01.- Secuestro y rescate
Un gato negro lo veía desde el alfeizar de la ventana, una ventana que no tenía nada diferente de otras, pero para Harry era un constante recordatorio del lugar en que estaba... en manos de su enemigo jurado. Había caído víctima de una trampa, una tan familiar que rayaba en lo ridículo. Había vuelto a caer en la trampa de que Sirius había sido secuestrado por el Lord.
Fue imprudentemente Gryffindor como cierto pocionista alguna vez le dijo, pero ahora estaba ahí, seguro de que ni los mortífagos del Lord sabían que estaba en la mansión y eso era otra cosa que le ponía los nervios de punta. El Lord solía ridiculizarlo frente a sus seguidores, con esa vena dramática de "yo soy más fuerte que el niño-que-vivió", y siempre dispuesto a que otros vieran su enorme poder mágico. Ni siquiera le había quitado la varita y pronto supo por qué.
Era imposible salir de ahí, la barrera que había sido puesta a su alrededor era tal, que cuanta más magia se lanzaba sobre ella, más fuerte se hacía, pero tampoco podía ser repelida con métodos muggles, simplemente atravesarla no era opción, lo intento y fue colocado con inusual delicadeza sobre la cama. Otra cosa que le daba aún más mala espina. Cuando fue capturado una ocasión en la mansión Malfoy, una visita a Hogsmeade donde lo secuestraron, aunque fue liberado un par de días después por la orden, había sido confinado a las mazmorras, eran húmedas, frías y terroríficas, lo que uno esperaría de un mago oscuro con todas las letras.
Pero esto era casi... acogedor, si no fuera por el hecho de que había sido secuestrado.
La habitación tenía un agradable papel tapiz de color beige con dibujos sencillos, amplios ventanales que daban a un jardín y que incluso podía salir a él y pasear hasta cierto punto donde la barrera se lo impedía. La cama era amplia, mullida y tenía las sabanas más suaves que alguien pudiera pedir e incluso había una chimenea (que estaba impedida al igual que cualquier otra vía de escape) que siempre tenía un agradable fuego y una biblioteca con libros de todo tipo. Tenía un guardarropa, demasiado Slytherin, pero toda la ropa era de su talla, y todos los días lo alimentaban con cualquier comida que pidiera en voz alta, el solo debía pedir y aparecería en una mesa que estaba ahí mismo junto a un cómodo sillón.
La otra cosa extraña era esa poción que lo perseguía hasta que la tomará, era de color rojo sangre, y olía como a flores. El vial estaba hechizado de manera que hasta que Harry no la tomará este lo seguía por toda la habitación de forma insistente y las primeras veces, Harry intento romperlo, quemarlo, de todo, pero el maldito vial estaba intacto y pensó que, si era veneno, bien valía la pena tomarlo y acabar con todo de una vez. Nada paso.
Quizás solo sintió algo más de hambre y hasta ahí, lo cual no era exactamente malo, estaba empezando a tener algo de musculo ya que además de leer, puesto que no había nada más que hacer ahí, también hacia ejercicio, cosa que nunca podía gracias al maniático que ahora lo tenía secuestrado.
Habían pasado ya dos semanas y contando desde su secuestro y no había visto al Lord ni una vez, por eso se extrañó de ver ahí a un gato negro que lo miraba fijamente, lo que le extraño más fue que el gato no era solo negro de pelaje, sino que sus ojos eran de un negro profundo. Si llegaba a anochecer pronto, el gato apenas se vería, se podría confundir con una sombra.
Harry tuvo un chispazo de claridad, su padrino era un animago sin registrar, un perro negro, y había la posibilidad de que ahí hubiera otro animago sin registrar, y él solo conocía un mago con esos ojos negros y esa mirada entre divertida y sádica...
—Profesor Snape, me alegra verlo—.
Un mago de ropaje oscuro, cabello negro y ojos del mismo tono que la más oscura noche hizo su aparición apenas el gato toco el suelo y desapareció, dejando en su lugar al mago.
