Los personajes le pertenecen a Jhonen Vasquez, eso ya lo saben y no tendría por qué estarlo poniendo, solo por pura seguridad ¬¬ si no te gusta la pareja, no comentes


Iba tranquilamente caminando hacia su casa, mientras pensaba:

"Las cosas no salieron como yo quería. De todas formas, era de suponerse que Dwicky no reaccionaria bien conmigo…"

-¡Hey Dib!-Escucho que le llamaban. Se giró para mirar, y era Dwicky, quien conducía su auto y se detenía lentamente delante de Dib.- ¿Vas a tu casa? Te llevo.-Le ofreció amablemente.

-¿Dwicky? Pero… ¿Por qué haces esto?-Preguntó bastante confundido.-No quiero que sientas lastima por mí.

-No es por lastima, es que me gusta ser caritativo.-Estiro su brazo y acciono la puerta para poder abrirla.-Hay algo que quiero mostrarte.-Dijo.

-¿Qué cosa?

-Súbete y pronto lo veras. -Dib termino por aceptar; se montó en el asiento del copiloto y cerró la puerta de nuevo.-Si no te importa, me gustaría llevarte a mi casa primero, y después te dejo en la tuya.

-Ehmm…claro, está bien.-Contesto luego de pensárselo.

Dwicky emprendió la marcha. Mientras tanto ambos se pasaron todo el trayecto escuchando música de la radio, y el chico le hacía comentarios positivos acerca de su auto. Es que era la primera vez que se subía a uno. Porque bien su padre podría ser un científico muy famoso y reconocido y todo lo demás, pero la familia Membrana nunca tuvo la oportunidad de poder comprar un auto propio. A su papá siempre lo recogían camaradas suyos y lo llevaban a su trabajo o a donde se necesitase y toda la vida había sido así, pero en cambio él y Gaz ¿Siempre tendrían que caminar o tomar el autobús para transportarse a sus escuelas? Ojala no por mucho.

-Ya llegamos.-Aviso el mayor. Cuando Dib se dio cuenta, supo que su maestro vivía en un conjunto de departamentos. La fachada se veía muy aburrida y sencilla. Todo el exterior estaba pintado de un color beige y las ventanas aseguradas con barrotes negros.-Si.-Dijo Dwicky en forma de resignación.-Esto es lo mejor que pude conseguir cuando decidí vivir solo. No es la gran cosa, pero a mi departamento es lo único a lo que le puedo llamar hogar.

-No está mal…-Dijo Dib mirando al edificio.-Cuando yo también viva solo, supongo que igual deberé iniciar por encontrar departamento. De todas formas no creo que necesite habitar en lugares muy espaciosos como en las casas particulares.

-Bien dicho.-Concordó. Subieron las escaleras necesarias para llegar al piso de Dwicky, que era apenas la segunda planta, por lo que no hicieron casi ningún esfuerzo. Se pararon justo enfrente de la puerta marcada con el número 6 y entraron ahí.-Bienvenido Dib, siéntete cómodo.

El interior del departamento era pequeño, como Dib ya suponía, pero igualmente era muy acogedor. Había un par de sillones en donde era el espacio para la sala, enseguida estaba la mesa, que hacía de comedor, y en la barra de la cocina estaba un pequeño televisor.

-Supongo que debes tener hambre.-Dijo Dwicky.-Si quieres puedo preparar unos sándwiches.

-Oh no Dwicky, así estoy bien.

-No te preocupes, no me llevara mucho tiempo, siéntate.-Dwicky jalo una de las sillas de la mesa y le hizo un ademan a Dib para que tomara asiento.

Dib le obedeció y mientras esperaba a que los sándwiches estuvieran listos no dejaba de echarle la mirada a todo su entorno. De vez en cuando veía a Dwicky. Sacaba el pan de la alacena, el jamón y el queso del refrigerador, la mayonesa y todo.

Cuando termino, le dio su sándwich a Dib y le hizo compañía sentándose a su lado.-Perdona que no tuviera nada más pero era lo único.

-No hay problema, hace mucho que no pruebo un buen sándwich.-Le dio un mordisco.-Mmm…está muy rico.-Siguió comiendo.

Ambos pasaron un rato formidable. Pero cuando terminaron de comer Dwicky le dijo:-Esas dos puertas del fondo-Las señalo.-una es el baño y la otra es mi cuarto ¿Quieres verlo?

"Vaya, como si tuviera otra opción".-Claro.-Le respondió.-"Entrare por primera hasta la habitación de mi maestro ¿Quién lo diría?

