Disclaimer: Bleach es propiedad de Kubo Tite.

Sonriéndole a la vida

Capítulo 2

Entré a la escuela y me tropecé con Ichigo, su cara cambió inmediatamente cuando me vio, yo le sonreí un poco.

—Tomen asiento —dijo una mujer de cabello negro—. Espero que no te metas en problemas otra vez Kurosaki, puedes salir —Ichigo soltó una sonrisa llena de picardía y desapareció por el pasillo.

Luego de entregar mi recibo de permiso por unos días, volví a casa. subí a mi cuarto, tomé mi teléfono y empecé a enviarle textos a Matsumoto .

¿Podemos hablar?

Por supuesto, llámame.

Pero aquí en mi casa.

No, lo siento, no podré ir estoy estudiando, tengo examen.

Bien, ¿pero puedes venir mañana?

Pasó así el día; aburrido y gris. Llegó la noche y yo aún estaba en mi habitación como muerta de tanto pensar, no quise comer, sólo bebí un jugo de frutas que Hisana me trajo. Luego me duché y volví a mi habitación.

Me cansé de estar recostada en la cama esperando las repuesta de Matsumoto a mis mensajes de texto y todo lo que mi mente maquinaba. Intenté levantarme, me sostuve y caminé dos pasos. Mis piernas empezaron a doler. Caminé varios pasos más y al girar me tropecé con la cama; caí soltando un gemido y escuché unos pasos por las escaleras. Subí lo más rápido a la cama sin importar el dolor, pero no debía dejar que lo notaran. Así que como pude me coloqué la colcha, de inmediato entró Hisana observándome.

—¿Qué fue ese golpe? —preguntó con las manos en la cadera.

—Sólo fue un golpe en la en la pierna al levantarme de la cama —muy poco le miento Hisana así que sé que me creerá. Aunque ciertamente no le mentí; sólo omití toda la información.

—¿No te hiciste daño verdad?

—No. Estoy bien, no fue nada —ella caminó hacia la puerta y se devolvió

—En la puerta está un chico, dice que quiere entregarte algo - me puse cómoda en la almohada.

—¿Le preguntaste si no se había equivocado?

—Sí, y me mencionó que no lo estaba, que el sabía que vivías aquí y sólo dijo que quería entregarte algo —hizo una pausa para pensar— . ¿No será que el muchacho soló busca una excusa para verte?

—Por favor, Hisana, soló deja de hablar y ve a decirle que enseguida bajo —y ella se fue avisarle a el chico que dentro de un momento bajaría las escaleras .

Veo una imagen borrosa en la puerta a través del cristal y es Hisana, yo abro e inmediatamente veo al el chico parado de espalda en el porche, se voltea y enseguida me doy cuenta de que es Ichigo, ¿qué querrá a estas horas de la noche?.

—Hola. ¿Cómo estás? —hizo una pausa y continuó hablando—Eh, esto es para ti —me mostró un cuaderno, lo tomo y lo ojeo—. Son las clases que te perdiste hoy —él levantó la cara y sonrío.

—Gracias, no lo tenías que hacer, además —hice una pausa para tomar aire—, no sé si vaya a la escuela esta semana, pero de todas formas muchas gracias.

—No fue nada —colocó sus manos en la chaqueta .

—¿Quieres pasar?

—Claro —me aparte y él entró, escuché la puerta cerrarse detrás de mí.

—¿Quieres algo de beber agua, jugo?, soda ¿quizás? —él giró.

-Sí, una soda está bien.

—Bien —veo hacia la cocina y está Hisana espiando—. Espérame un momento —caminé hacia el refrigerador, abro la puerta del éste y escucho un siseo de Hisana.

—Espera, ¿vas a darle eso? Es de tu hermano —ella cruzo sus brazos sobre el pecho. Suele ser amable pero cuando se trata de su marido se pone como que extraña; casi que no es ella misma.

—No importa y mi hermano tiene muchas en el sótano —volteo y camino hacia el sofá donde está Ichigo—. Toma, no sé si te gusta, pero es la unica que hay.

—¿Con quién hablabas? —Yo volteo hacia la cocina y Hisana ya no está.

—No era eso, sólo estaba cantando un poco —Ya van dos mentiras en un día—. Bueno y, ¿cómo estuvo la clase química? —coloqué mis piernas juntas y me miró fijamente.

—Además de aburrida, muy mal —hizo una mueca muy extraña—. ¿Y tú, cómo vas con las terapias — cuando voy a responder él me interrumpe—. Lo siento no debí preguntar. Es que todo el mundo lo comentaba y yo estaba preocupado.

—Esa pregunta no me molesta —sonreí .

Respondí varias de sus preguntas, no sé qué lo trajo aquí o por qué vino, según él a traer los apuntes, pero que yo sepa, no hice nada para que me trate. Esta situación es extraña; desde donde se mire lo es.

Ichigo y yo charlamos y reímos un poco, no esperaba su visita pero me hizo bien hablar con alguien, además de la breve conversación con Matsumoto que nunca terminó y sigo esperando su texto.

