecho lo correcto sacando a Leo de la vida de las Embrujadas.
¿Era lo correcto apartar a un padre de su hijo?
El futuro será mejor sin él, de todas formas, nunca estuvo.
Era lo mejor, tenía que creer en eso aunque a veces, como ahora, todavía echara de menos como podían haber sido las cosas.
Así de retorcido podía ser el destino cuando quería.
-¡Lo encontré!-grito Paige.
Piper y Phoebe se miraron antes de ver como su hermana retiraba el quinto mapa con el amuleto clavado en uno lugar que nadie conocía, tan remoto que casi se había salido del mapa.
-¿En serio?-dijo Phoebe.
-Bueno, lo dice el amuleto.-dijo Paige.
Piper tomo el mapa en sus manos y acaricio el lugar antes de mirar a sus hermanas que ya estaban preparadas para marcharse.
Por lo menos, hasta que algo las detuvo.
-¡No!-grito Chris.
Ellas lo miraron, aumentando sus sospechas sobre él, alguien que no conocían y al que no parecía agradarle Leo, alguien perfecto para hacerle daño.
-Tu...-susurro Piper.
Chris tragó mientras Piper preparaba sus manos para hacerlo estallar o algo peor, pero sabía que no podía decir nada, no podía contar la verdad ni lo que había hecho, era por su bien y el futuro de él.
No quería repetir su maldito futuro.
-Esta bien, es todo lo que puedo decir.-dijo él.
-¡Chris!-grito Paige.
-No lo puedo creer...-susurro Phoebe.
-Es un mayor, sabe defenderse de aquello.-se defendió Chris.
Piper apartó la mirada de él cuando dijo que Leo era un mayor, algo que a ella le dolía más que nada porque era la señal inequívoca de que Leo no volvería aunque lo salvaran, ahora ya no le pertenecía a ella.
Y eso la estaba destruyendo lentamente.
-Donde esta...-susurro Piper.
-Piper..yo...-susurro Chris.
-¡Donde!-grito ella.
Chris suspiro, sabiendo que no podría hacer nada por evitar que fueran a por él, no tenía más opciones aunque significara salvarlo.
-Esta en el reino de las Valkirias.-dijo él.
Y la única respuesta que escucho, fue el sonido de las órbitas de Paige llevando a sus hermanas al lugar donde se encontraba Leo.
Un lugar, donde ni siquiera él sabía si podían salir vivas.
Seguía en la oscuridad...
Leo mantuvo su cabeza tapando sus manos, maldiciendose a él mismo y a los Titanes y a Chris por todo lo que habían provocado.
El dolor de Piper, perder la familia que había creado, las hermanas que nunca había tenido, los amigos, todo se había ido por algo que él no había sabido parar a tiempo.
Si solo hubiera sido más fuerte, nada de esto habría pasado, soy pésimo luz blanca y ahora...ahora solo queda una salida para mantenerlas a salvo...
Tenía que mantenerse fuerte y evitar que Piper y las chicas lo encontraran y si lo hacían, tenía que ser fuerte para alejarse de ellas una vez más.
Es por su futuro, Leo...piensa en eso...
Aunque doliera, aunque lo matara hacer que Piper dejara de amarlo, aunque no pudiera reír con Phoebe de las cosas cotidianas de la vida o enseñar a Paige a ser una buena luz blanca.
-Levantate, mayor, están aquí...-dijo una Valkiria.
Él no le hizo caso, se quedo allí, sentado en su propia miseria mientras más lágrimas rodaban por sus mejillas, sin importar lo que los demás dijeran o lo que ellas le hicieran.
Él solo quería llorar...
-¡Brujas! ¡Brujas!-escucho que gritaban fuera.
Entonces se levanto de repente sabiendo que solo había una clase de brujas capaces de llegar hasta allí y levantar tanta expectación en cuestión de segundos.
Eran ellas...
Era ella...
Las Embrujadas, las brujas más poderosas de todos los tiempos, estaban aquí y aunque estaba muerto de miedo y sellado con la tristeza, de repente sintió que una parte de su alma volvía a despertarse...
Y su corazón volvió a latir.
-Esto esta por ponerse interesante.-dijo la luz blanca.
Su compañero la miro con una sonrisa traviesa mientras miraban como Piper, Phoebe y Paige entraban en la zona de las Valkirias armadas con sus atuendos y dispuestas a recuperar lo que era de Piper por derecho.