—Señor Potter, ¿No se cansa de que debamos salvarle el trasero cada que actúa como un...? —.
—Imprudente Gryffindor, lo sé. Si pudiera patearme a mí mismo lo haría, profesor—.
Severus Snape miró a su alrededor y alzo una ceja de incredulidad, "Ojalá a mí me encerraran en un calabozo como este cuando me castiga el Lord", pensó el mago.
—Le ofrecería algo de comer, pero no sé si la habitación pueda manipularse con otra persona dentro—.
—¿Otra persona? ¿Qué acaso no ha venido el Lord a burlarse de usted? ¿Vanagloriarse? ¿Nada? —.
—Es usted la primera persona que veo desde que llegue aquí—.
Severus reviso las protecciones liberando apenas un poco de magia con sus manos y notó un singular escudo, uno que no debería existir, habían dejado de usarse hace años porque la manera más fácil de salir de ahí era haciendo algo que todo mundo podía hacer sin problemas, aunque había algo diferente en el escudo.
—Señor Potter, debo preguntarle algo y quiero que me conteste con toda sinceridad, ¿Mientras ha estado aquí se ha dado placer usted mismo? —.
Harry enrojeció hasta las orejas con aquella pregunta... claro que lo había hecho, estaba secuestrado, aislado y aunque no tenía ningún daño visible, estaba la angustia emocional... la masturbación mantenía su mente lúcida al ofrecerle un desfogue a toda esa energía reprimida.
—...No diga más, su cara me dice que sí. El escudo que rodea la habitación y parte del jardín es un escudo que usaban los matrimonios antaño cuando sospechaban que las esposas o esposos eran infieles, pero este ha sido modificado para poder disolverse hasta que usted tenga sexo con alguien—.
La cara de Harry enrojeció aún más, porque dado que el único que estaba ahí junto a él era el profesor, solo había una opción lógica para poder irse.
—Bueno, hagámoslo—.
—No es tan sencillo señor Potter, ¿Tiene idea de cómo averigüe donde estaba usted? ¿O por qué es que el Lord lo tiene en esta habitación tan... acogedora? Debe haber un motivo y si no lo definimos no sabremos cómo actuar —.
Ahora que lo pensaba, sí, eso no tenía sentido. Por lo que sabía, nadie sabía sobre su ubicación y él también se había preguntado sobre el inusual trato que estaba recibiendo.
—...Esta usted en una de las mansiones de los Malfoy, una bastante alejada. Su amigo el elfo doméstico, Dobby, al haber pertenecido a los Malfoy, aún guarda conexión con las casas de la familia. Cuando se enteró de su secuestro empezó a recorrer una por una las casas de los Malfoy, rezando porque el Lord, siendo tan predecible como lo es, lo tuviera en una de ellas. Acertó con esta, luego de sentir su presencia aquí, pero viendo que era imposible para él atravesar la barrera y sacarlo—.
—...Me pidió ayuda, ya que era el único en Grimmauld Place cuando vino a decirnos que lo encontró, me llevo hasta el jardín y me dijo de la barrera. Apenas iba a verificarla cuando observé que un ave pudo atravesarla y pensé en usar mi forma animaga para atravesarla, al parecer, el Lord no pensó en los animagos, o no pensó específicamente en el tamaño del animago. Dudo mucho que no sepa sobre la forma animaga de su... padrino—.
—¿Entonces? ¿Qué hago aquí? ¿Por qué la habitación, la comida y la poción? —.
—¿Poción? —.
—Sí, además de que me envían la comida que yo quiera y en la cantidad que quiera, a cierta hora me mandan una poción que esta hechizada para perseguirme hasta que me la tome. Primero pensé que era veneno y pensé "bueno, al diablo", pero no era veneno. No sé qué es, solo me da hambre, pero nada más—.
—¿Cómo a qué hora aparece la poción? —.
—Ya no debe tardar—.
