En la mañana, Aeropuerto de la Isla Melemele
Una candente rubia con gafas negras, blusa celeste y pantalón negro se encontraba tomando un café la cafetería del aeropuerto.
- Fue divertido mientras duró. – dijo la rubia para sí misma. – Espero poder volver el año entrante. –
- "Última llamada, el vuelo h-71 del Aerodactyl hacia Kanto está por despegar". – dijo una voz femenina a través de un altavoz.
- Parece que es hora de irme. – dijo con un dejo de decepción.
Yendo para abordar el avión vio algo que la dejó con la boca abierta…
Un chico azabache siendo besado por una peliazul.
«No esperaba encontrarlo tan pronto y menos con pareja», pensó con algo de tristeza. – Bueno la vida sigue. – dijo antes de ir a abordar el avión.
El avión despegó y comenzó a surcar el cielo encima del Océano Pacífico
Primera clase
La rubia se encontraba sentada bebiendo una copa de champagne, luego de un sorbo se quedó observando la copa.
- Me pregunto si será su novia. – dijo mientras en su mente se repetía aquella imagen, Ash y aquella peliazul dándole un beso. – Genial, ahora no puedo sacármelo de la cabeza. ¿Por qué de todas las personas, me vengo a enamorar de él? – dijo con molestia. – Aquella vez que lo vi en Teselia, había decidido que le diría mis sentimientos, pero lamentablemente es muy pequeño para mí. – dijo mientras pensaba en la diferencia de edad actual entre ellos, ella tenía 21 años y él 16. – Vaya que el corazón es un obstáculo para el razonamiento. – dijo antes de estallar en risas, asustando a la aeromoza que llegaba para atenderla.
«Esa mujer está loca», pensó la aeromoza. «Y pensar que es la campeona»
Gritos de terror fueron audibles.
Cynthia miró por la ventanilla para ver que sucedía, al ver lo que era se levantó rápidamente y comenzó a planear lo que haría.
«Con Milotic podré salvarme usando protección, pero ¡¿qué haré con las demás personas?!», pensó, mientras corría por el avión hasta llegar a la cabina de mando.
Toc, toc
Tocó la puerta para que los pilotos le abrieran, pero no hubo respuesta. Por lo que decidió derribarla.
- ¡Lucario, por favor! – dijo después de liberarlo y señalarle la puerta, a lo cual le asintió y acercó su palma a la puerta para luego expulsar un aura anaranjada que la derribó.
Una vez derribada un sujeto de negro salió rápido de ahí pasando por al lado de Lucario y de Cynthia.
- ¡¿Quién eres?! – preguntó Cynthia, para luego ver como huyó aquel tipo. – Lucario, ve tras él. – ordenó inmediatamente.
Lucario salió corriendo en búsqueda de aquel sujeto.
Cynthia entró a la cabina y vio a ambos pilotos inconscientes, les tomó el pulso, y vio que estaban bien.
- Tengo que encontrar a alguien que pueda pilotear. – dijo apresurada.
Corrió por todo el avión buscando a alguien que pudiera volar, sin resultado.
- ¡Maldición! ¡¿Qué haré?! No hay piloto y un par de misiles se acercan. – molesta se detuvo. «Aunque sea, ¡debo salvarlo a él!» se gritó mentalmente antes de correr a toda prisa hacia donde se encontraba Ash, siguió y siguió, sin poder encontrarlo.
Al correr se encontró con Lucario quien se veía molesto.
- ¿Qué sucedió? – le preguntó, avergonzado agachó la cabeza para pedirle disculpas. – Parece que se te escapó. – dijo con un suspiro. – No es tu culpa. Hiciste un gran trabajo, regresa. – lo devolvió a su pokébola, decepcionada por no encontrar a su amado se dejó de correr y por un momento había decidido dejarse morir. Hasta que escuchó detrás suyo el chillido de un Pikachu, giró para ver y con lágrimas de felicidad lo vio, Ash se encontraba mirando hacia la ventanilla.
A segundos del impacto, sacó a Milotic y le ordenó usar protección.
