Todos los personajes pertenecen a Disney.


Otro día.


La puerta de la habitación se abrió, una pequeña cola peluda se asomó primero arrastrando consigo un enorme mueble con mucha dificultad.

- Nick, no me lo vas a creer pero el conserje del piso me permitió sacar esto del almacén. ¿No es precioso? ¡Es una reliquia viviente!

Decía Judy muy alegre mientras llevaba el enorme televisor apoyado en un estante hacia el centro de la habitación, la acomodo frente a la cama de su compañero, luego se permitió dar un gran suspiro fruto del cansancio. Camino a veloces pasos hacia su compañero y de una mochila que llevaba saco unos enormes cassettes y los puso ante él.

- Y también me dio estos, no sé de qué sean pero... ¿Allí radica la emoción cierto?– sonrió emocionada, luego se dirigió de nuevo al aparato - Quien sabe, tal vez sea una de esas películas de terror que te niegas a aceptar que te asustan.

Encendió el empolvado reproductor e introdujo la película, cargo el control remoto consigo y a cortos pasos volvió con su durmiente amigo apoyándose luego en una silla; se levantó de ésta de un salto en ese mismo instante, luego dio giros alrededor del lugar en claro signo de nerviosismo mientras en la pantalla aparecían los créditos de una productora nada conocida.

Al fin luego de algunos segundos se dispuso a hablar.

- Nick, puedo… acomodarme a tu lado…? – pregunto frotándose ambas manos aun de espaldas – y-ya sabes… como en los viejos tiempos…

-…

- S-si como… como… en aquella ocasión…

-…

No se escuchó ningún sonido, únicamente el intermitente bip de la máquina a su lado. Pero nada basto para que la mente de Judy completara la respuesta que seguramente él le daría. Con una solemne mirada al suelo ella alcanzo a responder.

-…gracias.

La película comenzó, la enorme bahía se contemplaba desde el aire dirigiéndose hacia un barco.

Judy estaba más aferrada que nunca al brazo de su amigo, apoyando su cabeza y sus orejas en su pecho. Tal y como en esa ocasión recordó ella, pero ese día había terminado en un desastre por su culpa. Siempre era su culpa.


Hace tres semanas


Estaban en la misma posición, en su habitación, viendo una película totalmente aburrida y carente de sentido, pero, no importaba, ella no le prestaba atención.

En esos momentos solo tenía ojos para él.

El sonido de la tonta conversación de fondo quedo en segundo plano.

En esos momentos solo tenía ojos para él.

Carecía de visión nocturna, pero la oscuridad no le obstaculizo en nada.

En esos momentos solo tenía ojos para él.

Sus labios se acercaban hipnóticamente hacia el rostro de su mejor amigo.

Su mejor amigo

Fue en ese instante en que la confusión se apodero de ella, no dudo en empujarlo, pero solo consiguió caer de la cama ante la mirada incrédula del zorro

- ¿Pasa algo zanahorias?

Ella no respondió, solamente se levantó del suelo cargada de rubor y salió de la habitación a toda velocidad. Nick la siguió hasta el cuarto más profundo del lugar, golpeo la puerta repetidas veces pero ella nunca abrió.

- ¡Judy! ¡Qué pasa! ¿Estas bien? Contesta.

- Estoy bien, es solo… que… que…tenía que tomar una ducha.

- Nadie te cree eso orejas. ¿Qué ocurre? Sabes que puedes confiar en este zorro.

El pecho de la coneja empezaba a recuperarse de estar tan agitado, apoyada en la puerta sólo podía sentir sus latidos a mil por hora. Su mente estaba tan nublada que no comprendía que pasaba y esos insistentes golpes en la puerta y preocupación expresados por él sólo incrementaban más sus sospechas.

¿Se estaba enamorando de un zorro?

Eso no podía pasar. Ella lo sabía, era imposible. Repetidos "no" golpearon su mente una y otra vez mientras se cubría el rostro con sus orejas intentando dejar de escuchar al culpable del tremendo caos que tenía en la cabeza.

