- ¿Qué te pareció la clase de hoy, Issei-san? - preguntó Asia a Issei.
- Supongo que fue algo entretenida, es casi igual que en nuestra academia – respondió el joven demonio despreocupadamente.
- Lo único raro fue ese chico, ¡¿Cómo hizo para que todas esas bellezas se le acercaran?! Además, no sé por qué su cara se me hace tan familiar, siento que lo conozco de hace mucho, pero no puedo recordar de donde… bueno, debe ser mi imaginación jugándome una mala pasada - pensó mientras él, Asia y Xenovia salían del salón.
- Siendo sincera, esperaba algo más divertido como que nos enseñaran cuáles son los monstruos más fuertes, eso me ayudaría a encontrar nuevo oponentes dignos - inició Xenovia mientras jugaba con su flequillo verde.
- No creo que sea buena idea buscar peleas durante el intercambio Xenovia-chan - respondió Asia luego de subir al segundo piso – Por otra parte, ¿no les parece que aquí todos se ven como estudiantes normales?
- Según la Presidenta, eso se debe a que todos los monstruos están usando una especie de disfraz mágico. Se supone que es un modo de prepararse para vivir entre los humanos, así que en realidad nadie sabe que clase de monstruos son los demás - respondió Issei - Por cierto, ¿dónde está la sala de profesores? Tenemos que encontrarnos ahí con los demás para que nos asignen nuestras habitaciones.
- Está girando esta esquina… ¿ves?, ahí están los demás - dijo Xenovia luego de girar a la derecha en el pasillo.
En efecto, los demás miembros del Club de Ocultismo ya estaban esperándolos y, una vez reunidos, entraron a la sala de profesores. En esta se encontraba la profesora Nekonome sentada en su puesto junto a una chica de pelo negro con unas cintas blancas a los costados. Al verlos la profesora sonrió y se les acercó.
- Bueno ya que están todos aquí, les quiero presentar a la chica a mi lado. Su nombre es Ruby Toujou, ella es la secretaria del Director y se encarga de algunos asuntos en la academia. En esta ocasión, me ayudará con la asignación de sus habitaciones - dijo, empujando a Ruby unos pasos adelante.
- Hola a todos, como escucharon de la profesora Nekonome yo seré quien se encargue de asignar los dormitorios de los hombres, mientras que ella se encargará de asignar los de las mujeres. Ambos están relativamente cerca así que iremos todos juntos hasta llegar a la entrada de ambos edificios. Por cierto, pueden llamarme Ruby-san si se les hace más cómodo – se presentó la joven bruja con una cálida sonrisa.
Issei no pudo evitar pensar en lo linda que era esta nueva chica y después de que el grupo agradeciera a ambas por la asesoría, salieron para dirigirse a los dormitorios. Estos estaban divididos en dos edificios separados, uno para hombres y otro para mujeres. Ya desde lo lejos se podían ver claramente y eran vistosos, aunque no de la manera en que a Asia le hubiese gustado: Árboles muertos, falta de verdor y un diseño completamente tétrico hacían a los dormitorios verse tan monstruosos como debían ser sus estudiantes.
- Issei, ¿tienes un momento? Necesito hablar contigo de algo importante - dijo de improviso Rias mientras se distanciaba un poco del grupo.
- ¿Pasa algo Presidenta? - respondió Issei acercándosele.
Rias se acercó también al castaño y pegándose a su oído le dijo - Verás, mi hermano quiere que nos reunamos con él y el director de la academia luego de ordenar nuestros cuartos. Me dijo que en dos horas estarán aguardando por nosotros. ¿Te parece si nos encontramos en el pasillo de mi salón? Está algo cerca de la oficina del director y así podemos entrar juntos.
- ¡Por supuesto que sí, Presidenta! Ahí estaré - exclamó sonriendo Issei.
En ese momento se escuchó un grito - ¡Issei-san! ¡Los dormitorios masculinos se encuentran por este lado!
Era Ruby, que se encontraba junto a Kiba, esperándolo en la bifurcación del sendero.