Efectivamente, y como si la hubiera conjurado, el vial con aquella poción rojo sangre apareció y empezó a seguir a Harry.
—...¿Lo ve? —.
Severus estaba ahora intrigado, aunque sospechaba algo con el color de la poción, se parecía a un proyecto del Lord que había abandonado por lo fallido que resulto.
—Ábrala, pero no la beba, pásemela en cuanto la tenga en sus manos—.
Harry hizo lo que le pidió Severus y este tomo el vial con la mano un tanto temblorosa, pero cuando sus dedos tocaron el vidrio, nada paso.
—...Parece que no tiene una alarma, el hechizo solo hace que lo siga hasta que está en sus manos, pero por si acaso, bébala, puede tener algún otro hechizo para alertar de que siga teniendo el líquido—.
Severus tomo un poco de poción entre sus dedos antes de devolvérsela a Harry para que la bebiera. La poción tenía el mismo color que aquella que fabrico hace años para el Lord, pero no tenía el mismo aroma, había un ingrediente extra.
—...Caballitos de mar...—murmuro Severus.
—Perdón, pero ¿Qué tiene caballitos de mar? —.
Severus temía lo que iba a decirle a Harry, pero tenía sentido la barrera ahora, la comida, la habitación, incluso la indulgencia de extender la barrera hasta cierto punto del jardín.
—Siéntese Potter, tenemos problemas muy serios—.
—¿Tenemos? Profesor, usted puede irse, ¡Yo tengo problemas serios! —.
—Tenemos, porque debo sacarle de aquí de inmediato. ¿Es virgen verdad? —.
La cara de Harry enrojeció al máximo.
—Mi vida sexual o ausencia de ella no es de su incumbencia—.
—Lo es cuando el Lord quiere que usted siga virgen, hasta que sea el momento adecuado, y por el tiempo que lleva secuestrado diría que no falta mucho—.
—¿A qué se refiere? —.
Severus suspiro, nunca era fácil recordar las cosas que hacía para el Lord, pero esta era una de las peores.
—Esta poción yo la cree, al menos, la primera versión. El Lord, como sabe, es un mestizo y se dio cuenta de que, si un mago de sangre pura se mezclaba con un muggle, su descendencia era mucho más poderosa. Es mejor si es un mago sangre pura y un mestizo o nacido de muggles, pero no hay tantos. ¿Me sigue? —Harry asintió—El asunto es que el Lord tuvo una horrible idea, me pidió crear una poción de fertilidad, una muy poderosa que garantizara el embarazo en la primera relación sexual de una mujer. Pensaba secuestrar muggles vírgenes para que sus mortífagos las violaran y las dejaran en estado, una vez que los bebés nacieran, serían menos que esclavas solo para cuidar a dichos bebés, hasta que pudieran ser cuidados por otros adultos y entonces las matarían—.
—¿Por qué solo vírgenes? —.
—Para garantizar la descendencia, no podía garantizar que las muggles que secuestrara no hubieran tenido momentos antes alguna relación, así que pensaba secuestrar a jóvenes apenas entrando en la adolescencia, como quien siembra y espera el momento de cosechar. Para maximizar el efecto de la poción, esta debía ser tomada por varias semanas, al mes era 100% seguro que se concebiría con la primera relación—.
—¿Pero por qué me la da a mí? Soy un varón, no puedo concebir, es de esas pocas cosas que el mundo mágico comparte con el muggle—.
—Por eso le pedí que me pasara la poción, el color es idéntico a la poción que yo diseñe, pero no el aroma, le han agregado caballitos de mar, un animal cuyo macho de la especie es capaz de concebir, son los caballitos machos, los que llevan a su descendencia en sus vientres—.
—¡Oh Merlín! —.
—No tiene sentido señor Potter, este proyecto el Lord lo descarto porque había una falla con la poción, de hecho, dos, las pociones no funcionan en los muggles sin adecuaciones que muchas veces son carísimas, difíciles y no hay garantías de que sirvan, y dos, la relación debe ser consensuada para que funcione—.
