Un Día en la biblioteca 2
*Ikhny Shy
"…El aire en la habitación se había vuelto espeso, pesado. Una sensación de ahogo invadió su pecho obligándolo a arrodillarse en el suelo, sujetándose la garganta desesperado por oxígeno. De pronto, una niebla densa se esparció por el suelo cubriendo sus rodillas, sus pupilas se dilataron de horror al sentir unos dedos fríos y delgados trepar por su rostro hasta cubrir por completo sus mejillas. Un susurro espectral inundó sus oídos de lamentos, alguien le hablaba a su lado, alguien que antes no estaba… "
-¿Qué le pasa a Gajeel? – Preguntó con curiosidad la amable voz de Mirajane, mientras la mujer se asomaba a mirar el rostro del Dragon Slayer, quien mantenía sus ojos fijos en la chica de pelo azul frente a él, su rostro usualmente moreno estaba totalmente pálido. -¿Qué estabas leyéndole, Levy? –
La chica levantó la vista del libro para al fin posar sus ojos en los de su compañero –Gajeel me preguntó por mi historia preferida, así que le leí un poco de ésta… parece que no le gustó… -
El mago de hierro sentía las voces a su alrededor, pero se veía incapaz de responder nada, la voz de Levy retumbaba en sus oídos, mientras su maldita imaginación todavía preservaba la imagen que había creado en su mente con la detallada descripción del libro. No podía creer las cosas que había descubierto sobre la maga de escritura sólida ese día… su conocimiento sobre historias Hentai y su gusto morboso de lectura, era sabido por todos que el género preferido de Levy eran las novelas de horror… pero nunca pensó que fueran tan… Gajeel movió la cabeza hacia los lados y poco a poco su color natural volvió a su rostro. Mirajane depositó las cuatro tazas de café sobre la mesa y se acomodó junto al Dragon Slayer.
Por su parte, Fried, quien se había quedado de pie junto a Levy miraba con expresión estoica las páginas del libro que la pequeña maga le había leído al chico de melena negra. Sus ojos se ensancharon de sorpresa al leer algunas de las líneas y una pequeña sonrisa se formó en su usual rostro serio…
-Este libro es muy bueno. – Comentó el mago de runas mirando con la misma sonrisa hacia Levy.
-Vaya, vaya, parece que ustedes dos tienen mucho en común. – Comentó una alegre Mirajane, aunque en sus ojos se notaba que no le resultaba nada agradable. Un crujido se escuchó en la mesa y todos se giraron a Gajeel, quien los miró con aire desinteresado.
-¿Qué? –
-Gajeel! – Chilló Levy enojada. –Rompiste la mesa! – Efectivamente, sin darse cuenta el mago había apretado el borde de madera y ésta cedió partiendo un gran trozo de la mesa.
-Tsk, eso pasa por tener cosas de mala calidad. –
-No importa. – Intervino Mira antes que Levy le contestara. -¿Cómo vas con la traducción para Fried? –
-Ah! – Exclamó la maga y tomó los papeles de su trabajo. –Ya descifré todo este fragmento. –
Levy se acercó al mago de cabello verde con los papeles en la mano, comenzó a explicarle lo que había descubierto mientras él leía por encima de su hombro. Gajeel creyó que volvería a romper un trozo de mesa si no quitaba las manos de la superficie, por lo que se cruzó de brazos y miró fijamente a los dos magos inmersos en el texto. A su lado, Mirajane también emanaba un aura de celos que solo él podía sentir, la chica de largo cabello blanco bebía de su café mientras observaba al par con una sonrisa, ¿Cómo podía permanecer sonriente a pesar de todo lo que le sucedía por dentro? El Dragon Slayer hizo una mueca de desagrado al pensar que envidiaba un poco las habilidades de la barman para esconder tan bien sus sentimientos, el mago objeto de su afecto no podía ni imaginarse lo que provocaba en ella.
