-"THE LAST CHANCE"—
Disclaimer: Los personajes, así cómo el mundo de Inuyasha pertenecen sólo a Rumiko Takahashi, esta historia es MÍA y no permito que la tomen bajo ningún concepto.
¡Hola! Bunas noches-tardes-días a todos... (dependiendo de la hora que sea cuando lean esto) estoy muy emocionada por éste fic y agradezco de sobremanera a TODOS y CADA UNO de USTEDES que has estado leyéndo éste fic y espero que siga siéndo de su totla agrado ^^. Solo una pequeña advertencia en éste capítulo, contiene LEMON así que CUIDADO. Menores... aguas eh?... hace mucho que no escribía lemon y creo que este es uno de los más fuertes que me han salido.
Bueno, sin más por el momento, les agradezco su preferencia en éste y mis otros fics, espero que este cap. sea de su total agrado y pues sus comentarios serán más que bienvenidos, ¡disfrútenlo!. SALUDOS!
Atte: ~Miyandy.
PD: »narración« / -diálogos- / pensamientos / Flash back /
Capítulo 2.- INUYASHA
»En otro lado del bosque otro joven de plateados cabellos caminaba sin rumbo fijo, con la cabeza gacha y en su mirada se alojaba un profundo vacío… pues cierta morena que necesitaba ver desde hacía ya hacía demasiados días no aparecía y eso le inquietaba de sobremanera. «
- Inuyasha -
La gentil anciana Kaede solía decirme que eran unos pocos meses; pero ni eso lograba quitarme la preocupación. Kagome me había asegurado que sólo sería una semana ¡Siete días por Kami! Siete días que ya había dejado atrás, y después de esos siete días ella jamás volvió… traté de ir a su época, pero su familia me dijo que ella había regresado a mí época; esta fue una gran confusión, al regresar a mi época traté de buscarla, logré captar su aroma en las cercanías del pozo, pero ella ya no estaba… su rastro desapareció en un punto y no logré capturarlo de nuevo.
Después volví a su hogar y su familia ya no estaba… se habían ido y no tenía ni la más remota idea de qué había pasado con Kagome y creo que jamás volvería a saber de ella…
¿Por qué Kagome? ¿Por qué te fuiste de mí lado?... ¿por qué no regresas?...
-Debes extrañarla demasiado para que no te alejes de este lugar Inuyasha.- me dijo el monje Miroku, mientras se acercaba a mí con cara de preocupación.
-Éste es un lugar importante para los dos Miroku… y quiero creer que aquí volveré a saber de ella.- le dije algo dolido.
-¿Algún día me contarás qué pasó aquí? ¿Por qué vienes tanto a este lugar?... ¿Tiene que ver algo con aquella ocasión en que Kagome te vió con la señorita Kikyou? .- me preguntó con algo de miedo.
No quise responderle nada, creo que la respuesta sobraba.
Y eso era lo que realmente me preocupaba; Kagome me había visto decidirme por Kikyou, me vió abrazarla y decirle que la protegería… sabía que esta decisión nos afectaba a ambos, pero ella tenía su época y yo debía corresponder de alguna forma al amor que Kikyou me mostraba.
Miroku se me quedó viendo un rato más, pero en mí hubo una creciente necesidad de mirar a la nada y sentir la brisa del viento golpear mi cara… y fue entonces que débilmente capté su aroma.
-Kagome…- solté en un susurro bastante duro. Miroku gritó mi nombre, pero no quise escucharlo, me dispuse a correr hacia la dirección en dónde su aroma se hacía más y más intenso… y la encontré varios pasos más lejos, justo en dónde la ví bañarse por primera vez… en aquel lugar en dónde la confundí con Kikyou; estaba tan alegre de verla que me quedé mirándola desde un árbol cercano.
Estaba algo pálida, se sentó con calma a la orilla de aquel riachuelo y bajó sus manos al agua para refrescar su rostro y beber un poco de agua. Estaba hermosa, mi corazón palpitó con fuerza, estaba demasiado feliz, a punto de gritar su nombre y correr a sus brazos para pedirle perdón por como las cosas se dieron y cómo descubrió aquella decisión que ya no quería apoyar más… tenía todo un discurso planeado para ella, pero supongo que lo pensé demasiado… una figura se acercaba a ella y mi sangre hirvió cuando ví a mi hermano acercarse a la morena, tomarla delicadamente por la cintura para después… besarla con un poco de pasión.
