Disclaimer: Naruto y cia pertenecen a Kishimoto
El título original de este fic es Duty Before Honor de SilverShine, yo me limito a traducirlo, con la ayuda como siempre de mi querida amiga y beta Yuly.
Cuéntame tus secretos y dime tus preguntas,
Oh, volvamos al principio…
Shikamaru bostezó mientras se rascaba la nuca. "Creo que me voy a ir yendo," dijo mientras se levantaba.
La mano de Ino le agarró y lo atrajo de nuevo hacia su sitio. "Te toca pagar la siguiente ronda, ¿Recuerdas?"
"No quiero otra ronda," dijo él simplemente.
A Ino eso no le importó. "Sigues teniendo que pagar."
"Hey, son las once. Si no vuelvo a casa antes de medianoche, mi madre me dará una paliza," explicó encogiéndose de hombros.
Chouji se rió en su bolsa de patatas. "Creo que ella ya lo ha hecho."
Ino asintió de acuerdo. "No te vas a librar de invitarnos esta vez, Shika," le dijo firmemente. "Ve a pedir la próxima ronda, y después puedes irte."
Shikamaru suspiró. Un verdadero genio habría encontrado una ingeniosa vía de escape a esas alturas, pero tristemente, una botella de sake era suficiente para reducirle al nivel de tonto medio. "Está bien, está bien…" se levantó.
Se detuvo en el momento en el que una voz familiar se alzó sobre el murmullo general del bar.
"Tengo hasta las seis para perder mi virginidad, ¿alguno está in… intere… alguien va a ayudarme?"
Ino saltó de su asiento para mirar por encima de la gente y quedarse completamente pasmada. "¡Sakura!"
Shikamaru se unió a ella a tiempo de ver a la susodicha deslizándose desde el taburete hasta el suelo donde un considerable número de hombres la rodeaban. Chouji se inclinó lo suficiente para ver a la chica. "¿Sakura es virgen?" preguntó suavemente, para después volver a comer.
Ino sonrió peligrosamente, cerrando los dedos en un puño. "¡Lo sabía!" siseó alegremente. "¡Sabía que era una frígida!"
Shikamaru la miró perplejo. Sakura no parecía particularmente frígida en ese momento. ¿No deberías llevarla a casa, Ino?" señaló. "La avalancha se va a producir en cualquier momento y después no habrá quien la saque de ahí…"
"Ja," Ino alzó su glamuroso pelo por encima de los hombros. "Como si Sakura pudiera atraer algo más que un enjambre de moscas." Aún así, Ino era perfectamente consciente de que la mitad de los hombres del bar se estaban acercando a la chica borracha, preparados para ayudarla y ofrecerle más bebidas si era necesario. Ino rodó los ojos. Típico. Sólo esperaba que Sakura estuviera demasiado embotada como para no poder recordar nada la mañana siguiente. Tener el poder de seducir a la mitad del bar con una simple y mal formada frase era un poder que Sakura no necesitaba saber que poseía.
Saltando de su asiento, Ino empezó a abrirse camino a través de los hombres para ayudar a su rival a levantarse del suelo. "Hey, Sakura. ¿No tienes aguante con el alcohol por lo que veo, no?" dijo encantada mientras agarraba a la chica del brazo.
"Blergh…" Sakura se alejó de ella. "¿Qué estás haciendo aquí?"
"Parecía que necesitabas ayuda," remarcó Ino secamente mientras conducía a Sakura hacia la puerta.
La borracha vio a su amiga borrosa. "Gracias por la oferta, cerda… pero eres demasiado femenina…"
Shikamaru sacudió la cabeza mientras las dos chichas salían a la calle. "¿Quién sabía que Sakura era lo suficiente lanzada para salir a beber sola?" le remarcó a Chouhi. "De todas formas, me voy a casa. Te veo mañana."
"Nos vemos."
El genio de Shikamaru volvió de nuevo. Esta era otra noche que había evitado pagar su ronda. Tendría que agradecérselo a Sakura por la mañana…
Cuando salió del bar al frío aire nocturno, Shikamaru tomó la dirección a casa. Estaba a punto de irse cuando alguien más alto y ancho se cruzó de repente en su camino, bloqueándose las luces de la calle hasta arrojar una larga sombra sobre él. Como las sombras no eran algo que asustaran a Shikamaru, miró hacia arriba para encontrarse con la mirada del único ojo del hombre que lo había abordado.
"Shikamaru-kun."
"Kakashi-san."
Oh, bien. Justo lo que necesitaba: otro retraso. Su madre iba a calentarle bien la cabeza…
Sakura aprendió varias cosas muy importantes cuando amaneció.
No era una persona con tolerancia al alcohol.
Parecía que se olvidaba de esto cada vez que se deprimía.
Ino era una mierda cuidando a los demás. Había acostado a Sakura en la cama de la misma forma en que la mayoría de la gente arrojaba la piel de un plátamo a la basura y se había ido con los zapatos favoritos de Sakura con la promesa de devolvérselos algún día.