-Gracias por tu ayuda, Levy. – Le dijo Fried sonriente. –Creo que podré seguir solo con esto. –
-¿Seguro? Porque yo… me gustaría…- La maga quería seguir estudiando el tipo de magia que usaba el chico de cabello verde, pero pedirlo le daba un poco de vergüenza. -… no me molestaría seguir ayudándote. – Levy le dedicó una sonrisa tan amplia y cálida que provocó enseguida al mago de hierro que los vigilaba.
-¿Porqué insistes, enana? Te está diciendo que no te necesita. – Gruñó Gajeel interfiriendo en la conversación. La maga de escritura sólida lo miró al principio sorprendida por la interrupción, pero enseguida sus ojos se llenaron de ira.
-¿Y a ti que te importa? –
-¿Qué me impo? – Las mejillas del mago se tornaron rojas –Me molesta que… das lástima. –
-¿Lástima? –
-Sí, lástima! Así… pidiendo por favor que te deje seguir con él, ¿Qué rayos pasa contigo? –
-¿Conmigo? ¿Qué pasa contigo, Gajeel? Fried y yo estamos trabajando y su magia puede ayudar a mejorar la mía. – Chilló la maga en defensa.
-Es una excusa! – Exclamó el mago de hierro levantándose de su silla, inclinándose sobre la parte sana de la mesa dando un fuerte golpe, acercándose así a la chica. –Una excusa para pasar más tiempo con éste… éste payaso! –
-¿Payaso? – Preguntó Fried sorprendido, pero nadie le hizo caso.
-Problema mio! – Respondió Levy alzando más la voz y haciendo un gesto con sus brazos. -¿A ti que te importa con quien paso mi tiempo? –
-No me importa! – Exclamó él y girando sobre sus talones, dándole la espalda a la maga caminó unos pasos –Me largo. – Pero no pudo avanzar mucho más, ya que una barrera invisible lo detuvo haciéndolo chocar de narices. -¿Qué rayos?... – Sobre su cabeza unas palabras púrpuras aparecieron letra por letra, sus ojos se ensancharon de sorpresa y vergüenza al leer las frases que se exponían delante suyo…
"Gajeel Redfox, ¿Qué sientes por Levy McGarden?"
-Maldito payaso… - Gruñó el Dragon Slayer cerrando sus puños y saltando hacia Fried con toda la furia que tenía dentro de su pecho, solo para encontrarse con otra barrera justo delante del mago de runas y las mismas palabras se formaban de ese lado. –Ya verás… cuando salga de esto… -
Levy trataba de ignorar el significado de aquellas oraciones y extendiendo sus pequeños dedos tocó otra pared, sobre su cabeza se formó una frase diferente…
"Levy McGarden, ¿Qué sientes por Gajeel Redfox?"
-Vaya, parece que el jueguito va para los dos. – Masculló Gajeel mirando la frase dirigida a Levy, aunque por dentro se sentía curioso.
Mirajane sonrió a ambos magos y también extendió sus dedos para encontrar un mensaje para ella…
"Mirajane Strauss, ¿Te gusta alguien? "
La barman dirigió su mirada al mago de túnica bordó, quien desvió sus ojos verdes al suelo con un leve sonrojo en sus mejillas.
-Supongo que tú eres el único que no está encerrado. – Preguntó la chica de pelo blanco con una sonrisa.
-No voy a ser tan tonto de armar una trampa para mí. –
-Pero esto es increíble, Fried! – Exclamó la maga de escritura sólida realmente sorprendida. –Con las nuevas runas puedes escribir mensajes específicos para los que caigan dentro de ellas, incluso reconocen las distintas personas. –
-Y esto es solo con la parte que recién tradujiste, todavía tengo mucho por aprender. – Respondió Fried cruzándose de brazos, sintiéndose orgulloso de su magia.
