¡Hey!

Ya estoy de vuelta. Primero quería dar las gracias a los que me habís pinchado como favorita y a los que me seguís. Realmente me habéis alegrado y estimulado para que siga escribiendo. Gracias.

Ahora quiero contestar a los comentarios.

Ishiro shikuza: Gracias por ser la primera en comentar en mi historia. Me alegra que te haya gustado y espero que este también te guste.

Adela: Gracias por leer y por comentar. Deseo de todo corazón que disfrutes con este capítulo también.

Guest: Tranquila aquí estoy con otro capitulo. Siento tener que decirte que solo puedo escribir y subir capítulos los fines de semana. Por mí lo haría todos los días pero no tengo tiempo. Así que no desesperes porque te prometo que cada semana subiré un capitulo. Espero que el desarrollo de mi historia te guste y sobre todo espero que te siga gustando mi historia. Gracias por comentar.

Sin más espera aquí está el próximo capitulo. Espero vuestros comentarios.

Haikyuu y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia si.

Siento de antemano cualquier falta ortográfica que haya.

HINATA

-¿Te encuentras bien, Shuo-chan?

No la contesto mientras un par de lágrimas escapan de mis ojos. Mi deseo de jugar en Karasuno ha desaparecido, se ha esfumado. ¿Será que no estoy destinada a jugar a este deporte que tanto amo?, ¿tanto entrenamiento ha sido para nada?, ¿será cierto que he desperdiciando mi tiempo como dice mi madre?

-¿Qué te pasa?- me pregunta mi prima preocupada.

-yo... yo quería... jugar- digo como puedo mientras mi voz empieza a sonar ahogada- Era mi.. mi sueño.

-Pero no te pongas así. Estoy segura de que el año que viene podremos jugar de nuevo.

-¡Pero es que estoy harta de esperar!- grito- Llevo seis años entrenando y esperando el día en que viniera aquí a jugar.

-Lo siento, prima- dice abatida y llorosa también Michimiya- Todo es por mi culpa. Las chicas no se tomaban en serio los entrenamientos y me puse dura con ellas cuando perdimos. Por eso casi todas lo dejaron.

-No, yo lo siento. Tú no tienes la culpa de nada y yo no debería de haberme puesto así, es solo que...

-Es tu sueño, lo comprendo- de repente sus ojos se iluminan como si estuvieran tramando algo. Esa misma expresión la ponía cuando me proponía que hiciéramos alguna travesura- pero eso no quita que juguemos un poco en el mismo gimnasio en el que el pequeño gigante jugaba.

-¿Podemos?, ¿de verdad podemos?

-Por supuesto, tengo las llaves. Además así veré que tan buena eres. ¡Vamos!

La sigo y llegamos a un gran gimnasio al otro lado. Al parecer hay varios gimnasios pero este está dedicado exclusivamente al Voleibol. Aquí entrenan tanto el equipo masculino como el femenino, bueno ahora solo el masculino. Cuando entramos me quedo impresionada por lo grande y espacioso que es. En mi anterior instituto también teníamos un gimnasio, pero comparado con este era una casetucha. Además está completamente limpio y huele a limpio, a spray para los zapatos y al cuero de los balones de práctica. Vamos a los vestuarios y mi prima me deja un chandal de entrenamiento. Después de recogerme fuertemente el pelo en un moño, como hago siempre, salimos de nuevo a la pista.

-¿Preparada?

-Siempre- contesto llena de adrenalina.

MICHIMIYA

Mientras tenemos el partido no puedo evitar quedarme con la boca abierta en más de una ocasión. Shou-chan es rápida y tiene buenos reflejos, eso ya lo sabía por las veces que habíamos jugado cuando éramos pequeñas, pero ahora lo ha llevado al extremo. Va de un lugar a otro de la cancha en menos de un segundo casi es un borrón ante mis ojos. Además tiene una intuición sobre que es lo que voy a hacer y hacia donde va ir la pelota, que es casi como si estuviera leyéndome la mente o viendo el futuro. Pero eso no es todo si no que es buena y decidida a la hora de recibir cualquier tipo de pelota y si perfecciona un poco más sus saques se convertirían en una gran arma. Por si eso fuera poco todavía tiene un as bajo la manga, como un poder absoluto o arma definitiva: su salto. Bueno, más que saltar parece que vuela cada vez que va rematar o a bloquear el balón. En pocas palabras, mi prima es increíble.

