Daenerys

Hoy era un día importante. Tras recibir respuesta de Dorne, Ellaria Arena y las Serpientes de Arena vendrían personalmente a Rocadragón para apoyar a Dany, con lo cual no haría falta llevar a cabo ningún tipo de negociaciones. Era bien sabido que los Martell estaban enemistados con los Lannister, así que desde un primer momento no hubo dudas de que Dorne se uniría a la causa de Dany.

Por otra parte, desde el Nido de Águilas enviaron un emisario que dejó bastante claras las intenciones de permanecer neutrales y ajenos a las luchas de poder por ocupar el Trono de Hierro. Dany, a pesar de que no le había gustado nada la forma en la que le habían presentado sus respetos, sabía que tarde o temprano terminarían arrodillándose ante ella y considerándola su reina.

Finalmente, desde Invernalia recibieron una respuesta más favorable a esta última, ya que el propio Rey del Norte vendría a negociar las condiciones a pactar para forjar una alianza próspera y duradera. Dany era positiva en cuanto a los Stark, ya que tras lo acontecido durante los últimos años, y por lo que le había contado Tyrion, eran enemigos acérrimos de los Lannister.

Ellaria Arena había llegado con sus tropas, y por lo que había vislumbrado Dany, estaba ansiosa de poder entablar batalla contra los Lannister. Lamentablemente, la presencia de Tyrion no le hacía ninguna gracia ni a ella ni a sus hijas, pero respetaban que fuera la Mano de la Reina.

- Majestad, la comitiva de Invernalia ha llegado al puerto – dijo Gusano Gris tras entrar a la sala en la que Dany solía reflexionar mientras miraba cómo jugaban sus dragones, asustando en ocasiones a sus cuidadores.

- Muy bien. Avisa a Lord Tyrion también, y cuando lleguen llévalos a la sala principal. Allí los recibiremos y negociaremos.

- Sí Majestad. – dijo Gusano Gris mientras se retiraba rápidamente para cumplir las órdenes de su reina.

Dany estaba un poco nerviosa. A pesar de todas las situaciones que había tenido que afrontar en su corta pero intensa vida, no comprendía por qué estaba especialmente inquieta hoy. Quizás era porque iba a conocer a uno de los supuestos pretendientes que le había sugerido Tyrion, sin embargo desde la muerte de Khal Drogo no sentía nada real por ningún hombre, ni esperanzas sobre nada relacionado con el amor. Sabía que Jon Stark era joven como ella, pero no tenía ningún tipo de expectativas sobre él. Algunas de sus sirvientas habían comentado en ocasiones que los hombres del norte eran descuidados y no muy agraciados, así que seguramente Jon Stark sería otro típico norteño sin ninguna gracia ni encanto. Con un suspiro intenso, Dany se dirigió a la sala principal a esperar la llegada de sus invitados, con la extraña sensación de que algo inesperado iba a ocurrir.


Jon

Tras llegar al puerto de la Isla de Rocadragón, fueron recibidos por un grupo de dothraki, acompañados por dos soldados inmaculados. Jon había oído hablar de los dothraki, y le sorprendió enormemente el hecho de que la madre de dragones consiguiera que cruzaran el otro lado del mar, ya que era bien sabida su aversión al agua. Daenerys Targaryen debía de ser una persona muy persuasiva y apreciada por los dothraki para haber conseguido traerlos a poniente.

Fueron escoltados hasta la fortaleza Rocadragón. Sir Davos estaba muy sorprendido de las reparaciones que se estaban llevando a cabo, comentando como Stannis había puesto muy poco empeño en el estado de conservación de la fortaleza. Sansa había decidido quedarse en Invernalia ocupando el lugar de Jon hasta que él volviera, mientras que Arya había decidido acompañar a su hermano, sobre todo porque tenía muchas ganas de ver si era cierto que Daenerys Targaryen tenía dragones. La respuesta a esta pregunta no se hizo esperar, ya que mientras se adentraban en la fortaleza escucharon unos rugidos estridentes que provenían del cielo. Cuando levantaron la cabeza, vieron a un enorme dragón negro sobrevolándola fortaleza.

Una vez dentro, fueron recibidos por uno de los inmaculados, al parecer el comandante de todos ellos, que los llevó a una sala muy grande. Allí estaba Daenerys Targaryen, sentada en su trono, con Tyrion Lannister a su derecha, una sirvienta a su izquierda, y seis inmaculados alrededor.

