Capitulo Dos – Mediterráneo
Es una templada tarde de verano, una joven de hermosos cabellos rojos está sentada en la primera banca de la Basílica de La Consolota, conoce de memoria cada uno de los detalles del reciente pues desde su llegada a Turín se enamoró del él, cada vez que tiene oportunidad se escapa para admirar los frescos del techo y a tratar de poner sus pensamientos en orden, ahora no es la excepción.
Nunca fue del tipo religioso pero había algo en el templo con lo que sentía identificada… tal como Lisa, el templo sufrió una pérdida significativa en el 1943; el edificio adyacente, donde solía estar el Internado Eclesiástico, fue parcialmente destruido durante un bombardeo a la ciudad. Por las mismas fechas, Karl Riber había sido acribillado por la infantería alemana durante una misión de reconocimiento, y había sobrevivido lo suficiente para verla por última vez.
Ha pasado un año y medio desde que sostuvo a Karl en sus brazos y lo escucho exhalar su último aliento, y ella continua aferrada a todos los sueños y planes que habían hechos juntos para su futuro… La casa en la campiña, sus cuatro hijos y los perros, se dedicarían a criar ovejas y ser realmente felices, alejados de la vida privilegiada y falsa que les esperaba en Londres; juntos habían desafiado a sus familias al unirse al ejército, aun cuando sus padres amenazaron con desheredarlos, se comprometieron antes de partir al frente y tuvieron la suerte de servir en la misma división.
Ahora la reina de hielo, como la habían apodado los soldados de su división, se comporta como una mujer de cien años dentro del cuerpo de una joven de no más de veintidós, lleva dieciocho meses sola, enfrascada en su trabajo para no pensar en lo que había perdido, en lo que ya no podría ser.
Era bastante usual que hiciera dobles turnos, siempre enfocada en lo que había de hacerse, era la clase de enfermera que no temía ver las peores heridas que cualquiera pudiera imaginar, los médicos literalmente peleaban por que ella los asistiera en sus cirugías… precisa, profesional, alerta e inteligente, esos son los objetivos con los que la gente la describe pero casi siempre acompañados por solitaria, fría, distante. Había hecho una promesa y nada evitará que la cumpla – "no dejes de ayudar a los chicos… te necesitan, debes continuar salvando vidas" – cada vez que siente que flaquea o que la situación es desesperada, recuerda esas palabras y su voluntad se fortalece por arte de magia.
Gran parte de los pacientes, y algunos doctores, quedaban prendados por su belleza, pero al mismo tiempo le temían; no muchos sabían la razón por la cual había construido las barreras alrededor de misma, algunos médicos y enfermeras que continuaban en el frente, pero eran demasiado discretos para comentarlo. La única que parece conocer realmente a la persona detrás de su máscara era su mejor amiga.
- Sabía que te encontraría aquí – hablando de la reina de Roma
- Necesitaba despejar mi mente, fueron muchas horas en quirófano para que al final el pobre chico muriera…
- Es parte del trabajo
- Lo sé, pero no por eso deja de ser desalentador
- Recibimos nuevas órdenes
- ¿Roma?
- No Marsella, nos movemos a territorio francés mañana a primera hora
- Así que nos toca la ofensiva desde el sur para atacar París – no por algo había crecido dentro de una familia de militares
- Supongo… por lo que pude escuchar, nos reuniremos con un batallón de paracaidista americanos recién desempacados para reagruparnos.
- Ya era hora de salir Italia – responde pensativa como para sí misma
- Tenemos que regresar al campamento para alistarnos
- Te alcanzo en unos momentos, necesito despedirme de mis fantasmas
- Tomate el tiempo que necesites – responde mientras trata de consolarla posando su mano en el hombre de la pelirroja – pero que no sea demasiado – complementa en su tono alentador
"Al fin después de tanto tiempo salimos de Italia" – suspira mientras eleva su vista a los frescos de la Virgen en la cúpula del edificio – "tengo que dejarte aquí Karl, ya no puedo seguir cargando tantos sueños que no llegarán a ser, no puedo dejar que nublen los recuerdos tan hermosos que hicimos juntos" – comienza a llorar en silencio, jurando que serán las últimas lagrimas que derrame por su primer amor – "siempre estarás en mi corazón, pero es hora de salir de Italia".
El mar de Marsella es muy diferente al de Nueva York, aunque realmente no era ningún experto pues jamás había salido de la granja de sus padres, y ahora caminaba por el malecón en donde los ricos y famosos de las revistas de su madre paseaban. Se había unido al ejército para salir de Iowa y conocer el mundo, nunca deseo ser un granjero como su padre y sus hermanos, él quería conocer las pirámides y navegar el Nilo, subir a la torre Eiffel y ver los frescos de Miguel Ángel en Vaticano.