Darme cuenta de esto solo sirve para que vea lo injusta que es la vida. El mundo se está perdiendo una gran jugadora que posiblemente llegue a ser la mejor si sigue mejorando, pero para eso tiene que tener una oportunidad y lamentablemente parece ser que eso no va a pasar en un futuro próximo.

¡Maldición!

Es tan injusto que mi querida prima no pueda demostrar ante el resto del mundo lo buena que es que me entran ganas de gritar. Pero gritando no voy a conseguir que las cosas cambien. Debo hacer algo, no sé el qué, pero definitivamente debo hacer algo por mi prima y por el voleibol ya que este deporte que tanto significa para ambas no puede dejar que alguien tan bueno quede por más tiempo entre las sombras.

Ahora bien, aunque es muy fácil decir que voy a hacer algo no es tan sencillo pensarlo. No soy estúpida, pero tampoco soy un gran cerebro por lo que veo díficil encontrar una solución rápidamente.

¡Maldición!

Sería tan sencillo si Shou-chan fuera un chico... Espera! Esa es la solución, ya lo tengo. Puede que rompamos más de cincuenta normas y que todo salga mal, pero si lo conseguimos... ¡Shouyo podría jugar en los Intercolegiales!

La miro de esa forma que ella sabe que algo no muy bueno, o en este caso legal, está pasando por mi cabeza.

-Querida prima, ¿qué piensas del pelo corto?

Un mes después...

SAWAMURA

Otro año escolar empieza, mi último año en Karasuno.

Este año va a ser diferente a todos los demás y no solo porque sea el último que pase entre estas paredes sino porque algo dentro de mí empezó a palpitar hace unas semanas como si estuviera avisándome de que las cosas tal y como las conozco fueran a cambiar. En un principio tuve miedo, no lo voy a negar, pero después comprendí que si las cosas cambiaban eran porque debían ser cambiadas.

Este año además soy capitán del equipo de voleibol. Siempre he sabido que tengo don de mando, pero no sé si seré bueno en esto. Creo que mis senpais se equivocaron al elegirme a mí en lugar de a Suga, él si que haría un buen trabajo liderando a los demás con lo calmado que es. Lo único que me consuela es que él y el resto de mis compañeros y amigos estarán a mi lado para ayudarme en esta misión.

Suspiro profundamente al pensar que los novatos tendrán esta tarde sus pruebas de aptitud, bueno, eso contando con que este año se apunte alguien. Los últimos años Karasuno a ido de capa caída en cada competición en la que hemos participado y por eso cada vez menos se han apuntado a nuestro club. Ahora que pienso en los novatos hay dos personas que me interesan mucho. Estas dos personas las he observado durante los últimos años y puedo decir que me han dejado con la boca abierta. Este año ambos entran en la preparatoria por lo que lo más seguro es que nos enfrentemos a ellas. Solo el pensarlo se me ponen los pelos de punta, pero en un buen sentido. Siempre me ha gustado enfrentarme a oponentes fuertes porque esa es la única forma de aprender y hacerme más fuerte.

La primera persona que me llamó la atención fue un armador prodigio llamado Kageyama Tobio. Como he dicho es un prodigio y hace lo que le da gana con el balón. Envidio profundamente su habilidad y cada vez que le he visto en acción me ha impulsado a entrenarme más fuerte. Este chico es orgulloso, se irrita con facilidad, tiene mala actitud y odia perder. Pero a pesar de eso nunca podría llegar a odiarle, porque en sus ojos vi que le gustaba el voleibol tanto o más que a mí. Sí, definitivamente Kageyama Tobio será un gran oponente al que enfrentar.