Su virginidad estaba, por desgracia, intacta.
Eran las seis y media.
Sakura se levantó tan rápido de la cama que ya se estaba cepillando los dientes para cuando su cabeza se colocó en su lugar. Miró confusa a su largo cabello antes de que su memoria le proporcionara suficientes detalles del viaje a la peluquería la noche anterior. No sabía si realmente parecía más joven. Tendría que preguntarle a Kakashi.
Volviendo a su habitación, Sakura se dirigió al armario y movió la ropa de sitio buscando algo apropiadamente viejo y 'de huérfana'. Era marrón, estaba lleno de parches y lo tenía desde los diez años.
Irritantemente, todavía le quedaba bien (aunque mostraba más el tobillo de lo que lo hacía antes).
Sakura se lanzó tentativamente y se calzó con unas viejas sandalias escondidas detrás de sus botas. Bajo su yukata llevaba el porta shuriken rodeando su muslo (sabía que Kakashi probablemente lo confiscaría, pero se negaba a viajar sin él), y alrededor de su cintura llevaba su segundo mejor obi blanco. Normalmente le hubiera molestado, ya que prefería no llevar obis porque la hacía parecer incluso con menos curvas de las que ella creía que tenía, pero en este caso, cualquier cosa que ocultara su estrecha cintura era bienvenida.
Desafortunadamente, no tenía suficientes manos para atarlo apropiadamente, así que lo lió desordenadamente sobre los hombros y se dirigió al lugar de encuentro con Kakashi. Se detuvo lo suficiente para hablar con el conserje y decirle que estaría una semana fuera, y preguntarle si podría ser lo suficientemente encantador para asegurarse de que nadie entrara.
Sakura se sintió bastante cohibida mientras corría por las calles que conducían a las puertas de la ciudad. Puede que hubiera acabado con su problema de vanidad después del examen de chunnin, ¿pero no podía una chica preocuparse por su apariencia? El yukata era realmente ridículo…
Kakashi, como de costumbre, no estaba en la puerta cuando Sakura llegó. Miró alrededor ansiosamente, intentando recuperar su ritmo normal de respiración antes de caer al suelo aliviada. Una hora tarde y seguía llegando antes que él. Aunque él no tenía que saber eso. Tenía toda la intención de hacerle creer que había estado esperándole desde las seis en punto. Sakura no se sentía culpable en absoluto.
Diez minutes más tarde, el aire se estremeció delante de Sakura y Kakashi apareció en su típica nube de humo. "Yo". Él alzó la mano a modo de sakudo. La otra estaba ocupada sujetando el último tomo de Icha Icha Chaos.
"Llegas tarde," le acusó.
"No," rebatió. "Estaba aquí a las seis y media. Sólo me fui para buscarte."
Mierda. "Ah…"
Sakura se levantó del suelo y le tendió el obi a Kakashi. "¿Te importaría ayudarme con esto?"
Kakashi aceptó la prenda lentamente, como si estuviera cogiendo una serpiente muerta. "Está bien… ¿cómo va esto?"
"¿Alguna vez has visto la lengua de una mariposa?"
"Sí."
"Pues algo parecido. Sigue liándolo."
Después de varios minutos de girar y tirar, se las apañaron para atar el obi de alguna forma parecida a un lazo. Kakashi se rascó su enmascarada barbilla pensativamente. "Bien, dudo que marque una nueva moda, pero al menos no se caerá."
Sakura respiraba con una ligera dificultad. "No, no se caerá. Nunca."
"¿Estás bien?"
Difícilmente. "Estoy bien…" Sólo tenía que pensar en una de las páginas del libro de Lee y suponer que esto era algún tipo de fantástico entrenamiento. Se volvió para mirar a Kakashi y alzó los brazos. "¿Cómo me ves?" preguntó.
La miró de arriba abajo, suspiró y metió las manos en los bolsillos. Le dio una mirada tan clara que hasta Naruto podría haber descifrado.
Sakura sonrió apenada. "Bien" Apreció cautelosamente el aspecto de Kakashi. "Tú también vas bien… um… como siempre."
Eso no era realmente cierto. Había cambiado su uniforme de Konoha por algo más claro y menos conspicuo, pero seguía siendo obvio que era un ninja. El hitai-ate había sido sustituido por un parche de cuero que dejaba caer su pelo de forma más relajada sobre la cara, aunque hacía que la cicatriz que pasaba por su frente y su mejilla derecha más visible. La infame máscara seguía en su sitio, aunque se había quitado la chaqueta. La camisa también la había cambiado por una de manga corta y sin insignias, y cubría sus brazos con lo que sospechosamente parecían guantes de ANBU. Todo lo demás era igual.
"¿Sólo tienes tres trajes, no?" supuso, dándose cuenta de que llevaba algunas prendas que había llevado para el funeral del Tercero – la única vez que le había visto sin uniforme.