El campo de fuerza creado por Milotic fue lo suficientemente grande como para cubrirlos a los cuatro.
- Por favor Milotic, aguanta. –
Si es cierto que Protección es movimiento que puede soportar casi cualquier tipo de ataque, no sería los mismo si es para cubrir totalmente a cuatro, esto iba a ser una apuesta de todo o nada.
Los misiles colisionaron con el avión, haciendo que estallara en pedazos. El orbe de protección creado por Milotic soportó el impacto, y fue llevado por la fuerza de la explosión al océano.
Las piezas del avión comenzaron a caer por todas partes, algunas chocaron con la protección de Milotic, quien seguía dando lo mejor de sí por poder mantener la barrera vigente.
Mientras tanto, Cynthia mantuvo en sus brazos a Ash, quien había caído inconsciente por el shock.
- Que alegría, que bueno que estés bien. – dijo mientras lo abrazaba.
Milotic le señaló a su entrenadora que subiera a su espalda porque la barrera no aguantaría más.
Lo cargó en su hombro hasta el lomo de Milotic, para luego deshacer la barrera y alejarse volando.
Vieron en los escombros por si hubiera algún sobreviviente, pero no hubo caso. Todos era cuerpos quemados o destrozados flotando en el océano.
- Vamos, Milotic. Ve si puedes encontrar tierra. –
Una cueva, en una isla desierta
- ¿Dónde estoy? – preguntó Ash mientras abría los ojos, todo se veía borroso hasta que se frotó los ojos. Comenzó a mirar para todos lados, intentado ver donde estaba. – ¿Una cueva? – preguntó al ver las paredes rocosas, lo único que lo alumbraba eran unas barras de luz de neón. – ¿Cómo habré llegado aquí? – dijo antes de levantarse, para terminar, cayendo. – Me siento muy débil. –
- Has estado en cama por tres días. – le respondió Cynthia.
Ash al verla se sorprendió. – ¿Cynthia? ¿Realmente eres Cynthia? – preguntó desorientado.
- ¿Quién más, si no? – dijo con tono de burla para luego soltar una risilla. – Me tuviste preocupada, por un momento pensé que estabas en coma. – su cara pasó de estar alegre a estar triste, apunto de derramar lágrimas. – No se que hubiese hecho si algo te pasaba. –
- Lo siento, pero no entiendo nada. ¿Cómo terminamos aquí? – dijo tratando de recordar. – Lo único que recuerdo es que… tomé un vuelo a Kanto y luego… nada. – dijo mientras se sostuvo la cabeza.
- Ya veo, no recuerdas nada. – dijo con serenidad. – El vuelo en el que estuviste, en el que estuvimos. Sufrió un accidente. – dijo con molestia en su voz. – Cayó en medio del mar, no hubo más sobrevivientes aparte de nosotros dos. – le dijo con tristeza. – Lo siento, no pude salvar a nadie más. – dijo apretando fuerte los dientes y puños.
- ¿Me salvaste no es así? Hiciste lo que pudiste, en cambio yo, veo que no logré nada. – dijo culpándose así mismo. – ¡El único que debería disculparse soy yo! – levantó la voz debido a su ira.
- Ash. – dijo casi en un susurro.
– ¿Dónde está Pikachu? – preguntó al notar que algo le faltaba.
- Ah, se me había olvidado. Aquí está. – dijo dándole su pokébola.
Ash vio la pokébola con un rayo en ella, luego miró a Cynthia, luego volvió a ver la pokébola, para luego volver a mirar a Cynthia.
- ¡¿Cómo lo metiste a su pokébola?! – preguntó super asustado, capaz no le diera miedo tirarse a un volcán o tirarse de un rascacielos para salvar a unos de sus pokémon, pero sí le aterraba Pikachu cuando se enfada por tratar de meterlo a su pokébola. – El odia estar ahí. – dijo preocupado.
- ¿Enserio? Bueno, él se metió sólo para no estorbar con la protección de Milotic. – dijo con una gota en la cabeza.
Ash tomó la pokébola y luego liberó a Pikachu, quien salió dándole la espalda… Luego, miró a Ash con cara de pocos amigos…
- "¡PIKACHUUUUUU!" – Gritó antes de soltar una poderosa descarga sobre él.