Y la otra persona aunque no lo creáis es una chica, bueno, más exactamente una asesora. Esa chica si la tengo que denominar con algún adjetivo sería con el de genio. Esa chica es una genio. Sé que no me entendéis, pero ahora mismo explico porqué estoy diciendo todo esto de ella. Veréis el instituto Gayataba nunca ha sido muy conocido en el mundo del voleibol hasta hace tres años cuando esa chica empezó aparecer en sus encuentros como su asesora. Esa chica, no sé su nombre, tiene un ojo analítico que haría temblar hasta a los profesionales. En pocos minutos analiza a sus oponentes y les saca todos sus fallos y los usa para crear un contraataque perfecto. Si eso fuera todo sería suficiente, pero no lo es. El año pasado en el descanso entre partidos la vi hablando con los jugadores de su equipo. Les estaba explicando una especie de ataque combinado del que estaba segura que funcionaría contra sus siguientes contrincantes. El chico encargado de realizar el ataque tenía problemas para hacerlo según las indicaciones de su asesora, es más parecía confuso. Suspirando la chica le dijo que se lo mostraría y tomo su lugar en la práctica. Cuando la vi realizar el ataque del que estaba hablando me quedé sin palabras. Esa chica sabía jugar al voleibol y era increíble. Lo que no entendí es porqué no jugaba en vez de ser asesora si era increíblemente buena y en sus ojos vi lo más importante de todo: que amaba el voleibol.

Si tengo que enfrentarme a cualquiera de los dos estoy seguro de que cualquiera sería un difícil oponente, es más, diría que lo más probable es que no ganáramos. Puede que la chica no juegue en el sentido más literal de la palabra, pero estaríamos enfrentándonos a su cerebro analizador. Y en cuanto a Kageyama... ¿qué más puedo decir a parte de que estaríamos enfrentándonos al prodigio del voleibol más joven de nuestra época? En fin, daría lo que fuera porque cualquiera de los dos fuera parte de nuestro equipo, aunque eso signifique tener al temperamental y orgulloso rey de la cancha.

Veo a lo lejos a Michimiya y no puedo evitar preocuparme por ella. Llevamos siendo amigos desde el primer día de instituto cuando los dos nos presentamos para el equipo de voleibol. Ella es algo insegura y muy amable con todo el mundo. Si hay algo que me gusta de Michimiya es que siempre le ve el lado positivo de las cosas, incluso de las peores, y que siempre que mi equipo o yo necesitamos ayuda la tenemos a ella. Por esa razón me preocupé mucho cuando me enteré lo que pasó con su equipo de voleibol. Nunca antes la había visto tan triste y apagada. Intenté animarla, pero nada funcionó. Creí que a lo mejor seguía un poco deprimida por lo ocurrido, pero ahora mismo la veo feliz, de hecho demasiado feliz. ¿Qué le habrá pasado?, ¿y quien es ese chico tan bajito que la acompaña?

Ese chico me suena de algún lado. Es pelirrojo con el pelo por los hombros, ojos del color del chocolate y una cara algo afeminada. Es muy bajito, no creo que me equivoque al decir que no debe de llegar al 1,65m, y además se ve un tanto enclenque. ¿Es que acaso es ese el tipo de chico que le gusta a Michimiya? No estoy celoso ni nada por el estilo, pero creí que Michimiya tendría más gusto al elegir chicos.

-Sawamura-san- me saluda alegremente Michimiya- ¿Qué tal has pasado las vacaciones?

-Entrenando, como siempre- respondo sin apartar mis ojos del enano que la acompaña. ¿Dónde le habré visto?- ¿Y qué tal tú?, ¿ya te encuentras mejor?

-La verdad es que todavía no he superado del todo que este año no haya equipo de voleibol femenino y más siendo mi último año- sus ojos brillan como si estuviera apunto de echarse a llorar en cualquier momento. Doy un paso hacia delante para reconfortarla de alguna manera, pero el enano se me adelanta.

-Mi-chan- dice el enano con una voz demasiado suave y demasiado ronca. Perece la voz de una chica- No te preocupes. Ya verás como conseguimos que te dejen volver para el torneo de primavera. Pero hasta entonces tienes que encontrar un equipo nuevo y entrenar.