Bien… estaba aquella vez cuando había llamado a su puerta para encontrarle en pijama con dibujitos de hueso de perro…
"¿Es necesario tener más de tres?" preguntó.
"Bueno, quizá llevar ropa de civil hubiera quedado mejor…"
Kakashi sacució la cabeza. "Necesito seguir pareciendo un luchador. Matsura sabrá en el momento en que me vea que soy un ninja. Si intento parecer un civil, simplemente sospechará de mí."
"Espera," Sakura alzó la mano. "¿No sabrá que yo también soy una ninja?"
"No con esos zapatos" Kakashi señaló los pies de la chica con la mirada. Sakura supo que tendía más a tropezar con esas sandalias que si una serpiente las llevara puestas. "Aún así, diremos que eres bailarina. Eso explicará la agilidad con la que te mueves, aunque tendrás que soltar los shurikens."
"Yo no voy a ningún sitio indefensa," protestó.
Kakashi se encogió de hombros despreocupadamente y miró el camino que se abría a través de los árboles. Como el vago caballero que era, señaló la ruta con el brazo poco antes de dejarlo caer a su sitio. "Después de ti, señorita."
Sakura se tropezó tres veces antes de rendirse, quitarse las sandalias y seguir andando por el camino embarrado. Kakashi la siguió con paso tranquilo, teniendo la nariz profundamente enterrada en su libro.
Era como en los viejos tiempos.
Excepto por el zorro y el Uchiha. Y muchísima menos conversación y una considerable ansiedad. Sakura se dio la vuelta para mirar a su compañero enmascarado y se mordió el labio. El seguía leyendo, y hubiese aparentado estar completamente ajeno a lo que le rodeaba si no evitara milagrosamente todos los baches y rocas del camino. Algo que Sakura debería haber tenido en cuenta, ya que como descubrió, su pie descalzo acababa de pisar una piedra afilada.
Sakura siseó y se detuvo. Kakashi se paró justo detrás de ella. "¿Pasa algo?"
"No..." dio un suspiro y siguió adelante, intentando no cojear. Lo último que quería hacer es mostrar debilidad delante de Kakashi. Él la había entrenado. No quería que se sintiera decepcionado de ella sólo porque no había tenido una idea mejor que andar sobre esas estúpidas rocas.
Caminaron en silencio, solamente con frases ocasionales tipo, "¿Estás bien?", "Estoy bien," y "Gira a la izquierda," para romper la monotonía. Aun así, ocho palabras en tres horas se sentían forzadas.
De vez en cuando se cruzaban con otras personas por el camino. El primero fue un granjero con un caballo y una cesta de coles. Saludó con la cabeza educadamente a Sakura (que sonrió dulcemente y le devolvió el saludo) y se inclinó aún más hacia Kakashi (que ignoró al hombre de la misma forma que solía ignorar todo lo demás).
La segunda persona que pasó fue una anciana con un bastón. Frunció el ceño con desaprobación cuando vio que su camino estaba obstaculizado. Aunque Sakura no sabía por qué estaba realmente ofendida. ¿Tal vez no le gustaban los ninjas? ¿O eran las huérfanas desaliñadas? ¿O quizá estaba tan anticuada que le disgustaba ver a una chica joven con un hombre mayor sin una chaperona?
Cualquiera que fuera la respuesta, seguramente era por el libro de Kakashi.
Lo que sea.
Mala suerte para usted, señora, pensó Sakura duramente a espaldas de la mujer.
La tercera persona que se cruzaron era otro granjero sentado sobre una carreta llena de heno y manzanas. Como iba en la misma dirección, tiró de sus dos caballos para pararse delante de la pareja, "¿Necesitáis transporte?"
Sakura y Kakashi se miraron el uno al otro. ¿Dónde estaba el problema? Y los pies de Sakura dolían…
"Gracias," dijo Kakashi amablemente y ayudó a Sakura a subirse al heno mientras él se sentaba sobre las cajas de manzanas.
El granjero agitó las riendas y se movieron. Sakura rebotó ligeramente sobre el montón de paja sobre el que se encontraba y tuvo que apoyarse en su pie. Debajo, Kakashi se concentró de nuevo en su libro. Desde su posición, ella podía en realidad ver las palabras del libro a través de su hombro.
Siempre había sentido curiosidad por lo que había en esos libros de Icha Icha que captaban tantísimo el interés de su profesor, pero nunca había sido lo suficientemente valiente para comprar su propia copia y descubrirlo. Naruto había conseguido ediciones gratis del autor, y esa era de esa forma en la que había podido imaginarse qué esperar. Pero aun así… era una buena oportunidad de echar una ojeada sin que nadie más lo supiera. Se inclinó hacia delante imperceptiblemente y miró disimuladamente.