- Parece que debemos separarnos – sonrió Rias, y prosiguió – Recuerda Issei, en dos horas en el pasillo del tercer año.
- ¡Hai! – se despidió el castaño.
Issei salió corriendo donde Ruby y Kiba quienes ya se habían adelantado un poco, mientras que Rias se dirigió donde las otras chicas para perderse al girar por el camino. Poco después Issei y Kiba subieron al tercer piso de los dormitorios guiados por Ruby, quien les asignó los dos únicos cuartos que se encontraban aún disponibles.
- Como pueden ver todas sus pertenencias ya fueron traídas a los cuartos en esas cajas, si faltase algo no duden en avisarme. Tengan, estas son las llaves de sus dormitorios y los uniformes de la escuela - dijo Ruby mientras les entregaba ambas cosas.
Luego de unas breves explicaciones más sobre las reglas de la escuela y sobre el cuidado de los cuartos, los tres se despidieron y Ruby regresó a la sala de profesores mientras que Kiba e Issei decidieron desempacar los paquetes que se encontraban frente a sus puertas.
Al mismo tiempo, en el club de periodismo, Tsukune ayudaba a Moka a terminar de organizar los últimos periódicos que faltaban para el número del día siguiente. Los demás ya habían terminado y se encontraban un poco alejados hablando sobre cómo harían la mañana del día siguiente para vender más periódicos que de costumbre.
- Creo que este era el último Moka-san - suspiró Tsukune cerrando la última caja de periódicos.
- Gracias por ayudarme Tsukune, no hubiera podido terminarlo sin ti – le agradeció sonriendo Moka - Sabes… estaba pensando, si tal vez tú… quisieras acompañarme a pasear en la tarde.
- ¿Eh? ¡Por supuesto que quiero acompañarte, si es con Moka-san no tengo ningún problema! - asintió emocionado Tsukune.
Esto alegró a Moka que se le acercó y dijo - ¿De verdad? ¡Estoy tan feliz! Entonces, ¿te parece si nos vemos en dos horas en el pasillo de nuestra sección?
- Ahí estaré - respondió Tsukune con una sonrisa.
Ambos sonrieron y se juntaron con los demás miembros del club para luego declarar terminada la labor. Todos se pararon y se dirigieron hacia la puerta del aula, y los últimos fueron Tsukune y Moka.
- ¿Sabes, Tsukune? Hace tiempo que no pasábamos tiempo juntos. – dijo en voz baja Moka, mientras Tsukune asintía -Espero que esta paz y tranquilidad duren mucho…
Luego de salir del aula Moka se despidió de Tsukune y se dirigió a su dormitorio al igual que el castaño. Ya en los dormitorios masculinos mientras sacaba su llavero para entrar a su habitación, Tsukune notó que el cuarto frente al suyo, que antes había estado vacío, ahora tenía un cartel con un número colgado en la puerta al igual que el de su costado.
- Ya veo, así que Issei y el otro chico rubio dormirán en estos dos cuartos. Aún no lo he saludado. ¿Me reconocerá? Tal vez no si tomo en cuenta lo despistado que era cuando jugábamos con Irina… Aparte, no entiendo por qué se encuentra en esta academia. ¿Acaso siempre fue un monstruo? Bueno, no importa, por ahora no puedo preocuparme por ello. Ahora… lo primero que debería hacer es ducharme y cambiarme, aún tengo una hora y media para encontrarme con Moka-san – Pensó Tsukune que acto seguido entró a su recámara para alistarse.
Así pasaron los minutos. Tsukune terminó de bañarse y se puso a leer algunos mangas para hacer tiempo hasta que llegase la hora de salir. Los mangas estaban entretenidos y le sacaron una que otra sonrisa, sin embargo, poco a poco empezó a perderse en sus pensamientos y el divagar tanto pensando sobre lo lindo que era poder pasear con Moka le hizo perder la noción del tiempo hasta hacérsele tarde. Al darse cuenta del poco tiempo que le quedaba, Tsukune empezó a guardar todo el desorden de mangas que había sacado y se acomodó sus prendas lo más rápido que pudo para ir a reunirse con la joven vampira.