—¿Entonces? ¿Quiere un hijo? ¿Por qué yo? Podría usar a uno de sus mortífagos para eso, incluso a la loca de Bellatrix, seguro ella se sentiría honrada de tener a su vástago—.
—Pero no puede garantizar que sea suyo, ningún mortífago es virgen, ni siquiera los hombres lo son de cierta parte, el Lord suele castigar los errores con algo más que los cruciatus, y he visto violaciones en grupo a un solo hombre. No, parece que el Lord planea algo más y dado que para salir de aquí debe tener sexo, me imagino que pensaba dejarlo ir apenas quedara usted en estado. Al secuestrarlo, está garantizando que usted no haya tenido contacto con nadie más. Creo que el que usted sea virgen solo fue un extra para el Lord, eso hace la descendencia aún más poderosa—.
—No tiene sentido, ¡Ni lógica! —.
—Quizás sí la tiene, un embarazo lo tendría fuera de la línea de fuego por meses, usted ha estado peleando desde que acabo la escuela, inspirando a otros, ¿Qué cree que pasaría si se enteraran los medios que usted está esperando un hijo del Lord? ¿Usted sería capaz de pelear sin importar si vive o muere si tiene a un pequeño esperándolo en casa? Lo conozco Potter, aunque ese pequeño sea del Lord, usted sería capaz de amarlo y morir por él. Además, está el asunto de su magia—.
—¿Mi magia? —.
—Un embarazo drena mucho a una bruja, requiere reposo y cuidados porque los bebés mágicos suelen tomar energía de la madre, es por eso por lo que el padre casi siempre transfiere algo de su magia a la madre. Sin eso, la madre moriría al dar a luz. Usted es poderoso, quizás sobreviviría, pero quedaría muy drenado de magia por varios meses. Al Lord le conviene que usted se vaya de aquí—.
—¿Y cómo piensa dejarme en estado? No creo que logre convencerme de que tenga sexo con él —.
—Amortentia, afrodisiacos, hay muchas maneras de convencerlo de entregarse "voluntariamente"—.
—¡Maldición! Así que mis opciones son dejar que usted me tome o dejar que él cara de serpiente me tomé—.
—A menos que tenga otra idea para que podamos irnos de aquí, si la tiene, sugiero me la diga de una vez—.
—¿Y lo del embarazo? —.
—Es una posibilidad grande, sí—.
Harry caminaba por todo el lugar como un león enjaulado, fuera de todo doble sentido. En verdad que las opciones no eran buenas. No se trataba de que fuera Snape, no. Desde hace un año había aprendido a apreciar al hombre, quizás no eran amigos, pero enemigos ya no eran tanto. Apenas acabo su séptimo año, Harry fue "encerrado" en Grimmauld Place junto con Sirius, pero Sirius a veces acompañaba a Remus en sus misiones y el único que tenía "tiempo" cuando empezaban las clases era Severus Snape.
Luego de algunas veces que cenaron en silencio, Harry le soltó que quería aprender bien oclumancia. Estaba muy aburrido y pensó en al menos, entrenar un poco en algo. Severus le había prometido a Dumbledore que intentaría llevarse mejor con el chico, así que empezaron a practicar oclumancia... con pocos resultados, pero lentamente mejoraron, no tanto como para cerrar por completo su mente al Lord cuando este se ponía "rudo", pero si como para permitirle bloquear la mayoría de las intrusiones.
Por eso es por lo que cayo con aquella trampa, no pensó en que el Lord podía obtener emociones más fuertes de otra fuente que no fuera la tortura.
Después de esas clases, su relación mejoro y podía confiar en Severus, pero de ahí a ser amigo de él, había un largo camino, y ahora estaba en la dicotomía de tener sexo con él y con muchas posibilidades de concebir un hijo de él, o que seguramente lo drogaran, básicamente lo violaran y llevar el hijo de su peor enemigo hasta termino, significando que había una probabilidad enorme de no sobrevivir al parto.
