Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.
¡Hola hola caracolas! Aquí llego con el segundo y último capítulo de esta pequeña historia MiraDai.
El primer capítulo generó una fama que ni me lo hubiera imaginado ¡Y eso es genial! Significa que estoy empezando a traer gente a mi mundo MiraDai de color y fantasía... Si os unís a mí, os prometo que regalo chuches, caramelos, chocolates... Veniiiid, veniiiid -voz de bruja psicópata-
Glow, cállate.
¡Valeee! Jajajaja, espero que hayáis disfrutado mucho del primer capítulo, y como estoy muy, muy feliz voy a agradecer uno por uno a cada personita que me dejó un comentario... ¡Pero eso será al final! Primero tendréis que tragaros todo el segundo capítulo, jajaja.
Por cierto, tengo que decir que... Leí todos los comentarios nada más levantarme y fue como "OH MI DIOS, LA GENTE LEE LO QUE HAGO" y fue una comienzo de mañana muy feliz, pero que mucho; así que tengo que agradeceros de manera especial.
Nota importante: Como ya dije en el primer capítulo de esta historia; las edades de Mirai y Shikadai son las que vosotros queráis que sean; sin embargo para mí en este fic, Shikadai tiene 16 años mientras que Mirai tiene 19 años.
Nota de la autora sin importancia pero poner negritas es guay: Nenis, he pensado en hacer un ShikaTema A.U ya que una personita llamada Karinits-san me lo ha pedido. ¿Os parece la idea? Dejaré todos los detalles explicados en mi página de Facebook para que así me podáis comentar qué os parece y si debería hacer algún cambio... Bueno, todo eso. :3
Sin más que añadir;
disfrutad de mis locuras.
El corazón tiene preferencia
Capítulo II
Hasta el fin de la eternidad
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POV General.
Los Domingos por la mañana eran agradables. Los niños de Konoha tenían todo el día para jugar y divertirse; mientras que los padres y demás gente en la aldea también disponían de tiempo libre; sin duda los Domingos eran el mejor día de la semana.
Perezoso, cierto joven de pelo moreno y ojos aguamarina se despertó frotándose con ímpetu sus párpados, tratando de acostumbrar las pupilas a la luz matutina que entraba por las rendijas de su persiana a medio bajar. Se sentó en la cama y estiró su espalda crujiendo también su cuello.
Aunque le había costado conciliar el sueño debido a cierto problema que el día anterior se ocasionó sin ser previsto, durmió toda la noche de un tirón gracias a la pequeña conversación que había mantenido con ella al final del día.
Temari le llamó para desayunar desde la cocina y él le hizo saber que ya iba con un sonoro quejido.
Sin embargo, antes de levantarse de la cama, miró el móvil que reposaba sobre su mesita de noche y el corazón le comenzó a latir más deprisa de lo habitual; tragó saliva y suspiró varias veces antes de tomarlo entre las manos.
¿Debía darle los buenos días?
Y antes de que pudiera esperar una respuesta de su propio subconsciente; el teléfono vibró.
Mirai S. 10:03 - ¡Buenos días dormilón!
Al leer el mensaje, el Nara no se aguantó las ganas de desbloquear el teléfono y responder con una amplia sonrisa.
Shikadai N. 10:03 - Buenos días Mirai ¿Has descansado bien? Hoy ha hecho bastante frío...
Al contestar, acto seguido escuchó la voz de su madre llamarlo a desayunar una vez más y Shikadai, no queriendo enfadarla por las mañanas -más por miedo que por otra cosa- se dirigió a la cocina pero portando consigo el teléfono en el bolsillo del pantalón de pijama.
En la casa de las Sarutobi; Mirai se encontraba ya lavándose los dientes y cepillándose su corta melena azabache. Escuchó sonar el teléfono y lo apoyó en la encimera del baño para poder leer lo que ponía.
Esbozó una amplia sonrisa y cuando terminó de enjuagarse la boca; se secó con una toalla limpia y procedió a contestar.