-Encima lo felicitas, enana! ¿No te das cuenta que estamos atrapados en esta maldita trampa? –
Levy lo ignoró, ya estaba bastante molesta con Gajeel por la discusión anterior y no quería empezar otra, por lo que solo tomó su pluma de la mesa y con un par de movimientos cambió las runas que se exponían frente a ella, pudiendo salir de la trampa sin problemas. El Dragon Slayer volvió a gruñir y a maldecir por lo bajo, sabiendo que estaba en desventaja, al menos Mirajane también quedaba en el mismo problema, quizás si se aliaban podría salir de esta sin tener que decir algo de lo que lo avergonzaría de por vida. Pero para su sorpresa la mayor de los Strauss con su siempre sonrisa presente se paró delante de su frase y volvió a apoyar su mano. Fried la miró intensamente desde su posición, sintiéndose nervioso pero haciendo lo posible por ocultarlo.
-Por supuesto que sí. – Respondió ella y sorpresivamente otra pregunta se ubicó debajo de la anterior.
"¿Quién?"
-Vaya, vaya… - Rio divertida sintiendo sobre ella la mirada curiosa de los otros tres presentes.
-Incluso puedes poner otras condiciones… Es fantástico, Fried! – Volvió a felicitarlo Levy emocionada por la magia que estaba presenciando. Gajeel chasqueó la lengua exasperado, ¿Por qué ella se mostraba tan entusiasta con Fried? Lo enfermaba.
-Todos. Me gustan todos mis compañeros y compañeras de Fairy Tail. –
La barrera se disolvió y Mirajane pudo pasar sin más problemas. Fried sonrió y bajó la mirada sorprendido por la astucia de la joven, sus runas no especificaban los alcances de la palabra "gustar", la cual tenía más de un significado. Mira había dado una respuesta sincera, pero no era lo que él quería. Suspiró resignado y su atención volvió al único encerrado en la trampa.
-Te odio. – Le dijo Gajeel al mago mirándolo con los ojos llenos de furia.
-Solo tienes que dar una respuesta sincera y saldrás del hechizo. –
-Mejor que te prepares para cuando salga, pelilargo. – Refunfuñó el mago de hierro y sus ojos se posaron en un par de iris café que lo miraban intensamente llenas de curiosidad. Se cruzó de brazos y miró hacia otro lado sintiendo un calor intenso apoderarse de su rostro hasta las orejas. –Maldito, ridículo payaso. –
Luego de unos largos minutos en los que el Dragon Slayer se dedicó a solo insultar y maldecir a su compañero de gremio, Levy se cansó y con su pluma en alto se acercó a la pared de Gajeel. Él volvió su mirada a ella extrañado y una sensación parecida a la decepción se abrazó a su pecho.
-¿No quiere saber que siento por ella? – Se preguntó observando a la maga mientras ella deshacía las runas de Fried. Un nudo grueso se formó en su garganta.
-Listo. Ya puedes irte, Gajeel. ¿Vas a dejarnos trabajar o planeas seguir molestándonos? – Preguntó Levy con la voz firme. Había algo extraño en sus ojos, pese a la expresión seria el mago podía adivinar que estaba dolida… tal vez ella sí quería saber lo que sentía.
-No quise molestarte, enana. – Le respondió con tono áspero. Cerró los ojos y al abrirlos dirigió su atención a un costado. Podía permitirse un poco de honestidad… -Solo quería… pasar tiempo contigo. –
Levy sintió una oleada de calor en su cuerpo, al tiempo que sus mejillas se teñían de rojo. Su mano se posó sobre su pecho, donde su corazón desbocado latía con fuerza. Gajeel pasó a su lado para salir de la biblioteca y se detuvo para susurrarle quedadamente…
-Solo quiero que me prestes atención. –
El Dragon Slayer se fue y los tres magos restantes se quedaron helados en su lugar mirando la ruta por donde se había ido su compañero, siendo conscientes que el suceso que acababan de presenciar sería único, el mago de hierro había mostrado un lado sensible que seguramente jamás volvería a desenvainar. Levy mantuvo sus ojos fijos, su cabeza inundada de dudas y preguntas. Una mano se posó sobre su hombro volviéndola a la realidad, la amigable sonrisa de Mirajane alejando levemente el fantasma de la confusión de sus ojos…
-Levy, deberías ir y hablar con Gajeel. –
-No… no sé que decir ahora, Mira… Estoy… -
-Confundida, lo sé. – Completó la mayor sonriendo. –Seguramente él también lo está. –
Levy asintió con la cabeza y corrió fuera de la biblioteca.