Decisiones, decisiones... al final, no era así como había imaginado su primera vez.
—Profesor, no quiero hacer esto más que usted, pero tampoco me imagino llevando al hijo de... él. Y bueno, usted no es feo—.
Severus sonrió tristemente, no era así como había imaginado su primer hijo. Ni siquiera había contemplado esa posibilidad, solo esperaba sobrevivir la guerra.
—Si llegas a embarazarte, pienso hacerme responsable de ese pequeño, ¿estás de acuerdo? —.
Harry asintió y vio como Severus se transformaba nuevamente en gato y salía al jardín donde lo esperaba Dobby. Apenas vio a Dobby, volvió a su forma humana.
—...Dobby, necesito que vayas por la Orden y los traigas aquí. Hare algo para eliminar las barreras, pero necesito que estén listos para atacar, una vez que caiga la barrera, es seguro que se activara alguna alarma y nos rodearán. Para salir vamos a necesitar ayuda—.
—Dobby ira por ayuda, señor—.
El elfo desapareció y Severus regreso a su forma de gato, cruzando la barrera y sentándose en la cama, cerca de Harry, antes de transformarse de vuelta en humano.
—Su amigo el elfo ira por la Orden, ahora solo debemos esperar—.
—¿Qué hacemos profesor? ¿No deberíamos...? —.
—Una vez que... pase, es seguro que alguna alarma se activará, revise la mansión antes de entrar como gato, no hay nadie cerca. Pero, conociendo al Lord, vendrá al menos con unas 30 personas en menos de 10 minutos, y seguro tiene algún conjuro que se active si el primero falla, así que es casi seguro que habrá barreras anti-aparición que harán imposible que huyamos. Además de que la aparición es desaconsejada para las embarazadas, por temor a dañar el bebé. Si queda embarazado, dudo que quiera poner en riesgo a ese pequeño hipotético—.
—¿Entonces...? —.
—Usaremos la red flu, esa es más segura si es que queda en estado. Siempre cargo polvos flu conmigo, pero necesitamos que alguien distraiga al Lord mientras buscamos una chimenea que no esté comprometida. Sospecho que la de esta habitación está conectada solo a la chimenea del Lord—.
—Así que esperamos a que llegue la Orden antes de...—.
—No, conozco a la Orden, no se movilizan tan rápido, solo estoy calculando el momento propicio—.
Harry se calló. Esto era frustrante y desesperante, estaba en una situación desesperada, a punto de tener sexo por primera vez en su vida y con un hombre, por si fuera poco. Él ni siquiera era gay, o al menos, no sabía si lo era, solo había tenido una novia y un intento de novia, y con ninguna había avanzado tanto en su relación como para llegar a la intimidad física.
Y ahora debía esperar el momento adecuado para que Severus Snape le metiera su miembro y le hiciera un hijo, un lindo panorama.
Severus Snape estaba nervioso. De por sí las relaciones humanas no eran lo suyo. Le costaba confiar en la gente, y el muchacho a su lado era el mejor ejemplo de eso. Desde los 11 años habían sido enemigos en la escuela, y hasta hace un año, lo consideraba apenas un mocoso, pero con las clases de oclumancia siendo retomadas, pudo ver retazos de la vida que había llevado y era horrible, tan horrible como la suya había sido.
Además de oclumancia, había ayudado a preparar al joven en artes oscuras, su padrino se negaba a enseñarle pensando que podía ser seducido por ellas, pero él pensaba que Harry tenía la entereza de no verlas como "el único medio", cuando pudo ver aquel recuerdo de su primer encuentro con el Lord, cuando le ofreció regresarle a sus padres. Esa era una prueba de fuego que no muchos pueden decir haber pasado, él mismo entre ellos.
Había aún muchas incógnitas de por qué el Lord querría que Potter tuviera un hijo de él. Era obvio que el joven podía llevar a término ese bebé, y tenía suficiente magia como para, aun así, enfrentar al Lord y quizás vencerlo, y estaba el otro asunto del Lord y sus viajes. Había estado viajando a quien sabe dónde y nadie, ni siquiera el circulo interno sabia a donde se dirigía.