Mirai S. 10:05 - He dormido muy calentita, jaja
Mirai S. 10:05 - Y bueno, he descansado bien... Supongo que será por haber soñado contigo
La Sarutobi se mordió el labio al enviarle el mensaje y se quedó mirando la conversación durante unos segundos. Soltó un ligero suspiro y se encaminó al salón donde reposaba su madre viendo la televisión.
—Buenos días mamá.- Saludó la menor con una amplia sonrisa mientras se hacía un hueco a su lado. —¿Que estás viendo?- Preguntó curiosa tomando el mando a distancia que reposaba sobre la mesita de té.
—Buenos días mi vida.- Kurenai pudo notar que el estado de ánimo de su hija había cambiado con respecto a la noche anterior; y eso la alegraba.
Se quedaron hablando y viendo la televisión juntas durante varios minutos; sin embargo Mirai estaba pendiente también del teléfono por si Shikadai le respondía.
El Nara permanecía sentado en la mesa de la cocina tomando el desayuno mientras su madre hablaba, al parecer, con sus tíos; Kankuro y Gaara.
Según escuchó, su madre tenía previsto ir a visitarlos en la semana que entraba y esta vez su padre también iba a verlos puesto que, según dijo, había pedido unos días libres en el trabajo y el Séptimo se los había concedido sin problema.
Recogió su bol de cereales y lo fregó para quitarle trabajo a Temari.
—Shikadai, papá y yo nos iremos por tres días a Suna ¿Quieres venir?- Preguntó Temari colgando el teléfono.
—Podemos pedir días en la escuela, no sería problema.- Comentó Shikamaru; estaba claro que tener un padre siendo la mano derecha del mismísimo Hokage, tenía sus ventajas.
Sin embargo; Shikadai se negó.
—No, gracias... No me gusta perder clase.- Se rascó la nuca y se dirigió de nuevo a su habitación. —Pero saludad a los tíos de mi parte.- Se giró con una sonrisa y ambos padres se la devolvieron; acto seguido se metió en su cuarto.
Había escuchado el teléfono vibrar pero en ese momento estaba demasiado distraído pensando en que, si Mirai no tuviera novio, sería genial invitarla a dormir a casa durante esos tres días...
Se tumbó en la cama boca arriba mirando el techo recordando el día de ayer; recordando cómo él, estúpido, pensó que la morena que le quitaba el aliento y el sueño desde hacía años; caía en los brazos de algún estúpido infeliz.
Cerró los ojos en señal de frustración y dio un pequeño golpe al colchón con el puño cerrado, sin embargo se trató de relajar, tomó el teléfono y leyó el mensaje que, sin querer, hizo que en sus labios apretados por la rabia, se dibujara una tierna sonrisa; estaba claro que no se podía resistir a ella.
Shikadai N. 10:13 - ¿Has soñado conmigo?
No siendo consciente, se mordió el labio inferior y una sonrisa más pícara se formó en su rostro; su imaginación de adolescente le hacía volar hacia situaciones subidas de tono que Mirai podría haber soñado con él; pero pronto se quiso quitar esos pensamientos, así que sacudió varias veces su cabeza cerrando los ojos y dejó el móvil en la cama para darse palmadas en las mejillas.
—¿Qué estás pensando?- Se preguntó a sí mismo algo sonrojado.
Gruñó de impotencia.
El teléfono volvió a sonar.
Mirai S. 10:13 - Jajajaja, la verdad es que no me suelo acordar de mis sueños... Pero si he dormido bien seguro que aparecías en ellos
Shikadai sonrió ahora con dulzura y acarició la pantalla de su teléfono, como si de la mejilla de ella se tratara.
El día pasó lluvioso como el anterior, ambos jóvenes se intercambiaban mensajes entre broma e insinuación; aunque ninguno de ellos admitiría lo segundo.
Sin embargo cada vez que recibían un mensaje del otro, era evidente que los corazones de ambos cabalgaban con furia de leer los montones de cosas bonitas que se decían...
