Capítulo 1 ''Al fin llegamos''
(Punto de vista de Silvia)
Eran las siete de la mañana de un sábado 2 de agosto y todos estábamos muy cansados. Íbamos en el coche Paco, Lola, mi padre y yo camino a Sevilla. Aquella mañana de verano nos habíamos despertado a las cinco y media, ya que el viaje de Madrid a Sevilla era muy largo y debíamos estar allí a la hora de comer para celebrar el cumpleaños de la hermana pequeña de Paco. Esta era unos meses menor que yo y cumplía ese día ocho años, por lo que había invitado a Paco y a Lola a ir, aprovechando que eran vacaciones de verano y no trabajaban. En principio mi padre y yo no íbamos a asistir, pero Lola y Paco se empeñaron, ya que según ellos nos tenían que decir algo muy importante y nos querían tener a todos reunidos para dar la gran noticia.
El viaje se hizo eterno para todos y durante el trayecto yo miraba el paisaje por mi ventanilla intentando imaginar como sería la hermana de Paco. Sabía poco de ella, su nombre, su edad y que era muy extrovertida, lo que me ponía muy nerviosa, ya que yo era algo tímida y me costaba mucho soltarme al principio.
*Unas horas después*
''Silvita, ya hemos llegado'', me despertó la dulce voz de mi hermana, que a la vez daba suaves toquecitos en mi hombro cuidadosamente. Desperté algo confusa, miré a mi alrededor y no vi ni a Paco, ni a mi padre, por lo que supuse que habían entrado ya en la casa delante de Lola. Bajé del coche y entre abrí los ojos como pude, ya que la luz me cegaba y ví un antiguo y acogedor barrio de casas blancas, aunque llenos de balcones decorados por todo tipo de flores coloridas.
Tras cerrar la puerta del coche, giré mi cabeza en dirección a la puerta de la casa a la que habían entrado Lola y los demás y la ví. Una niña muy alta, vestida con un vestido azul de verano, una coleta recogida con un lazo y unos brillantes zapatos blancos. Esta salió corriendo por la puerta de la casa como alma que lleva el diablo, mirando hacia todas las direcciones hasta que me divisó. Al hacerlo se quedó mirándome unos segundos algo extrañada, inspeccionándome con la mirada.
- ¡Hey, tú!.- exclamó en un tono elevado aquella niña tras unos segundos.