- Judy, deja de jugar, abre.

- ...Vete

- ¿Así tratas a tu mejor amigo? - dijo burlón- vamos zanahorias, si es por la película te prometo que la próxima traeré una que si te gust-

- ¡No quiero tus tontas películas sólo quiero que te vayas!

Silencio.

- ¡¿Qué demonios pasa contigo Judy?!

La exaltada frase repuso elevó ampliamente su confusión. ¿Qué estaba pasando con ella?¿Por que de repente sintió la necesidad de besarlo? ¿Por que huía de él? Y en estas dudas halló al culpable de todo ese embrollo de nervios en que se había convertido.

- ¡T-tú tienes la culpa! ¡S-Siempre tienes la culpa!

- ¡¿La culpa de qué?!

- ¡De eso!

- ¡Ni siquiera entiendo a que te refieres!

- ¡Exacto no entiendes! ¡Nunca entiendes!

- ¡Si me lo dijeras al menos lo entendería! ¡¿Ahora que hice?!

"Hiciste que me enamorara de ti, tonto"

Aunque intento pronunciar estas palabras nunca salieron de su boca; lastimosamente éstas fueron reemplazadas por las que le dictaba su lógica.

-...vete ¡Vete tonto!

- ¡Bien! ¡Pues me voy! ¡Ni siquiera entiendo por que me preocupo tanto por ti, torpe coneja!

- ¡Perfecto! – grito ella.

- ¡Perfecto! – grito él.

Aun apoyada en la pared pudo oír los furiosos pasos que daba su compañero, el escuchar de una puerta y el cerrar de ésta de una manera tan fuerte que posiblemente la habría desacomodado de su sitio.

Judy abrazó sus rodillas escondiendo su rostro entre ellas, dando un tremendo suspiro. No quería aceptar nada de lo que su revoltoso corazón le decía…

.

¿Lo arruine verdad?

.

Ese día agradeció a los cielos el estar sola en la oficina. Era jueves y Wilde tenia patrullaje hoy, así que no lo tendría que ver por allí durante todo el día. Pero a la vez… quería verlo.

Contradicciones, todas sus acciones eran contradicciones.

Su ser estaba completamente en un campo de batalla. Afirmaciones y negaciones intentaban imponerse una sobre otra en cada segundo de su jornada, la segunda había ganado la anterior noche, y ya a las seis de la tarde parecía que volvería a ganar. Esa diminuta guerra termino en un tremendo empate cuando al salir del edificio topó con la causante de toda esa batalla interior.

- Sube… - dijo Nick muy malhumorado, con la mirada al frente, el volante entre sus manos y encorvado hacia adelante.

La asesina mirada que tenía no aceptaría un no como respuesta y por un miedo natural que tenía hacia él admitió subir a la patrulla.

El camino hacia su incierto destino no pudo ser más incómodo, el silencio se apodero del ambiente y los intentos de la coneja por hablar eran interrumpidos constantemente por el oportuno rugir del motor.

Mientras la coneja jugueteaba con sus manos en un intento de armar siquiera una oración el vehículo en el que iban se detuvo. En el momento en que le intento preguntar dónde estaban solo pudo verlo salir de la patrulla cerrándola con mucha fuerza, camino delante del auto y se apoyó en el capó. Ella lo siguió bastante confundida saliendo también, apenas estuvo fuera se pudo dar cuenta del lugar en el que estaba.

Nunca había visto una puesta de sol tan hermosa, se podía ver el centro de la enorme ciudad con enorme detalle, las calurosas calles de Plaza Sahara, el helado tránsito de Tundratown y de manera muy escondida la húmeda zona del Distrito Forestal. Entretenida admirando el paisaje no se dio cuenta del momento en que su compañero había vuelto al vehículo a hurtadillas para sacar un pequeño paquete.

- Ehem... Oficial Hopps dijo Nick limpiando su garganta llamando la atención de la coneja.