Él se levantó y colocó la lata de soda en la mesa.

—Bueno me tengo que ir, nos vemos en cuanto puedas asistir a clases. —lo acompañé a la puerta, él se volteó saludó en despedida y gritó—: !Ah! Hace frío, ¿no crees? —dicho esto se marchó encendiendo el auto.

Extraño. Me quedé perpleja, y recordé la advertencia de la chica de hermosa figura; Orihime Inoue.

Después de la visita de Ichigo pensé que podía ir a la escuela sin importar el permiso, pues si me sentía bien de igual forma podría asistir. Ensayé y ensayé mi caminar, no debía dejar que notasen algún empeoramiento, aunque sé que no será de la noche a la mañana, de igual forma mi caminar es patoso, y desde que el doctor me dio la noticia, hasta pareciese como si se notara mucho más. Tal vez son tonterías mías, o tal vez no, pero no quiero arriesgarme. Quiero ser tratada como normalmente lo harían sino supieran de la enfermedad.

Me senté un momento en el suelo, se me vino una imagen de Ichigo a la cabeza, no sé la razón.

—¿Qué me está pasando? —me levanté del piso con una mano en la frente y la otra en el pecho—. Seguro me estoy volviendo loca, tsk, deja de pensar y hablar sola Rukia Kuchiki. —dejé mi mente en blanco por un momento—. Bien me daré una ducha de nuevo y me acostaré.

Me recosté en la cama posteriormente de la ducha y enseguida me quedé dormida.

Veo imágenes de mí hablando con alguien, es una chica en silla de ruedas, cuando toco su hombro la imagen se borra como una sombra hacia la derecha, volteo y ahora yo soy la chica en la silla, intento levantarme pero mi cuerpo no responde, deseo gritar pero no puedo, al ver hacia delante estoy en una carretera desolada enseguida me doy cuenta de que estoy de pie, vuelvo mi vista al frente y un auto me golpea. Despierto con mi cuerpo sudando y respirando ajitadamente volteo hacia el reloj: 5:27 am, pasé mi mano por mi cabellera hacia atrás, me levanté y caminé hacia las escaleras, cuando llego al primer escalón me acuerdo de mi caída, borro la imágen de mi mente. Camino de puntillas para no despertar a Hisana y a mi hermano Byakuya ,llego al refrigerador, tomo un jugo. Cuando volteo está Byakuya detrás, siento el jugo en mis pies.

—Lo siento, no quería asustarte —él sostuvo el envase del jugo y fue por algo para secar el reguero —. Dime, ¿qué haces aquí abajo? —Preguntó trapeando el piso.

Muy extraño, mi hermano no es muy comunicativo. ¿Es que hoy todo va a seguir tan raro como ayer?

—Sólo fue un mal sueño —dije pasando mi mano derecha por mi cabellera—. Sólo fue eso.

Byakuya terminó de secar el resto del jugo y como siempre sus conversaciones conmigo eran cortas; pero aliviadoras. Fui a mi cuarto volví a ver la hora: 6:17 am, tomo la toalla camino al cuarto de baño para bañarme, toco el agua y está tibia. Me desvisto.

Introduzco mis piernas en la bañera y luego mi cuerpo hundiéndome. Al salir de la bañera, me vestí y me alisté para ir a la escuela bajo las escaleras y mi hermano se ha levantado, él está vestido con un jersey y unos vaqueros, es la primera vez que lo veo vestido así: casual.

—¿Te llevo? —sostuvo las llaves.

—No, caminaré —hice una una pausa y termine de hablar—. Acuérdate de lo que dijo la terapeuta: "debes caminar para reforzar tus músculos".

Salí de casa y caminé hasta la de Matsumoto, quise tocar su puerta, pero me contuve y seguí mi curso, no recordaba lo bien que se sentía estar afuera; sentir el aire en la piel y escuchar todo tipo de sonidos. Escucho un claxon detrás, volteo y es Ichigo en un auto azul oscuro sonriendo, él se acerca.

—Vamos sube, llegarás tarde —se quita la chaqueta negra que llevaba y se queda en un jersey color blanco—. ¿Qué esperas? —tomo la manilla y entró al auto—.Hola, Rukia. ¿Cómo estas?, aunque veo que mejor —él mismo se respondió, volteé hacía él, tenía una media sonrisa.

—Sí, estoy mucho mejor —coloqué un mechón de cabello detrás de mi oreja—. Y tú. ¿Cómo estás?

—Aliviado —arrancó el auto—, muy aliviado —muestra de nuevo su sonrisa.

Su sonrisa no concuerda con su cara; parece un chico problemas.

—¿De qué estás aliviado?

—En realidad, no sé de qué me siento aliviado —Dijo con su extraña sonrisa todavía en la cara.

¿Qué moscas..?

Llegamos a la escuela, él aparcó el auto en la parte de frente. Bajé e inmediatamente vi a Matsumoto y a Renji, vuelvo mi cara hacia abajo para tomar mi celular del bolsillo, camino y tropiezo con alguien, pero no me doy cuenta de quién es hasta que alzo la cara.

