Capitulo 2
Capitulo 2
El espadachín de pelo verde andurreaba tranquilo en el campo con rumbo al pueblo.
Se encontraba profundamente sumido en sus pensamientos, tanto, que no se dio cuenta de que retrocedía sobre sus propios pasos...
Sus pensamientos eran abordados por miles de preguntas de todo tipo, "¿Y Luffy y el resto? ¿Pensarán que estoy muerto?", "¿Que hace Kuma en un sitio como este?" "¿Como he llegado aquí si ni siquiera se ve costa?", "¿Por que demonios he aceptado quedarme con ellos, aunque sea temporalmente?". Tan concentrado estaba, que no se percataba de la mirada de cierta joven.
-¿Ya has vuelto?
El peliverde salió de sus delirios y miró al frente, viendo así a Diana.
-¿Qué haces tu aquí? -Preguntó, perplejo.
-¡Eso debería preguntártelo yo a ti, baka! ¿No se suponía que habías ido al pueblo a comprar? -Cuestionó la chica al joven, poniendo los brazos en jarra.
-Me señalaste el camino equivocado... -Se excusó, él, cerrando los ojos y frunciendo el entrecejo.
-¡¿Que yo te señalé mal el camino? ¿Como se puede ser tan inútil...?
-¡Oye, maja, que si quieres me voy!
-¡No eres capaz! -Se enfrentó a él, colocándose enfrente del chico.
-¿Me estas retando?
-Puede...
-Inocente... -Dijo Zoro, cogiéndola en brazos, caminando hacia un pequeño arroyo que se encontraba a pocos metros de ellos.
-¿Q-Que haces? -Preguntó Diana, con un notable sonrojo en sus mejillas.
-Voy a tirarte al agua. No lo tomes como una venganza... -Respondió el aludido, poniendo, su ya legendaria, sonrisa de superioridad.
-¡Ni se te ocurra! -Gritó ella, moviendo piernas y brazos, con el objetivo de que le soltase.
-No me da la gana, ¿sabes?
-¡¿Me vas violar?
-¿Quieres que lo haga?
-¡O me sueltas o me chivo al abuelo! -Gritó, a lo que el suspiró.
-Está bien, está bien... -La soltó, y con una sonrisa burlona, dijo- Corre, chivata, mira como tiemblo.
-¡Abuelo! -Corrió, como si la vida le fuera en ello, hacia el interior de la casa, en la cual se encontraba el pobre anciano sumido en un libro, que parecía tener ya bastante tiempo- ¡Abuelo!
-¿Que pasa, Diana? -Respondió el, sin inmutarse, ya que, conociendo como conocía a su nieta, sabía que sería alguna tontería.
-¡Abuelo! ¡Zoro me quería tirar al arroyo y...y...me quería violar!
-Claro, claro... -Dijo en un suspiro, cerrando el libro y poniéndose en pie- Supongo que tendré que ir a mediar...
El anciano, Juanjo, y su nieta, Diana, salieron al exterior, donde se encontraba el espadachín, apoyado en un árbol, aparentemente dormido.
-Zoro, ¿se puede saber que ha pasado?
-Se lo resumiré: Diana se burló de mí, decidí gastarle la simple broma, diciéndole que me iba del pueblo, ella me puso frente, y para darle un escarmiento, la cogí para tirarla al agua.
-Bah...paso de discusiones absurdas. Tengo cosas más importantes que hacer. Diana, acompáñale, y cuando volváis quiero que os hayáis hecho íntimos amigos. ¿Alguna objeción?
-Ninguna. -Respondieron ambos al unísono, antes de volver a caminar.
El trayecto se hizo completamente incomodo, en especial para el peliverde, que trataba de ignorara las continuas provocaciones de la morena, que no paraba de silbar una canción.
-¿Quieres parar ya?
-¿Bla bla bla bla? -Se burló ella- Estúpido...
El espadachín, cansado del comportamiento de la chica, la acorraló contra un árbol, de tal manera que no pudiese escapar, a lo que ella se sonrojó
-¿Se puede saber que te pasa conmigo?
-¿Y a ti que te importa lo que me pase o me deje de pasar?
-Te portas como una cría.
-¿Y a ti que?
-Mira, si vamos a tener que vivir bajo el mismo techo vamos a tener que llevarnos bien... -Dijo mientras extendía la mano- ¿Empezamos de nuevo?
-Está bien, pero te seguiré llamando cabeza de musgo.
-Pues yo chivata, ¿no te jode? Venga ya...