No pude evitarlo, después de verlos juntos atravesé con rapidez el poco espacio que quedaba entre nosotros y mientras él se entretenía besándo los dulces labios de MÍ morena… calculé con cuidado y le solté un puñetazo en la cara… obviamente no presté mucha atención en que Kagome era una mujer, puesto que mi golpe la lastimó a ella, estaba más que furioso y una parte de mí disfrutó lanzar a mi medio hermano lo más lejos que pude, pero al verla caer a ella al agua no pude moverme, también se lo merecía por traicionarme.
-¡Inuyasha!- me gritó algo confundida desde el riachuelo.
-¿Cómo puedes traicionarme de ésta manera Kagome?- le dije con muchísima molestia.
-¿Traicionarte?- me preguntó con muchísima sorpresa en su rostro- ¿cómo que traicionarte? ¿Acaso no recuerdas que elegiste a Kikyou?
-Dé… déjala en paz inútil… ella eligió ya y deberías respetar lo que ella decida, así como ella respeta tus decisiones.- me dijo Sesshoumaru.
No estaba dispuesto a quedarme de brazos cruzados, yo quería que el inútil de Sesshoumaru pagara por el daño que me estaba haciendo… que quisiera el Colmillo de Acero fue un asunto bastante superficial, pues demostró no ser digno de ella; pero con Kagome era punto y aparte, ella estaba CONMIGO, me conoció primero, se enamoró de mí antes de conocerlo a él y además ¡ella me enamoró primero!
…
Me quedé inmóvil… algo atontado gracias a mí declaración mental… ella ¿qué?
-Déjala en paz Inuyasha, ella ya lo dijo, tú ya decidiste… y ella también ya decidió.- me dijo en un tono muy seguro mi medio hermano.
El viento soplaba de una manera peculiar… seguramente la bella morena describiría esto cómo "juguetón" … Kagome… Kagome… tan sólo pensar su nombre me hizo sentirme en las nubes y mi mente se plagó de todos nuestros recuerdos juntos, todos los momentos que compartimos, la forma en la que se enojaba conmigo, la manera en la que me gritaba, en la que me abrazaba, cómo se preocupaba por mí y hasta la manera en la que lloró por mí una vez… la forma en la que su aroma me embriagó hasta la locura en más de una ocasión y las mil veces en las que nos divertímos mucho en su época.
No podía pensar demasiado… todo era parte de ella y no me había dado cuenta, o tal vez no quería darme cuenta.
Plock. Chap. Chap.
Aquella delicada figura de la que me había olvidado por completo salió con demasiada dificultad del agua… dio con lentitud los dos eternos pasos que necesitaba para salir del agua y cuando logró me miró fijamente, en su mirada había algo que no supe detectar… su mirada no brillaba estaba opaca, su piel estaba más pálida de lo común con ella y bajo sus ojos dos manchas violáceas la hacían lucir… "desgastada".
-Inuyasha… Sesshy tiene razón. Tú decidiste tú propio destino, así como yo decidí el mío, toma- me dijo mientras sacaba una pequeña bolsita de su falda- éstos son los fragmentos de la perla de Shikón que me quedé; te los devuelvo… ¡a partir de ahora no quiero volver a verte nunca más! Espero que seas muy feliz con Kikyou, así como yo lo soy ahora de Sesshoumaru.-
Tras estas palabras en sus bellas mejillas se colocó un bello sonrojo al pronunciar el nombre de ese maldito de Sesshoumaru… así como el pequeño nombre que le dio "Sesshy"… ¿Sesshy?
Miré al susodicho y ví que tenía sus ojos abiertos, en su mirada estaba reflejada la profunda sorpresa y un tenue, casi invisible sonrojo por la forma en la que Kagome habló.
Ella volteó a verlo; cuándo sus miradas se cruzaron pude ver una tranquilidad casi imperceptible en los ojos de Kagome… y un ¿amor?... no, no podía ser amor en los ojos de mi casi hermano… pero había un brillo especial cuándo la miraba y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro al mirarla.
El corazón se me rompió en miles de pedazos y no soporté más la escena… sin darles permiso unas molestas lágrimas brotaron de mis ojos, algo en el pecho me oprimía bastante… mi visión se estaba volviendo como grisácea… mi cabeza daba vueltas y me sentía cómo cuando era un niño humillado por los humanos y por los youkai's… estaba temblando de miedo o algo parecido… y de pronto salí corriendo… Kagome estaba por decirle algo a Sesshoumaru y no quise quedarme a averiguar qué sería… ya era bastante el hecho de ver y oír y hasta sentir todo esto que acababa de pasar, necesitaba ver a la anciana Kaede, de seguro estaba bajo algún extraño hechizo o quizá estaba algo mal dentro de mí… necesitaba verla con urgencia ¡necesitaba desesperadamente respuestas!