-No hay nada como tres Halliwell cabreadas.-dijo el luz blanca.
-Si...y más si una de ellas es tan sumamente protectora como Piper.-dijo ella.
-Están en un problema las Valkirias, ¿verdad?-dijo él.
-No lo sabes tu bien...-susurro su compañera.
Piper se dirigió directamente a la Valkiria rubia que, por su prepotencia, supo que era algo como la líder de la manada...
Y ella quería patear a la líder de la manada.
-Así que...las Embrujadas...-dijo la rubia.
-Si, quiero a mi marido y lo quiero ahora.-dijo Piper.
La rubia sonrió, sin duda no pensaba que Piper fuera rival para ella pero aún así sabía que un buen ataque era debilitar al rival y ella tenía las armas para hacerlo.
-Esta bien, pero antes...quiero que veas la estancia de tu marido aquí.-dijo la rubia.
Piper se había preparado, incluso había preparado a Phoebe y Paige para ver a Leo coqueteando e intimando con todo aquel montón de mujeres exuberantes y hermosas que lo habían rodeado tanto tiempo.
Y en cambio, las imágenes que vio la dejaron totalmente sin palabras cuando vio a su marido siendo golpeado duramente cuando no quiso a la líder Valkiria o cuando no quiso matar a sus oponentes.
-Basta...-susurro Piper.
-No, continua mirando...-le susurro la líder.
Piper sintió que las lágrimas quemaban sus ojos cuando vio las marcas en el cuerpo de Leo, marcas hechas por no traicionarla con otra mujer, marcas hechas por no ser un asesino.
-Zorras...-susurro Paige.
-Os vamos a destruir y luego a recuperar a Leo.-dijo Phoebe.
La rubia rió mientras sus mujeres se colocaban delante de ella para pelear por su líder mientras ella comenzaba a marcharse.
-Ah no...-susurro Piper.-...no te vas a ir...
-Yo creo que si...-dijo la rubia.
Y antes de que Piper lo supiera, todas las Valkirias de aquel lugar se lanzaron sobre ellas listas para matar o morir...
Explosiones, eso era todo lo que Leo escuchaba, sabía que se había desatado la batalla entre las chicas y las Valkirias mientras él seguía allí encerrado, sin poder hacer nada.
-Parece que...-susurro la líder Valkiria.-...tu mujer sigue enamorada de ti.
-Si la matas no dejare de ti ni el polvo...-susurro él lleno de rabia.
Ella rió mientras sacaba un medallon, uno que Leo conocía de haber visto hacía muy poco en manos de otra persona.
-El portador que me dio el amuleto me dijo que ellas no podrían matarme y que tu debías permanecer aquí para siempre...-dijo ella.
-Chris...-susurro Leo.
-¿Chris? Un chico muy guapo, por cierto.-dijo ella.
La rabia de Leo llego a limites que ni él mismo conocía, él era el culpable de todo lo que había pasado durante meses y, aunque quería matarlo, sabía que no podía hacerlo si eso significaba dejar sin protección a las chicas y a Wyatt.
Pero encontrare la forma...lo juro...
-¡Leo!-grito Piper.
La líder sonrió mientras hacía aparecer unos látigos cogiendo por sorpresa a Leo y, al mismo tiempo que las hermanas llegaron al lugar donde estaban, los látigos comenzaron a azotar a Leo con toda su energía.
-Piper...-susurro Leo.
Ella lo vio, tendido en el suelo, la sangre saliendo de sus muchas heridas y, por primera vez, sintió que la llevaba la rabia, sintió la rabia de Paige y Phoebe a su lado y sintió que su poder era incontrolable.
Iba a matar a esa zorra.
-¡Dejalo!-grito Piper.
Alzó sus manos, destruyendo a la líder Valkiria mientras corría hacía Leo, que cayó herido en sus brazos.
-Shhh, tranquilo, Paige te...-empezó a decir Piper.
-Piper...te quiero...no lo olvides...-susurro él.
-Leo que...-comenzó a preguntar.
Y, antes de que pudiera hacer nada, él orbito fuera de sus brazos y fuera de su vida dejándola allí, con solo el apoyo de sus hermanas y una verdad que le rompió el corazón.
Él había elegido y no junto a ella...
