Los personajes de Yuri! On Ice NO me pertenecen, son propiedad de Kubo, Yamamoto y estudios Mappa.
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"Comienzos"
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Nota: Lucar es Otabek, Caracar es Yuri, se usaran los nombres que conocemos a partir del próximo capitulo y el origen de que se llamen Yuri y Otabek.
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Es sabido por muchos –la mayoría incluso- que el universo y la galaxia misma está regida por muchos Dioses que responden a diferentes nombres, Dioses dueños del mundo tal y como lo conocemos, sin embargo no siempre ha sido así.
Existió una época de oscuridad en la que los Dioses solo vivían viendo la oscuridad y soledad de todo cuanto gobernaban, cansados de toda esa soledad y la simpleza en la que estaban sumergidos, un grupo de Dioses se dio a la tarea de crear seres con vida para su entretenimiento, y por qué no, para su diversión.
Es así como llegamos hasta la creación de los humanos, animales, la tierra y todo cuanto conocemos, crear la tierra fue para ellos como el plantar un pequeño pero hermoso jardín, la diferencia es que ellos podían darle vida, fue así la manera en que fuimos creados.
Los humanos a primera instancia parecían muy buenos, cuidaban del mundo que les había sido otorgado para vivir, de los animales que les acompañaban en todo ese mundo que para ellos era enorme, vivían cada día con alegría y agradecidos por la oportunidad de ocupar un lugar en aquel hermoso paraíso.
El que los humanos hayan sido creados de propia mano por los Dioses no garantizaba su perfección, porque si bien los humanos vivían en una zona de los Dioses, habían sido corrompidos por deseos egoístas que los hacían luchar entre ellos y cometer actos impúdicos sin ni el más mínimo sentido de la decencia y la moral.
A partir de todas las acciones negativas, unos seres de luz fueron creados con la finalidad de guiar a los humanos por el camino recto que agradase a los Dioses, los mismos seres que se les otorgo el deber de ser un buen ejemplo para sus hermanos menores.
Un ángel fue atado a un humano y así con cada hombre y mujer sobre toda la faz de la tierra, seres de luz que llevaban con seriedad su misión, seres hermosos con cierta cantidad de poder que les permitía cuidar de la vida de su protegido.
Los ángeles recibieron como premio por su excelente trabajo un par de hermosas y grandes, estaban felices por tales bendiciones que les fueron otorgadas.
Los ángeles fueron sin duda de gran ayuda para preservar la humanidad sobre la tierra, sin embargo y a pesar de su arduo trabajo, este no era suficiente para mantener a los humanos alejados de problemas.
Sucedió que un día, muchos ángeles, quizá una legión completa, se declaró en desacuerdo con los Dioses declarando una guerra en contra de estos, sin embargo el nivel de poderes era por demás absurdo, lo que llevo a la expulsión de la legión de ángeles de los cielos, ya que los Dioses no querían destruir a aquellos que eran también como sus hijos.
Los ángeles expulsado vagaron por diferentes puntos de la galaxia durante muchos siglos, fue entonces cuando uno de los Dioses decidió darles un lugar de reposo, fue así como se creó el infierno donde antes de ser enviados se convirtieron en seres de completa maldad, mismo que fueron llamados demonios.
Paso un milenio desde que los demonios fueron expulsados del paraíso y enviados a su lugar de reposo que ellos mismos denominaron como infierno, los humanos continuaron bajo la protección de los ángeles, sin embargo esto ya no significaba una calma a las preocupaciones de los Dioses, ya que los humanos comenzaron a perder el control sobre si mismos.
La humanidad se sumió en una época de completa obscuridad en la que todos se convirtieron en enemigos de todos, no importaba asesinar a su igual, no importaba si era un extraño, un amigo, un hermano e incluso un padre, solo les importaba su egoísmo, el poder y demostrar que eran el ser más superior.
La época sangrienta, según los dioses.
No era para nadie un secreto el hecho de que los humanos habían sido corrompidos por la maldad latente de los demonios.
Llego el día en que los Dioses se hallaban fuertemente decepcionados de su creación, sin embargo, Thot, Dios de la sabiduría abogo por la humanidad alegando que tenía una idea perfecta, un ser a quien le temerían y que sin dudar respetaría, seres que serían capaces de neutralizar su maldad y el origen de esta, los seres de luz divina que tendrían como misión principal proteger la vida de todo cuanto existiese en la tierra y el alma de los humanos.