Al recibir el rayo pegó un gritó para luego caer rostizado.
- No importa que tan amigos seamos, siempre que esté enojado se "descargará" conmigo. – dijo antes de toser humo, su alma aparentemente quería abandonar su cuerpo.
- Eso estuvo mal Pikachu. – le regañó la campeona.
- "Pi-ka-chu-pi". – dijo Pikachu rasándose la cabeza con pena.
Ya con las cosas mas calmadas, Cynthia y Ash comenzaron una conversación más tranquila.
- ¿Tenías asuntos en Kanto, Cynthia? – preguntó Ash recordando que su vuelo era directo a su región natal.
- No realmente, iba… para felicitarte por haber ganado la Liga de Alola. – mintió, aunque en parte era por eso.
- Ah, ¿sí? Entonces gracias, no esperaba que aún te acordaras de mí. – le dijo con una sonrisa sincera.
«Jamás te olvidaría, Ash», se dijo mentalmente. – Eso es rudo de tu parte, ¿qué clase de persona crees que soy? – fingió estar enfadada.
- ¡Lo siento! Pero como campeona pensé que con tantos problemas no te acordarías de alguien tan simple como yo. –
- Si fueras tan simple no tendría tantos problemas con mi corazón. – dijo casi inaudiblemente.
- ¿Dijiste algo? –
- ¡No dije nada! – dijo con un terrible sonrojo.
- Espero nos vengan a rescatar. –
- Lo harán, no te preocupes. – aunque su cara dijera todo lo contrario.
- ¿Cuánto tiempo crees que tarden? –
- Estamos en medio del Océano Pacífico, y eso es lo que me preocupa. –
- No entiendo… -
- Que yo sepa de Alola a Kanto, no hay islas que se atraviesen. Quiero decir que en medio del Pacífico no hay ninguna isla registrada, por el cual estamos en una isla que nadie conoce. Y si no recuerdo mal, con Milotic viajamos más de 123 kilómetros desde el avión hasta hallar esta isla. –
- ¿Estás diciendo que estamos en una isla que no existe en el mapa? –
- Exactamente… si la isla nunca fue registrada, dudo mucho que nos hallen. – dijo con pesar. – Habrá que esperar un milagro. –
- Ya veo. – dijo decepcionado, unos minutos después su estómago dio un fuerte gruñido. – Lo siento, parece que tengo hambre. –
- Buenos no has comido nada en tres días, te estado dando de tomar para que no te deshidrates, pero darte de comer fue imposible. – dijo con una risilla. – Ten. – le dio una comida envuelta en aluminio.
- Whoa, ¿de dónde lo conseguiste? –
- Del avión, he ido un par de veces para conseguir todo lo necesario. Tenemos comida para al menos dos semanas y suficiente agua para un mes. –
- Ya veo, has pensado en todo. –
- No es la gran cosa. – dijo con un pequeño sonrojo. – Te dejaré sólo por un momento, tengo que ir a explorar la isla. –
- Te acompaño. – se levantó, para luego ser empujado por Cynthia.
- No es necesario, necesitas juntar energía. No has comido nada en tres días. – le dijo antes de salir de la cueva.
- ¿Crees que soy una carga para ella, Pikachu? –
- Pi-pi-ka-chu. – le dijo mientras se frotaba en Ash.
- Sí que sabes como subir mi ánimo, amigo. – dijo mientras le acariciaba la cabeza.
En medio de la jungla en la isla
El Lucario de Cynthia se encontraba arrastrando una red con tres soldados en ella.
- Veo que has pescado algo, Lucario. – dijo Cynthia al ver a esos soldados.
- "Ama, me he encontrado con ellos saliendo de la costa. Como iban armados, los inmovilicé". –
- Ya veo, buen trabajo. – se dirigió a la red. – Milotic, sal. –
El pokémon sirena apareció frente a su entrenadora.
- Hidrobomba, pero que sea suave. –
Milotic disparó un pequeño chorro de agua a los soldados, despertándolos en el acto.