Fried se sintió incómodo e inseguro cuando la maga se dirigió hacia él una vez que la pequeña se había ido.
-Y en cuanto a ti, Fried… - Por su voz pareciera que iba a regañarlo, pero en sus ojos veía la misma alegría que siempre. –Hay cosas que no puedes forzarlas con reglas y condiciones.. Los sentimientos de las personas es algo que debe respetarse y ser tratado con cuidado… - Fried bajó la mirada sintiéndose avergonzado por el reto que estaba recibiendo. Mirajane lo tomó de la mano y le sonrió cálidamente. –Pero tal vez… tus reglas hayan logrado algo bueno con ese par. –
Sorprendentemente ya era de noche, habían pasado varias horas dentro de la biblioteca sin darse cuenta. Mejor, para el joven mago que caminaba por las calles de Magnolia sintiendo su cabeza como un torbellino. Prometió no arrepentirse de sus palabras y acciones anteriores a retirarse de la biblioteca, sabía que en algún momento debía enfrentar sus sentimientos, pero para lo que no se sentía para nada listo era para encarar la respuesta de Levy o las consecuencias de su declaración. Suspiró y pateó una pequeña roca que yacía en el camino. Aunque ella sintiera lo mismo que él tampoco tenía idea de como reaccionar… no era un tipo romántico en lo más mínimo y no se imaginaba en una relación amorosa ni siquiera con la pequeña maga.
-Gajeel! – Se estremeció al escuchar la voz que gritó detrás de él y cerró los puños a los costados de su cuerpo. Los pasos de Levy se hicieron más cercanos, mientras el mago permanecía allí parado.
-No tengo ganas de hablar de esto, enana. Ni me interesa lo que opines sobre… -
-Está bien. – Interrumpió ella y le sonrió. –Supongo que… es lo máximo que puedo esperar por ahora… - Él no le contestó, solo permaneció mirándola fijamente. Levy bajó la mirada antes de continuar hablando. –Me preguntaba si… Tengo algunas cosas que estudiar mañana… si quieres… puedes acompañarme. – Gajeel seguía mirándola sin responder nada, por lo que la maga levantó la mirada a sus ojos. –Me gustaría que… me acompañaras y pasemos más tiempo juntos. –
Él solo respondió asintiendo con la cabeza y comenzó a reanudar su marcha pasando junto a la maga.
-Puedo recomendarte algunos libros… de esos que te gustan… -
Gajeel gruñó por lo bajo, sintiendo sus mejillas arder y mirando de reojo descubrió una pícara sonrisa en los labios de la pequeña.
-¿Lo sabías?- Le preguntó algo ofendido deteniendo su marcha justo al lado de ella. –Que no me gustan esos libros, ¿Lo sabías? –
-Creo que… - Levy levantó la cabeza y lo miró de soslayo, con la misma expresión de picardía –Nunca agarraste ni un solo libro de la biblioteca. –
-¿Qué…?¿Cómo…? –
Levy le sonrió alegremente y comenzó su camino opuesto al de Gajeel hacia el Gremio.
-Nos vemos mañana, Gajeel. –
FIN
Ikhny Shy.
Y así finalizo esta historia… Espero les haya gustado ^ ^
Quería hacer algo diferente, dejando a las parejas sin confesarse del todo…
Me fue difícil escribir sobre Fried… es como muy misterioso y no interpreto muy bien su carácter, espero que no se me haya ido mucho de línea.