Siempre soñó con viajar, desde que la familia de Minmei se había mudado a una granja cercana, lo extraña que era mi nueva amiga, hija de un misionero americano y una japonesa, le despertó la curiosidad de saber de dónde venían esos rasgos. Había comenzado a cumplir su sueño, tal vez estaba en medio de una guerra pero está haciendo algo por la humanidad, está luchando por liberar a los oprimidos y derrotar a un régimen totalitario y opresivo.
Nueva York y Londres lo habían dejado sin aliento, ambas son Ciudades enormes y modernas, llego a conocer bien la ciudad pero se había enamorado de un pequeño parque a la orilla del Tamesí desde donde se podía ver el BigBen, pero nada se comparaba con volar. Todo quedaba atrás cuando estaba en el aire, aún cuando su destino final era volar edificios, durante el trayecto se sentía en total libertad.
El primer año no había sido tan malo, había volado casi todas las semanas y recibía cartas de Minmei con regularidad, los dos americanos locos seguían en su batallón y se habían vuelto sus mejores amigos, pero hacía unos meses las cosas habían cambiado y bastante… comenzaron a entrenarlos para batallas en tierra y en paracaidismo para poder ir a Europa Continental y fortalecer las fuerzas aliadas en la ofensiva para liberar Paris. Ya no volaba tan seguido y como si hubiera puesto de acuerdo las cartas de Minmei eran cada vez más esporádicas y frías.
Acaba de recibir una casi cuatro meses después de la última, el mismo día en que salía rumbo al mediterráneo francés, guardo la carta sin abrirla en la bolsa interior de su uniforme y se preparó para enfrentar su destino junto con sus amigos listos para seguir a su capitán al inferno si él lo solicita, ya lleva casi dos semanas en Marsella y aún no la ha leído, por alguna razón sabe que dice.
- Vamos no puedes seguir así, tienes que salir de dudas – se dice a sí mismo mientras se sienta en la playa en lugar alejado – mejor ahora que después
Rick,
"Empezamos mal, antes solía ser mi amado Rick para después convertirme en mi querido Rick… ahora solo soy Rick"
Todo ha sido increíble en los últimos meses… me he mudado a california, pues van a convertirme en una estrella. Por el momento he hecho algunos papeles pequeños en películas menores, pero acaban de darme uno con más líneas en una película de espías ingleses en el pacífico, mi tipo es perfecto para interpretar al interés romántico de uno de los protagonistas. Puedes creerlo, esta es una gran oportunidad para cumplir mis sueños, además podré cantar pues la chica en cuestión es una cantante… el vestuario es maravilloso
Espero que todo vaya bien contigo, no he tenido tiempo de seguir las noticias sobre cómo va la guerra, pero todos estamos muy confiados sobre todo después de Día D, en casa todos hablan de ello, me agrada saber que tus amigos también estén a salvo y no hayan tenido ningún contratiempo.
Por último creo que ambos sabemos que nuestras vidas ya no siguen el mismo camino, yo debo enfocarme en mi carrera y tú en ganar una guerra… que futuro tenemos cuando estamos a cientos de kilómetros el uno del otro. Probablemente pienses que soy una egoísta y tal vez lo sea, pero si no fuera por nuestra fotografía juntos no podría recordar tu rostro, y he comenzando a olvidar tu voz.
No me odies, pero realmente creo que confundimos amistad con amor, crecimos juntos y compartimos tantas cosas, fuiste quien siempre defendió a la mestiza de todos esos niños ignorantes, y siempre te recordare como mi caballero en brillante armadura, espero que podamos seguir siendo amigos, por qué mi amistad siempre estará ahí para ti.
Un fuerte abrazo y recuerda que siempre estarás en mis oraciones.
Al final había confirmado sus dudas… pero por alguna extraña razón no se siente devastado, sino más bien aliviado. Ahora podría enfrentarse al enemigo sin temor de dejar a una viuda sin haberse siquiera casado, además de que estaba de acuerdo con ella, es muy probable que si hubieran confundido amistad con amor.