—Te dije que te alejaras de mi novio. —Reconozco la voz. Alzó su mano y luego sentí un ardor en mi cara, volteo hacia Orihime y sostengo su melena naranja con todas mis fuerzas, no sé cómo lo hice pero la tiré al suelo, le doy un puñetazo en la cara y sale sangre de su nariz. Cuando voy a volverle a dar detienen mi mano volteo a ver quién es, y es Ichigo. Me levanta, yo forcejeo soltándome, pero me detiene Renji, de él si no me puedo soltar por más que yo quiera. Me aleja de Orihime, cuando me suelta, yo lo cacheteo girando su cara.

—¡Rayos! Lo siento, Renji, lo siento. No debí a haberte golpeado —Coloco mis manos en la boca y luego las quito—. Es que me hizo enojar —inhalé aire y luego lo solté— no debiste detenerme.

—Lo sé —dijo él con sencillez en sus pocas palabras .

—¿Lo sabes? —pestañeo y giro mi cara a la gente que estaba a mi alrededor—. Mi hermano va a matarme.

—¿Ganas una pelea y te preocupa que tu Hermano se entere? Esto es lo mas loco que has hecho por años —él reía a carcajadas y yo no pude aguantar mi sonrisa—. Y lo peor es que estás enferma —su comentario final no se me hizo nada gracioso, pero volvió a su postura anterior rápidamente—. Bien , volvamos —dijo tratando de dejar de reír—. Quiero ver la nariz de Orihime y la cara de Matsumoto cuando te vea

—Cállate —caminamos por los pasillos y lo que se escuchaba era a los chicos gritar: "buen derechazo", al principio me sonrojé, pero cuando veo a la Directora enfrente de mí estómago se encoge.

—Señorita Kuchiki, la necesito para hablar de inmediato en mi oficina —se volteó y caminó dando la vuelta a la izquierda.

—Oh, oh. Creo que alguien está en problemas — dijo Renji con ironía—. Te veo después.

Caminé hacia la dirección y ahí estaba también Orihime con un poco de sangre todavía en su nariz, el comentario de Renji se me vino a la mente otra vez y mi sonrisa volvió, ella no me ha visto, pero al sentarme Orihime coloca un pañuelo en su nariz rota.

-—Ustedes dos, ¿me pueden explicar por qué estaban peleando? —Preguntó la directora sin rodeos, cuando voy a hablar Orihime empieza a decir con su voz ridícula y falsa, llorando:

—Directora ella fue la que comenzó, yo estaba bajando del auto con Ichigo y ella... —la directora la interrumpió.

—Perdón que la interrumpa, pero al estar asomada por la ventana vi que usted fue la que abofeteó a la señorita kuchiki. ¿Cierto? —Orihime se quedó con la boca abierta—. ¿Puede llamarme al joven Kurosaki otra vez? —le dijo a una mujer que estaba sentada organizando unos papeles.

—Enseguida —esperamos un par de minutos hasta que apareció Ichigo. Su cara es seria hasta que me ve; tiene una media sonrisa, intenta ocultar una carcajada.

—Buenos días, Kurosaki. Me puede explicar la razón por la cual las chicas aquí presentes tuvieron esta... — hizo una pausa para buscar una palabra— reyerta —su mirada se quedó fija en Ichigo.

—Bien, bien. Primero yo no tuve que ver en nada, y segundo Orihime abofeteó a Rukia por... —su mirada se fijó en Orihime y ella le hacía muecas para que no dijera más nada—... celos.

—¿¡Celos!? ¿Y por qué la señorita Inoue tendría celos de la señorita Kuchiki? Si a penas acaba de llegar aquí —preguntó la directora

—Porque yo le terminé —Esas palabras hicieron que Orihime emitiera un gemido muy fuerte.

—Entonces, usted sí tiene que ver en esto —afirmó la directora.

—Tú... maldito idiota —le soltó Orihime con rabia.

Mi risa volvió pero no de felicidad, sino una risa molesta, ¿ella me metió en este lío sólo por que me vio con Ichigo? Absurdo.

—¡Oiga!, espero que a usted le agrade detención, puede irse —Orihime se levantó como una fiera—.Een cuanto a ustedes...

—¿Sí? —Inquirimos Ichigo y yo al mismo tiempo.

—Estarán también castigados, pero en la biblioteca organizando los ficheros por orden alfabético. Se pueden retirar —Ichigo y yo salimos de la oficia con la compostura intacta.

Como que nos lo tomamos demasiado bien.

—Creo que... —empecé a hablar.

—Te veo en la biblioteca —Colocó una mano en su cabello y no me dejó terminar lo que iba a decir..

-Sí, te... veo en la biblioteca —sólo eso pude decir. Caminé unos pasos y me acordé que iba en mala dirección.

—La biblioteca está por allá. —dijo él sonriendo y señalando hacia un pasillo vacío.

—Sí, ya lo recordé. −Caminé hasta que desapareció de mi vista.

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Gracias por los comentarios anteriores a todos.

—Editado: Fanfiction, 2017.