02
Rescate
Alex estaba tendido en el suelo, Alice ya se había levantado e intentaba ayudarle a pararse, más todo intento era inútil, las piernas del chico no reaccionaban. Junto a ellos estaban Daniel y Luis tratando de pelear contra Omega, más esto era un tarea imposible, cuando Luis creaba una estructura de hielo el fuego de Daniel la derretía, y cuando Daniel lanzaba su fuego el hielo de Luis le impedía.
-Deja de estorbar hielitos- Gritaba Daniel.
-Tal vez si tú no fueras tan inoportuno chispitas- Le regresaba la mirada de odio.
-Por favor no peleen- Decía Alice para luego mirar a Alex. –Vamos tu puedes…- Sus ojos se volvían lagrimosos.
-Tengo heridas graves, huesos rotos y los nervios dañados, me sorprende el que aun respire. Diles a los chicos el nuevo plan…
-No te abandonaremos- Interrumpió Alice.
Y ese fue el momento, cuando vi la luz irse poco a poco de mis ojos, cuando mis aliados lucharon hasta el fin, sin rendirse, fue el momento cuando las esperanzas y la voluntad se quebrantó, dando paso a la desesperación.
En la distracción por parte de Luis y Daniel debido al enfrentamiento entre ellos Omega aprovechaba para atacarles en una sacudida de brazo de manera horizontal mandándoles a volar con una gran contusión debido al golpe en la cabeza. Estos intentaban levantarse, más estaban aturdidos, en ese momento Omega se dirigió hacia Alice, la cual comenzó a lanzarle pedazos de metal de las vigas, más su piel era muy resistente, aquellos pedazos no le causaban daño alguno y al igual que a los otros la golpeó con la suficiente fuerza para crear una contusión que dejaba su cuerpo inmóvil.
-No los mates Omega, los necesitamos vivos- Interrumpía aquellas acciones la voz de un viejo que andaba con pasos medio torpes.
Alex miró que Omega comenzaba a retroceder y también el cómo Daniel, Alice y Luis se encontraba tendidos en el suelo y en la dificultad por respirar perdía la conciencia.
Mi objetivo fue salvarlos a todos, más lo único que hice fue condenarlos, ¿Nunca debí haber intervenido?...
Abría sus ojos con dificultad para ver cómo estaba sobre una camilla, su cuerpo cubierto de vendas y yeso, a la vena de su brazo estaba conectada una bolsa con suero y en su boca y nariz estaba un inhalador, mientras que junto a él estaba un viejo con bata.
-Veo que ya despiertas. No te preocupes por tus amigos, ellos están en sus celdas.
Alex intentaba hablar pero no podía por el respirador que tenía en su boca, al darse cuenta de eso el viejo se acercaba para retirar el respirador.
-Tu padre es un buen hombre Alex, estaba desesperado por venir a buscarte, más el consejo no se lo permitió- Con calma comenzaba a mezclar unas sustancias.
-¿Qué sucedió aquí?
-El caos, el código de seguridad fue corrompido y celdas a lo largo de toda la instalación comenzaron a abrirse liberando a los sujetos de prueba. Monstruos sin control, muertes por todos lados, el pánico sucumbió a todos. Es una lástima que no encontrarán al culpable- Rellenaba una jeringa con la mezcla que había elaborado. –Me hubiera divertido experimentando con el…
-¿Qué quieres conmigo?
-Hace años, en la Segunda Guerra Mundial, China comenzó a experimentar con humanos hasta crear un suero que transformaría a un simple soldado en un arma letal, este suero fue llamado Miracuru. En medio de la guerra, China envió todo el Miracuru existente al frente de batalla con esperanza de salir victorioso, más el submarino fue ataca y naufrago hasta un paradero desconocido, o lo era antes de que alguien lo encontrase, este hombre es Slade Wilson mejor conocido como Deathstroke, el cual en su agonía de muerte se inyectó con el Miracuru para sobrevivir, y tras perderse cualquier otra muestra del mismo, Slade se volvió un espécimen único; más hace dos años logré obtener un muestra de sangre de Slade e intenté aplicarle ingeniería inversa, más debido al tiempo que llevaba el suero en su sangre se habían mezclado perfectamente y al querer obtener el Miracuru quedaba un gen incompleto. Lo he fusionado con una droga energética- Golpeaba la punta de la jeringuilla con la escritura G7 de la cual goteaba un poco del líquido que contenía. –Esta jeringuilla es el prototipo G7, debido a que todos los sujetos anteriores han muerto mezcle genes de Mr. Marthian y de otros sujetos para aumentar la resistencia y recuperación del sujeto. ¿Sabes por qué te tengo aquí?, es por tu sangre, su estructura tiene mucha similitud con la de Slade por lo cual si sobrevives el Miracuru se adaptará perfectamente a tu cuerpo. Bien, dejando eso de lado, esto te dolerá un poco, bien, a quien engaño, esta será una enorme agonía.