El corazón de Michiko se aceleró. Su alma se elevó y floreció como una rosa en la calidez del verano. ¡Había estado esperando esto toda su vida! "¡Tómame!" suplicó lascivamente a Jiro. "¡Basta de juegos! ¡No me importa quien nos vea! ¡Debo tenerte ahora, o este deseo me quemará desde dentro!" Ella destrozó su camisa en un intento de eliminar todas las barreras entre ambos antes de atraer salvajemente la cabeza de Jiro a su pecho para bajar a su-
Kakashi pasó la página. Sakura dejó escapar un puchero a forma de protesta, demasiado cerca de su oído como para que no se diera cuenta.
Lentamente, el jonin ladeó su cabeza y la miró a través de su ojo tapado. Sakura estaba mirando concentradamente los campos que pasaban como si no hubiera estado haciendo otra cosa en los últimos cinco minutos.
Reinó el silencio durante un buen rato.
Lentamente, Kakashi suspiró y se dio la vuelta lentamente, acomodando su cuerpo para que se interpusiera entre ella y su libro. Reanudó su lectura y Sakura tuvo que buscarse su propio entretenimiento.
Contar árboles le aburrió rápidamente. El cielo estaba demasiado azul para poder observar nubes. El granjero estaba algo sordo, así que cualquier intento de conversación con él no avanzaba mucho más de un "¿Perdón?"
Sakura volvió a prestar atención a Kakashi. "¿Me das agua?"
Sin decir una palabra, sacó una botella de su mochila y se la pasó. Sakura bebió más de lo que necesitaba, más que nada porque no tenía nada mejor que hacer. Si Naruto hubiera estado allí, la hubiera ocupado con una charla trivial y juegos de espías. Solía molestarla bastante, pero en su primera misión sin la sensación rubia, se dio cuenta cuánto echaba de menos su consoladora, aunque sin sentido, conversación.
A veces se arrepentía de haberse graduado. Parecía que había matado al Equipo 7 el día que se convirtió en jonin…
Sakura miró a su antiguo profesor que se reía estúpidamente con su libro. A veces se preocupaba por él. No por su cordura – eso era claramente una causa perdida. Sin embargo, había veces en las que recordaba los primeros días del Equipo Siete y se preguntaba si las decisiones de sus estudiantes les habían… herido de alguna manera. Pero era tan distante que era difícil saber qué pensaba o sentía. Si que cada uno de sus estudiantes le dejaran sistemáticamente por otros profesores más fuertes que él le había herido, lo disimulaba muy bien.
Era completamente posible que simplemente no le importara.
Además, él estaba ocupado con su nuevo equipo ahora. ¿Por qué preocuparse con el difunto Equipo Siete cuando había una nueva generación de guerreros que entrenar?
De algún modo, Sakura no podía evitar sentirse como una niña a quien su padre había echado de casa y éste estaba ahora demasiado ocupado criando a una nueva familia que en un futuro cuidaría de esa primera familia. Su puesto había sido usurpado. Kakashi nunca sería nada más para ellos que y profesor y un capitán. Él tampoco quería ser nada más, aparentemente.
Sakura sintió una punzada de nostalgia por los días en los que habían sido un equipo completo. No le parecía bien que cada uno hubiera tomado simplemente su propio camino, pero parecía que ella era la única que se sentía así.
Todas las conversaciones se habían enfocado en el trabajo en equipo y eso les había unido a los tres de una manera que algunos llamaría… enfermiza. Incluso después de todas las traiciones e intentos de asesinato entre ellos, no se podía decir que el Equipo Siete no se quisiera. Eran inseparables, Pero parecía que en el momento en el que dejaron de ser oficialmente un 'equipo', el hombre que promovió todo eso dijo: "¡Adiós, pequeños! Ahora id por vuestra cuenta. ¡Yo tengo cosas mejores que hacer!"
A Sakura no debería haberle sorprendido tanto. Kakashi tenía amigos – gente a la que probablemente conocía de toda la vida – pero solía tratarlos como nada más que conocidos. Parecía tener sentido que los estudiantes a los que enseñaba fueran tratados de la misma forma al crecer, si no más fríamente.
¿Por qué había esperado más?
Así que Sakura abandonó el tema con un peso en el corazón y se echó sobre el heno para observar las copas de los árboles por el camino. Intentó sacarse de la mente la distante personalidad de Kakashi, pero eso sólo le recordó que conviviría con él durante la misión. Sakura se encogió de hombros a pesar del frío día. Su plan medio-elaborado de perder la virginidad la noche anterior en un torbellino de pasión y alcohol se había ido a la mierda de alguna forma. No era que perder su castidad con un completo desconocido en un bar maloliente fuera su idea de pasar un buen rato, ¿pero comparado con la misión que se extendía sobre ella…? Sakura preferiría a cualquier borracho antes que a ese peligroso pervertido.
Pero Sakura no estaba en posición de quejarse. Tsunade le había explicado varias veces qué significaba ser una kunoichi.
"Como cualquier otro ninja, tu cuerpo es una herramienta," decía. "Las mujeres somos infravaloradas por nuestra debilidad física en comparación con los hombres, pero el cuerpo de una kunoichi puede ser un arma más poderosa que cualquier hombre. Puedes usarlo para correr, saltar y matar… pero también puedes usarlo para atraer y distraer. Mm… probablemente explicaré esto con más detalle en otra lección."