-Tienes razón Shouyo- responde Michimiya mientras le sonríe ampliamente. ¿Quién demonios es ese enano que tiene tantas confianzas con ella como para que le llame por el nombre y sin honoríficos? Yo lo he intentado muchas veces, pero ella siempre me ha dicho que no cree que sea correcto. ¿por qué con él sí y conmigo no?- Entrenaré hasta desfallecer para que cuando vuelva no perder de nuevo en el primer partido.

-No solo en el primero- la cara del enano se ha llenado de intimidación- Te quedarás hasta el final. Nunca podrás ganar si no crees que puedes hacerlo.

Esa frase me impacta mucho ya que es la misma que he usado yo desde que estaba en la primaria.

-¿De dónde has sacado esa frase?- pregunto sin poder contenerme- ¿La has esuchado en algún sitio?

-Un amigo del campamento la decía mucho- me responde- Ikejiri senpai me dijo una vez que eso se lo dijo su antiguo capitán y que desde entonces es como su mantra. Yo personalmente creo que esa frase es 100% cierta. Si no crees en ti mismo para empezar, ¿cómo te van a tomar en serio el oponente?

-¿Conoces a Ikejiri?- pregunto impresionado por lo que ha dicho.

-Sí. Senpai y yo nos conocimos el año pasado en un campamento de verano. Aprendí mucho de él, sobre todo aprendí de su fortaleza- no sé que decir ante eso. El enano me ha dejado sin palabras ya que a calado a la perfección a mi viejo amigo y compañero Ikejiri.

-Por cierto todavía no os he presentado- dice de repente Michimiya- Shouyo Hinata, este es el capitán del equipo de voleibol masculino Daichii Sawamura. Sawamura-san, él es Shouyo Hinata mi primo pequeño.

-¿Es tu primo?- pregunto sin dar crédito y a la vez aliviado. Espera un momento... ¿por qué me siento aliviado de que él sea solo su primo?

-Por parte de padre- explica Michimiya- Sawamura-san, deberías de saber que Shouyo está interesado en el voleibol. Esta tarde hará las pruebas.

-No creas que por conocer a tu prima voy a ir suave contigo- le aviso.

-Créeme Sawamura-san cuando te digo que mi primo no necesita que seas suave con él. Es un fuera de serie y te arrepentirás si le subestimas.

-Eso se verá- digo encogiéndome de hombros y quitandole importancia a las palabras de Michimiya- Me tengo que ir estoy seguro de que Suga me estará buscando. Nos vemos luego Hinata.

SUGAWARA

Es la hora del almuerzo y por costumbre más que otra cosa decido ir al gimnasio donde mi equipo y yo solemos practicar voleibol. Para mí ese lugar es casi como si fuera algo místico ya que suele hacer que me centre cuando tengo mil cosas en la cabeza y relajarme cuando los nervios me pueden. La verdad es que siempre ha sido así, pero desde que estoy en Karasuno este gimnasio ha sido testigo de mis buenos y malos momentos por lo que lo considero casi como si fuera mi segunda casa.

Ahora mismo voy allí en busca de respuestas. Daichii me ha dicho que el primo de Michimiya quiere unirse al club. Eso no sería nada fuera de lo común, pero cuando me dijo el nombre las cosas cambiaron.

Shouyo Hinata.

¿Por qué me afecta tanto ese nombre? Bueno la verdad es que tengo un hermanastro que va a Gayataba y me contó que una chica con sorprendentes habilidades para el voleibol iba a venir a Karasuno. Mi hermanastro me dijo que la tenía que tener muy en cuenta ya que además tiene un don a la hora de idear estrategias. Es la misma chica con la Daichii ha estado obsesionado los últimos años, pero no en plan acosador porque esté enamorado de esa chica, sino que él ya se había dado cuenta de esas habilidades tan inusuales e increíbles que esa chica tiene. Iba a decírselo esta mañana cuando él me ha dicho el nombre del primo de Michimiya: Shouyo Hinata, el mismo nombre que mi hermanastro me ha dado para esa chica increíble.