»Mientras el joven peli plata corría desesperadamente en busca de respuestas y a la vez, inconscientemente corría del dolor, de la desesperación y de aquella mentira que era más real de lo que él jamás habría conocido… Kagome miraba atentamente a Sesshoumaru y entreabrió los labios para dejar salir un lastimero suspiro… volteó a enfrentar a Inuyasha y se dio cuenta de que éste ya no estaba, así que se derrumbó para llorar amargamente… pues estaba corriendo de ella una de las personas que más amó en el mundo. «
-Kagome… Kagome, ¿estás bien?- me dijo muy cerquita y con un pequeño y casi imperceptible tono de preocupación el peli plata mayor.
-Sí Sesshy, no te... no te… preo… preocupes por mí… voy a… a… estar bien… a tú lado… sin Inuyasha.- y tras decir eso me puse a llorar desconsoladamente, porque sabía que no iba a estar bien… no volvería a estar bien nunca… había renunciado para siempre al que era el amor de mi vida.
-Tranquila linda, todo estará bien… sé que no debió ser fácil para ti mentirle de esa manera, pero era necesario, mi hermano no habría entendido nunca por lo que estás pasando ahora y mucho menos te habría apoyado.- me dijo en voz baja y me acunó tiernamente en sus brazos.- ahora vámos… tenemos que secarte… no es bueno permanecer mojada en tu condición tan delicada.-
Y entonces… mientras Sesshoumaru me cargaba en sus brazos y me introducía a una cómoda cueva… me dí cuenta de mi error y me sentí fatal con Sesshy por haberle hablado de esa manera, aún cuando él me había cuidado con tanto cariño, cuando me había apoyado tanto y hasta me había propuesto su compañía para no estar sola en mis últimos días.
El peli plata me bajó y estaba a punto de quitarme la ropa y lo besé con dulzura en los labios.
-Sesshoumaru… por favor perdóname, de verdad no es lo que parece, es que alejarme así tan de pronto de Inuyasha y de una manera tan brusca… no era lo que esperaba simplemente.- le dije mirándolo fijamente-
Él me sonrió débilmente, pero de una manera demasiado… sexy… -No te preocupes, yo comprendo, no debe ser fácil dejar ir al amor de tú vida...-
No lo dejé continuar… lo tomé de la cara y volví a unir mis labios a los suyos… -Él no es el amor de mi vida… mi madre solía decirme que el amor de la vida es aquél que amas hasta el final de tus días y ese no es Inuyasha… él fue tan sólo mi primer amor.-
Él joven delante de mí me miró fijamente y con algo confusión, yo no pude más que sonreírle tiernamente… ya era hora que él se enterara que también me había enamorado sorpresivamente de él.
-Sesshoumaru… hay un favor que quisiera pedirte… pero quisiera que dejáramos de lado mi enfermedad y si me encuentro delicada… ¿puedo?- le pegunté nerviosa y tímidamente.
-Umm… sí, claro… ehm si puedo, claro que lo haré.-
Me quité lentamente la blusa y él abrió los ojos sorprendido, mirándo con detenimiento mi blanquecina piel y mi sostén… un ligero tono rosado se apoderó de sus mejillas y lentamente enfocó su vista a otro lado, evidentemente molesto.
-¿Qué… qué haces mujer?- preguntó despacito.
-Quiero… quiero que me hagas el amor Sesshoumaru.-
Estas palabras acapararon su atención de inmediato… y me miró con asombro y curiosidad y de sus labios salieron estas palabras:
-Yo… yo… lo siento, pero no puedo…- dijo con voz firme mientras se alejaba de mí y me daba la espalda.- eso… no es algo que no puedo hacer… tú… ehm… eso debe hacerse con alguien que amas… más no por lo delicada que estás.-
Éstas palabras me ofendieron y me lastimaron profundamente, pero pude entender que él no tenía la información completa de mis sentimientos… así que cómo pude me acerqué a él y le abracé por la espalda, removí su larga cabellera y le dejé un pequeño y cálido beso en su nuca.
-¿Y quién te dijo que te lo estoy pidiendo por mi situación?- él volteó sorprendido a verme- Sesshoumaru… yo… yo también me he enamorado de ti- le dije tímidamente- es por eso que te pido esto… quiero ser… tuya… por primera vez… Sesshy… TE AMO.-
Después de esta declaración… no hubo nada más… él me miro con un poco de ternura, sus ojos brillaron y me levantó dulcemente entre sus brazos, me colocó en el suelo frío y salió de la cueva… estaba en shock, creí que me dejaría aquí sola y con mis sentimientos burlados; pero en lugar de eso, volvió con una gran piedra y con ella selló la cueva desde dentro. Ante mi mirada confusa dijo:
-No quiero que nos interrumpan-
Poco a poco prendió una fogata para alumbrar el interior de la cueva.