- ¿Por qué tan apurado de repente, Issei? - preguntó Kiba, que leía un pequeño libro sentado en la silla del escritorio, a su vecino de cuarto que iba de un lado a otro alistándose lo más rápido que le permitían sus brazos para salir.
- ¡No puedo creer que me quedé dormido! ¡¿Kiba, por qué no me despertaste?! Ahora solo tengo quince minutos para ir donde la Presidenta – le reclamaba Issei al joven espadachín, que le hacía gracia ver a su amigo desesperarse por no poder atar bien sus pasadores.
- Disculpa, Issei. Pensé que estaba bien dejarte babear un rato más – bromeó Kiba - Además, nunca me avisaste de tú cita con nuestra Presidenta. ¿Cuál es el motivo por el que deben reunirse?
- Pues por lo que entendí, Ni-san, digo, Sirzechs-sama quiere hablar con los dos así que nos íbamos a reunir en el pasillo de su sección - respondió Issei mientras terminaba por fin de atarse los pasadores de su zapatilla izquierda.
- Ya veo, parece algo de mucha importancia… Por cierto, te quedan unos doce minutos - dijo Kiba.
- Justo a tiempo. Mañana te cuento de que nos quería hablar Sirzechs-sama – concluyó Issei bastante agitado e incorporándose de su cama.
Mientras se despedía y abría rápidamente la puerta de su habitación, al frente un chico acababa de salir de la suya para dirigirse al pasadizo de los de segundo año. Issei, que había salido como un bólido de su cuarto, estaba a punto de impactarlo y pese a darse cuenta de que alguien estaba en su camino, no pudo parar a tiempo.
- ¡Cuidado! - gritó Issei antes de impactar contra el castaño, causando que cayeran hacia adelante.
- Auch… ¡Hey! Perdón no querría empujarte, ¿estás bien? - se disculpó Issei mientras levantaba su cabeza para ver a quien había chocado - Un momento, tú eres el chico del harem.
- Si, no te preocupes. Espera, ¿harem? ¿De qué estás hablando? Yo no tengo ningú- ¿Issei? - respondió Tsukune al ver con quien discutía.
- ¿Te conozco? - preguntó Issei confundido.
- ¿En verdad no te acuerdas de mí? Soy Tsukune, Aono Tsukune. Éramos amigos de pequeños, jugábamos en el vecindario junto a una chica llamada Irina Shido- exclamó Tsukune luego de incorporarse.
- Espera, ¿tú eres ese Tsukune? Demonios, has cambiado tanto que no te pude reconocer, tu peinado se ve muy diferente a cuando teníamos cinco años. Pensé que no te iba a volver a ver. ¿Pero qué haces acá? ¿Eres un monstruo?
- La verdad es una larga, muy larga historia, además, podría preguntarte lo mismo Issei - dijo Tsukune sonriendo.
- Bueno también es una larga historia – dijo Issei rascándose la mejilla con un dedo, hasta que al darse cuenta de que se le hacía más tarde continuó – Hey, estoy un poco apurado en estos momentos, tengo que ir a reunirme con la Presidenta de mi club y solo me quedan diez minutos.
- ¿También te diriges a los salones? En ese caso vamos juntos, caminemos rápido, pero así podemos hablar un poco más - dijo Tsukune acercándose a Issei que había empezado a caminar hacia las escaleras.
- ¿Por qué no lo dijiste antes? ¡vamos! - respondió Issei contento, que luego de unos segundos reanudó - Bueno creo que ahora que me acompañas sí puedo contarte un poco de mi historia. Verás, luego de algunos desafortunados acontecimientos cerca a mi academia terminé convirtiéndome en un demonio gracias a la Presidenta de mi club.
- ¿Qué? ¿Demonio? Espera, entiendo el hecho de que puedas estar en una escuela de monstruos, pero nunca había escuchado de que hubiera demonios además de ellos - interrumpió asombrado Tsukune – ¿No me estás bromeando o algo por el estilo?