-Era broma, baka... -Dijo ella con una amplia sonrisa- ¡Yo me llamo Diana! ¡Un placer conocerte! ¿Tú eres? -Dijo extendiendo la mano.
-Zoro Ronoa...el placer es mío. -Contestó él, estrechando la mano con la suya.
-Bueno, ¿hacia donde te diriges, Zoro?
-Hacia el pueblo...pero no se como llegar.
-¿Me permite que le acompañe?
-Sería un placer.
-Bien, pues... -Dijo ella, cogiéndole de la mano- ¡Es por aquí!
Una vez llegaron al pueblo, Diana, aun sin soltar la mano del peliverde, dijo:
-Nee, aquí te quedas.
-¿No vienes?
-¿Quieres que te acompañe también al baño?
-Ya me has visto en calzoncillos, ¿acaso quieres más?
-¡Ni digas chorradas! ¡Seguro que eres tú el que me quiere ver en ropa interior!
-A mi no me van las chivatas... -Comentó él, volviendo a si postura de superioridad.
-Ni a mi los cabeza brócoli.
-¡Diana! ¡¿Es este tu novio? -Gritó una voz masculina, detrás de la pareja, a lo que ambos miraron.
-¡Javi! -Gritó ella, abrazándole- ¡Este mendrugo que va a ser mi novio! ¡Solo es un amigo! ¿Verdad, Zorito? -Él solo gruñó, mirando al chico, como si de un enemigo se tratase.
Era bastante bajo, más incluso que Diana, de pelo corto y castaño y de piel muy blanca, de ojos color aceituna.
-Ah, es que como os vi cogidos de la mano, tan pegaditos y acaramelados... -Respondió el moreno, cual Sanji enamorado.
-¿Y este quien cojones es? -Preguntó un histérico Zoro.
-¿Él? Se llama Javi, y es mi mejor amigo y hermano postizo. -Respondió la chica, con una amplia sonrisa.
-Bah, yo paso. Me voy.
-¡Cabeza musgo, que por hay no es!
-¡Deja de llamarme así!
-¡Diana! ¿Quien es este? -Dijo otra voz femenina, al lado de la aludida.
-Ah, hola Andrea, pues este es un amigo...más soso que las espinacas...
-¡Encantada! ¡Yo me llamo Andrea! Un momento... ¡Javi! -Chilló, cogiendo al chico de las piernas y corriendo, arrastrándolo, hasta que desaparecieron de sus vistas, a lo que a Diana le salió una gotita al estilo anime.
-Nee...esos eran mis mejores amigos.
-Que bien. -Respondió él, sin mucho entusiasmo.
-¿Pasa algo? -Preguntó, alzando una ceja.
-Nada que tenga importancia.
-Si tú lo dices...
-¿Van a venir más parientes o podemos ir a comprar? Mientras antes termine antes podré dormir...
-Pues no, a no ser que aparezca Belén, pero lo dudo, así que...
Al cabo de hora y media, ambos iban ya de vuelta a casa por el mismo camino que antes. Zoro cargaba todas las bolsas ha pesar de que la chica también se había llevado su parte.
-Un momento... ¡Mañana es Lunes! ¡Mierda! ¡Tengo escuela!
-¿Vas a la escuela?
-Estoy en primero de bachillerato...y no me hace mucha ilusión ir... ¡Preferiría estudiar tan solo biología, ese es mi sueño!
-¿Y porque no lo haces?
-Aquí no hay oportunidades de ese tipo...
-¿Y por que odias tanto ir al instituto?
-Porque en las asignaturas referidas a las letras soy nefasta... Oi... ¿puedes recogerme mañana?
-Ya veremos...
-¡Bien, vendrá a recogerme!
Pasaron varias horas, y tras la cena, el espadachín se levantó de la mesa, dispuesto a irse a dormir.
-Ojii-san, ¿donde está mi habitación?
-En la planta de arriba en la primera puerta a la derecha.
-Arigato.
Una vez llegó al pasillo, iba a abrir la puerta, cuando alguien le interrumpió.
-Eh, peliverde, ¡que esa es mi habitación!
-Es la que el viejo me ha dicho, así que te jodes.
-¡Te vas a ir a dormir afuera, conmigo no duermes ni a cambio de dinero!
-Zoro dormirá contigo. -Afirmó el anciano, que se encontraba detrás de ambos.
-Pero abuelo... ¡solo hay una cama!
-Pues eso...que dormirá contigo. -Dijo acercándose al espadachín- Cuidado con mi nieta.