- ¿Qué sucedió? – preguntó en inglés, pero Cynthia le entendió.
- ¿Quién eres Rubia? – preguntó otro de ellos, a éste Cynthia le mandó una mirada asesina, que logró hacerlo temblar.
- Libéranos ahora mismo o te… - fue interrumpido por una patada que le dio Cynthia en la boca.
- Las preguntas las haré yo. – les dijo secamente. – ¿Para quién trabajan? ¿Y qué hacen en esta isla? –
- Maldita japonesa tetona, libéranos. – a este le fue peor, Cynthia le pisó los testículos con su tacón, al punto que sintió ser perforado.
- ¡Respondan! –
- No te diremos ni mierda, ¡Rubia teñida! –
Esto último enfureció a Lucario, por el cual rasgó la red y sacó al tipo que dijo eso para luego mandarle una lluvia de golpes y terminarlo con palmeo.
El tipo cayó inconsciente.
Luego Lucario miró bestialmente a los otros dos.
- Hablaré, ¡hablaré! Te diré lo que quieras. –
- Perfecto, dime ¿para quién trabajan? –
- Somos de la marina estadounidense. Nos enviaron para verificar si nuestro objetivo está muerto. –
- ¡¿Quién es su objetivo?! –
- ¡Ash Ketchum! –
Escuchar eso hizo que a Cynthia se le pusiera sus ojos de color azules.
- ¡¿Por qué quieren matarlo?! – lo agarró de su cuello, estando apunto de estrangularlo.
- No lo sé, sólo nos ordenaron eso. No sé nada más. – Cynthia lo soltó de mala gana.
- Por lo que dijiste, aún sigue vivo ¿no? – dijo el soldado que le pisaron las bolas. – Gracias por la confirmación. – dijo antes de mostrarle su radio, ¡Toda su conversación fue escuchada por otros!
- Lucario, ¡mátalos! –
- "Como ordene mi ama". – dijo antes de mirar con una sonrisa a los soldados.
- ¡Por favor, te dije todo lo que querías saber! –
- Culpa al idiota que tienes al lado. – dijo Cynthia antes de marcharse.
Los gritos desgarradores fueron escuchados por toda la jungla, pero cierto héroe no escuchó nada debido a que se encontraba comiendo felizmente.
- ¡Que buena que estaba la comida! – dijo con una sonrisa y una cara de alivio total.
La rubia entró a la cueva y vio a Ash con una mirada triste, él la vio y se preocupó.
- ¿Qué sucede Cynthia? –
- ¡Ash! – exclamó antes de saltar sobre él y abrazarlo con fuerza. – No importa que suceda, yo te protegeré con mi vida. – dijo antes de besarlo, cosa que lo sorprendió, demasiado.
- Espera Cynthia ¿qué sucedió? – preguntó al notar algo raro en ella.
- ¿No te gusto? – preguntó con tristeza.
- No es que no me gustes, pero ese no es el caso. – dijo negando con su cabeza, entonces lo siguiente que vio le hizo estallar la cabeza.
Cynthia se desnudó frente a él, que dando sólo con su colgante en medio de sus pechos.
Los ojos de Ash se perdían por completo, como si analizara todo lo que pudiera.
«No puedo pensar en nada», se dijo mentalmente.
Como si de una fiera se tratase, le arrebató sus pantalones en menos de un segundo, como si tuviera gran habilidad.
Sólo quedaba una cosa que le estorbaba, su bóxer que al sacárselo su miembro le golpeó en la cara a Cynthia, sorprendiéndola, demasiado, trago grueso y siguió. Primero que nada, decidió chupárselo, para luego tragárselo, metiéndoselo a la boca hasta llegar a la base.
Ash dio un fuerte gemido que fue escuchado hasta por Lucario, quien pensó que dentro de poco vería pequeñas Cynthias por todos lados.
- ¡Se sale! – gritó Ash, para luego correrse dentro de la boca de Cynthia.
Fue un golpe directo a su garganta.
Una vez se lo tragó por completo, sacó su miembro de la boca.
- Casi me ahogo, se nota que ya comiste bien. – dijo con una risilla.