- Por supuesto que no, ella también es una demonio de clase alta. Ahora le sirvo como su peón (es una clase de rango) por haberme salvado la vida, al igual que los demás chicos de mi club. Además, yo… - se detuvo Issei de pronto – ¿Sabes? No estoy seguro si tenía que contarte esto… ¿Puedes guardarlo en secreto, no?
-Si, no te preocupes por eso. Yo tampoco estaba seguro de contarte algunas cosas de mi historia, pero creo que ahora estaremos a mano… Yo, también nací humano, de hecho, llegué acá así, aunque ahora las cosas son algo distintas – respondió Tsukune.
- Ya veo, eso quiere decir que has estado expuesto a varios peligros, pero ¿cómo llegaste aquí entonces? ¿Te secuestraron o algo? – preguntó de nuevo Issei, mientras sacaba algunas hipótesis en su cabeza.
- En realidad la historia es algo ridícula: hace un año fui transferido aquí por equivocación de mis padres y dado que no puedes regresar inmediatamente al mundo humano luego de llegar aquí, tuve que sobrevivir hasta que finalizara el primer trimestre. La cosa es que luego de estar tanto tiempo en esta academia hice tan buenos amigos que decidí quedarme. No obstante, por ciertos incidentes que pasaron hace un año, ahora tengo sangre de vampiro en mi cuerpo por lo que tengo algunos poderes. Sin embargo, aún no puedo controlarlos del todo y estoy recibiendo un entrenamiento especial - respondió Tsukune mientras caminaban por los pasillos de la escuela.
- ¿Así que tienes el poder de un vampiro? - preguntó Issei sorprendido mirando hacia arriba.
- Bueno algo así, no sé qué soy en realidad - respondió Tsukune que luego levanto su brazo derecho con la cadena – ¿Ves esta cadena? Es una especie de limitador para mis poderes. Cuando me transformé mi cuerpo se expuso a tanto poder que terminé por volverme un ghoul, pero esto ahora se encarga de mantenerme como humano parcialmente.
- Ya veo, eso es genial. En el club también tenemos a un vampiro, se llama Gasper, pero por motivos personales no pudo venir con nosotros de momento – continuó Issei.
- Así que hay otros vampiros, afuera de la escuela… - murmuró Tsukune – ¡Hey! Cuéntame cómo es él, ¿es fuerte?
-Pues, no diría fuerte exactamente, pero… - respondió Issei
Así siguieron por unos minutos más hasta que Issei dijo - Bueno yo giro aquí, nos vemos luego Tsukune. Fue muy divertido volver a hablar contigo - mientras se dirigía al pasillo de los de tercer año.
- Si, te veo mañana entonces - respondió Tsukune mientras se despedía de su viejo amigo.
A los pocos segundos Issei pudo ver a Rias esperándolo en la puerta de su aula.
- Llegas un poco tarde Issei, ¿pasó algo? - preguntó la pelirroja acercándose al joven demonio.
- Disculpa la demora Presidenta - dijo Issei - La verdad sí pasó algo… No esperaba que ocurriese, pero me encontré con un viejo amigo de la infancia… él es… bueno, es una larga historia.
- Así que tienes un amigo aquí. Espero conocerlo pronto… Regresando a lo que íbamos, deberíamos ir donde mi hermano – terminó Rias para ingresar a la oficina del director.
Adentro estaban tanto el Director como Sirzechs. El misterioso Director vestía una ropa de exorcista parecida al antiguo atuendo de Xenovia y se encontraba sentado en su escritorio, mientras que Sirzechs se encontraba parado a un lado de esta. A pesar de que ambos sonreían al verlos ingresar, el aura de cada uno era totalmente, principalmente porque el Director parecía malévolo con esa capucha que le tapaba toda la parte superior de la cara.
- Buenas tardes, Rias, Issei-kun - inició el demonio de pelo escarlata - Tenmei y yo los estábamos esperando.
- Ya te dije que me llames Director, Sirzechs-san – dijo el Director con su típica sonrisa sombría.
- Disculpen la intromisión - saludaron Rias e Issei mientras se acercaban al escritorio del Director.
- ¿Para qué nos necesitas, Sirzechs-sama? - preguntó Issei.