Dwicky le dio el permiso de pasar.

En la habitación solo estaban dos pequeños buros a cada lado de la cama, con una lámpara de noche sobre uno de ellos. En la pared estaba el closet. Justo enfrente, una pequeña consola de estéreo con una televisión un poco más grande encima.-"Que agradable".

Dwicky fue a uno de los buros y busco dentro de los cajones de este.-Dib ¿Te acuerdas?-Le mostraba ahora una cámara de video que encontró.

-C-claro. Es mi cámara de video.

-Termine llevándomela yo cuando me fui con los plookesianos. Y ahora quiero devolvértela. Pero hay algo filmado en ella, y eso es lo que quería enseñarte.

Dwicky reprodujo el video en la tele. Ahora se observaba todo lo que algún tiempo atrás ese aparato logro captar. Estaban ahí los dos plookesianos que se llevaron a Dwicky consigo, tripulando la nave, en lo que charlaban entre ellos en su idioma natal. Curiosamente la nave plookesiana en su interior parecía estar hecha en su mayoría por un material muy parecido al metal pero era color rosado. A través de las ventanas se veían claramente todas las estrellas en el tamaño más enorme que un ser humano pudiera imaginar, entre muchos otros asteroides, cometas, meteoritos y demás. Todo eso era simplemente un espectáculo maravilloso para Dib.

-Como ya te había dicho, los plookesianos son extraterrestres muy amables, ellos solo se dedican a ser solidarios con todos los que pueden. No les gustan las guerras, ni pelearse con otros. Ellos me lo contaron todo.

-Es maravilloso…se ve que te divertiste con ellos.-Dib no apartaba su vista de la tele, a la vez que Dwicky no apartaba su vista de él, era tan lindo. Todo ese cambio que ahora tenía, en su físico si el sentó muy bien, Dib era un joven apuesto y a Dwicky le gustaba aún más cuando estaba feliz.-¿Qué otras cosas te dijeron?-Pregunto de repente pero siempre entusiasmado.

Los ojos de Dib tenían ese brillo propio que aparecía cada vez que se emocionaba cuando se enteraba de las cosas que le apasionaban, de las cosas que tuvieran que ver con lo paranormal, los OVNIS y todo eso.

-¡Lo sabía! ¡Sabía que esto te pondría feliz!-Exclamo Dwicky muy orgulloso por lo que había logrado.

-Si Dwicky…gracias.-Dijo el muchacho aun sin borrar la sonrisa que se le había formado.

Sin esperárselo, Dib se acercó demasiado a él y recibió un beso de su parte en la mejilla.

Dwicky no supo cómo reaccionar, solo se tocó la mejilla besada.

Cuando el chico se dio cuenta de su acción, se levantó de la cama en donde ya se había acomodado.- ¡P-perdón!-Decía alterado.-C-creo que me debo ir.

-¡No Dib!-Dwicky logro alcanzarlo a tiempo y le agarro de la muñeca para evitar que se fuera.-No puedes irte, podrías perderte en el camino.

-¡Por favor déjame ir, yo se llegar a mi casa!

-Quedamos en que yo te llevaría.

-¡Nunca debí haber venido aquí!-Comenzó a llorar. Se veía muy exaltado. Eso era lo que Dwicky menos quería, e intento calmarlo.

-Tranquilízate Dib.-Rodeo al muchacho con un abrazo y lo pego a su pecho. Dib ya estaba calmando, pero seguía sollozando mientras se dejaba abrazar.-No tiene nada de malo lo que hiciste. No voy a enojarme solo porque me diste un beso, eso fue muy tierno. Si crees que voy a odiarte por eso, estas muy equivocado. Yo nunca podría odiar a nadie, y mucho menos a mis estudiantes. Pero sobre todo, jamás podría tenerte rencor a ti. Porque significas mucho para mí.

-Pero es que… t-tengo algo que confesar Dwicky…-Dijo con la voz entrecortada.-y cuando lo oigas en verdad vas a odiarme.

-Te escucho.-Dijo sonriendo. Seguía abrazando a Dib, pero el joven lo aparto despacio y comenzó a hablar:

-E-esta mañana, cuando estábamos en los baños ¿Recuerdas que te dije si había algo que pudiera hacer para aprobar psicología?-El mayor asintió.-Bueno…me puse a pensar en las posibilidades, pero al final concluí que la única forma de lograrlo era…

-¿Era…?-Dwicky le ínsito a que siguiera hablando.