Es más, ni siquiera el circulo interno sabia en donde estaba Potter, ni siquiera el mismo Lucius.
Pero todas las incógnitas iban a esperar, lo principal era sacar a Potter de ahí, con el mínimo daño. Ya había pasado un rato, así que la Orden debía arribar en otro poco más de tiempo, apenas el suficiente para hacer lo que debían y vestirse, apenas lo suficiente para que pudieran estar listos antes de ser rodeados por los mortífagos y de paso, descubrirse como espía. Pero no se le ocurría otra opción.
Severus tomo aire y se mentalizo a si mismo de que debía ser "suave" con el muchacho a su lado que temblaba de rabia. Paso su mano por su rostro y el temblor cambio rápidamente de ira a miedo.
—Tranquilo Potter, no te dolerá más de lo necesario, te lo prometo—.
—Ayudaría si usa mi nombre en vez de Potter—.
Era una petición justa.
—Está bien, Harry—.
Severus se puso frente a Harry y puso su mano bajo la barbilla del joven, obligándolo a levantar el rostro. Con delicadeza, le retiro los lentes y pudo ver genuina curiosidad, era obvio que el joven jamás había sentido ciertas sensaciones en su cuerpo, esa mezcla entre temor, ansiedad y expectativa que generaba saber que pronto estarías de forma íntima con alguien.
Los labios del mayor se posaron delicadamente sobre los del menor, haciendo que ese roce llevara una emoción distinta por la espina dorsal de Harry. Cuando el mayor abrió sus labios e hizo que sus lenguas jugaran, esa sensación se intensifico. Era como un fuego tenue que se iba extendiendo rápidamente por el resto de su cuerpo. Nadie lo había besado así, con fuerza y ternura al mismo tiempo.
Las manos del oscuro profesor recorrieron la suave curva de la cintura de Harry, el toque de la cálida mano en su piel lanzó corrientes eléctricas a toda su piel y su miembro saltó de anticipación.
—¡Oh dios! —Harry estaba sorprendido de que se sintiera así de... excitado.
Con un movimiento de su varita (ya había comprobado que la magia solo rebotaba en la barrera, lo cual en ese momento era una ventaja), Severus los dejo a ambos desnudos y llevó sus caricias al resto del joven cuerpo que empezaba a despertar a nuevas sensaciones.
Sin dejar de besar a Harry, Severus se colocó encima de él y llevó sus caricias hacia el redondo trasero y los muslos, bajando su boca hacia el cuello y los hombros del joven. Un gemido le indico que al menos, el joven estaba empezando a disfrutar con sus atenciones.
La mente de Harry estaba embotada, no podía concentrarse en nada, solo en aquellas manos que le recorrían y esa boca que arrancaba gemidos de su garganta. Fue cuando todo se disparó a un nuevo nivel. La boca que momentos antes estaba sobre su cuello, lamiéndolo y excitándolo, fue hacia su miembro que estaba erecto y sintió una cálida humedad al tiempo que era succionado, haciendo que sus manos se aferraban a las sabanas de aquella cama.
Luego, la boca dejo su miembro y se dirigió hacia una zona más al sur, mucho más. La lengua de su ex-profesor lamia en círculos el fruncido anillo de músculos de su esfínter y con cuidado, fue introduciendo su lengua en él. Decir que era placentero era quedarse corto. Era algo sublime, Harry no sabía que alguien podía sentirse así.
Uno de los dedos de Severus se introdujo en su interior y Harry pensó que se sentía extraño, pero no desagradable, el dedo empezó a moverse dentro de él, al tiempo que su miembro era de nuevo capturado por aquella boca. Otro dedo se unió al primero y se abrían y cerraban, haciendo que su interior se relajara, se expandiera. Un tercero les hizo compañía y empezaron a moverse hacia dentro y hacia afuera. De pronto, salieron, la deliciosa boca abandono su miembro y Harry supo que era la hora.