- ¿Por qué? – preguntó Ash, con la respiración acelerada.
- Porque te amo. – le respondió antes de poner sus pechos sobre su cara.
Ash instintivamente comenzó a masajearle uno y chuparle el otro, succionaba tan fuerte que parecía querer que saliera algo de ellos.
- No importa que tan fuerte chupes, nada saldrá. – dijo feliz de ver a Ash estar tan prendido de ellos. – Es hora del plato principal. – dijo antes de sentarse sobre falo de Ash, podía sentir como tocaba desde su clítoris hasta trasero. Luego comenzó a moverse, frotando su intimidad con la de él.
- Se siente tan bien. – dijo Ash, antes de sentir como su miembro comenzaba a mojarse, algo lo estaba humedeciendo.
- Con sólo esto ya estoy completamente mojada. – dijo Cynthia con una cara tan sexy, que volvió loco a Ash, la tomó fuertemente de la cintura, para luego levantarla y ponerla encima de su punta. Con la fuerza de un Conkeldurr, la empaló, un grito desgarrador salió de la boca de Cynthia.
- ¿Cynthia? – preguntó preocupado, luego miró la unión de ellos y notó salir sangre de ella. – Cynthia, yo… -
- No te preocupes, se siente bien, sólo duele un poco. – le dijo antes de besarlo. – Húndete conmigo en el placer. – le susurró en el oído.
- Te tomaré la palabra. – dijo antes de comenzar a mover sus caderas. – Cynthia, si seguimos así voy a volver a venirme. –
- Está bien, úsame las veces que quieras. No te preocupes por mí. –
Esto le hizo enojar a Ash, ¿que no se preocupara por ella? Ahora si iba a ver de lo que está hecho Ash Ketchum.
Sacó su miembro de ella.
- ¿Por qué lo sacas? – preguntó sorprendida y triste, prácticamente le rogaba por se la volviera a meter.
La tomó por sorpresa y la tiró a suelo, le separó las piernas y luego comenzó a lamerle sus labios inferiores, una vez terminó comenzó a chupar suavemente su clítoris, como un bebé chupando un pezón, luego comenzó a darles suaves besos en el monte de venus para luego ir a lamerle sus muslos, si tuviera que compararlo con algo sería un cachorro tomando agua.
Una vez ya descansó, puso su miembro de nuevo dentro de ella, pero esta vez iba más calmado, entraba dando unos pequeños ladeos de cadera para luego sacarlo, esto provocaba que jugara con las paredes internas de su vagina.
Sin duda esto la volvía loca.
Dos horas después
Cynthia se encontraba recostada pansa arriba, podía verse su vientre cubierto con pequeños hilos de semen, respirando exhaustivamente. Sin duda la dejó muerta, ella logró alcanzar los quince orgasmos, mientras que Ash sólo eyaculó dos veces, dejando una clara victoria para él.
- Eso fue nuevo. – dijo Ash al no tener idea de como supo estimularla hasta tal punto. – Creo que me sobrepasé con ella. – dijo al verla tan cansada, pero la sonrisa en su rostro le hizo cambiar de idea. – ¿Quieres seguir haciéndolo? – preguntó inocentemente.
- No creo poder más. – dijo nerviosa, su zona intima se encontraba muy sensible actualmente.
- Leí en un libro que las mujeres pueden tener orgasmos infinitos. – dijo Ash con ojos de cachorrito.
Cynthia en ese instante maldijo a aquel que inventó ese rumor, pero no pudo decirle que no a esos ojitos.
- Está bien, ya te lo dije ¿no? Soy toda tuya. – dijo con una cara de que se va a arrepentir luego.
- ¡Sí! – exclamó Ash antes de saltar sobre ella.
¿Logrará Cynthia proteger a Ash?
¿O más bien, ella logrará sobrevivir de él y de su incansable apetito sexual?
¿Lograra alcanzar o superar el récord nacional?
¿Podrá disfrutar de esos famosos multi orgasmos que sólo algunas chicas pueden tener?
Nunca lo sabremos…
Próximo capítulo: "El egoísmo de la humanidad".
To be continued…