-No se preocupe.
-Que durmáis bien.
El espadachín entró primero en la habitación.
-Oi, arbusto te voy a estar vigilando.
El aludido hizo oídos sordos. Puso las manos un poco más abajo de la nuca, sacándose la camiseta.
-¡O-Oe! ¡¿Q-Que mierda haces?
-La acción de quitarse una prenda de ropa.
-Baka... -Dijo ella, sonrojada y desviando la mirada
-¿Pasa algo?
-N-No, nada...
-¿Seguro? -Exclamó el chico, acercándose lentamente, sin duda, disfrutaba al ponerla nerviosa.
-¡S-Seguro, baka!
-Entonces...no te importará que me quite... ¿verdad? -Dijo llevándose las manos al pantalón.
-¡N-Ni se te ocurra! -Gritó ella, moviendo los brazos de manera cómica, a lo que el otro echó a reír.
El peliverde se acercó a la cama, sentándose en el borde de esta.
-Buenas noches... -Dijo él, antes de echarse, con los brazos tras su cabeza a modo de almohada, no sin antes echarse por encima la sábana.
-B-Buenas noches.
Diana se echó al otro lado de la cama, sin poder evitar el roce de su piel con la del peliverde, a causa de la pequeñez de la cama.
Pasaron minutos, quizás horas, en los que la morena no paraba de moverse, inquieta y nerviosa...
-¿Quieres estarte quieta? -Gruñó el espadachín, abriendo un ojo para mirar a la chica.
-Es que...n-no encuentro una postura cómoda...
-Y para nada estás nerviosa, ¿verdad?
-Vale, también... -Admitió, resignada.
-¿Y eso? Tampoco es nada escandaloso... -Dijo él, girándose para estar cara a cara con ella.
-Es que...se me hace raro dormir con alguien...más aun si es un chico...porque él único chico en el que confío es en Javi...
-¿Y en mí no? -Preguntó él, serio.
-¡Claro que en ti también, baka! -Respondió ella, agarrándose del brazo del chico, a lo que este se sonrojó, pero no por el gesto, si no por sus palabras. Por suerte, consiguió disimular el sonrojo, gracias a la oscuridad que había en la habitación, debido a que era de noche.
-Oe, y...ese tal Javi... ¿sois novios?
-¿Javi y yo? -La chica no pudo evitar soltar una carcajada, a lo que él alzó una ceja- Que va, somos muy amigos, pero nada más, además, a él le gusta Andrea. ¿Por que lo preguntas? -Formuló la morena, mirando intrigada al chico.
-Por nada, como esta tarde os vi tan juntos, pues cualquiera pensaría...
-¿Celoso?
-¿Celosos yo? ¡Ja! Más quisieras tú. A mi no me van las chivatas.
-Ni a mi los cabeza musgo...
Al chico le empezaba a gustar estas absurdas peleas, por lo que decidió seguir... Se acercó al oído de ella y susurró:
-En unos días estarás tan loca por mi que harás todo lo posible para ponerme celoso…chivata. -Las mejillas de la chica se tiñeron rápidamente- Es tarde, así que...duérmete y descansa, baka. -Dijo él, antes de darle un beso en la mejilla de la chica y volver a su postura anterior, quedando dormido al instante mientras que en la cabeza de la chica no paraban de resonar esas palabras, pero cuando hay sueño...por lo que se quedó dormida.
A la mañana siguiente, el sol comenzaba a colarse entre las cortinas de la habitación, iluminándola lentamente.
Cierta chica de pelo castaño comenzó a abrir poco a poco los ojos, viendo así, una profundamente dormida, cara del peliverde.
Pegó un bote hacia atrás, a causa de los pensamientos que se le vinieron a la cabeza sobre el porque estaban en esa situación, cayendo al suelo.
-¡Mierda! -Se quejó, llevándose una mano al trasero, donde se dio el golpe, cuando cayó en la cuenta de que no tuvieron más remedio que dormir juntos.
-Que escandalosa... -Gruñó Zoro, estirándose- ¿Se puede saber que te pasa?
-Eh... ¡me has tirado de la cama!
-¿Yo?
-Si, tú...
-Ah, pues...gomen...
-Nada, nada... Nee...tengo que ir al instituto, ¡luego nos vemos!
El chico solo movió el brazo antes de volver a tumbarse en la cama, para quedarse de nuevo dormido...
-
To be continued
Glosario:
*Oi: oye
*Gomen: perdón