Ahora estoy confundido. ¿Acaso puedes existir dos personas con el mismo nombre que se cambien al mismo tiempo de instituto y que estén interesadas en voleibol? Creo que las casualidades existes, pero... ¿tantas? Algo no encaja en todo esto, pero pienso averiguar que es.

Llego al gimnasio y me sorprende ver a Michimiya con un chico pelirrojo y un tanto bajito. ¿Será por casualidad el famoso Hinata? Me quedo escondido en la entrada mirando como estiran y luego se ponen a jugar. En un momento dado Michimiya levanta el balón para su primo y este pega el salto más alto que he visto en mi vida. Me quedo sin palabras al verlo.

-¿Ya estás más mejor Shouyo?

-Algo- dice Hinata aunque su voz perece demasiado suave y ronca para ser un chico, seguramente todavía no ha cambiado la voz- Es que quiero empezar ya a entrenar con los demás.

-¿No tienes miedo por la evaluación que te van a hacer para medir tus habilidades? He oído que Sawamura-san va a ser muy duro con los nuevos.

-Me da igual como sea, lo único que quiero es entrar al equipo- responde Hinata- Mi sueño siempre a sido estar aquí y jugar al voleibol. Todo lo demás... no me importa y a estas alturas ya deberías saberlo Mi-can.

-Lo sé, pero no tienes miedo por lo otro.

-A estas alturas ya me da igual todo. Haré lo que pueda y que sea lo que tenga que ser.

-En verdad eres fuerte- dice con admiración Michimiya. Nunca antes la había visto tan feliz y alegre. Creo que esto será mejor guardármelo para mí y no contárselo a Daichii. Ahora entiendo el humor tan extraño que tenía antes cuando nos vimos- Yo no sé si sería capaz de hacer todo lo que has hecho tú para hacer realidad mi sueño.

-Por un sueño uno es capaz de todo- dice solemnemente Hinata- Además la idea fue tuya, así que ahora deja de meterme miedo y sigue jugando un rato más conmigo antes de que se nos acabe el tiempo.

-Está bien, sigamos.

Cuando se pusieron a jugar de nuevo no tuve el valor de entrar. Algo en esa conversación me hacía sospechar más de ellos dos. Hay algo que están escondiendo y me intriga saber que es, pero supongo que con el tiempo lo sabre. Ahora tengo que pensar en otra cosa, como en lo impresionante que es Hinata. Tiene todo a su favor para convertirse en alguien importante en nuestro equipo, porque a menos que los otros tres novatos sean genios no creo que le puedan quitar a Hinata una plaza en el equipo principal.

Supongo que este año será divertido también.

KAGEYAMA

Pues ya estoy aquí, en Karasuno. La mañana a sido un no parar de presentarse y de saber como será mi próximo año escolar. En un principio me molestó mucho tener que venir aquí en vez de al instituto que yo quería el cual tiene el mejor equipo de voleibol de todo el país, pero supongo que me he resignado a la realidad.

Karasuno no está tan mal como pensé en un principio, es decir, que no es tan grande y lujoso como el otro, pero tiene algo que me llama la atención. Los uniformes son discretos y aunque no me fije demasiado me he dado cuenta de que las chicas de aquí son muy hermosas o puede que simplemente ya esté en esa edad como dice mi madre. Pero la verdad es que nada aparte del voleibol hace que me interese realmente. Creo que soy un loco del voleibol, cosa que mi antiguo entrenador me decía con frecuencia. Pero que yo viva mi vida por y para jugar al voleibol no significa que el voleibol me quiera a mí y eso lo aprendí en el último campeonato.

Ya estábamos en la final cuando mi equipo decidió que yo no era necesario para ganar, que no me soportaban más y que tampoco era tan bueno. Sé que fui muy autoritario y demasiado exigente con ellos, pero es que quería ganar y supongo que me dejé llevar demasiado. Como resultado de mi mal carácter me echaron de la cancha y perdimos miserablemente contra nuestro último oponente. Perdí y ni siquiera pude jugar un último partido antes de irme. Durante las primeras semanas llegué a pensar que el voleibol me había despreciado y que no debía seguir jugando, pero aunque intenté dejarlo no pude. Y no pude porque lo único que hace que me siga levantando cada mañana y que hace que mi vida tenga algo de sentido es el voleibol.