-Tampoco quiero no mirarte mientras te disfruto lentamente.- y esbozó una seductora sonrisa.
Mis mejillas se tiñeron de rojo y él se acercó lentamente hasta mí… me besó apasionadamente los labios y poco a poco se quitó su armadura y entre los besos en mis labios, en mi piel y mis débiles gemidos; se quitó lentamente sus ropajes, hasta quedar su torso al descubierto, colocó la prenda en el suelo y me colocó suavemente sobre él.
Después nuestros labios se unieron y entre besos nos separábamos lentamente para mirarnos a los ojos… pasaron varios minutos y yo no pude más que deleitarme con sus labios, sus caricias, sus apasionados besos y aquellos gruñiditos que salían gustosamente de su garganta.
Hábilmente nos despojó a ambos de nuestras ropas y me miró fijamente preguntando si estaba lista… yo me acerqué lentamente y besé su cuello, dándole la afirmación y el permiso que necesitaba y separó lentamente mis piernas y me pidió que cerrara los ojos.
Los segundos pasaron, me encontraba inquieta ¡todo ocurría desfavorablemente lento!
Hasta que de pronto lo sentí… sentí algo duro colándose entre mis piernas hasta llegar a mi pequeña cavidad… una lágrima salió de mi ojo izquierdo… ¡este pequeño movimiento me había dolido mucho!
Y entonces sentí sus manos aferrarse a mi cintura, sus labios aprisionaron apasionadamente los mío y después de dejarlos para poder respirar hondo me dijo sensualmente al oído:
-No te preocupes… no te haré daño… ésta será una mañana que no olvidarás fácilmente… yo mismo me encargaré de ello.-
Sus labios comenzaron a jugar con mi cuello y poco a poco subieron hasta que su lengua encontró mi oído; todo esto era tan nuevo para mí que pronto olvidé el dolor en mí ser, y un calor muy intenso se apoderó de mi cuerpo… después sentí sus labios jugar con mis senos y muchas sensaciones diferentes se agalopaban con fuerza en mi corazón, en mi cuerpo, en mi vientre.
Y comenzó a moverse lentamente, yo sentía con muchísimo placer cómo entraba y salía de mí, arrancándo fuertes suspiros de mí boca… él a su vez suspiraba bajo y cuando se mordía los labios para no suspirar, habían gruñidos que se quedaban atascados en su garganta, pero que eran más que notorios hasta mis odios.
Comenzamos con un vaivén bastante rápido… todo era nuevo para mí, sentía tantas cosas al mismo tiempo que no podía pensar claramente.
En un movimiento rápido me levantó del suelo y me colocó entre sus piernas, sus manos se posaron en mi cintura y comenzó a levantarme y bajarme, haciendo que sintiera de nuevo su miembro entrar y salir de mí.
Él me miraba con dulzura y deseo, el mismo deseo que yo sentía en ese instante por todo sus ser, me acerqué a él y lo besé apasionadamente, mientras el movimiento no cesaba, sino que se hacía cada vez más veloz.
Y entonces, sentí mis piernas arder levemente, el calor se sentía cada vez más y más fuerte, hasta que una pequeña corriente eléctrica subió por las mismas y se alojó en mi vientre… lancé un largo suspiro y casi noté por algunos segundos un calor dentro de mí; unos segundos más tarde él suspiro de manera muy sexy mi nombre y dentro de mí un calor un poco diferente se mezclaba con las sensaciones que estaba sintiendo.
Llegamos al éxtasis casi al mismo tiempo y al parecer no importó; nos quedamos así unos cuantos segundos más… sintiendo espasmos golpear la parte más íntima de los dos.
Después cuando la sensación desapareció casi por completo, me recostó de nuevo y él se colocó sobre mi cuerpo, subiéndo y bajándo sus manos de mi cintura a mi cadera y de regreso. Me miraba fijamente y en sus ojos pude percibir el mismo brillo que se asomaba de los ojos de mi madre al hablar de mi padre… entonces descubrí que Sesshoumaru había sido demasiado bueno y tierno conmigo… mi corazón latía con muchísima fuerza, como si quisiera salirse de mi pecho y albergarse en el suyo para siempre.
-Kagome… mi pequeña, frágil y dulce Kagome… Te Amo… te amo con todo mi corazón.- me dijo dulcemente, mientras su labios volvían a acaparar los míos y sus brazos se cerraban alrededor de mi cintura.
Yo no podía sentirme más feliz y correspondí a sus besos, sus abrazos, sus caricias y su amor… otra vez.