"ARCONTES"
«Los arcontes serán seres con más poder del que les hemos otorgado a los ángeles, tendrán nuestra capacidad de raciocinio al igual que se las hemos dado a los humanos pero en un nivel avanzado, capaces de comprender nuestra lengua divina y la infernal creada por nuestros hijos perdidos, serán poseedores de tres fases, divididas de la siguiente manera:
PERSONIFICACIÓN: mantendrán su aura pura y limpia, capaz de portar la paz a todo ser que se encuentra en su presencia, un aura capaz de llevar consigo el mensaje de su amor incondicional para con los de buen corazón, que puedan comunicarse con cada ser en la tierra sin necesidad de tener conocimientos de su lengua, capaz de evocar tal respeto que nadie necesite levantar su arma en contra de sus hermanos.
CORRECCIÓN: Podrá manifestar un halo luminoso de protección, tendrá el poder suficiente para proteger a todo ser digno de ello a su alrededor sin importar la cantidad, pero más importante será el hecho de que podrá proteger el alma dejando la pura e intacta en caso de que sea necesario hacer un nuevo cuerpo para esas almas, y aun así mantener bajo limitada protección su propio cuerpo.
VENGANZA: Mostraran la inmensidad de su poder a fin de reprender y castigar a todos aquellos de malvado corazón que no encontraran la salvación, tendrán el poder de la venganza y la justicia provocando terror y respeto que haría retroceder incluso a nuestros hijos los caídos.
Tendrán también la capacidad de atravesar la oscuridad con sus ojos y mente, permitiéndole ver todo lo que se esconde más allá de la mente y el corazón, les daremos también el don de la omnipotencia a fin de no permitirles asesinar a los caídos a la menor provocación, tendrán hermosas alas como mecanismo de ampliación de defensa y el poder de la transportación.
Les daré también el poder de la creación de sellos mágicos a fin de que usen sus poderes al máximo la menor cantidad de meses posibles, les retiraremos las limitaciones impuestas en los ángeles y obtendrán más libertad, les daré un cuerpo fuerte con resistencia a rayos, frio y algunas situaciones más.
Sin embargo, creo que todos saben que las cosas no están del todo bien, nuestros hijos caídos se hacen fuertes mediante métodos inmorales, su poder está creciendo cada vez más y ninguno de nosotros sería capaces de matarles, sin embargo los Arcontes no sentirán ese detenimiento y provocaran el exterminio de su retador si no hay otra forma de detenerle, le he otorgado una forma más…
LA IRA DEL ARCONTE
Entregaremos a cada uno de ellos un arma, lanzas, espadas, flechas y tridentes, armas que los volverán sedientos de venganza y justicia acudiendo a cualquier método para terminar de aplicar el castigo a la criatura, será como nuestro nivel de poder, será el arconte una personificación nuestra.»
La idea de creación de seres maravillosos que pudiesen mantener la vida de los caídos y los humanos en regla sonaba muy atractiva, finalmente fue aprobada y aplicada, sin embargo se decidió poner limitaciones en el uso del arma del arconte, donde se decidió aplicar diez sellos que romperían según su juicio a la hora del castigo.
Llegado el día estipulado para la creación de los Arcontes, los ángeles fungieron como ayudantes de Thot, el Dios considero poner a prueba primero la idea de los Arcontes, creando así a los dos primer a quienes nombró Xarmaroc y Lucar respectivamente.
Xarmaroc era un Arconte de cabello blanco, piel azulina, ojos de color amarillo, cuerpo prominente, sumamente inteligente, de corazón puro y amable.
Lucar en cambio tenía su cabello negro, lo cual sorprendió mucho al resto de los Dioses, puesto que los únicos que poseían ese color en sus alas y cabello eran sus hijos caídos, puesto se habían auto nombrado los seres de la oscuridad, pensaron que había sido algún tipo de error, sin embargo Thot negó tal hecho alegando que Lucar había sido creado de esa manera por elección y no error.
Los ojos de Lucar también eran diferentes a los de Xarmaroc, puesto que este los tenia de color marrón claro, pero finalmente marrón, tenía cejas pobladas y la mirada sin alguna expresión concreta, mantenía su semblante serio y en calma, era de baja estatura en comparación al primero, pero con la complexión de su cuerpo más robusta que daba a ver que era un poco más fuerte.
La primera misión de ambos arcontes consistía en terminar con dos demonios recién creados por los caídos, eran de bajo nivel y dependiendo| de como fuese el comportamiento de ambos seres en batalla, se decidiría el destino de la nueva raza.
La misión había sido todo un éxito y los Dioses se hallaban plenamente complacidos, creían que dos Arcontes eran suficiente para mantener el mundo humano en calma, sin embargo un nuevo problema de desató, los humanos habían comenzado una guerra en la que dos ángeles habían perdido la vida en una lucha por defender a sus protegidos respectivamente.
Los arcontes fueron enviados a detener la sangrienta batalla sin importar lo métodos que fuesen utilizados.