Sakura aún esperaba recibir esa lección, así que seguía bastante perdida sobre cómo atraer y distraer. Sabía el mecanismo básico del sexo. Ella había visto hombres desnudos antes (era bastante difícil de evitar en un hospital), pero a veces encontraba difícil saber cómo esa pequeña parte colgante de carne podía conseguir algo.
Miró a Kakashi. Estaba sentado con una pierna estirada y la otra doblada para apoyar su codo en ella. Sin pensarlo, la vista de Sakura se dirigió a su entrepierna y se preguntó inútilmente cómo de grande…
¡No! Deja de pensar en las partes colgantes de Kakashi-sense.
Nerviosa, volvió a mirar el campo y se regañó interiormente a sí misma. ¿Cómo coño se suponía que iba a realizar este tiño de misión si el mínimo pensamiento de esas partes la ponía nerviosa? ¿Cómo se las iba a apañar con un súper pervertido cuando no podía apañárselas ni si quiera con sus propios pensamientos?
Algunos de esos pensamientos debieron reflejarse en su cara, porque Kakashi eligió ese momento para hablar. "¿Pensando en la misión?"
Sakura asintió silenciosa, rogando al cielo para que él no se diera cuenta de que le había estado mirando el paquete.
"Ah," Kakashi de repente soltó el libro sobre su muslo y metió una mano en su mochila. "Se me olvidó decirte… Tsunade-sama me dio esto esta mañana."
Le tendió un tubo de cristal, del tipo que se usaban para las muestras gratis de perfume. De algún modo, Sakura supo que no era sólo perfume. "¿Qué es?" preguntó.
"Algo para reforzar tu seguridad," dijo. "Tsunade dijo que lo reconocerías."
Sakura le quitó el tapón y olió el líquido. Nada. Eso sólo podía significar una cosa. "No tiene fragancia," dijo, "por lo que se supone que no debe ser detectado. ¿Un veneno? ¿Para Matsura?"
Kakashi asintió. "Según Tsunade-sama, una gota puede tumbar a un caballo durante algunas horas. Tiene algo de sabor, así que en el momento en que la víctima recibe la dosis, lo sabrá, pero Tsunade me aseguró que funciona tan rápido que no podrá reaccionar."
"Oh," murmuró Sakura. De repente la misión no parecía tan mala. "¿Así que sólo tengo que ponerlo en su comida o algo?"
Kakashi no dijo nada.
"¿En la bebida?" probó Sakura de nuevo a media voz.
"Sakura… dudo que haya mucho que puedas meter en la comida o bebida de ese tío sin que lo sepa."
Sakura quiso arrancarse el pelo. "Kakashi-sensei… ¿me estás diciendo…?" Al ver su cara pálida, aunque liberamente culpable, sólo pudo quejarse en voz alta. "Oh, ¡Dios!"
"Lo siento," se disculpó. "Es la única forma que se me ocurre."
"¡NO ME VOY A LLENAR EL CUERPO DE DROGAS PARA QUE UN VIEJO PEDERASTA ME LAS QUITE CON LA LENGUA!"
Los pájaros salieron volando de los árboles cercanos mientras los caballos se encabritaban y relinchaban de miedo. El granjero parecía un poco nervioso mientras intentaba calmar a sus animales, obviamente no lo suficientemente sordo para perderse ese comentario en voz tan alta. Esto probablemente sólo alcanzaba un 8.5 en la escala de Berrinches de Sakura.
Pronto la vida salvaje que les rodeaba se calmó y los caballos siguieron su camino. Sakura se echó aun más atrás en su montón de paja y cruzó los brazos sobre el pecho. Le lanzó una mirada envenenada a Kakashi, esperando su respuesta.
"¿No te tomas tu trabajo como ninja de forma seria?" le preguntó fríamente, sorprendiendo a Sakura con la dureza de su tono. "¿No quieres hacer algo porque te hace sentir incómoda? ¿Ofende tu sensibilidad? ¿Entonces por qué aceptaste esta misión? ¿Por qué te has convertido incluso en una ninja?"
Sakura tenía doce años otra vez, siendo criticada duramente por su profesor por preocuparse en exceso por Sasuke.
"¿Crees que eres la primera chica que ha tenido que usar su cuerpo para conseguir algo?" La vaga ira seguía acompañando sus palabras.
Sakura apretó el puño. "¡Está bien para ti!" dijo, "¡Nadie te va a pedir que te tumbes y dejes que un hombre desagradable te viole por el bien de una misión! ¡Se supone que tengo que aceptar porque soy una chica – porque soy débil – y porque parece que esta es la única forma en la que podría posiblemente ser útil!"
Kakashi no dijo nada.