Puede que suene como si estuviera loco u obsesionado, pero yo estaría perdido sin el voleibol. Desde que tengo memoria este deporte ha sido el pilar central de mi vida. Mi padre fue el que me enseñó a jugar cuando se lo pedí después de verle en acción. Aún hoy en día mi padre sigue siendo el mejor armador que he conocido en mi vida. Mi senpai anterior era un prodigio, pero mi padre le gana en cuanto a habilidad. Creo sin estar muy equivocado que mi padre sería hoy en día muy famoso si no hubiera sido por mis abuelos. Ellos le prohibieron seguir jugando a pesar de que vieron el gran potencial que tenía. Por desgracia mi padre no tuvo otra opción que dejarlo y centrar su vida en los estudios. Sé que mi padre les ha perdonado a mis abuelos el que lo apartaran de su sueño ya que después de todo se convirtió en abogado y no en cualquiera si no en uno de los mejores. Además se que mi padre adora ejercer su profesión, pero también veo el brillo que hay en sus ojos cada vez que jugamos al voleibol. Todavía me queda mucho para poder llegar a estar a su altura, pero no me voy a dar por vencido hasta que lo consiga. Creo que por todo esto es que mi padre siempre me ha animado a seguir mis sueños y hacer lo que realmente me hace feliz sin ponerme ninguna traba.

Suspiro profundamente mientras saco todos estos pensamientos de mi cabeza y llego hasta el tablón de anuncios del equipo de tenis. Cuando acaben las clases de por la tarde el capitán y los senpais nos evaluarán a todos y cada uno de los nuevos aspirantes a entrar al equipo por separado. Esta prueba no decide si somos dignos o no de entrar en el equipo si no que mide nuestras habilidades para organizar los entrenamientos de acuerdo a nuestro nivel. También sirve para ver si alguien de nosotros los novatos tenemos algo en lo que sobresalgamos y que ellos puedan aprovechar a la hora de los campeonatos. Aún así no creo que ninguno de nosotros los novatos juguemos este año ya que el equipo titular suele estar formado por los de segundo año y tercer año. Antes me parecía que eso era muy injusto, pero más tarde me di cuenta de que ellos tienen más experiencia y que nosotros los novatos solo podremos aprender si los observamos atentamente. Por lo menos eso es lo que entendí cuando yo estaba en primero de secundaría y mi senpai Oikawa entrenaba y jugaba delante de mí sin guardarse nada. Aprendí mucho de él, después de todo Oikawa es un prodigio.

El caso es que tengo que ver la lista para saber a que hora me toca mi evaluación personal. Me sorprendí un poco cuando me enteré de que nos probarían por separado en vez de juntos. No es que me importe demasiado, pero normalmente se hace de la otra manera para ahorrar tiempo. El tiempo es otra cosa que no me importa demasiado, además los mejores candidatos suelen estar en las primeras posiciones a la hora de evaluarlos o por lo menos era así en mi otro instituto. Y ahora bien, puede que en mi otro equipo me echaran en el último partido, pero creo nadie puede negar de que soy un buen armador. Por ese motivo y por el hecho de que mi equipo llego a la final el curso anterior creo que seré el primero al que evalúen. No sé quien más haya venido a Karasuno, pero o son increíbles como Oikawa o seré el mejor jugador de mi año.

