Hola ¿que tal?, aquí vamos con el primer capítulo. Como siempre, aclaro que los personajes de CCS no me pertenecen y esta pequeña historia surgió de mi imaginación y espero les guste y la disfruten tanto como yo disfrute escribiéndola, bueno comencemos…
El mensaje que nos unió
Hace dos años…
Noche buena, una noche para celebrar, para divertirse y compartir con tus seres más queridos, pero ese no era mi caso. Me encontraba aburrida en casa sin absolutamente nada que hacer. Pero era mi culpa, fui demasiado ingenua al creer en las palabras del idiota de mi novio, Haru.
Después de tantos planes, de tanta insistencia de su parte, a última hora me canceló debido a que surgió algo "muy urgente" que no podía posponer ¡Es que ni siquiera me llamó! Me mando un mensaje de whatsapp para avisarme y ni siquiera me explicó el motivo. Me cansé de preguntarle y me dejo en visto el muy imbécil.
Mis padres y mi hermano estaban en Kyoto para pasar las navidades con mis abuelos y para colocarle la cereza al pastel, mi mejor amiga, Tomoyo, tampoco estaba en la ciudad ya que había asistido con su madre a una fiesta de navidad súper elegante a la cual también me negué a asistir, cabe acotar. En pocas palabras, me quedé sola en casa y en navidad... Patético. Lo único entretenido, era ver como descargaban cajas y cajas en la casa de al lado, el nuevo vecino había elegido una fecha muy original para mudarse.
Una notificación en mi celular me avisó que tenía un nuevo mensaje ¿Podría ser Haru? Con pereza me despegué de la ventana y fui a revisar mi teléfono, se trataba de un número desconocido. No acostumbraba a leer este tipo de mensajes, pero a pesar de eso, lo revisé. Su contenido me dejó perpleja.
«¡Maldito bastardo! ¿Por que diablos les diste mi número a tus exnovias? Ahora que te mudaste a Inglaterra están como locas buscándote y no me dejan en paz. Si hubieras terminado con ellas como se debe, esto no estaría pasando. Es más... ¿A quien diablos se le ocurre tener cuatro novias a la vez? Ahora tengo que aguantarme a todas estas diabólicas mujeres por tu maldita culpa... ¡Cuando te vea, te juro que te partiré las pelotas Eriol!»
El hombre (porque tenía que serlo por su forma de escribir) estaba furioso. Bueno, en su situación yo también lo estaría. Quizás fue por la empatía que sentí, o quizás simple curiosidad, mis dedos se movieron a la pantalla y escribieron una respuesta, indicándole que se había equivocado de número. Aunque prefiero creer que fue curiosidad y no un estado de locura manifestándose.
Regresé a la ventana y observé los preciosos cuadros del vecino nuevo que estaban comenzando a bajar. Tenía un gusto excelente y se notaba que eran caros. Quizás se trataba de un señor excéntrico y con mucho dinero. No sería el primero que se muda a nuestra pequeña Tomoeda buscando alejarse de la pesada atención de la alta sociedad. Otra notificación me avisó que tenia otro mensaje y cuando revise, era del mismo número desconocido.
«En verdad discúlpeme. Estaba tan molesto que no verifique si había anotado bien el numero del idiota de mi amigo»
Se notaba avergonzado y eso me hizo reír. Mis dedos nuevamente teclearon una respuesta, a pesar de que mi cerebro me decía que no era correcto escribirle a un completo extraño.
«Si así tratas a tus amigos, no quiero saber como eres con tus enemigos :P»
«A pesar de ser mi mejor amigo, es un idiota. Cualquiera quisiera partirle las pelotas... Créame, hasta usted lo haría si supiera como es y siendo mujer, más aun»
«¿Cómo sabes que soy mujer?» pregunté curiosa.
«No creo que un hombre ponga flores de cerezo en su perfil. A menos que tenga otras preferencias... ¿Debo preocuparme por eso? No me malentienda, no tengo nada en su contra, pero... usted entenderá»
Esa respuesta me hizo reír. Su forma de escribir era divertida, fresca y ocurrente. Si debía elegir entre curiosear las cosas del nuevo vecino y escribirle mensajes a esta persona, pues prefería perder mi tiempo con él.
«Soy mujer, no te preocupes. Por cierto, puedes tutearme. Y dime ¿De donde eres?»
No llegó ninguna respuesta. Quizás pensó que era demasiado atrevida al preguntar eso. La verdad, no solía interactuar mucho con el sexo masculino porque era muy tímida. Es más, el lograr salir con Haru fue toda una proeza y mas aun acostumbrarme a actuar como una "novia". Otra notificación me alertó y rápidamente vi su respuesta.
«Disculpa, tuve que esconderme de mi prima. Quiere sacarme a bailar. No soy muy afecto a las reuniones sociales, pero no pude zafarme de la fiesta de navidad que organiza mi familia. Soy de Hong Kong, pero actualmente vivo en Tokio… aunque pronto me mudare a otro lugar»
Así que vivía en Tokio. Bueno, Tomoeda no estaba muy lejos, a unos 40 minutos aproximadamente. A pesar de la cercanía, mi pequeña ciudad se caracterizaba por ser muy tranquila en comparación con la ruidosa y siempre cambiante Tokio. Por eso, muchas personas estaban comenzando a mudarse a Tomoeda en busca de un ritmo de vida más tranquilo, como el nuevo vecino seguramente.