"Estúpidos hombres…" se enfureció. "¡Si no fuerais todos tan estúpidos, y con tan poca voluntad, podríamos hacer esta misión apropiadamente! ¡Con kunais y jutsus – no tetas y culos!" una parte de ella estaba muy mortificada por decir esto. Otra, otra parte mucho mayor estaba bastante satisfecha, especialmente cuando Kakashi bajó la vista.
"Lo sé," dijo tranquilamente. "No está bien. No es justo. Pero tiene que hacerse. Si no por ti entonces por alguien más. Este es el plan más seguro, te lo aseguro."
Sakura se giró tristemente con toda la intención de congelar a su antiguo profesor con la mirada durante el resto del viaje.
"Pero te equivocas en una cosa," continuó.
Sakura apretó los dientes. "¿Oh?"
"Me han pedido que duerma con hombres viejos y desagradables," dijo suavemente. "Y lo que es más, lo hice sin quejarme."
La boca de Sakura se abrió lentamente y le echó una aterrorizada mirada a su maestro. La vergüenza que sentía por ese tipo de confesión estaba eclipsada por el horror. "¿Qué?"
Algo que podría haber sido arrepentimiento se cruzó por el ojo de Kakashi antes de abriera abruptamente su libro y volviera a leer. "Eso fue hace mucho tiempo, sin embargo," dijo en un tono con el que pretendía acabar.
Fin de la discusión.
Sakura tragó duramente. Eso había sido demasiada información para su gusto, pero no podía evitar sentirse honrada (y horrorizada) de que él hubiera decidido contárselo. Y al granjero. Aunque Sakura hubiera dicho que el hombre probablemente no lo había oído.
Así que no eran sólo las kunoichis las que eran usadas de esta manera. ¿Por qué se sorprendía? Después de todo, sabía perfectamente bien que nada era blanco o negro. No todos los hombres deseaban a las mujeres, y las concesiones debían hacerse. Pero ahora Sakura se sentía culpable. Ella se estaba quejando tan escandalosamente sobre la injusticia de que su cuerpo se usara de esa manera, mientras Kakashi estaba ahí, ya acostumbrado y roto y aceptando silenciosamente su deber.
"Lo siento," murmuró-
Él sacudió la cabeza pero no apartó la mirada de su libro. "Ya no importa. Sólo quería que entendieras que sé cómo es." Dio un gran suspiro. "Pero de todas formas. Dijiste que tenías experiencia, así que al menos no te estarás metiendo en territorio desconocido. Sólo duerme a ese tío durante un rato y después podemos ir a casa."
A Sakura le hubiera gustado pensar así, que no hubiera mentido completamente sobre su experiencia en el tema.
No tenía nada con lo que preparase.
Esta iba a adentrarse en un territorio desconocido.
Unos kilómetros más adelante Kakashi volvió a hablar. "¿Comida?"
"Sí, por favor," Sakura extendió la mano y cogió la comida que le ofrecía. Al desenrrollar la servilleta, gritó de alegría. "¡Mochi! Mmm. Me encanta el mochi."
Había seis. Se llenó al boca con dos de ellos al momento y le ofreció uno a Kakashi. Por un momento la miró como si fuera a aceptar, pero después bajó la mano. "Ya comí antes de salir."
"Eso no quiere decir que no tengas hambre," indicó. No había pasado por alto esa mano ansiosa.
"Bien…"
"¿Vas a seguir sin comer delante mía?"
Kakashi volvió a mirarla, como si fuera a contestar, cuando su ojo se abrió de repente y señaló detrás de ella. "¡Gai!"
"¡Dónde!" Sakura se agachó y giró al mismo tiempo para mirar donde él había señalado.
Allí no había nadie.
Cuando se dio la vuelta, faltaban tres mochi en su mano y Kakashi estaba masticando delicadamente bajo su máscara, su ojo en el libro. "Delicioso," dijo.
"… eso ha sido increíblemente mezquino," le dijo, muy molesta porque él había conseguido engañarla. Por un momento, había pensado que iba a poder ver algo de lo que se escondía bajo la máscara.
"Un ninja debe usar cualquier táctica necesaria para ganar," replicó alegremente.
¿Así era? "Ah… supongo," se terminó de comer el último mochi de sus manos antes de sacudirse las manos y doblar la servilleta. "Bien, entiendo por qué no quieres enseñársela a nadie. Quiero decir, si es realmente tan peluda y descolorida como dicen, yo también querría llevar una máscara…"
Kakashi dejó de masticar. Sakura miró a los caballos, ignorándolo intencionadamente.
Pero él no le siguió el juego; simplemente volvió a su libro.
Ya que no caía en su farol, siguió como si nada. "Naruto consideraba que era porque tenías los labios gruesos."
"¿Sigue haciéndolo?" dijo Kakashi arrastrando las palabras.
"Pero le dije que era ridículo. ¡Se vería el bulto bajo la máscara!" Sakura fingió reírse. "Así que Sasuke empezó a pensar que tenías los dientes torcidos. Así que. ¿Recuerdas aquella vez que te dimos ese sándwich de arcilla por accidente?"