Al momento de darse la vuelta pudo verlo sobre la patrulla, con dos tazas de café de su tienda favorita acompañadas de una pequeña cajita de donas.

- ¿Tendría el gusto de acompañarme?

Muda de la impresión, ella no pudo articular ni una sola palabra. Frente al silencio de la oficial, Nick continúo desviando un poco la mirada.

- …siento lo de ayer. No debí molestarte.

Ella había sido la culpable de todo anoche ¿cierto?

¿Por qué se estaba disculpando?

¿Por qué tenía que ser tan amable?

¿Por qué tenía que volver cuando lo trato tan mal?

¿Por qué tenía que ser Nick?

La batalla que tenía entre afirmaciones y negaciones volvió a luchar; ganando esta vez el . Con una ligera lágrima rebelde cayendo lentamente pudo al fin contestar en un susurro.

- …gracias.

.

Las risas entre ambos no pudieron aguantarse, las anécdotas y claras exageraciones acerca de su día patrullando eran simplemente encantadoras para ella.

- Te lo juro zanahorias, por un momento pensé en recibir ese fajo de billetes y adelantar mi jubilación.

- Jaja Nick basta, mi estómago ya no aguanta tanta risa.

- Bien, tú te lo pierdes.

Ambos callaron y miraron ese glorioso atardecer que pronto acabaría.

- Son bonitas vistas…

- Deberías estar orgullosa, hasta ahora solo eh traído a una persona especial aquí.

Judy lo conocía bien, era muy egocéntrico, así que dedujo rápidamente su respuesta.

- Déjame adivinar Wilde ¿Tú?

- No precisamente… estoy sentado al lado de ella.

En ese preciso instante podría jurar que el tiempo se detuvo, las hojas del otoño caían cual gotas de cascada entre ellos en una hermosa danza propiciada por el viento, éste soplaba lentamente entre sus pelajes y en el cuerpo casi inmóvil de la coneja que miraba pasmada al zorro que tenía a su lado.

Y con la típica sonrisa que siempre lucia para ella contesto a esa mirada interrogante.

La batalla que tenía entre afirmaciones y negaciones volvió a luchar; ganando esta vez el no. Culpable de todo esto fue su irracional lógica de que entre ambos no debería haber más que amistad, que especies como las suyas no deberían juntarse.

Judy Hopps, la valiente coneja que nunca huía del peligro, la única que podría hacer frente a una ciudad, la perfecta oficial de policía ahora huía del lugar, incrédula, dudosa, confundida.

Basto una sola frase para que su corazón diera un vuelco y a cada paso que se alejaba no paraba de repetir esa frase… esa hermosa frase de cuatro palabras.

Te amo… Judy Hopps.

.

Lo arruine Nick… Siempre fui una torpe… torpe coneja…

.


Estos recuerdos dolorosamente hermosos terminaron al pasar la pantalla que subía cargada de letras blancas indicando que la función había terminado.

Que todo había terminado…

El continuo bip de la maquina empezó a pulsar intermitentemente.

¿Nick?

Desaceleró de golpe segundo a segundo.

¿Nick? ¿Estas despierto?

Y luego ese monótono sonido, ese inquietante, cansador, odioso… pero sumamente necesario sonido se extendió y no volvió a detenerse.

La pantalla de ese detestable aparato solo mostraba una infinita línea.

¡Nick!


Buenas buenas! Lo siento! dije que terminaria y publicaria el fin de semana, pero me distraje demasiado con ciertas actividades, desahogos y por comer mucho helado. No se preocupen mi kokoro ya esta bien remachado, soldado, revestido de plomo, acero, adamantium, vibranio y mucho mas para seguir resistiendo golpes infinitos. Muchas gracias por la preocupacion y por el animo! :D

Pero eso no quita que continue escribiendo algo triste, muy triste xD Espero que les haya gustado este episodio ya que solo falta uno mas para ese terrible desenlace y las explicaciones de por que todo sucedio como sucedio.

Nos vemos en otra Bye Bye!