-C-con… ¡Con sexo! Y…y yo me siento fatal por eso, porque tu no mereces que te hagan algo así. Fui tan idiota al pensar que pudiera funcionar, pero me arrepiento. E-es por eso que quiero irme, n-ni siquiera tengo el valor de mirarte a los ojos.

-Entonces…-La mirada del mayor denotaba nostalgia.-c-cuando dijiste en el salón que me amabas…solo esperabas llegar a…eso.

-Solo a mí se me pudo haber ocurrido semejante estupidez…-Estaba a poco de abrir la puerta del departamento para irse, ya casi con un pie afuera, pero de nuevo Dwicky impidió que se fuera, volvió a aferrarse al chico con un abrazo por detrás de la espalda.

-Dib…solo me alegra que hayas sido sincero conmigo. No estoy para nada enojado. La verdad es que yo si desarrolle sentimientos hacia ti. Es por eso que todo el tiempo te recordaba cuando estaba con los plookesianos. No importa si lo que me dijiste en la escuela fue mentira, yo siempre te seguiré amando ¿Oíste Dib? Yo te amo.

-¿L-lo dices en serio?

-Claro que sí.-Ahora el adulto era quien se acercaba peligrosamente al rostro de Dib con la intención de robarle un beso. Aprisiono al muchacho contra la pared más cercana y no lo dejaría ir. Y lo logró. Logró juntar esos labios que tanto deseaba contra los suyos, y después se alejó para ver la expresión en el rostro de su alumno.

Sin que Dib se lo propusiera, había cerrado los ojos al momento de recibir el beso. Era una sensación placentera; incluso por unos segundos pudo sentir las dichosas mariposas en su estómago. En sí, ni siquiera puso resistencia, y Dwicky lo notó, por lo que volvió a besarle una vez más.

El beso cobro más intensidad. Dib sintió como la lengua de su maestro empezaba a pedirle permiso para introducirse en su boca. En verdad necesitaba hacerlo, y Dib accedió a ello.

Ambas lenguas se movían con desespero para ver quién era la que dominaría en esa pequeña batalla. Y podría decirse que fue un empate, nadie gano ni perdió, pero eso era gracias a que el oxígeno les hizo falta. Tuvieron que separarse para dar unas buenas bocanadas de aire, pero no tardaron tanto en volver a reclamar una revancha.

La unión de dos lenguas es una de muchas sensaciones excitantes que el cuerpo puede llegar a experimentar, y a consecuencia de esto Dib ya podía sentir un cosquilleo en la entrepierna.

Rápidamente apartó a Dwicky para que notara la erección que tenía.

-¿Qué te ocurre Dib?-Pregunto con preocupación.

-E-es…-La voz del chico se oía temblorosa. Dwicky intento adivinar la causa, y entonces supo cuál era en el momento en que Dib se puso ambas manos en la zona para que no se viera su problema.

-Oh…conque es eso. No te preocupes, a todos nos pasa alguna vez. Yo te ayudo si quieres.-Le ofreció una mano para que Dib la tomara, así lo hizo, y entonces lo condujo de nuevo hasta su cuarto.-Recuéstate.-Le dijo. Le ayudo a Dib para que se pusiera cómodo, incluso hasta le acomodó un poco mejor la almohada y le ayudo a deshacerse de su gabardina que desde que lo conoció, siempre llevaba puesta.-¿Estás seguro de que quieres que haga esto?

-Sí.-Contestó.

Dwicky se puso con delicadeza encima de él y esto ocasiono que ambos miembros se rozaran y les hizo gemir.

-E-estoy igual que tú, Dib.-Comentó el mayor, y le dirigió una sonrisa que Dib correspondió de igual forma. Después se apresuró para levantarle la playera azul, solo lo suficiente para poder tocar la piel de su abdomen con ambas manos. La piel de Dib era tan suave y blanca.

El más joven se tensó un poco puesto que las manos de Dwicky estaban frías, y no pudo evitar soltar un jadeo.

-Discúlpame.-Dijo Dwicky.

-E-está bien, continua.-Respondió el chico.

La verdad era que se sentía muy bien ser tocado por Dwicky, recorría todo su torso y de vez en cuando también pasaba sus manos por su espalda y provocaba en Dib el reflejo de encorvarla.

Llegados a este punto ya no podían arrepentirse de nada. Dib siguió sus instintos y le fue desabrochando la camisa a Dwicky hasta lograr sacársela por completo, mientras que este comenzaba a besarle el cuello.