Pero la felicidad es efímera.
Mirai, muy a su pesar, había quedado con su novio en un cuarto de hora; lo que le dejaba cinco escasos minutos para vestirse y adecentarse un poco y, aunque no tenía muchas ganas de salir, ya había quedado con él la tarde anterior así que no quería parecer una maleducada.
Se despidió de Shikadai de una manera dulce y amable; sin embargo recibió de su parte una respuesta seca y fría.
Mirai S. 16:26 - Tengo que irme mi pequeño Bambi, hablamos en unas horas ¿Vale?
Shikadai N. 16:28 - Vale, pásalo bien
La Sarutobi suspiró con un ápice de tristeza en su mirada. Si antes no tenía ganas de salir a ningún sitio, ahora notaba como el mundo se le venía encima.
Estar mal con Shikadai era estar mal con absolutamente todo.
Bajó las escaleras con una mueca de tristeza y agarró el paraguas de la entrada; se calzó y, tomando una gran bocanada de aire, se encaminó hacia el lugar acordado.
El pequeño de la familia Nara había tirado el teléfono a la cama y yacía tumbado en el suelo de su habitación.
Hacía un rato que sus padres se habían ido, antes de que la lluvia comenzara; por lo que seguramente habrían parado en algún establecimiento en el camino, y él se había quedado completamente solo en casa.
Notaba que las cuatro paredes de la habitación se le quedaban pequeñas, por lo que sin pensárselo dos veces decidió salir a dar un paseo bajo la lluvia.
Caminar le venía bien siempre que estaba triste; aunque pocas veces estaba triste.
Las palabras de su padre del día anterior resonaban en su cabeza:
"¿Sientes que la lluvia refleja tu estado de ánimo hoy?"
Cerró los ojos y apretó con fuerza el paraguas; odiaba admitir que estaba en lo cierto. La lluvia reflejaba cómo estaba su alma por dentro.
Triste.
Gris.
Fría.
Pensar que en estos momentos, la chica que había sido fruto de sus sueños estaba riéndose, abrazando o... besando a un estúpido don nadie le hacía sentir furioso; pero si eso hacía que ella estuviera feliz, entonces no tenía nada que objetar.
De pronto, escuchó el sonido inconfundible de una risa.
Su risa.
Había llegado a una zona cerca de la academia donde él estudiaba. Paró en su caminar y giró sobre su cuerpo para ver a Mirai sentada en un banco bajo un techado; no podía divisar a la persona que estaba sentada con ella pero podía apreciar que la morena de ojos carmesí a la que adoraba, se lo estaba pasando bien.
Bajó la mirada hacia el suelo y, sigiloso, procedió a abandonar el lugar de vuelta a su casa.
—¿¡Shikadai!?- La voz de Mirai se escuchaba próxima a él.
El nombrado se dio la vuelta de nuevo y vio como la Sarutobi se acercaba corriendo a él; rápidamente el Nara posicionó el paraguas para que la lluvia no la mojara más de lo que ya lo había hecho.
Aunque se veía tan, tan atractiva con el pelo mojado...
—¿Qué haces aquí?- Preguntó con una gran sonrisa.
Mirai creía que Shikadai había adivinado dónde se encontraba y había venido sin poder resistir las ganas de verla; estaba muy emocionada.
—Salí a pasear un rato...- Comentó el menor distraído; quería ver el rostro del tipo que estaba con Mirai; pero ella le tapó la visión reclamando toda su atención.
—¿Quieres quedarte un rato?- Preguntó en tono casi de súplica; juntó sus manos en señal de por favor y le miró con ojos brillantes.
—No... No quiero robarte tiempo, tranquila.- Esbozó una falsa sonrisa y apartó la mirada.
Mirai notó cómo su corazón se aceleraba a mil por hora; pero a la vez se congelaba. Era una sensación extraña que odiaba notar, y solo Shikadai podía hacer que sintiera ese tipo de cosas en su cuerpo.