"Um…"
Bien, no fue por accidente. Examinamos las marcas de dientes más tarde, y resultó que era muy recta e incluso tienes dientes," prosiguió. "Así que pensamos… si no hay nada malo en sus dientes, y sus labios tienen un tamaño normal… ¿qué podría ser eso tan malo que tiene que esconder bajo las máscara?"
"¿Y?" Kakashi la estaba mirando.
Sakura se detuvo dramáticamente. "Labios de conejo"
Kakashi guió el ojo lentamente.
"¿Tengo razón?" preguntó.
Él suspiró. "Nunca lo sabrás…" Y después volvió a su Icha Icha Chaos.
Sakura aporreó el heno con las manos. "No - ¡Lo sé! ¡Es porque tienes granos! Son granos, ¿no?"
"¿Por qué simplemente no hacéis apuestas entre vosotros?" preguntó secamente.
"Oh, las hacemos," dijo ella asintiendo. "Como te he dicho, Sasuke apostaba por los dientes de conejo, Naruto estaba en que tenías labios gruesos y yo… um…"
"¿Tú qué?" dijo arqueando una ceja hacia ella.
Ella había apostado por la opción más probable – que él era moderadamente atractivo, a juzgar por las respuestas de las pocas personas que habían podido ver su cara (gente que estaba frecuentemente demasiado ocupada sonrojándose y desmayándose para poder hacer una descripción apropiada para el curioso trío). Aunque era algo demasiado vergonzoso de admitir. "Yo… aposté a que tenías una horrible verruga…" La idea le cruzó la mente.
Él consideró esto cuidadosamente, antes de encogerse de hombros y seguir con su libro. Sakura chascó la lengua. "¿Puedo verla?" preguntó.
"¿Ver qué?"
"La verruga."
"No hay ninguna verruga."
"Oh, admitelo. Eres feo. Por eso no quieres que nadie te vea," le soltó. "Puedes enseñármela, soy muy buena manteniendo mis reacciones a raya – no voy a retroceder de asco ni nada. Y además, estoy a punto de intimar con un viejo – Podría recibir un buen shock antes para prepararme."
Kakashi permaneció quieto.
"No le diré nada a Sasuke ni Naruto," le prometió.
Él no cedió.
"Bien, puede que lo mencione, pero no la describiré."
No hubo respuesta.
"¿Por favor?"
Nada.
"¿Muy por favor? ¿Muy, muy por favor?" Unió las manos rogando. "Te… te daré un masaje si me dejas verla."
Él ladeó la cabeza. "¿Un masaje?"
"¡Seguro!" exclamó entusiasmada. "En el hospital, soy bastante famosa en la unidad de fisioterapia. Todo el mundo me pide siempre que me arrodille sobre sus contracturas y apriete en sus tirones. Soy la segunda mejor masajista después de la misma Tsunade – e incluso algunos pacientes me prefieren porque piensan que ella es demasiado dura."
"Bien," Kakashi se masajeó la barbilla a través de la máscara. "No sé mucho de tirones ni contracturas, pero puedes trabajarte mis hombros."
Sakura estuvo a punto de caer en el delirio. "¡Vas a enseñármela!" chilló.
"Sólo un pequeño vistazo," contestó fríamente.
Sakura intentó calmarse para guardar la compostura… y falló espectacularmente. ¡Había estado esperando este momento durante cinco años! Su excitación difícilmente podía ser contenida. Casi se pierde como su mano se movía a su cara, agarrando el tejido de la tela despreocupadamente, para quitársela de la cara…
"¡Espera!" Sakura se abalanzó en el último momento, cayendo sobre su caja de manzanas para alcanzar su mano y evitar que siguiera moviéndose. Una pequeña parte de su nariz había quedado expuesta, pero seguía cubierto. Él pestañeó confuso.
"¿Qué pasa?" preguntó.
Sakura no lo sabía. Esperaba algo. Posiblemente un trompeteo o un redoble de tambor. No estás esperando cinco años para ver la cara de alguien y luego para que luego te la enseñen en un momento como si no fuera nada. ¡Los preliminares lo eran todo! ¿Por qué estropear una escena espectacular con tan rápido final?
"Hazlo más despacio," le dijo, liberando su mano. "No puedes hacer esto tan a la ligera conmigo."
Le dedicó una sombría mirada. "¿Quieres que te haga un striptease? Eso tiene un precio extra. Tienes que apretar los mis tirones-"
"Sensei, por favor." Le puso mala cara amablemente. La misma cara que frecuentemente molestaba a Naruto y hacía que Sasuke hiciera cualquier cosa que ella quisiera para que simplemente parara. Había sido bastante efectiva en el pasado con Kakashi.
"Eso sólo era mono cuando tenías doce," le dijo.
La mueca estaba acompañada por unos ojos abiertos y brillantes, y las cejas alzadas. Los cachorritos se enfadarían con ella.
Y Kakashi no era tan inmune como pensaba. Con un suspiro, asintió. "Vale," dijo.