- Así que aquí estas – el chico de los lentes ve el sobre abierto sobre sus piernas – al fin la leíste
- Si
- Es lo que sospechabas
- Así es… termino conmigo, su gran carrera en Hollywood es primero
- Vamos hermano, no es que estuvieras realmente enamorado de ella – Ben también está ahí
- Lo sé, pero no crees que es despiadado terminar con el pobre idiota que está en el frente a punto de marchar rumbo a Paris y tal vez inclusive a Berlín
- Creo que es más honesto que hacerte creer que te ama y cuando regreses a casa ella este casada y con tres hijos – Max siempre veía lo positivo de la vida
- No estoy tan desecho como pensé que estaría, es más era algo que ya esperaba, pero aun así…
- Rick, mañana llegan hermosas enfermeras de las fuerzas aliadas – como siempre Ben a rescatar el día – imagínate inglesas, francesas, suecas, holandesas, tu di de que nacionalidad y estilo la quieres y la podrás conseguir
- Pelirroja de ojos verdes, con hermosa voz y un cerebro
Al fin después de tanto tiempo en Italia, los aliados llegaban a la Rivera Francesa para reunirse con el contingente de paracaidistas americanos recién llegados, la gran mayoría de ellos pilotos que tomarían como punto de partida para atacar Berlín la capital francesa, si logran tomar París como son los planes el rumbo de la guerra podría cambiar. El ataque sería por varios frentes, ellos desde el sur, la enorme fuerza americana que había desembarcado en Normandía unas semanas antes y la resistencia francesa desde dentro la ciudad.
Solamente estarán estacionados en las costas del mediterráneo durante una semana, cuando la resistencia se levantará en armas marcharán rumbo a París para reforzar el ataque, necesitan tiempo para coordinar el ataque pero sobre todo reorganizar los batallones aliados y americanos.
Al llegar a su destino se podía sentir un ambiente diferente lleno de confianza... el estar en territorio francés con fuerzas renovadas, aunque llevaban horas en los camiones, cuidando a sus enfermos; Lisa y Claudia deciden salir a caminar, no quieren perder la oportunidad de conocer una de las ciudades más glamorosas del mundo, ya dormirán después y con la cantidad de acorazados en la costa y soldados no hay peligro, tal vez la hermosa ciudad no es la sombra de lo que solía ser, pero no por eso dejaba de ser un sueño hecho realidad para ambas.
La luna ilumina de manera tenue la playa y en otras circunstancias sería un lugar mágico, pero ninguna de las dos olvida lo que les espera en los días siguientes, París no será sencillo. Pero cuando llegan a la playa ponen en pausa su destino para disfrutar aunque fueran unos minutos de paz, ambas deciden quitarse los zapatos y caminar descalzas sobre la arena, que se siente tan bien, no son las únicas que cayeron en la tentación de disfrutar la legendaria rivera francesa, hay varios grupos de gente en la playa, algunos jugueteando las aguas del mediterráneo y otros simplemente observando la inmensidad del mar.
Ellas deciden caminar y dejar que el suave oleaje moje sus pies, realmente lo están disfrutando con cada paso que dan sobre la arena dejan detrás algo, sienten como si fueran un par de chicas sin preocupación alguna, disfrutando de unas hermosas vacaciones, su cabello baila al ritmo que la brisa marca.
- Este lugar es increíble, jamás en mi vida pensé que podría estar aquí, caminando sobre esta arena
- Ojala y fuera en otras circunstancias, mis padres prometieron traerme cuando me graduará
- Quisiera tu vida…
- Es la que tendrás cuando todo esto termine, crees que voy a dejar que regreses a América así como así
- Es Roy
- Lo sé, las cosas cambiarán totalmente cuando encontremos a Roy
- No el rubio de la guitarra de allá es Roy – responde suavemente mostrándole un grupo de jóvenes sentados
- Estas segura
- Esa es su voz - responde mientras comienza a caminar rumbo a ellos
- Claudia, espera… no te ilusiones demasiado, cuales son las probabilidades
- Te digo que es él, lo se
Se acerca temerosa al grupo de jóvenes que cantan de manera muy desafinada pero festiva, a su lado va Lisa preparada para sostenerla en caso de que no resultará ser el hombre de su vida.
- Roy
El atractivo hombre que voltea, sobresale del resto, es el único que parece tener edad para rasurarse, la observa por unos segundos como si estuviera soñando, pero para todos los presentes parece una eternidad y por alguna razón todos ellos sienten como si estuvieran espiando a la pareja.
Sin decir una palabra, pasa la guitarra al joven a su lado izquierdo de cabello negro y alborotado y hermosos ojos azules, y lentamente se pone de pie para acercarse a la hermosa morena, acaricia la mejilla de la mujer como temiendo que fuera a desaparecer, ella solamente llora en silencio mientras posa su mano en la de él, esa es la señal que el joven capitán esperaba, la besa apasionadamente, mientras la abraza fuertemente de la cintura y ella hecha ambos brazos al cuello.