Severus empezó a voltear a Harry, pero este se negó.
—Quiero verlo cuando lo haga, será mi primera vez y ya es bastante malo que lo hagamos en estas condiciones... por favor—.
Severus pensó que era mucho lo que pedía, pero no quería empezar una discusión, no cuando estaba mostrando suficiente cooperación, tomando en cuenta su situación.
—Está bien—Severus tomo una de las almohadas y la coloco debajo del trasero de Harry, elevándolo a una altura adecuada.
Tomo las piernas del joven y las elevo hasta sus hombros, afianzándolas en ellos, dejando expuesto aquel anillo de músculos, donde alineo su miembro erecto y presiono. Harry se mordió una mano para ahogar el grito de dolor, en ningún momento había visto el miembro del hombre y se sentía enorme. Severus presiono más y Harry sentía que lo estaba partiendo por la mitad.
Ardía como el infierno.
Severus presiono aún más y en un movimiento, terminó de introducirse. No podía esperar a que el joven se acostumbrara a la intrusión, si sus cálculos eran correctos, la alarma ya debía haberse disparado cuando penetro al joven y tenía que acabar antes o la barrera no desaparecería.
Agarro las piernas del joven con sus brazos y empezó a moverse dentro y fuera con un vaivén rítmico, procurando buscar aquel punto que haría a Harry olvidarse hasta de su nombre.
Harry estaba a punto de llorar por la intrusión, le dolía, cada estocada le dolía, hasta que algo dentro de él, fue tocado por el miembro del hombre. Un punto que lanzo placer puro y llano a través de cada una de sus terminales nerviosas. Sus gemidos pronto se transformaron en placer y sus caderas se movían solas, buscando más y más de aquel miembro que empezaba a penetrarlo con más fuerza.
Severus no esperaba obtener verdadero placer de todo esto, pero aquel interior era cálido y acogedor, y sumado al morbo de la situación... acababa de quitarle la virginidad al niño de oro de Dumbledore, ahijado de uno de sus némesis, hijo de otro de sus némesis, y se lo estaba cogiendo justo en una de las casas de los Malfoy, y arrebatándole uno de sus planes al Lord, y todo en un solo acto, embestir como demente al joven debajo de él que en ese momento estaba gimiendo de placer.
—Más—La voz de Harry había enronquecido, excitando en el proceso a Severus. Había algo sublime en saberse el primero de alguien, y esa necesidad de complacer a su compañero de cama.
Acelero el ritmo hasta que empezó a sentir que sus testículos se elevaban y su miembro era estrechado con fuerza por aquel interior, Harry estaba a punto del orgasmo, y el también.
Un par de estocadas más y sintió como su semen llenaba la estrecha cavidad y vio cuando el joven con el que yacía llegaba a su clímax también, aquel rostro jamás se le iba a borrar de la memoria, el abandono y la entrega con que llegó al orgasmo, el semen rociando su pecho, saber que tenía su miembro dentro de aquel joven, enterrado hasta la base y que esa era la causa de esa cara y de la "peculiar" decoración sobre su pecho era lo más erótico que alguna vez pensó ver.
Pero no podían detenerse, el reloj estaba contando y cada segundo, era vital, en cuanto su miembro perdió algo de hinchazón, salió del joven con todo el cuidado que pudo y con un movimiento de varita, lanzo un hechizo de limpieza en ambos y con otro movimiento, los vistió a ambos.
Fueron segundos, apenas un suspiro cuando el Lord en persona estaba frente a ellos. La ira era una emoción muy vana para describir lo que el Lord estaba sintiendo en esos momentos. Había esperado el momento correcto para hacer su plan una realidad, y uno de sus mortífagos lo había arruinado. Y no era cualquiera de sus mortífagos sino uno de sus "favoritos", uno que tenía una posición clave. Iba a ser una pena tener que matarlo.