Chasqueó la lengua algo molesta por el rechazo de su petición, y Shikadai rió de manera triste pero aparentando normalidad.
Se despidieron de forma cordial; demasiado cordial y al final Mirai se quedó bajó la lluvia mirando cómo Shikadai desaparecía entre la niebla que comenzaba a formarse.
Cabizbaja, se encaminó de nuevo al asiento donde se encontraba su novio y revolvió sus cabellos para quitar el agua que se había quedado entre ellos.
—¿Eres amiga de ese rarito?- Rió el joven muchacho con ímpetu.
La Sarutobi, helada por aquella pregunta; se quedó en estado de shock durante varios segundos antes de girar su cabeza lentamente y mirarlo con los ojos entrecerrados.
—¿Disculpa?- Parpadeó perpleja un par de veces y, boquiabierta, se levantó del banco con los brazos en jarra. —¿Qué has dicho?- Preguntó desafiante.
—Oh, vamos... Tiene un coeficiente intelectual de no sé cuánto ¡Es un rarito!- Y volvió a reír; pero poco le duró la risa cuando un golpe lleno de furia se aventuró en su rostro haciéndole caer al suelo.
Se sobó la mejilla y miró a Mirai con cara de horror.
—¡Ni se te ocurra volver a llamar así a Shikadai! ¿Me has oído?- Apretó los dientes y los puños a más no poder; la lluvia resbalaba por su frente y su cabello se le pegaba a todo su rostro.
Ambos respiraron agitados; el joven muchacho por miedo y Mirai por furia.
Incluso se podían apreciar sus ojos con un tono más rojo de lo habitual.
—Y por supuesto, hemos terminado.- Soltó un sonoro bufido y vio como el joven se levantaba del suelo.
—¿Cómo que hemos terminado?- Preguntó incrédulo.
—¡Ni si quiera sé porqué acepté salir con una persona tan mediocre como tú!- Gritando y con los puños aún más apretados, apartó la mirada; lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, pero de ninguna manera se mostraría vulnerable.
—¿Mediocre? Pues ve con ese rarito al que llamas amigo, seguro que él es mucho mejor que yo, ¡Já!- El joven, prepotente, puso sus brazos en jarra a la espera de que Mirai recapacitara y se calmara.
Pero lejos, muy lejos de eso, la morena chasqueó la lengua y esbozó una amplia sonrisa.
—Eso es lo que debería haber hecho.- Sin una palabra más que añadir y dejándole con ganas de contestar, la Sarutobi salió corriendo en dirección a la casa de los Nara.
Miles de pensamientos inundaban su cabeza mientras que el corazón le latía como nunca antes; una sensación de felicidad y nerviosismo le inundaba el cuerpo.
Felicidad porque por fin se había dado cuenta de sus verdaderos sentimientos.
Nerviosismo porque fuera demasiado tarde.
Pero estaba comprometida a hacer todo lo que hiciera falta para compensar su idiotez.
Después de unos minutos corriendo, por fin pudo divisar cómo Shikadai continuaba caminando bajo su paraguas; mientras ella estaba toda mojada y con los cabellos alborotados.
Pensó por unos segundos en si esta era la mejor manera de declararse; no estaba para nada guapa, ni arreglada, ni lista para que la viera... Pero no podía resistirlo más.
—¡Shikadai!- Llamó con todas sus fuerzas.
El nombrado giró sobre su cuerpo y abrió los ojos de par en par.
—¡Mirai! ¿Qué haces?- Corrió hacia ella e hizo que tomara el paraguas entre sus manos mientras se quitaba la chaqueta y se la pasaba por encima de los hombros. —¿Ha pasado algo?- Preguntó nervioso y asustado.
—Sí, que por fin me he dado cuenta...- Volvió a darle el paraguas a Shikadai y ahora posó sus manos sobre sus propios hombros en forma de cruz, sujetando la chaqueta que Shikadai le había ofrecido; siempre era tan caballeroso.
¿Cómo pudo estar tan ciega?
