Con ustedes el primer capítulo, como verán se contarán en simultaneo las diferentes historias y de a poco se entrecruzaran.

Besitos y nos leemos pronto!

Capítulo beteado por Flor Carrizo, beta de Élite Fanfiction:

www. facebook groups / elite. fanfiction /

.

Capítulo 1

.

San Francisco. 13 de Marzo de 2015

—Renesmee, por favor baja, hija, llegarás tarde —pidió, por tercera vez en lo que iba de la mañana, Esme.

Suspiró frustrada, no había nada que hiciera que su hija se comportara y le hiciera caso, ya habían probado con todo, habían acudido a terapia, la habían llevado a diferentes médicos, pero la adolescente se negaba a obedecer a sus padres.

—¡Renesmee, baja ya! —gritó furioso Carlisle.

—¡Ya está, deja de gritar, Carlisle! Lamento retrasarte a ti y a tu perfecta esposa —vociferó la niña mientras salía rumbo al auto dando un sonoro portazo.

—Ya ni mamá y papá nos llama —dijo Esme intentando contener las lágrimas cargadas de tristeza—. ¿Qué hicimos mal?

—No lo sé, pero te juro que esta jovencita se arrepentirá de lo que acaba de hacer.

El viaje hasta la escuela de la muchachita fue en un tenso silencio, luego de dejarla se dirigieron al hospital universitario donde ambos trabajaban, se despidieron con un beso y ella se dirigió al área de urgencias y él al laboratorio.

—Doctor Cullen, tenemos unas imágenes que nos envían de un virus nuevo que surgió en África, quieren que usted se encargue de estudiarlas.

El médico de inmediato miró las imágenes que le facilitaba Marcus y se dispuso a conocer el nuevo virus. Durante el resto del día lo estudió con ahínco y descubrió, para su sorpresa, que era algo totalmente nuevo, un microorganismo que mutaba muy rápido y era sumamente agresivo.

Casi a las diez de la noche los esposos volvieron a su casa, donde su hija estaba sola.

Luego de cenar, él le pidió que le entregara el móvil, su IPod y la computadora, estaba castigada por cómo los había tratado esa mañana.

—Claro, no les basta con hacerme la vida imposible y no compartir ni un solo minuto de su tiempo, ahora también me tienen que aislar del mundo —dijo furiosa—. Los odio, me gustaría tener otras personas como padres, no dos falsos como ustedes que pretenden que juguemos a ser la familia perfecta cuando no me quieren ni un poquito.

Entre lágrimas la joven se encerró en su habitación y sus padres escucharon como estrellaba objetos contra la puerta.

—¿Tan mal lo hicimos, Carlisle?

—No, cielo, estoy seguro de que pronto pasará.

—Quizás lo mejor sea que renuncie al hospital y me quede con ella —reflexionó en voz alta—. Mañana mismo hablaré con el director y le informaré que me retiro.

—¿Estás segura?

—Carlisle, amor, tú sabes que amo la medicina, pero amo a mi hija por sobre todas las cosas, realmente me preocupa esta situación y si quedándome en casa logramos que todo mejore seré feliz.

Los Ángeles. 13 de marzo de 2015

Rosalie se despertó con mucha hambre, luego de vestirse preparó un desayuno lo más nutritivo que pudo. Había encontrado en su refrigerador una manzana, un poco de leche y en la alacena quedaban aún algunos cereales que había comprado la semana anterior. Sin dudar tendría que ir al supermercado, esperaba que le dieran buenas propinas hoy.

La vida de Rosalie Hale era realmente mala, hacía poco más de un año que había conocido a Félix, su novio. Él era un hombre que parecía perfecto en un primer momento, pero con el tiempo se volvió posesivo y llegó a golpearla. Ella estaba sumamente asustada y, para peor, cuando fue al hospital para que curaran sus heridas le informaron que estaba embarazada.

De inmediato, Rose huyó de San Diego a Los Ángeles, donde consiguió un trabajo como camarera y, si bien el pago no era bueno, le alcanzaba para rentar un sucio cuarto y comprar algo de comida.

Esa mañana, como siempre, se calzó su uniforme y empezó a servir cafés y tomar pedidos en la cafetería. Cuando dieron las ocho de la noche, sus pies estaban sumamente hinchados y su cintura dolía horrores. Sin embargo, aún debía caminar hasta el supermercado, hacer algunas compras y seguir otras diez manzanas hasta finalmente poder descansar en su cama.