Haciendo honor a sus palabras, se libró del filo de la máscara y cogió su parche del ojo. Se lo quitó por encima de la cabeza con un suave tirón, mostrando su sharingan, y lentos y deliberados movimientos, dobló la cinta de cuero y la depositó en la mano de Sakura. La chica se sonrojó. ¡Estaba haciendo un estripteas facial para ella!
Cuando su dedo índice volvió a su máscara, Sakura sintió una momentánea punzada de pánico. ¿Y si se decepcionaba con lo que veía? ¿Qué pasaría si después de imaginarse tanto tiempo como sería su cara la de verdad no cumplía con sus expectativas? ¿Y si era realmente feo?
Pero antes de que pudiera seguir atormentándose con más dudas, la máscara estaba bajo su barbilla y la cara de su profesor estaba desnuda por primera vez desde que le conocía.
Todo se quedó extrañamente tranquilo en la cabeza de Sakura.
Con el ceño medio fruncido, se acercó lentamente y hundió los dedos en el pelo a ambos lados de su cara. Ignoró la peculiar mirada que él le dio y empezó a cepillarle con los dedos los mechones enredados, apartándolos de su cara. Las frías puntas de sus dedos llegaron hasta su cuero cabelludo, mientras peinaba ese pelo que probablemente no había estado cerca de un cepillado en unos treinta años. Cuando terminó se sentó y le examinó.
Después la risa brotó de ella como el agua en primavera. El color explotó en sus mejillas y le señaló con un dedo con aire infantil. "¡Ajá!" chilló. "¡Lo sabía!"
Kakashi estaba perplejo. "¿Sabías qué?"
"¡Lo sabía, lo sabía, lo sabía!" estaba de pie, avanzando por los montones de heno para agarrar al conductor del carro por los hombros. "Granjero-san, ¿Tengo razón, verdad?" preguntó en voz alta. "¿No es ese nombre de ahí atrás la cosa más hermosa que ha visto en su vida?"
El conductor miró por encima de su hombro curiosamente a la chica y después a Kakashi, quien parecía querer caerse del carro y dejar que la tierra lo tragara. El viejo granjero se sonrojó ligeramente y volvió al camino, murmurando algo para sí mismo.
Sakura saltó junto a Kakashi, manteniendo su más bien extraña imitación de cierto rubio idiota. "¡Mira, mira mira!" se sentó a su lado. "¡Y tienes una verruga!"
"Es un bonito lunar," le corrigió tranquilamente.
Sakura palpó felizmente el lunar que estaba a tres centímetros a la izquierda de su nariz. "¡Y es tan mono!" rió disimuladamente. "¿Entonces por qué querías cubrir esto?"
Kakashi simplemente la miró inexpresivamente, la misma mirada que le había dedicado cientos de veces antes, pero esta vez significaba algo diferente. Sus labios estaban curvados en una pequeña sonrisa. ¿Cuántas veces había él sonreído en el pasado y ella simplemente se lo había perdido completamente? "Tengo alergias," dijo encogiéndose de hombros.
Sakura devoró la forma en que sus labios se movían mientras hablaba, a pesar del hecho de que lo que había salido de ellos era totalmente falso. "Si tuvieras alergias, no estarías sentado alrededor de todo este heno," le recordó.
"Ah… sí, soy un hipocondríaco, como puedes ver. Todos estos gérmenes invisibles…"
Probablemente otra mentira. Sakura no creía que alguna vez fuera a contarle por qué llevaba una máscara. Pero de momento estaba satisfecha de saber qué había detrás de ella. Soltando una risa, dijo, "Gracias, sensei."
"No es nada realmente, Sakura," le ofreció, un poco tímido. Era extraño ver la expresión completa después de vivir con sólo una pequeña porción durante tanto tiempo. Pero toda la imagen hacía que las sonrisas falsas y las risitas fueran algo más obvias.
Sakura sacudió la cabeza. "No, es todo," dijo. "Gracias."
Su sonrisa se suavizó en algo único. Sakura casi ardió de la emoción de nuevo. Su sonrisa era simplemente tan vaga e indolente como sus ojos.
Él era tan increíblemente Kakashi.
Pasó un rato en el que simplemente se sonrieron tontamente el uno al otro.
Es realmente guapo… posiblemente incluso más que Sasuke…
"¡Muy bien!" unió sus manos para romper el hechizo y se movió para sentarle sobre el montón de paja. "Si quieres el masaje, pon aquí tu espalda," dijo, acomodando los trozo de heno entre sus rodillas.
Arriba la máscara, abajo el libro, y en momentos todo estaba como siempre. Sólo que ahora una sonrisa secreta jugueteaba entre los labios de Sakura.
¡Sólo espera hasta que llegara a casa y se lo contara a Naruto y Sasuke! Si ser la primera en convertirse en jonin había sido suficiente para hacerles enfermar de envidia, esto definitivamente acabaría con ellos.
TBC