La varita del Lord estaba elevándose apenas cuando la Orden apareció de la mano de Dobby y varios elfos de Hogwarts en aquel jardín, el Lord no vio a los elfos, sino a los magos y tuvo que voltearse para protegerse de la Orden, perdiendo de vista al par. Sus mortífagos se le unieron y juntos estaban combatiendo a la Orden mientras Severus lanzaba polvos flu a una chimenea que estaba dos recamaras adelante y desaparecía en ella junto con Harry.
Las alertas que había puesto el Lord le dijeron que Harry había huido y lanzando una potente bombarda, destruyo uno de los muros de la mansión, dándole una distracción para huir de la Orden.
No entendía como Severus Snape había encontrado a Potter, ni porque lo estaba buscando, pero era hombre muerto cuando lo volviera a ver. Había arruinado sus planes adrede, sabía que la poción no servía si el mocoso hubiera sido forzado, ¡Por Merlín! Incluso lo había vestido, era evidente que había ido a salvar al niño de oro de Dumbledore y supo por la barrera que debía hacer para liberar a su ocupante. Pero nada de eso importaba, él quería la cabeza de Severus en una bandeja.
Con su muerte, se aseguraría que el mocoso quedara drenado mágicamente en unos meses, eso le daría cierta ventaja, aunque no había sido su plan original. Ahora tendría que esperar a que ese bebé naciera y luego asegurarse de hacerle uno suyo al niño-que-vivió.
—¡Cachorro! —Sirius Black estaba feliz de ver entero a Harry, lo soltó solo para revisar que estuviera entero, y así parecía, no tenía rasguños, ni heridas visibles, incluso había ganado algo de musculo y peso. Eso era extremadamente raro—¿Estas bien Harry? —.
—Sí Sirius, estoy bien, el profesor Snape me rescato, Dobby pensó que el Lord podía haberme tenido en una de las mansiones de los Malfoy y como él fue su elfo, recorrió cada casa hasta que me encontró, y vino a avisarles, pero solo encontró al profesor. El bueno, el entro a la mansión como un gato—.
—¿Un gato? —Sirius estaba asombrado, ¿Por qué Quejicus sería un gato?
—Soy un animago, Black. No eres el único que puede convertirse en un animal—.
—¿Qué paso después Harry? —Sirius continuo sin prestarle atención al otro hombre mientras los miembros de la Orden entraban en Grimmauld Place.
—El profesor mando a avisarles con Dobby, la mansión tiene barreras anti-aparición, pero no anti-elfos, así que podía ir por ustedes, el cuarto donde estaba no me permitía salir, aun con magia de elfos. Tardo un rato en poder hacer caer la barrera, pero debía calcular el momento adecuado, si lo hacía antes, el Lord me hubiera recapturado y el profesor estaría muerto—.
—Bueno, lo importante es que ya estés aquí— La voz de Dumbledore hizo que los dos hombres se voltearan, Severus se mostraba tan impasible como siempre, se había ido a sentar a un sillón de la sala mientras la Orden en pleno quería interrogar al joven sobre su secuestro, pero una voz los detuvo.
—Creo que el señor Potter ha tenido suficiente por el momento, el hecho de que el saco de pulgas le haya preguntado ya algo, es demasiado, pero si no lo hacía, iba a estar molestando a medio mundo. Dejen respirar al mocoso, no ha tenido el mejor día—Harry nunca supo que fue más divertido, si ver el shock de todos los demás, o el rostro de Sirius que parecía pensar que habían cambiado a Severus y este era un impostor con poción multijugos.
Harry aprovechó la distracción momentánea y se escabullo hasta su habitación. Apenas hace unas horas era prisionero del Lord, y había tenido sexo con otro hombre para escapar, y dicho hombre estaba abajo fingiendo igual que él que nada extraordinario pasó en la mansión de los Malfoy, y para redondear la situación, había una fuerte posibilidad de que estuviera esperando un hijo de su ex-profesor de pociones.