Compró leche, azúcar, una caja de cereales, un poco de pan y se permitió saciar su antojo de chocolate. Completamente agotada, llegó al cuarto y se encontró con la peor de las sorpresas, Félix la había encontrado y esperaba ansioso a que llegara.

—Hola, cariño, ¿me extrañaste? —preguntó con voz que denotaba su estado de alcoholismo.

Ella sólo atinó a cubrir con la bolsa que cargaba su vientre y agachó la cabeza antes de que él comenzara con la sarta de insultos que seguramente lanzaría hacia su persona.

Y, así fue, Félix la injurió y luego de quitarle las llaves la obligó a entrar al cuarto, donde tras percatarse del estado de quien hasta hacía pocos meses fuera su novia, la golpeó y acusó de haberlo engañado.

Cuando él sació su furia, la dejó tirada en el sucio piso y se marchó para nunca más volver.

La joven estuvo inconsciente un buen tiempo, hasta que una vecina llamó a la policía y a una ambulancia. La trasladaron a un hospital, donde la estabilizaron y dejaron en observación.

Forks, Washington. 14 de Marzo de 2015.

Isabella Swan se levantó como todas las mañanas a las seis en punto, tomó una ducha rápida y bajó a la gran cocina. Sacó la leche de la heladera y la puso a calentar, accionó la tostadora e inició la rutina de preparar el desayuno para dieciséis personas.

A las siete, subió a las habitaciones y llamó a la puerta del cuarto de los chicos más grandes, luego al de las niñas y terminó levantando a los más pequeñitos.

Sarah y Adam, como todas las mañanas, le regalaron sus dulces sonrisas y estiraron sus manitos para que los bajara de la cuna. Con paciencia vistió a los dos pequeños y cargó en brazos a Lily, quien estaba aún adormilada. Cuando salió del cuarto se encontró en el camino con Jacob, quien ayudó a bajar a los niños.

La cocina, como todos los días, era un caos, tener quince chiquillos de todas las edades dispuestos para comer no era tarea fácil; pero amaba a cada uno de ellos y sabía que en la medida de lo posible eran felices.

A las ocho de la mañana los niños, uno en uno, tomaban su almuerzo y con un beso se despedían de Bella, que más que la asistente social del hogar de acogida, era como una madre.

Cuando todos se marcharon a la escuela, ella se dispuso a recoger la vajilla utilizada durante el desayuno. Lily dormía en su cunita y Adam y Sarah jugaban en su corral tranquilos.

Minutos más tarde llegaron Sue y Billy, quienes la ayudaban con las tareas de la casa y el cuidado de los niños.

—¿Cómo estás, Bella? —saludó amablemente la señora.

—Muy bien, Sue, ¿y ustedes cómo están? ¿Cómo les fue con el médico? —preguntó la joven, preocupada por el estado de salud del matrimonio.

—Estamos perfectos.

—Sólo tengo que lograr que Billy disminuya la ingesta de grasas —explicó la señora.

—Muy bien, deberemos entonces cocinar mucha más verdura para Billy.

—Muy bien, señoras, ustedes decidan qué hacer con la comida mientras yo arreglo el patio —afirmó el hombre antes de dirigirse a hacer sus labores.

—Sigue tan obstinado como siempre.

—Sí, ya estoy resignada, Bella, mi Billy nunca cambiará.

Pasaron la mañana conversando y preparando la cena para toda la tropa.

Cuando los niños regresaron del colegio, empezó la lucha para que hicieran sus deberes y se bañaran. Por la noche, luego de la cena, Bella despidió a los más grandes con un beso y a los más pequeños, además, les leyó un cuento en la cama. Finalmente, a las diez de la noche pudo dormirse.

Por la noche, Lily se despertó llorando en dos oportunidades, la pequeña estaba muy molesta y eso preocupó a Bella. Para la mañana la fiebre le había subido y en cuanto Billy y Sue llegaron, la joven cargó a la niña en la camioneta y fue al médico del pueblo para que controlara a la bebé.

Texas. 14 de marzo de 2015.

—Amor, ¿ya tienes todo el equipaje listo? —preguntó María a su esposo.

—Sí, cariño, ya tengo todo listo. ¿Estás segura de que no quieres acompañarme? —insistió una vez más.

—De verdad, cielo, en este momento no quiero subirme a un avión, llevo dos días sin náuseas y espero seguir así.

—Bueno, pero por favor promete que te cuidarás, que no harás ningún tipo de esfuerzo y que me llamarás si sucede algo.

