Disclaimer: Los derechos de la serie Naruto y todos sus caracteres son propiedad de Kishimoto Masashi y Shonen Jump. Yo sólo hago este Fanfic con fines ociosos y de pura diversión. También algunos de los títulos de los capítulos serán títulos de canciones de Mago de Oz.

Advertencia: Esta historia puede contener momentos violentos para mentes sensibles, escenas de sexo y explicitez no recomendadas para menores de edad. Universo Alterno.

Pairing:Hinata Hyugga/Sasuke Uchiha, Sakura Haruno/ Naruto Uzumaki y quizás alguna más.

PACTO

Por Itharneko.

Capítulo 1.Visiones del mal

Odiándolo mucho reconoció que era Lunes; Mirando por la ventana se veía un día soleado, aunque para ella no lo era. La última pesadilla de aquella noche la había dejado de mal humor, aunque no tardaría en olvidarla. Ya vestida y habiendo desayunado, la Hyugga salió al recibidor, no sin antes recibir las atenciones desmedidas y la despedida amorosa de su querida e incansable madre.

-¡Hasta luego Hina-chan!- Oyó a su madre en la puerta, que la despedía y la acosaba, arreglándole el uniforme y el pelo a pesar de la cara de agobio de su hija.- Ten cuidado con la bicicleta, podrías caerte, ¡ah!... ¡Y no olvides tu almuerzo!

-Ok mamá.- Dijo con cara de estrés la chica, mientras su madre iba a la cocina a buscar el susodicho almuerzo.

-Aquí tienes.- Añadió sonriente la mujer, volviendo de la cocina y entregándole un pequeño envase, envuelto en tela y atado con un informal nudo.- Hina-chan,¿te falta algo en la mochila? ¿te dije que tuvieras cuidado?

-Sí, lo dijiste mamá.- Aún más estresada, y con cara de enojo.-No me falta nada, tranquila...

-Muy bien cariño, ¡Que tengas un buen día! - Exclamó desde la puerta, observando como su hija marchaba por la puerta.- ¡Te quiero!¡Adiós!

Hinata enrojeció al ver que un par de personas que pasaban por la calle en ese justo momento, las miraba sorprendidos. "¿Qué no ven que es mi madre?"Pensó enojada. Salió de su casa deprisa, el colegio al que asistía no quedaba muy lejos de donde vivía. Bajó las dos escaleritas y llegó hasta dónde estaba amarrada su bicicleta, justo al lado de la puerta de entrada a la casa. Montó en ella sin prisa pero sin pausa y pedaleó con suavidad, hasta que su vehículo tomó un rumbo constante. Vestía un uniforme de chaqueta abotonado y una falda tableteada que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, su cabello, largo y negro estaba recogido con un pasador. Sus ojos eran cristalinos, casi albinos al destello de la luz solar; recordaban al azul claro del cielo que se extendía sobre su cabeza; Su mamá siempre decía que eran tan o más hermosos que los de su papá.

Se quedó mirando al cielo soñadoramente, olvidando por momentos todo lo que la rodeaba y en parte, la faena de conducir su bicicleta. El instituto no quedaba ya muy lejos, por suerte, estaba muy cercano a su hogar, quince o diez minutos siempre eran suficientes para llegar si nada la distraía. Ahora casi podía verse entre el enclave de calles y cruces que tenía que atravesar para llegar. Casi estando en la puerta de entrada, unos chicos se le pusieron en medio y al tratar de esquivarlos su bicicleta fue dando trompazos hasta estrellarse con una farola que había a un lado de la calle.

Salió despedida hacía un lado, y su bicicleta quedó boca arriba con el radio y las ruedas girando con frenesí por el golpe. Como respuesta a aquel duro golpe, solamente recibió risas por parte de todo el mundo. Su accidente no había causado la más mínima gota de compasión en aquellos indiferentes y extrovertidos chicos. Se sentó de culo en el charco, odiando su mala suerte y maldiciendo a todo aquel que se cruzaba en su camino y ni siquiera descendía la vista hacia ella.¿Tan insignificante se veía? Quizás si era cierto, pensó al fin y al cabo.

No era la primera vez que perdía el equilibrio de aquella manera; miró sus rodillas desolladas por el golpe, una de ellas recubierta con algo de sangre fresca. Las palmas de sus manos también estaban lastimadas, con piel que se había sacado y también algo de aquel rojo carmesí. Viéndolo de otra manera, no vendría nadie a rescatarla, así que se dispuso a levantarse de su ociosa postura, pero sin embargo se encontró con unas manos que astutamente la invitaban a tomarlas. Cuando miró hacia arriba, se encontró con el rostro sonriente de un chico de unos dieciocho años y una gran sonrisa en el rostro.

-¡Naruto-kun!- Exclamó la joven con sorpresa, tirándosele encima y abrazándole con profusión.- ¡Gracias por rescatarme!