Cuando por fin llego a las listas me quedo pasmado al ver que soy el segundo en tomar la prueba de nivel. Por delante de mí esta alguien llamado Shouyo Hinata y por el tiempo que le han puesto deben tener grandes esperanzas en sus habilidades. Es decir, su prueba va a durar desde las 17:00 a las 17:45 y la mía 17:50 a 18:20. Los otros dos nuevos integrantes apenas tienen quince minutos de prueba. ¿Quién demonios es Shouyo Hinata?, ¿qué le hace tan especial como para que le den tiempo extra en la prueba?, ¿acaso es alguien importante y yo no he oído hablar de él? No, eso no es posible. Reconozco que no se me da muy bien estudiar, pero en cuestiones de voleibol no soy para nada un ignorante. Por eso sé que si existiera alguien con ese nombre y que fuera mínimamente conocido sabría quien es y en que equipo estaba. Pero no me suena nada de nada por eso me pregunto que le hace tan especial para que el capitán y los demás integrantes del equipo hayan creído que es mejor y más fuerte que yo. Porque si de una cosa estoy seguro es de que ellos saben quién soy yo y lo que soy capaz de hacer y aún así han considerado que ese tal Hinata es mejor que yo. Ante esto siento dos cosas con más intensidad que el resto. La primera frustración ya que un completo desconocido inspira más confianza y fuerza que un armador reconocido como yo. Y la segunda cosa que siento es una mezcla de curiosidad y emoción. Curiosidad por saber quien es ese Hinata y ver lo fuerte que en realidad es. Y emoción porque si realmente es tan fuerte como los senpais creen... por fin habría encontrado a alguien con quien practicar más intensamente y de esa manera mejorar hasta que llegue a mi límite. Porque si algo sé de este deporte es que una persona por muy habilidosa y fuerte que sea jamás podrá prosperar si nadie más está a su lado para señalarle sus errores. Eso lo aprendí en mi anterior instituto. Durante tres años mis compañeros mejoraron, pero yo no pude hacerlo ya que no había nadie que fuera tan fuerte como yo una vez que se fue Oikawa. Una vez me quedé solo me estanqué y no pude mejorar porque los demás pensaban que como estaba en ese momento valía de sobra para ganar. Nunca comprendieron mi deseo irrefrenable de seguir entrenando para hacerme más fuerte y creo que esa es una de las principales razones por las que nunca nos llegamos a llevar del todo bien y que desencadenó en que en el último partido prescindieran de mí. Creo que jamás podré recuperarme de lo mal que lo pasé al ver a mi equipo perder y sin poder siquira protestar.

En fin, resumiendo hay alguien mejor que yo en primer año. No me lo esperaba voy a ser sincero, pero no me desagrada que eso sea así siempre y cuando sea realmente fuerte. Ahora bien tengo que reconocer que me muero de curiosidad por saber quién es y cómo juega y aunque sé que no debo hacer lo que estoy planeando hacer no puedo echarme atrás, ya no. Esta tarde mientras Shouyo Hinata esté haciendo su prueba me colaré y veré con mis propios ojos que tan bueno es.

Shouyo hinata... ¿quién eres?

CONTINUARA...

Bueno, hasta aquí el capitulo de esta semana. No sé si os habrá gustado o no el que me haya detenido a presentar ligeramente los personajes. Me gustaría saber qué pensáis por lo que espero vuestro comentario.

En este capítulo quería dejar claras varias cosas. La primera que Hinata en esta historia es una genio del voleibol y que los demás se lo reconocen. La segunda es el carácter de cada personaje. Es decir, he intentado plasmar que Michimiya no es tan buena como parece, que el capitán tiene mucho carácter y que aunque el no lo sepa siente algo por Michimiya, que Suga con lo calmado que es es el primero en ver que algo no encaja en toda la historia de los primos. Para los que seáis curiosos he decidido que su hermanastro sea Kenshi porque... ¿no creéis que así puedo dar más juego a la historia? Por último quería que vierais, de forma resumida, la historia de Kageyama. Cómo empezó a jugar, porqué y quién le enseñó. Pero por encima de todo quería que vierais cuanto significa el voleibol para él. Solo espero haber conseguido transmitir todo lo que me he propuesto.

En el siguiente capitulo se realizará la famosa prueba de aptitud y también el primer encuentro de Kageyama y Hinata después de tantos años. ¿Que pasará?

Hasta la próxima semana y espero que hayáis disfrutado con este capitulo.

Xao.