Thot supo que tras un siglo de pruebas, era el momento de crear toda una legión de arcontes, los humanos iban rápidamente en aumento y muchos ángeles habían desertado por el reciente rencor hacia sus nuevos hermanos que eran por demás superiores, por eso decidió crear a los nuevos arcontes.
Una legión de cien arcontes fueron creados, todos eran bellos, poderosos e inteligentes, prometedores de grandes resultados, pero Thot no estaba del todo feliz, durante todo el siglo de prueba, Thot había prestado especial atención a Lucar, el arconte era diferente y no solo por el color de su cabello y ojos, sentía cierta fascinación de las relaciones que desarrollaban los humanos, tanto era su interés que un día no se reprimió de preguntar sobre una de las leyendas humanas.
—Padre –se dirigió hasta el Dios que trabajaba en los nuevos arcontes-, ¿Qué es el hilo del destino?
—¿Dónde has escuchado eso, Lucar? –preguntó sorprendido el Dios-
—Lo he escuchado de los humanos, en la última misión, un joven le dijo a una jovencita que ellos están unidos por el hilo del destino, pero no sé qué es eso y no he encontrado nada en la biblioteca.
—No lo encontraras en ningún libro, lamento decirlo Lucar, pero, no contamos con toda la información de las leyendas humanas
—Ya veo –respondió decepcionado-
—Pero, yo se algo sobre eso, también lo escuche mientras fui a dar un paseo por allí –le dijo sonriendo-, ¿quieres escuchar lo que se?
—¡Por favor padre! –acepto el menor entusiasmado-
—Escucha con atención Lucar, los humanos fueron creados para cuidar de nuestro jardín en parejas, a cada humano le hemos hecho un compañero para su vida, pero al dejarlos en la tierra se separan para encontrarse en el momento adecuado, los hemos dejado ser en un hombre y una mujer correspondientemente.
—Entonces cada hombre debe juntarse con una mujer que fue creada especialmente para estar a su lado, ese es el hilo de su destino.
—Ellos consideran más exactamente que los hemos unido por un hilo rojo que se encuentra atado en su dedo meñique, ese hilo puede estirarse y enredarse con otro pero jamás podrá romperse, ese es el hilo de su destino.
—Padre, ¿yo también tengo un hilo del destino?
—¿Por qué lo preguntas, hijo?
—Xarmaroc y yo siempre estamos solos, ¿nosotros también tenemos una persona especial como los humanos?
—Emm… bueno, probablemente no, es decir, sus hermanos nacerán muy pronto
—Pero los humanos no se unen a sus hermanos, los ángeles nos han dicho que es un acto inmoral
—Bueno si, mmmm… probablemente tengan un hilo que los une a su destinado
—Gracias padre –interrumpió Lucar-
—¿Por qué hijo?
—Por también darnos un hilo que nos une a alguien especial, así Xarmaroc y yo no estaremos solos.
Fue así como Thot decidió hacer una pareja destinada para sus dos hijos mas queridos, para Xarmaroc creo un arconte femenino, de largo cabello azulino, ojos de color cristalino y una expresión de dulzura en su rostro, a ella la llamo Randhar.
Para cuando decidió iniciar la creación de la pareja de Lucar, Gopi, el conocido Dios del amor irrumpió en la sala alegando saber sobre su interés en dejarlo dominar también en el aspecto romántico en los nuevos arcontes, a lo que Thot se negó diciendo que los arcontes ya habían sido destinados y marcados a su nueva pareja por lo que Gopi se mostró muy molesto.
—No puedes hacer eso, Thot
—Si puedo, cual es el motivo de dejarlos a su suerte y que pasen muchas cosas antes de encontrar a su destinado –respondió el Dios-
—La idea es que el amor no se impone, no es algo que simplemente puedas obtener como un regalo, no voy a darles el amor florecido a tus arcontes –amenazo finalmente-
—Entonces se quedaran con su pareja y ya, después de todo Lucar quiere evitar la soledad, no le importara como venga.
—Lo sabía, sabía que intentabas hacer feliz a tus amados hijos –dijo sonriente el Dios del amor-, pero también he observado a Lucar y te puedo decir que él está más interesado en las muestras afectivas de los humanos, no quiere solo un compañero, Lucar quiere también sentir todo lo que los humanos sienten.
—No puedo obligarte a otorgarles el amor, así que supongo que deberá conformarse con lo que hay
—No seas egoísta Thot, yo les daré la semilla del amor, ellos deberán animarla, protegerla, cuidarla y hacerla crecer hasta florecer, por eso no les dejes al conocimiento su destinado, déjalos que lo descubran, es allí donde el amor florece
Thot se lo pensó bastante hasta comprender lo que su amigo y compañero decía, quizá tenía razón, bueno, realmente tenía razón.