- Yendo directo al grano, los trajimos aquí (y creo que es bastante obvio) no solo para tener un simple intercambio escolar. Hay un pequeño segundo motivo - respondió Sirzechs calmado y en tono burlesco - Últimamente ha habido muchos problemas con un grupo de monstruos que desean desencadenar una nueva guerra en contra de los humanos. El nombre de este grupo es Fairy Tale y está conformado por un buen puñado de monstruos de clase alta y todo un ejército de fieles seguidores. Según nuestras fuentes, planean atacar pronto y lo que tanto Tenmei como yo queremos es que ustedes le den una mano a un grupo de estudiantes que tienen el potencial para hacerles frente.
- Así que nuestro objetivo es servir de apoyo para evitar una guerra - dijo Rias, cruzando sus brazos - Pero ¿dónde está este grupo? ¿No nos presentarás con ellos?
- Bueno es algo complicado, ellos no saben que ustedes han venido a ayudarles y tampoco han peleado contra Fairy Tale a propósito. En realidad, son solo el club de periodismo - respondió Sirzechs mientras se rascaba la parte trasera de la cabeza.
- A pesar de eso, son un grupo temible. Entre ellos hay dos vampiros y un licántropo. Además, ya han acabado con otras organizaciones como Antithesis - agregó el Director.
- Debe de ser un club muy poderoso, ¿verdad Presidenta? - dijo Issei a Rias, quien asintió y dijo - Entonces, ¿al final nos presentarán con ellos o…?
- No se preocupen, no será necesario. Por ahora creo que ha sido todo. Ah, y me olvidaba decirles, durante su estadía serán parte del club del periodismo - respondió Sirzechs sonriendo.
- ¿Tendremos que trabajar? Yo esperaba poder descansar un poco – murmuró Issei.
- Por mí no hay problema. Si eso es todo lo que teníamos que saber entonces nos retiramos, hermano. Vamos Issei - concluyó Rias.
- Si Presidenta - Respondió el joven demonio.
Luego de ello se despidieron y salieron de la oficina para regresar a sus dormitorios. Por otro lado, Tsukune se encontraba paseando con Moka por el bosque.
- Ah~, extrañaba demasiado esta paz ¿Tu no, Moka-san? - preguntó el chico suspirando.
- Sí, hace mucho que no podíamos pasear así por culpa de todas las cosas que nos ha pasado estos últimos meses - respondió sonriendo Moka.
- Además hoy ha sido un gran día, uno de los chicos del intercambio resulto ser un amigo de la infancia - dijo Tsukune.
- ¿De verdad? ¡Qué bien Tsukune! - agregó Moka mientras miraba feliz al castaño.
-Es algo largo, pero… - empezó a narrar Tsukune mientras Moka escuchaba atentamente.
Así Tsukune empezó a contarle a la peli rosa su historia con Issei, mientras paseaban por las lápidas. Moka se enteró de cómo solían jugar de niños, de una chica llamada Irina que al parecer no era muy femenina de niña y del estado actual del viejo amigo de su mejor amigo. Siguieron por un buen rato hasta que el sol empezó a rozar el horizonte.
- Espero poder presentártelo correctamente mañana, Moka-san. Estoy seguro de que te caerá muy bien - respondió Tsukune.
Los dos jóvenes decidieron regresar a los dormitorios. Y se demoraron unos pocos minutos hasta llegar a la división del sendero que los llevaría donde sus dormitorios.
- Hasta mañana Moka-san - dijo Tsukune feliz.
- Hasta mañana Tsukune - respondió la joven vampiresa mirando fijamente a Tsukune.
- Moka-san.
- Tsukune.
- Moka-san.
- Tsukune.
- Moka-san.
- Tsukune... solo un poco, ¿sí?.
- ¿Eh…? ¡Ah! - gritó el joven humano cuando Moka mordió su cuello.
Luego de ser succionado por Moka, Tsukune se despidió nuevamente y ambos regresaron a sus dormitorios. Mañana tocaba otro día de clases, ahora, con el nuevo grupo de intercambio, y un viejo amigo de la infancia.
