Viaje/Cumpleaños

Seiya fue al orfanato, pero se llevó una gran sorpresa al ver salir a Jabu, y Miho acompañándolo a la entada. La situación le había parecido extraña, no tenía conocimiento algún de que Jabu y Miho fueran amigos o tal vez algo más se sintió incómodo con ese pensamiento, aunque no sabía la razón

Entro al orfanato cuando vio a Jabu lejos y a Miho volver al interior. Los niños lo saludaron con entusiasmo y Miho le dedico una linda sonrisa, como cada que se veían. Miho serbía la comida, sabía que no era casualidad que Seiya llegara a esa hora -vi a Jabu salir de aquí cuando llegue

-Algunas veces viene- con testo Miho sin darle mucha importancia

-No sabía que fueran tan unidos- lo había dicho lo más tranquilo posible, sentía un poco de molestia por pensar en que fueran demasiado unidos

-Comenzó a frecuentar el orfanato después del torneo, pero dejo de venir largo tiempo, de hecho no tiene mucho que volvió

-¿Son buenos amigos?- preguntó entre dientes, a Seiya le costaba más trabajo esconder la molestia que sentía

-No es malo cuando lo conoces

-Creo que es hora de irme- anuncio rápidamente, ese tema le estaba molestando y no sabía porque

-está bien, supongo que tienes cosas que hacer, espero verte pronto

Cuando Seiya se fue Miho comenzó a lavar los platos, mientras pensaba en lo hablado con Jabu horas antes

Miho había pensado muchas veces en viajar, no por nada llevaba años ahorrando, pero no sabía si era buena idea. Lo pensaría más tiempo y luego respondería

Los días pasaron rápido, Erii le había dicho que se fuera sin considerar tanto, su jefe le dijo que si se iría solo ayudara a conseguir a su remplazo. No estaba segura de aceptar tenía miedo. Solo serían un par de semanas, pero jamás había salido de su ciudad, mucho menos del país

Una oportunidad así no se presenta a diario le había dicho Erii. Pensó en consultarlo con Seiya, después de todo no era su amigo, pero no se había aparecido en los siguientes días. Así que termino tomando una decisión

Seiya se presentó un par de días después, pensó en pedirle su opinión, pero no lo creyó necesario después de todo había tomado su decisión. Decidió esperar e informarlo en su cumpleaños, estaba cerca y ese día les diría a todos su decisión principalmente a Jabu

-Seiya

-sí, Miho

-me preguntaba si podrías venir para mi cumpleaños

-Claro que vendré, te lo prometo

-Gracias- le dedico una gran sonrisa al igual que Seiya, eso la había hecho sentir tranquila aunque no sabía el motivo

El día de su cumpleaños había llegado. Erii le había hecho un pastel y una pequeña comida. Junto con los niños del orfanato, el director y Jabu habían celebrado su cumpleaños. Todo había sido hermoso, solo faltaba algo. Seiya no se había presentado. Se sintió triste, pero siguió disfrutando, era su día, tal vez llegue más tarde pensó para sí misma

Antes de que todos se fueran Miho le confirmo a Jabu y lo anuncio a todos, los niños se entristecieron, perderían a su maestra y amiga, Makoto le dijo que disfrutara y le trajera algún recuerdo. El día llego a su fin, Seiya no se había presentado, intento dormirse, pero no logro conciliar el sueño. Pensó que al día siguiente se presentaría, pero no fue así, ni al día siguiente, ni al siguiente

Preparo todo para su viaje, tenía todo listo. El permiso de su jefe, su suplente, que sería Rin una chica que acaba de cumplir la mayoría de edad del mismo orfanato. Preparo sus maletas y se fue, no sin antes despedirse de todos en el orfanato

Jabu fue por ella para ir al aeropuerto, mientras esperaban la vio extraña, se veía nerviosa y era muy comprensible, sería su primera vez viajando, pero también la veía ¿triste? ¿Decepcionada?