Lágrimas saladas recorrían sus mejillas ante la mirada atónita del Nara, quien se pudo imaginar que la cita con aquel muchacho no había ido del todo bien.
Su corazón se llenó de fuego y deseó con todas sus ganas haberle visto la cara al menos una vez, porque después de la paliza que le iba a dar, no iba a poder reconocerlo nunca más.
—Shikadai, perdóname.- Lloró la Sarutobi mirándole a los ojos.
El castaño salió de sus pensamientos y miró ahora a Mirai. No pudo evitar abrazarla con fuerza con una de sus manos mientras que la otra aún sujetaba el paraguas. Ella reposó su cabeza en su hombro e inhaló el aroma a césped y arena que, por defecto, su cuerpo emanaba.
Olía tan bien...
—¿Por qué tengo que perdonarte?- Preguntó el Nara tratando de hacer caminar a Mirai hacia casa; pero ella se resistió.
Se quedaron quietos durante varios segundos; bajo la lluvia. La Sarutobi aún reposaba su cabeza en el hombro de él mientras éste la acariciaba con su mano libre.
—Perdóname por no haberme dado cuenta antes.- Mirai deshizo el abrazo y ahora se quedó mirándole a los ojos. —Soy una estúpida, todo este tiempo pensando que tú y yo...- El rubor coloreó sus mejillas y tenía dificultades para hablar.
Siendo sincera, pensó que esto iba a ser más fácil.
Shikadai también se sonrojó y parpadeó varias veces tragando saliva duro. Tomó aire y lo soltó lentamente esperando con paciencia a que prosiguiera.
—Tú y yo no somos solo amigos ¿Verdad? Nunca lo hemos sido.- La morena apretó los dientes y volvió a mirar al Nara.
El rojo ardiente de sus ojos se encontró con el verde sereno de los de él; era una perfecta armonía.
Se quedaron en silencio durante un buen rato; ninguno de los dos sabía qué decir.
Las lágrimas de Mirai habían cesado al fin, al igual que la lluvia; la cual comenzaba a amainar.
—Te quiero.- Soltó de golpe la Sarutobi y se quedó esperando una respuesta.
Sin embargo, Shikadai estaba demasiado ocupado tratando de asimilar todo lo que estaba pasando; se preguntaba si el ser tan inteligente le había hecho inútil frente a la mujer que amaba.
Mirai estaba empezando a ponerse muy nerviosa, por lo que siguió hablando.
—Soy una estúpida que te ha hecho daño, y comprendo perfectamente que no quieras volver a verme y no p.- Pero antes de seguir hablando, algo la calló.
El Nara no pudo evitarlo; parecía que sus labios lo pedían a gritos con tanta cháchara; así que lo hizo.
Soltó el paraguas que hizo un ruido sordo al caer al suelo; agarró sus dos mejillas, la acercó hacia él y... la besó.
Los dos jóvenes se quedaron parados por unos segundos sin hacer nada, sintiendo el roce de sus labios; lento, despacio.
Mirai permanecía con los ojos abiertos aún por la sorpresa y podía apreciar cómo el angelical rostro de Shikadai estaba tan cerca que podía ver lo grande que tenía los ojos aunque estuvieran cerrados.
No tardó en abrazarle por el cuello y profundizar el beso; cerrándolos ella también.
Unos minutos pasaron de roces, caricias y risas entre besos hasta que tuvieron que separarse por falta de aire; y ganas de verse de nuevo las caras.
Un rubor gracioso adornaba las mejillas de ambos, que rieron de nuevo al verse en ese estado.
No podían negar que era extraño, habían estado juntos desde que prácticamente Shikadai nació y siempre pensó que Mirai sería como su hermana mayor... Pero muy lejos de eso; hacía mucho que la empezó a ver como una mujer a la que amar y proteger con su vida si hiciera falta.
La Sarutobi acariciaba la tierna y blanquecina mejilla del castaño mientras lo miraba con ojos de amor y cariño; estaba tan feliz que no podía describir sus sentimientos en ese momento.