—Jasper, no exageres, no pasará nada, sólo te vas una semana. Prometo cuidarme y cuidar a nuestro bebé. —Acarició su vientre aún plano y le dio un beso en los labios.

—Te amo, María —susurró él.

—Y yo a ti, corazón. Ahora ve antes de que pierdas el vuelo.

Jasper subió al taxi que aguardaba en su puerta y, antes de desaparecer por el camino, miró con añoranza el rancho y a su mujer. Sólo se iba a un congreso sobre cría de animales, en un pueblo cerca de Los Ángeles, durante una semana. Sin embargo, una rara sensación se apoderó de él. Tenía miedo, pensó que quizás estaba preocupado por dejar sola a su novia que tenía sólo dos meses de embarazo, pero sabía que sus peones cuidarían que nada le sucediese.

Los Ángeles. 15 de Marzo de 2015.

Alice Brandon se dirigió, como todas las tardes, a la fundación que ayudaba a mujeres golpeadas. Había recibido un mensaje de uno de los hospitales a los que normalmente asistían informándole del caso de una muchacha embarazada que había sido brutalmente apaleada por su pareja.

Alice, quien estaba cursando el último año de psicología, tomó coraje y golpeó suavemente la puerta de la habitación de Rosalie.

—Hola, Rosalie. Mi nombre es Alice Brandon, ¿cómo estás?

—Hola —masculló la rubia—. ¿Qué quieres?

—Vine a hacerte compañía. Formo parte de la fundación "Una nueva oportunidad" que principalmente brinda apoyo a mujeres que han sufrido violencia intrafamiliar o están en alguna situación de riesgo.

—Gracias, pero no quiero hablar con nadie.

—Necesitas hacerlo, Rose, sé que es una situación difícil pero eres una mujer joven y fuerte, tienes que ponerte bien por tu hijo, él te necesita.

Rose hizo un esfuerzo enorme por contener las lágrimas, tal como lo había hecho durante el tiempo que llevaba en el hospital.

—Tranquila, llora todo lo que quieras, Rosalie, desahógate y toma fuerzas para salir de esta situación.

—¿Por qué me tenía que hacer esto? ¿Por qué es tan malo?

Alice no tenía una respuesta a eso, pero dejó que la mujer hablara y sacara de su corazón todo aquello que la atormentaba. Finalmente, accedió a recibir ayuda por parte de la fundación. Conseguirían algún trabajo para ella y le darían asilo en un sitio seguro donde ningún ex novio pudiera acercarse y dañarla.

Washington D.C. 15 de Marzo de 2015

—Señor presidente, hemos recibido un comunicado del Gobierno de la República del Congo, reportan un virus de características muy extrañas.

—¿Qué clase de virus es, Jane? —pidió a su asistente.

—Lo han identificado con el nombre de N7HF5, ya se han registrado un millón de casos en ese país. Comienza como una gripe, con dolor en el cuerpo, fiebre altísima y causa deshidratación. Los primeros casos han evolucionado a las cuarenta y ocho horas con hemorragias y están observando que provoca algunos efectos en el sistema nervioso.

—¡Diablos! ¿Hay científicos que estén estudiando esto? Necesito saber qué efectos causa y qué tan rápido se propaga.

Heidi entró corriendo al despacho presidencial.

—Tienen que ver esto, es urgente —dijo al tiempo que apoyaba su computadora en el escritorio del mandatario.

Las imágenes de la sala de un hospital eran filmadas, gente de color estaba agonizando y personal médico administraba algunas drogas. De pronto, en dos camillas vieron como los pacientes convulsionaban, tras largos minutos se levantaron como si nunca hubiesen sufrido un ataque epiléptico y comenzaron a golpear a la enfermera y al médico que estaban junto a ellos.

En un lapso de una hora todos los pacientes habían reaccionado de la misma manera.

—Necesito que un equipo de especialistas de inmediato investigue la forma de combatir el virus. Mientras tanto nadie procedente de ese país pisará suelo Norteamericano.

Dos días más tarde el panorama era desolador. La mayoría de los países de África y parte de Asia estaban reportando infectados. Los especialistas no entendían la evolución del virus, habían logrado experimentar con ratas y lo único que pudieron establecer era que una vez que el sistema nervioso se veía afectado el individuo se volvía sumamente violento, en algunos casos los animales habían empezado a comerse entre ellos cuando las dosis a las que eran expuestos eran altas. Y no encontraban aún una posible cura.

¿Me dejan su comentario?