A medida que Jon iba acercándose, no podía salir de su asombro. ¿Qué hacía Tyrion Lannister al lado de la reina Targaryen? Sin duda el gnomo era una persona muy carismática, pero jamás hubiera pensado que llegaría a estar en aquella posición, en contra de su propia casa. Cuando Jon fijó su atención en la reina, le sorprendió el hecho de que pareciera tan joven. Pero lo que más llamó su atención era la belleza que desprendía. Sin lugar a dudas, los rumores eran ciertos, Daenerys Targaryen era una mujer muy hermosa, Jon jamás había visto a una mujer tan llamativa. Ygritte había sido atractiva, pero no desprendía la belleza cautivadora de la reina, con unos rasgos delicados y bellos, ojos grandes de color púrpura, y ese pelo rubio y plateado tan característico de los Targaryen. Sin embargo, Jon sabía que no debía dejarse engañar por las apariencias, ya que Cersei Lannister también era considerada una belleza, y era una auténtica arpía.

- Majestad, soy Jon Stark, Rey del Norte. He venido acompañado de Sir Davos Seaworth y de mi hermana Arya Stark. Venimos a presentar nuestros respetos y a negociar una alianza con vos. – dijo Jon inclinando su cabeza pero sin arrodillarse. Sansa le había dado aquel consejo, ya que él ahora también era un rey, y si se arrodillaba ante ella estaba reconociendo su autoridad como reina, sometiéndose a ella antes incluso de llegar a negociar. Todavía era raro para él referirse asimismo como Jon "Stark".

- Jon Stark, Rey del Norte, sois bienvenido en Rocadragón, al igual que vuestros acompañantes. – dijo Daenerys con voz autoritaria y mirada altiva. – En cuanto a la posible alianza, lo discutiremos mañana. Hay mucho de qué hablar y estaréis cansados del largo viaje. Missansei os acompañará a vuestros aposentos. – dijo Daenerys señalando a la sirvienta que se encontraba a su izquierda.

Jon inclinó su cabeza a modo de aceptación, y cuando levantó su mirada para observar por última vez a la reina antes de marcharse de la sala, le sorprendió encontrarla mirándolo intensamente, con curiosidad. Sin embargo, Jon no sabía si lo había imaginado o qué había ocurrido en realidad, porque aquella mirada solo duró unos segundos.


Daenerys

Tras salir de la sala la comitiva de Invernalia, Dany se hallaba abrumada y sorprendida.

- Majestad, ¿qué os ha parecido Jon? Yo creo que haríais una muy buena pareja.- dijo Tyrion casualmente mientras procedía a vaciar su cuarta copa de vino.

Ante ese comentario, Dany se quedó muda y enrojeció. A pesar de su aparente frialdad y porte altivo cuando los recibió, estaba verdaderamente asombrada con el candidato propuesto por Tyrion. Jon Stark no era para nada como lo había imaginado, muy al contrario de lo que ella esperaba, era verdaderamente atractivo. Sin embargo parecía muy serio, frío y reservado. No había notado ni por un solo momento el deseo que suelen sentir por ella muchos hombres con tal solo mirarla. Jon parecía impasible y nada alterado ante su presencia, como si Dany fuera un mueble más de la sala.

- Me parece que esa timidez impropia de vos contesta a mi pregunta. ¿Queréis que negocie una alianza matrimonial? Definitivamente no creo que tuvierais problemas conyugales – dijo Tyrion mientras se servía otra copa de vino.

- No es timidez Lord Tyrion, es solo que no esperaba que él fuera atractivo después de lo mal que me habían hablado de los norteños. No sé si podremos forjar ese tipo de alianza, creo que le soy indiferente, y además tenemos que discutir sus condiciones. No creo que vaya a aceptar todo lo que le pidamos sin inconvenientes, ya habéis visto que ni siquiera se ha arrodillado ante mí.

- No os preocupéis, dejadme al bastardo a mí. Conozco algunas de sus debilidades, ha tenido una vida dura como yo en una familia en la que muchas veces no se ha sentido querido, además de haber sido constantemente relegado a un segundo plano por ser un bastardo, como yo por ser un enano.

- Si vos lo decís… Os haré caso, hasta el momento nunca me habéis fallado. Pero tengo el presentimiento de que no va a ser fácil, además de que parece ser prudente y firme en sus convicciones. Id a hablar con su consejero, es mejor que sepamos a qué atenernos mañana.

- Como ordenéis majestad. Por cierto – dijo Tyrion mientras dejaba la copa de vino nuevamente vacía en la mesa.- No creo que le seáis indiferente, conozco al chico y para él ante todo está el honor. No esperéis que actúe como los hombres de los que os habéis rodeado, detrás vuestra babeando como perros hambrientos. Siempre se va a portar con vos como un caballero. Además, las apariencias engañan.

Y vaya que si engañaban. Ella misma había aparentado frialdad cuando en el fondo se había sentido muy atraída por él. Sin embargo, se sentía enormemente frustrada, ya que Jon era el primer hombre que verdaderamente le había llamado la atención desde su difunto marido Khal Drogo, y a la vez el primero también en no dar ningún tipo de señal que pudiera indicar su interés hacia ella.