Cuando escucharon unos pasos acercarse, volvieron a la realidad; estaban en medio de la calle.
Cogieron el paraguas y la chaqueta que habían caído al suelo y se dieron la mano al caminar; no hacía falta decir lo obvio.
Habían empezado una relación.
Una relación que, por ambas partes, duraría
hasta el fin de la eternidad.
¿Qué tal? Hasta aquí llega esta pequeña historia MiraDai. :)
Pero si pensáis que os vais a librar de mí tan fácilmente... ¡La lleváis clara! Como sabéis, mi debilidad es el rate M, y como aquí no pretendía poner nada de eso... He pensado que sería conveniente hacer una secuela con muchas escenas calientes, jojo ¿Qué os parece? ;)
Bueno, sin más pasaremos a los agradecimientos:
GreilMercenary'sGirl: ¿No habías pensado en esta pareja? No te preocupes que ya llegué ¡Jajaja! Espero de verdad que te haya gustado la historia y comiences a verlos como un poquito más que amigos... Pero solo un poquito :3 ¡Gracias por comentar, eres un sol!
Nekoi Megurine: ¡Mi chica preciosa! Me encanta recibir las notificaciones en mi correo de que me has comentado; siempre espero que lo hagas, jajaja. ¿De verdad soy tu autora favorita? Me vas a hacer sonrojar mujer... ¡Te como! Me alegra que haya una fan del MiraDai tanto como yo, la verdad es que son una pareja muy adorable ¿A que sí? Jejeje, muchísimas gracias por pasarte, tanto por aquí como por FB, eres un amor.
Karinits-san: Shikamaru es un padre para mí ejemplar; y encima está buenorro ¿Podemos pedir más? Jajaja. Espero poder haberte convencido de esta hermosa pareja y que acabes shippeandola tanto como yo. ¡Gracias por pasarte flor! Por cierto, he pensado detenidamente en hacer otro fic ShikaTema AU como me pediste; así que lo dejaré todo explicadito en mi página... ¡Espero que te guste!
Anamicenas: ¿Hola, te conozco? ... Jajajajaja. Cómo no ibas a estar tú por aquí siendo tan crazy fan del MiraDai como lo soy yo... Me encanta que te encante esa canción, porque de verdad es bonita hasta morir; y creo que en esta historia pegaba muy bien algo así; Shikadai en plan heartbroken pero Mirai por fin dándose cuenta de sus sentimientos. Eres una dulzura de persona, adorable y amable hasta decir basta; adoro que me dejes comentarios tan instructivos y que comentes cada parte del capítulo, porque eso me llena muchísimo. Gracias no solo por comentar; sino por todo.
Diana Nara: ¡Continuada! Espero que te haya gustado tanto como el primer capítulo. Muchísimas gracias por comentar.
Aledama3: Me alaga mucho que te guste neni; sé que tú me comentas en muchos capítulos e historias; así que quiero darte un especial agradecimiento por ser una fiel lectora ShikaTema y espero que también MiraDai a partir de ahora, jajaja. ¡Gracias por pasarte!
Uchiha-Hyuga Love: ¡Completooooo! Jajaja, tu comentario me hizo bastante gracia porque con poco dijiste todo. ¡Gracias por pasarte corazón!
Mal123xD: Tengo que decir que tu nombre es muy ingenioso, jajajajaja. Bien; según los cálculos que han hecho WhiteTigerKiara y Anamicenas, deben llevarse uno años, pero la verdad es que como no estoy segura de la edad que se llevan en realidad; siempre digo que os imaginéis vosotros la que queráis, aunque para mí siempre se llevarán 3 años como Shikamaru y Temari. :3 ¡Gracias por pasarte y espero que te haya gustado!
¡Y agradecerte a ti, que me estás leyendo ahora mismo! No seas tímido y deja tu comentario expresando tus opiniones sobre este fic. No sabes cómo se agradecen.
¡Besitos de chocolate para todos!