-¿Estas triste?- se atrevió a preguntar

-No- se apresuró a decir

-Nervios- le afirmo

-un poco

-Tranquila, solo serán unas semanas- le dijo intentado tranquilizarla. Abordaron el avión, Miho era un mar de emociones, sus nervios eran lo más evidentes debido a su miedo, ansias y la felicidad que experimentaba en esos momentos –me alegra que hayas decidido acompañarme

-¿Porque me has pedido hacerlo?- pregunto después de mucho tiempo, jamás había pensado en eso. Jabu había guardado silencio, el responderle le causaba nervios y no sabía porque

-Eres mi amiga, me agrada tu compañía y se de tu sueño de conocer el mundo, así que creí que sería una gran oportunidad para que lo hicieras- eso era cierto, pero Jabu sabía que había otras razones. Una era que,

desde mucho tiempo quería lograr algo más que amigos con Miho, cosa que el sabia no tendría oportunidad, a menos que la alejara de Seiya y la ayudara a olvidarlo, pero... ¿eso sería posible?, lo había intentado todo el tiempo en que Seiya estuvo lejos, no era un secreto que Miho estaba enamorada de Seiya, aunque a veces creía que ni ella se daba cuenta de ese hecho

-Y ¿A dónde iremos?- otra de las cosas en que Miho no había pensado, jamás le pregunto sobre el viaje o porque lo hacia

-primero a Argelia

-¿África?- ¡de verdad irían a áfrica!, si era así el vuelo sería muy largo

-Sí, iré a visitar a mi maestro por encargo de Saori y me quedare un par de días. Mientras esperamos podríamos conocer el lugar- miro a Miho quien tenía una linda sonrisa como siempre, cualquiera podría quedar a sus pies con solo verla sonreír, sacudió su cabeza no era momento –Luego iremos a otros lugares, para visitar a otros maestros

-¡Dijiste que serían un par de semanas!- Miho había captado rápidamente que serían más de un par de semanas

-Sí, respecto a eso

-¡Me mentiste!

-¡No! No como tal- suspiro, no creía que Miho se podría enfadar tanto –serán un par de semanas en cada país

-¿Por qué no me lo dijiste?

-de haberlo hecho no hubieras aceptado acompañarme, además, no era así en un principio- Miho lo miro, estaba un poco molesta –Solo pretendía visitar a mi maestro y luego viajar a otro lugar, pero la señorita Saori me pidió que hiciera esto- Miho suspiro no de alivio, pero si dejo salir un poco de su enojo. Él tenía razón, si le hubiese dicho que tardarían tanto tiempo no hubiese acacepta. No le agradaba el hecho de estar tanto tiempo lejos de su país, pero por el momento ya no había mucho que hacer

Después de horas de vuelo llegaron a su desino, Jabu había dormido casi en todo el vuelo y Miho había disfrutado la vista que ofrecía su posición en el avión. Un auto los esperaba en el aeropuerto, el cual los acerco lo más posible a su destino –Espero hayas traído zapatos cómodos- le comento Jabu al bajar del auto

-es una suerte que mis zapatos lo sean- Llegaron al lugar donde residía el maestro de Jabu, después de caminar un buen rato, quien los había recibido muy amablemente. Era un hombre fuerte y al parecer inteligente, se podía apreciar con tan solo mirarlo

-Jabu, ¡que sorpresa verte por aquí! No me esperaba me esperaba tu visita

-Lo sé, maestro

-No importa, dime quien es esta jovencita- dijo mientras miraba fijamente a Miho -¿es tu novia?- sorpresa y un gran sonrojo se hicieron presente en ambos

-No, maestro- se apresuró a decir el caballero de unicornio el fuera el más feliz si eso fuese verdad –ella es Miho, es una amiga

-Lo siento mucho

-No hay problema señor- Después del incomodo momento el maestro los instalo en su hogar. Cuando estuvieron instalados Jabu pidió hablar a solas con el maestro. Prometiéndole que luego recorrerían el lugar. Miho aprovecho para recorrer el lugar por si misma.

El lugar donde estaban era lejos del pueblo, pero colindaba con el mar, hacia un poco de calor, pero fuera de eso era muy agradable. Se sentó a la orilla del mar como solía hacerlo en Japón. Varios minutos después Jabu la había alcanzado –Siento la espera- Se disculpó, ya que había tardado más de lo esperado

-No hay problema, tú tienes obligaciones, un trabajo que hacer

-Ahora tenemos mucho tiempo- Caminaron por la arena largo rato, y luego volvieron. Al día siguiente Jabu la había llevado al pueblo, disfruto mucho verlo, era muy diferente a donde ella vivía, las personas, costumbre, legua, comida, todo era distinto, estaba muy emocionada y feliz por ese simple hecho. Por conocer nuevos lugares