«Oye ¿No deberías estar disfrutando de la fiesta en vez de estar enviándome mensajes?»
«Me entretiene más hablar contigo que fingir que me divierto con toda esta gente... En realidad, no sé qué adjetivo utilizar, quizás hipócrita sea la palabra adecuada... ¿Ya te aburriste de hablar conmigo?»
Esa respuesta significaba que, muy probablemente, debía estar en esa fiesta por obligación, igual que Tomoyo. Podía entenderlo, no es que no le gusten las fiestas, sino las personas que estaban en el lugar.
«Me siento halagada de que prefieras pasar tu navidad hablando conmigo que disfrutando de una fiesta» le respondí con sinceridad.
«Oiga, lo mismo aplica para usted señorita ¿No deberías estar disfrutando tu navidad al lado de tu familia, amigos o algún novio en vez de estar enviándole mensajes a un desconocido? Debes admitir que esto es... extraño»
Vaya, al parecer no era la única que pensaba en lo extraño de la situación.
«Mis padres y mi hermano viajaron a visitar a mis abuelos y yo me quede porque "supuestamente" iba a pasar la navidad con mi novio. Pero el muy idiota me canceló a última hora sin darme mayor explicación. Y mi mejor amiga está fuera de la ciudad, así que… me tocó pasarla sola. En pocas palabras no tengo nada mejor que hacer :P» escribí. Aunque ni siquiera se por qué le estoy dando explicaciones.
«Disculpa lo que te voy a decir… pero tu novio es un imbécil y también provoca partirle las pelotas» respondió, haciéndome reír.
«Si no me da una buena explicación, puede que tomé en consideración tu consejo» le escribí sonriendo.
«Como eso tiene que esperar y estas sola... Espero poder entretenerte un rato para que no te aburras en navidad»
Este hombre ya había despertado completamente mi curiosidad. No podía evitarlo, con cada cosa que escribía llamaba más mi atención y me incitaba a saber más de él.
«Oye... Se que es algo extraño, pero... ¿Puedes decirme tu edad? Espero no estar hablando con un viejo con ganas de una aventura con una chica de 21años»
Al enviar el mensaje inmediatamente me reprendí a mi misma. Que tonta había sido, revelé mi edad primero. Ahora el tenía la ventaja de la situación. No esperé mucho su respuesta y casi con desesperación la leí.
«No te llevo muchos años si realmente tienes 21. Tengo 26 años»
Bueno, si realmente tiene 26 años entonces no hay tanto problema. Seguimos hablando de cualquier tema que se nos ocurriera y sin darnos cuenta dieron las 12 AM... ¡Que rápido había pasado el tiempo!
«Bueno mi querida desconocida ¡Feliz navidad! Espero estar cumpliendo tus expectativas y por lo menos no te hayas aburrido»
«¡Feliz navidad, extraño! Y no me aburrí para nada... En verdad, te lo agradezco»
De verdad, estaba muy agradecida con él porque a pesar de estar lejos, me hizo sentir acompañada en todo momento. Era un hombre divertido y considerado y en ningún momento me dejo hablando sola. A pesar de lo extraño de la situación, me había entretenido.
«En realidad, es muy extraño sentirme tan cómodo hablando con una desconocida cuando realmente soy muy serio con las personas… O huraño como dice Eriol. Creo que no me arrepiento de haberme equivocado de número»
¿Cómo estando tan lejos podía hacerme sonrojar con tan solo un mensaje?
De inmediato, comencé a recibir mensajes de "Feliz navidad" de mi familia y de todos mis amigos. De todos, menos del idiota de Haru. Esta bien si le surgió un inconveniente, pero ¿Ni siquiera podía tomarse un minuto para escribirle feliz navidad a su novia? Ni que tuviéramos dos días de relación, ya llevábamos un año juntos... Creo que Tomoyo tenía razón al decir que mi relación con él no iba a ningún lado.
«Sabes... Creo que realmente te tomaré la palabra y le partiré las pelotas al idiota de mi novio» le escribí, necesitaba desahogarme un poco.
«Generalmente no suelo decirle este tipo de cosas a una mujer, pero... Que demonios... una mujer de carácter es sexy»
Si seguía escribiendo cosas como esa, me iba a provocar una combustión espontánea. Decidí obviar su mensaje y le comenté lo de Haru. Él, amablemente, me preguntó cuánto tiempo llevábamos juntos y le respondí. Quizás piense que soy una niña inmadura y quejona. Bueno y eso que importa, cualquiera estaría triste de saber que su pareja no valora su relación...
«Te voy a decir algo, pero no quiero que te deprimas aun más ¿Esta bien?»
«No creo poder sentirme peor» le respondí.