-Mmhn…D-Dwicky…ahh…

-¿Te gusta esto ¿No?-Rio divertido.-Apenas estamos empezando y ya estas gimiendo. No quiero imaginarme entonces como gemirás cuando llegue aquí.-Hizo un poco de presión en la entrepierna del chico que ya de por si estaba muy necesitada.-Pero quiero oírte…-Le susurró al oído.

Era demasiado, más de lo que podía soportar. Dib tuvo que morderse el labio inferior para evitar gemir. Si bien eso era lo que Dwicky quería, al menos se lo guardaría como el mayor bien dijo, para cuando llegara hasta su parte más sensible.

Y de nuevo ahí estaba esa expresión tan adorable para Dicky, Dib con los ojos cerrados y las mejillas sonrojadas, aferrando sus manos fuertemente a las sabanas del colchón para cuando el adulto empezó a hacer círculos en los pezones del muchacho. Los acariciaba con mucha delicadeza esperando ver el momento en que se pusieran rígidos ante su tacto. Aprovecho ahí mismo para quitarle la playera y que no estorbara.

Dwicky se inclinó hacia adelante y con su lengua rodeo esos pequeños botoncitos.-Ahh…Dwicky…P-por favor…-Cuando Dib dijo eso Dwicky sabía muy bien a lo que se refería, pero quería ver si Dib podía ser más específico.

-¿Por favor que?-Pregunto con la voz ronca.

-Q-quiero que…que me penetres.

El mayor sonrió de nuevo.-Claro.-Respondió.-Pero debes lubricar primero.-Dib comprendió y entonces se hincó en el suelo y con las manos comenzó a desabrocharle el pantalón, pero pareciera como si le estuvieran apresurando para hacer.-Dib, tranquilo, te ves desesperado, tenemos todo el día.

-Yo…lo quiero ahora.-Le miro a los ojos con bastante determinación.

Y Dwicky le sonrió.-Entiendo.-El muchacho fue muy rápido al momento de introducirse el miembro de Dwicky en la boca, y movía su lengua en forma circular alrededor y ahora sus manos las coloco en las piernas de su maestro para mantener el equilibrio.-Eso es…lo haces bien.-Dib acepto el cumplido y esta vez comenzó a marcar un buen ritmo en sus movimientos.-E-está bien Dib, es suficiente.-Muy a su pesar, el muchacho se sacó el falo de su boca. Vio como Dwicky se disponía a sentarse en la cama, y luego le dijo:-Siéntate sobre mí.

Entonces el joven se bajó los pantalones con todo y ropa interior para tomar lugar encima de Dwicky. Con sus brazos rodeo el cuello de este y lo pego más a su cuerpo. Mirándole a los ojos, lentamente sentía como el miembro del otro se abría paso en su interior cada vez que hacia presión para que entrara totalmente.

-Uhg…d-duele.-Se quejó.

-Te acostumbraras.-Respondió.

Una vez que estuvo listo y logro acostumbrarse a ese miembro comenzó a subir y bajar lentamente para penetrarse. Seguía siendo doloroso, pero ya se vería a si mismo gritando por mas, siempre era así cuando se tenía sexo.

Ambos gimieron muy fuerte debido al placer. La presión en el miembro de Dwicky era sumamente deliciosa en tanto Dib mantuviera aquel ritmo constante que ya había adoptado. Y en cuanto al más joven ya hasta comenzaba a soltar de nuevo unas cuantas lágrimas por la sensación agradable de sentir su miembro masturbarse con la fricción que producía contra el vientre de Dwicky.

La velocidad aumentaba a medida que pasaba el tiempo; los dos lograron sobrellevar la situación muy bien, lo disfrutaban bastante.

Dwicky pasó de tener sus manos apoyadas sobre el colchón a colocarlas sobre las caderas de Dib cuando ya empezaba a sentir su orgasmo muy cercano.-Dib…ahh..m-me voy a…mmm… ¡Me vengo!

-¡Ahh y yo…!-El chico incluso acelero su ritmo con la intención de que ambos terminaran al mismo tiempo y así ocurrió. Su semen salpico en los vientres de ambos, e inmediatamente sintió su interior llenarse con la esencia de su maestro.

Sus respiraciones estaban muy aceleradas, debían calmarlas.

Dib al fin se separó de Dwicky y se tumbó sobre la cama, con el mayor haciendo lo mismo.-¿Sabes Dib?…Ya lo pensé mejor,-Dijo aun jadeando.-y creo que…tú mereces un 10 en psicología.

Dib le sonrió ante esto. El sueño comenzó a vencerle y cerró sus ojos, mientras su profesor lo veía dormir.

Cielos…sacar 10 era tan fácil después de todo…