—No crees a una mujer, forma a un hombre –pidió desde la puerta Gopi-
—¿Dos hombres?
—Haz tu trabajo y yo me encargo del mío
—Pero dos hombres…
—El amor es amor, siempre dejo la semilla donde sea sin importar hombre o mujer, ahora solo haz lo que te digo.
Finalmente Toth decidió hacer caso a Gopi creando un varón, un hermoso hombre de complexión delgada, facciones suaves en su bello rostro, su larga cabellera hasta los hombros siendo de color dorado, ojos verdes que brillaban más que ninguno otro, tan hermoso que incluso parecía una mujer, así que cuando lo noto decidió poner un entrecejo que lo hiciera ver más rudo.
Quizá con la rudeza en la mirada se le había pasado la mano, lo supo apenas despertó y al abrir sus ojos frunció su entrecejo en una muestra de molestia, aun así le pareció perfecto y termino por llamarlo Caracar.
Xarmaroc y Lucar fueron presentados ante los nuevos arcontes como Capitán y sub capitán respectivamente.
El tiempo paso, los arcontes eran los seres más amados por los dioses, Lucar crecía feliz de saber que dentro de toda la legión había alguien destinado para él, tal y como lo fue para Xarmaroc quien ya había encontrado a su pareja, una hermosa arconte rubia de nombre Randhar, dominante de Cáncer.
Deseaba con todo su corazón que ese destino, ese hilo estuviese ligado a Caracar, el arconte de ceño fruncido que solía ser muy lindo con él.
Lo había conocido el día de la presentación, pero no fue hasta un mes después de ello que hablaron por primera vez, extrañamente el menor poseía una voz pacífica y muy linda, ojos hermosos y un sentido de la justicia bastante arraigado.
La primera vez que tuvieron una misión juntos, Lucar había quedado gratamente sorprendido del actuar tranquilo del rubio, claro que no siempre era así, en muchas ocasiones perdía los estribos y comenzaba a llamar de diferentes formas a los demonios o humanos perdidos que solían castigar, usaba palabras como:
"No corras basura, ¿no vez que quiero castigarte", "Perra estúpida, detente", "Pedazo de mierdecilla, ven acá", "¿A dónde vas pedacito de blasfemia?", "Esa porquería", "Voy a patear tu trasero", "Puta mierda" y algunas mas que había escuchado decir a los humanos.
Personalmente a el no le molestaba escucharlo decir esas palabras, le parecía incluso divertido ver ese rostro tan hermoso fruncirse en una mueca de fastidio y molestia, observar esos rojos labios abrirse para soltar todo tipo de blasfemias le parecía hilarante, solo un arconte tan único como él podría hacer tales cosas.
Estar en compañía de Caracar jamás era aburrido.
Lucar y Caracar se convirtieron en amigos inseparables, solían volar juntos en el cielo azul, surcar las espesas nubes e incluso reventar las nubes grises dejando caer la lluvia sobre la tierra, visitaban el mundo humano y jugaban con los pequeños en sus cunas, jugaban con los animales quedando Caracar prendado de los gatitos y sus hermosos ojos y forma de ser, Lucar que había visto el amor que su amigo le profesaba a esos animalitos, decidió pedir el permiso para finalmente otorgarles a los gatos el poder de ver a los arcontes y jugar con ellos.
Caracar fue entonces nombrado Caracar de los gatos y el segundo eón del poder caído de la luz.
—¿En qué piensas? –le hablo a Lucar que se encontraba con la mirada perdida en un punto de la tierra tras haber dejado de volar-
—En nuestros hermanos –respondió tras algunos momentos en silencio-, Caracar… tu… ¿Qué piensas sobre nuestros hermanos?
—No es un secreto de que pienso que todos excepto tú, son unos idiotas –dijo tan honesto como siempre robándole una suave sonrisa al pelinegro-
—Sé que piensas que son idiotas –dijo divertido-, me refiero a que piensas sobre las decisiones que han tomado
—Son aún más idiotas que ellos, pero no es su culpa, nuestro padre Xarmaroc ha abandonado sus deberes de líderes, todos creen que pueden hacer lo que quieran, solo te obedecen a ti
—Igual que tu –dijo burlón Lucar-
—No es cierto, tú obedeces a mí
—Soy tu mayor, no hay forma que yo obedezca a ti –espeto divertido-
—Cállate enano –dijo ante de lanzarlo contra una nube gris-
—Voy a atraparte gatito –grito para lanzarse a perseguir al rubio que había salido volando huyendo del mayor-
Gopi observó por última vez a los arcontes que se la pasaban jugando entre las nubes.
"El amor realmente floreció" –comento finalmente el Dios.
Segundo capitulo, espero les haya gustado 7u7
hasta luego :3