-Sólo creí que necesitabas una ayudita para levantarte.- Dijo el muchacho de cabello rubio, ya esperando la reacción de la chica, y devolviéndole el abrazo con la misma fuerza.-¿Estás mejor?

-Sí.- Dijo enrojeciendo de repente y mirando al chico a los hermosos ojos celestes de los que era dueño. Se rascó la cabeza y miró para abajo con presteza.- Esto... ¡Siento haberme tirado encima de ti!

-No importa, si siempre lo hac... - Soltó la frase, pero no la terminó debido a la intromisión de otra persona en la conversación.

- Hyugga siempre con sus accidentes en las situaciones menos dadas.- Una chica con una larga y llamativa melena rosada, se interpuso entre ambos, observando la accidentada bicicleta de Hinata, y con una sonrisa envenenada para ambos, aunque por supuesto ellos no lo notaron.-¿Qué tal habéis dormido?

- Pues dormí bastante bien, gracias Haruno.-Dijo Naruto, pensativo y soñador, mirando las musarañas.

-Yo masomenos, Sakura-chan.-Respondió la chica de ojos albinos, viendo la mirada escrutadora de su amiga.- Tuve una pesadilla horrible, pero... ¿Tú también dormiste bien?

-Oh, esperaba que me lo preguntaras.- Admitió ella. Y puso una de las caras más amargadas al contesta:-Dormí horriblemente mal.

Antes de contestar, pero, Sakura tomó mano del celular de su cartera, y lo miró con atención.

-¿Os disteis cuenta de lo tarde que es?-Sakura habló con neutralidad, aunque con un tinte de preocupación en la voz.-Supongo que seguiremos esta conversación a la hora del almuerzo.- La muchacha se marchó corriendo, perdiéndose entre la multitud.

Entre Naruto y Hinata, dieron la vuelta con cuidado al pequeño medio de transporte de la muchacha, y lo dejaron en el lugar especificado dónde se dejaban. Tras esto, y tras decirle al a su amigo que no quería ir a la enfermería para tratar sus heridas, Hinata y el susodicho entraron en clase; el profesor aún no había echo acto de presencia. Hablaron de cómo había ido el fin de semana, las cosas que habían echo y varias cosas más como eran bromas varias y estupideces dadas, que no tenían nada que ver con la conversación. Varios compañeros los miraban interesados. La razón de que ellos hablaran tanto era, según rumores, que ellos eran novios o al menos debían serlo por la manera en que se trataban y la complicidad que existía entre los dos. Pero esas mentiras esparcidas por el colegio, no eran más que mentiras; la de ellos era una amistad sin ningún tipo de relación amorosa de por medio. Una amistad sana que las malas almas no podían corromper ni romper, en ningún caso. El profesor llegó y todos dejaron sus charlas y habladurías varias para prestarle atención.

Las horas acontecieron sin mayor pormenor ni dificultad. La clase de Historia Japonesa llegó a su fin y con esto, la hora del almuerzo se presentó ante los alumnos con hermosas expectativas de descanso y comida. El lunes estaba siendo agotador... Tareas, tareas y más tareas se les imponían sin remedio. Hinata miró al cielo desde su asiento. Puso en la mano en su frente a modo de visera, pensando en los deberes de aquella tarde y el tiempo que se tomaría en hacerlos. El sueño la comenzó a sacar de las conversaciones habituales con Uzumaki, y Sakura, que los había venido a ver, discutía animadamente con Naruto sobre lo que haría el próximo fin de semana y también durante el resto de la semana de agotadoras clases y sueño.

"Estamos a Lunes y ya está pensando en lo que hará el sábado." Se dijo Hinata, medio dormida y apoyando la barbilla contra el escritorio. Por un momento pensó en comer algo, el almuerzo preparado por su madre estaba en su cartera, esperando a ser consumido por el hambre de Hinata. Para tratar de no dormirse, lo sacó y deshaciendo el nudo que había echo su madre con tanto esmero, descubrió la tapa, para encontrarse con algo que casi la tiró de cabeza contra el suelo y con silla incluida... Su comida estaba llena de gusanos, que se movían y crujían lentamente, traspasando el arroz y las verduras, revolviéndole el estomago. La joven no pudo evitar soltar un chillido lleno de asco y apartarse con la silla, cayendo atrás.

-¿Hinata?-Preguntaron Haruno y Uzumaki al mismo tiempo.

-Mi-Mi almuerzo.- Tartamudeó con temor.-Gu-Gusanos...

-Es el segundo accidente de hoy.- Naruto sonrió y se acercó para ver.-¿Gusanos en tu almuerzo? Yo no veo nada.

El recipiente con el almuerzo de Hinata se elevó en las manos de Naruto, que lo escruto detalladamente sin encontrar ni rastro de ningún bicho arrastrado. La pelirrosa se acercó y miró a Hina riéndose y ayudando a que se levantase. Algunos curiosos los miraban y reían por la situación. Hinata tomó su comida de manos del rubio y la miró cuidadosamente sin ver rastro de gusanos ni nada que se le pareciera; Sólo estaba allí el blanco arroz y las apetecibles verduras.