Lisa está realmente feliz por su amiga, ambas han llorado juntas varias noches por sus amores perdidos, y siempre pensó que su situación era menos difícil que la de Claudia, al menos ella sabía que Karl había muerto, pero para Claudia la incertidumbre debía ser realmente dolorosa, pero ahora era recompensada… lo había encontrado, en el lugar menos pensado. Así que Lisa está llorando una vez más, pero son sus primeras lágrimas de felicidad desde Karl le pidió que se casara con él.
Por su parte Rick los observa sin soltar la guitarra de su capitán, por alguna extraña razón Roy les había tomado un especial cariño a los tres gringos locos, y en algunas ocasiones les había platicado de la maravillosa mujer que lo había inspirado a unirse a las fuerzas aliadas, una enfermera comprometida que había luchado contra todo y todos para poder cumplir con su deber, primero lucho contra el racismo idiota que su tono de piel causaba, después contra los perjuicios de su condición de mujer, si alguien tenía todo en su contra esa era Claudia Grant, algo que jamás la detuvo y lo que hizo que él se enamorará de ella a primera vista.
Rick siente algo de envidia de él, siempre estuvo seguro que tarde o temprano la encontraría, sin embargo Rick ya no contaba con su musa inspiradora... friamente lo había terminado con una carta, aunque el sabía que eso podría pasar cuando decidió ir al frente pero si podía ayudar a derrotar a Hitler, habría valido la pena.
Decide dejar los pensamientos oscuros y unirse al resto. Los cuatro jóvenes observan a la pareja con las quijadas en el suelo pues no pueden creer la suerte que tienen de observar un milagro. Dos personas que fueron separadas por casi dos años peleando la misma guerra pero en diferentes lugares de Europa, ahora están juntos. Cuantas veces habrá Roy sobrevolado el campamento donde Claudia luchaba por salvar vidas, cuantas más ella habrá elevado su vista al cielo para observar los aviones surcarlo rumbo a su destino.
- Sabía que ibas a encontrarme siempre estuve segura que el destino nos volvería a reunir – dice al fin Claudia, recargando su cabeza sobre el amplio pecho de él
- Yo ya comenzaba a perder la fe – responde Roy, acariciando su cabello – cada vez que llegaban noticias del frente temía lo peor
- Hey… no vine tan lejos para dejar que unos racistas me asesinen, para eso mejor me hubiera quedado en casa
- Lo sé preciosa, eres un hueso muy duro de roer
- Es una heroína… eso es lo que es – complementa Lisa llena de orgullo
Eso es lo que hace que la pareja salga de su burbuja para observar a su alrededor a los sonrientes jovencitos, sus caras son las de chicos normales que deberían estar en la universidad, pero todos ellos han vivido de una manera acelerada, han sobrevivido cientos de batallas, ellas han salvado vidas y ayudado a bien morir por igual a soldados aún más jóvenes que ellas mismas.
- Roy, déjame presentar a mi mejor amiga Lisa – rompiendo el silencio, Claudia se acerca a su compañera de penas y confidente
- Lisa Hayes mucho gusto de conocerte al fin Roy – ella le ofrece su mano, pero él decide abrazarla – Claudia me ha hablado tanto de ti que siento que ya te conozco
- Hayes, como el Almirante de las fuerzas inglesas – pregunta el joven de cabello oscuro y hermosos ojos azules, algo impresionado
- Así es… él es mi padre – dice algo apenada, sin poder evitar observar fijamente los ojos del chico, son de un tono diferente pero son igual de profundos que los de Karl
- El pequeño curioso es Rick Hunter, el chico con imagen de intelectual Max Stearling y al final dejamos al cómico de la división Ben Dixon… son mis mosqueteros
- Mucho gusto chicos – Claudia es en verdad hermosa, al fin los tres comprenden por qué su capitán está loco por ella
- Creo que ustedes tienen que ponerse al día – Lisa sabe que su amiga realmente desea estar a solas con Roy – nos vemos más tarde amiga
- Si nosotros escoltaremos a Lisa a su habitación
- Gracias chicos, nos vemos en las barracas
Los cuatro caminan en silencio, disfrutando la noche… en verdad es la primera vez que se sienten normales. Como un grupo de amigos regresando de una fiesta de fraternidad y realmente ninguno de ellos desea que la velada termine, es Ben quien expresa lo que todos desean.