«Probablemente no le haya surgido ningún inconveniente... Creo que existe otra chica... Lo cual nos llevaría a la opción de partirle las pelotas...»
Vaya, me había equivocado. Si podía sentirme peor. El plantearme esa posibilidad me hacía sentir más patética.
«Por el mensaje que le escribí a Eriol debes intuir que no soy el tipo de hombre que anda jugando partida doble... Tengo hermanas y no me gustaría que ningún hombre le haga eso a ninguna de ellas por eso tampoco lo hago... Pero cada quien con su vida... Por eso debes estar preparada por si te sale con una mala respuesta cuando lo enfrentes...»
Bueno, su respuesta me hizo recuperar mi fe en el sexo masculino, aunque la clase de hombre a la cual el pertenecía seguramente estaba ya en peligro de extinción. Por todo lo que me había escrito, podía decir que se trataba de un hombre maduro, sincero y sobretodo sencillo… ojalá todos fueran así. Pero tiene razón, cada quien vive su vida como mejor le parece, sea bueno o no.
«Puedo preguntar ¿Donde has estado toda mi vida?» me animé a coquetear.
Si Tomoyo leyera todo esto me llamaría loca, pero… Vamos, él vivía en Tokio, donde viven aproximadamente diez millones de personas. No creo que esto avance más allá de unos mensajes así que ¿Qué mas da?
«Deliberadamente ignoraste mi coqueteo y ahora eres tu la que coquetea conmigo. Es realmente interesante encontrar una mujer así»
Su respuesta me hizo dudar de todo este juego. Yo era una mujer soñadora, romántica y me ilusionaba con facilidad. Ni siquiera Haru ha sido tan dulce conmigo y eso me daba un poco de miedo.
«No soy muy especial, aunque hoy estoy siendo particularmente mas extrovertida y espontánea de lo que soy realmente» le confesé.
«Lo mismo digo. Quizás sean las 4 copas de champaña que me tomé para sobrellevar mejor la fiesta, quien sabe. La verdad es que no tengo buena suerte con las mujeres. De por si mi última relación fue bastante traumática»
«Eres muy dulce y divertido ¿Por qué tendrías mala suerte con las mujeres?»
Quizás no era atractivo físicamente y las mujeres con las que se había encontrado eran del tipo superficial. El físico no era lo más importante... ¿Para que estar con un hombre atractivo si tiene el cerebro de un maní o es un mujeriego? De nada vale el físico si tiene una personalidad de mierda y este hombre era muy simpático.
«Digamos que no se quien se acerca a mi porque de verdad le intereso como hombre o solo es interés en lo que represento. Es algo complicado... Generalmente resultan del segundo tipo y por eso mismo terminó mi última relación. Realmente es una situación de mierda»
Eso quería decir que esta rodeado de puras personas frívolas e interesadas, por lo cual debía ser una persona popular, como Tomoyo. Realmente era triste no saber quien era realmente tu amigo y quier estaba interesado solo en tu dinero o en las cosas que tienes.
«Si de algo te sirve, me caes muy bien y ni siquiera se quien eres :P Me pareces un hombre muy divertido y sincero» le animé.
«Te lo agradezco... Aunque las cuatro copas de champaña quizás están ayudando un poco a mi simpatía ¿De que parte de Japón eres?»
Entre en una disyuntiva ¿Debía ser sincera y decirle donde vivía realmente? No sabía quien era, ni si se trataba de un hombre de 26 años realmente. El pánico comenzó abordarme y aunque después me arrepentí de eso, le dije que era de Kyoto.
Seguimos hablando por un rato más hasta que desgraciadamente su prima lo encontró.
«¡Diablos! Mi ubicación ha sido revelada... Lo siento, debo ir a bailar con mi prima y mis hermanas»
«No ibas a poder estar escondido toda la vida»
«Espero poder escribirte otro día, preciosa...» y fue así como Sakura Kinomoto experimentó el mayor sonrojo de su vida.
«Claro, no hay problema... Después de todo te debo una»
A pesar de sonar como una excusa para cambiar el rumbo de la conversación, estaba siendo sincera. Si no hubiera sido por él, habría estado deprimida en navidad.
No recibí otra respuesta y asumí que debía estar bailando con su prima. De verdad, ese desconocido había salvado mi noche y no pude evitar sonreír... Ni siquiera había pensado en Haru nuevamente. Debería estar dolida, pero en vez de eso, solo estaba enojada. Wow... ¡Eran las 3 AM! Con razón ya me estaba entrando el sueño... Antes de acostarme, volví a asomarme en mi ventana y vi que el camión de mudanzas ya se había ido. Seguramente mama querrá darle la bienvenida al nuevo vecino cuando regrese de Kyoto. Me acosté en mi cama y revisé de nuevo la ventana de la conversación que había tenido con mi desconocido. Su foto de perfil no la había detallado antes, tenia la imagen del tatuaje de un lobo en la espalda de un hombre... ¿Será suyo?
Aunque no estaba segura de volver hablar con él, registré su número como "lobo" por el tatuaje y deje que el sueño me invadiera.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Y así fue como todo comenzó.