-Yo juraría que aquí había gusanos.- Dijo enrojeciendo airosamente ella.- Yo los vi, ¿Me creéis, verdad?

-Se ve que no dormiste hoy, Hina-chan.-Soltó Sakura, irónica.- ¿No quieres ir a la enfermería? Vamos, te acompaño.

-No, por favor, ¡Vi mi comida llena de bichos!- Soltó, roja cómo un tomate y con los ojos brillantes.- Digo la verdad.

-Si claro, pero aquí no hay nada Hina, - Los ojos verdes de Sakura tenían matices de ironía. Señaló al recipiente. – Nada.

-Hina, tiene razón.-Naruto sonrió.- Te acompaño a la enfermería. Sakura la acompaño yo.

La morena se sonrojo aún más. Al parecer la trataban de loca, pero ella había visto los gusanos. ¡Los había visto! No pudo seguir defendiendo su teoría, ya que Naruto la tomó de la mano y salió con ella por la puerta. Tuvo que resignarse a que él la llevase a la enfermería; le hubiese gustado llorar y patalear en aquel momento, pero calló al entrar en la iluminada sala dónde no había ni un alma, probablemente la enfermera también estaría comiendo o haciendo alguna tarea que escapaba al entendimiento de ambos. Hinata tomó asiento en una de las sillas, pero Naruto se quedó de pie, vagareando de un lugar a otro. Pasado lo que pareció un cuarto de hora, la campana que anunciaba el inicio de las clases sonó larga y fuertemente.

-Hina, voy a avisar al profesor de que estás indispuesta.-Objetó el chico de rubio cabello.-Enseguida vuelvo.- Con una sonrisa, se dirigió hacia la puerta y desapareció tras ella.

-Esta bien.- Dijo Hinata, pero fue tarde, pues Naruto ya se había ido.

Pasó otro cuarto de hora, y ni la enfermera ni Uzumaki aparecían. Con crispación, se rascó la cabeza; se levantó y paseo de un lado a otro nerviosamente, con lentitud y pasos torpes. Su mareo se había acrecentado, y al recordar los gusanos un sudor frío le recorrió el rostro. No se le ocurrió otra cosa que correr la cortina de una de las camas tratando de encontrar un grifo o un pañuelo o botella de agua. Lo que fuera para calmarse y quitarse aquel nerviosismo y malestar de encima, pero lo que descubrió tras aquella cortina demostró que muchas veces es peor el remedio que la enfermedad.

Corrió las cortinas y vio el espectáculo más dantesco que nadie pueda imaginar. Postrada en la cama, se hallaba una ancianita, algo mayor y con las ropas de una enfermera normal, pero lo que no era normal es que tuviese unos ojos completamente salidos de órbita y con sendos regueros de sangre por los lados. La bata estaba totalmente cubierta por aquel riego carmesí que nos da la vida... Las cortadas y laceraciones por las piernas, que sangraban con profusión. Las manos amoratadas y uno de las piernas parcialmente seccionada por un corte limpio. Había rastros de vísceras a los lados, provenientes de un gran agujero situado en el estomago. En la pared había dibujado un pentáculo invertido de cinco puntas, señal diabólica. No gritó.

La joven quiso desmayarse, pero no pudo. Estaba demasiado traumatizada ahora para quitar los ojos de aquel terrible cuadro. Retrocedió unos pasos, completamente blanca. La imagen seguía allí, no podía correr. No podía siquiera llorar, en ese momento no comprendía nada, estaba shockeada. Algo la hizo reaccionar, quizás fue algo que pasó por su mente, una imagen, ruegos de su mente para que saliera de allí y dejara de torturarse. Corrió ahora, pero a medio camino, chocó contra algo. Notó un cuerpo caliente y duro, latidos de un corazón. Levantó la cabeza y abrió los ojos...

Los ojos oscuros que tanto había temido y amado en un momento, se encontraron con los suyos. Una lágrima cruzó el rostro de ella, con miedo.

-¿Tú?- Su voz era casi ininteligible. Él, simplemente le sonrió con indulgencia.

To be continued...

¡Hola! Espero que este capítulo os haya gustado. La verdad me tardé poco en hacerlo, pero la inspiración viene solo cuándo me pongo a escribir y soy muy vaga para ponerme frente a la compu a trabajar. En fin, muchísimas gracias a las/os chicas/os que me dejaron review. Me alegro de que os esté gustando, y ya sabéis, comentarios, críticas, etc. pues me lo dicen y con gusto yo les respondó.

Agradecimientos a: Suigetsu-kun, Dark Amy-chan, Mari-Adri-chan Uchiha Hyuga, Harmonia love, hinatauchiha20, Taniachan, ILoveHinataCouples, Miyuky-san, Basi, Haruhi, y betsy chan. ¡Gracias a tods!

¡Muchos saludos!