- No sé ustedes pero la verdad es que muchos deseos de regresar a mi barraca a ver el techo y oler los pies apestosos de la compañía
- Por primera vez voy a estar de acuerdo contigo Ben que dices Lisa – "Rick tiene una varonil voz" piensa Lisa, en especial le gusta cómo suena su nombre dicho por el – te gustaría pasar una velada con tres pilotos americanos
- Que me encantaría, que proponen que hagamos
- Bueno, pues creo que podemos sentarnos bajo la luna y conocernos, digo en los próximas semanas pasaremos mucho tiempo juntos – probablemente Max es el más guapo de los tres, pero había algo en Rick que la pone nerviosa
- Así que, nos preguntamos qué hace la hija de un almirante del ejercito de su majestad en el frente – pregunta quemarropa Rick, al parecer él es el más sorprendido del origen de Lisa
- Lo mismo que ustedes salvar vidas
- Si pero solamente Max vive en una mansión, Rick y yo somos un par de pobretones
- No vivo en una mansión
- Vives en Central Park amigo, para nosotros eso es una mansión
- Exageras Ben, ya verás cuando la visites que no es nada del otro mundo
- Huy, voy a codearme con la crema y nata de Nueva York
- No lo harás si no aprendes a comportarte como un ser civilizado
- ¿Siempre están peleando? – pregunta Lisa divertida
- Todo el tiempo, inclusive en el aire no dejan de estar discutiendo sobre dónde tirar la primera bomba, pero no pueden estar el uno sin el otro – responde Rick, hay algo en los ojos verdes de la mujer que hacen que no pueda quitarle la vista de encima, ahora que ha sonreído brillan de tal manera que iluminan su rostro
- Saben que nos hace falta, una botella de vino – para Max no ha pasado desapercibido la forma en su amigo ve a la joven – que dices Ben vemos si podemos conseguir una
- Que creo que es una muy buena idea, tal vez podamos convencer a unas chicas locales de unirse a nuestra pequeña reunión
- Los acompañamos – dice Rick levantándose
- No, tú y Lisa cuiden nuestro rincón… prometemos no tardar - "hermano es una pelirroja de ojos verdes" piensa Max "creo que voy a pedir una francesa trigueña de ojos azules"
Rick vuelve a sentarse junto a Lisa, quien esta absorta viendo el mar. Ahora sus ojos han vuelto a mostrar esa mirada triste que pudo observar al principio.
- Esos dos ya no van a regresar
- Si quieres podemos irnos también a descansar
- No, hace mucho tiempo que no sentía normal, así que si tu estas dispuesta disfrutemos unos minutos más
- Antes de pensar en París
- Exacto, antes de pensar en París – ambos están emocionados pero al mismo tiempo temerosos del reto que tienen por delante
- Es tan hermoso aquí, tan pacífico – suspira mientras fija su vista en el suave oleaje – no pareciera que estamos en guerra,
- No… deberías ver esta playa de día, es un paisaje hermoso
- Debe serlo, nada que ver con las costas de Inglaterra, tan frías y llenas de rocas
- Al menos tu habías visto el mar antes de todo este enredo, la primera vez que yo lo vi fue cuando tome el barco que me llevo a tus costas frías
- Donde creciste
- En una pequeña granja de trigo en Iowa, jamás había salido de ahí… de hecho mi destino era seguir los pasos de mi padre y mis hermanos, pero yo quería conocer el mundo, por eso me uní al ejercito… y tú que tal la vida de una hija de la milicia
- Solitaria… los ingleses tiene una manera extraña de demostrar su cariño a sus hijos, los mejores colegios son internados, así que solamente regresaba a casa en los veranos que son el mejor recuerdo de mi niñez
- Ironías de la vida, yo no podía esperar salir de casa y tu deseabas regresar a ella
- Ironías – ella voltea a verlo cuando responde para darse cuenta que la observa fijamente, lo que la hace sentir turbada – creo que es hora de regresar, nos esperan días difíciles
- Tienes razón – se levanta y le ofrece su mano galantemente – me permite escoltarla a su barraca mi lady
- Será un placer – responde y al tomar su mano se estremece como pensó que ya jamás podría volver a hacerlo – pero por primera vez en mucho tiempo estoy durmiendo en una cama de verdad, con acceso a un baño con drenaje
- Eso no es justo
- Oye son los beneficios de ser mujer
Ambos ríen de buena gana, y comienzan a caminar lado a lado rumbo a la pequeña pensión donde habían hospedado al contingente de enfermeras, y de la manera más natural del mundo, la enfermera inglesa y el piloto americano se habían vuelto amigos.