-¡Aleja la jeringa de mí!, ¡No me toca ir con el médico!
En medio de los gritos aquel viejo se acercaba a la bolsa con el suero e inyectaba la sustancia en este, para en instantes aquellos gritos de juego se convirtieran en gritos de dolor pues el suero comenzó a moverse por sus venas, marcándose como si creciesen mientras se notaba un tono verde alrededor de estas, sus pupilas se dilataban y su ritmo cardiaco se disparaba, incluso se alcanzaba a notar vapor caliente saliendo de su cuerpo. Alex no dejaba de retorcerse, era como si sus venas se estuviesen quemando y desgarrando mientras su cuerpo era comprimido.
-Tsk… ¡Ahhh!- Comenzaba a escupir sangre por la presión que ejercía su propio cuerpo.
-Veo que las primeras fases son muy dañinas… Por cierto, ¿Te imaginas como di con su paradero?
-¿Ya que eres un idiota con súper sentidos?- Respondía con una sonrisa a pesar del gran dolor.
-Ja, lo hice gracias a una carta que tú dejaste congelada en el ala médica revelando tu posición, no cabe duda que solo eres un niño- De un bolsillo de su bata sacaba un papel arrugado y se lo mostraba a Alex, el cual comenzaba a leer la carta:
"Arquera Súper Sexy, si llegas a leer esto quiero pedirte una cita… A también que nos ayudes, reuní a un equipo (Solo son dos personas, pero creo que te caerán bien). Si te interesa la oferta nena te estaremos esperando en el piso 7, sala D3 tenemos que ir por otra lindura y luego volar el lugar. Por cierto, TKM" Y al finalizar la corta nota se veían unos corazoncitos.
-Fue por esa carta… Arruinaste mi carta de amor- Decía entre jadeos de dolor más manteniendo esa sonrisa irónica. –Aun que significa que he ganado. Jaque Mate.
-¿Jaque Mate?
-Ya sabes, la jugada del ajedrez que consiste en amenazar al rey de forma que no pueda defenderse y pone fin a la partida.
-¿Te das cuenta de que estas encadenado y agonizando?
-Te precipitaste y al encontrar la carta viniste por mí, más había una segunda carta, y estaré libre en 3… 2… 1…- Justo cuando decía esto una flecha pasaba rozando la mejilla del viejo que quedaba clavada en el botón que liberaba los seguros que sujetaban a Alex.
Aquel mensaje escrito con mi propia sangre bajo la mesa: "4, D3. 7, G4. 10, J5." Eran los códigos de las salas donde estaban los chicos. "D3 - 17:00" El lugar y hora de reunión. "RESCATE" Fue lo que decía pues sabía perfectamente que era imposible el que lográsemos escapar…".
Al instante el viejo intentaba huir más de pronto las agujas que estaban en la mesa se levantaron y volaron hasta amenazar su cuello manteniéndose estas en el aire.
-Hemos vuelto Alex- Decía Alice mientras entraba al lugar seguida por Luis y Daniel que mantenían su discusión.
Una flecha se encajó en la pared la cual mantenía una cuerda por la cual la arquera que había visto antes hacía rapel para llegar hasta ellos. –Tarde un poco en descifrar el mensaje.
-Los extrañe chicos- Decía Alex adolorido mientras intentaba sentarse en la mesa.
-Es bueno saber que no moriste- Decía Daniel.
-¡Omega los asesinará a todos!- Decía el doctor interrumpiendo el momento.
-¿Yo lo puedo asesinar a él?- Decía Daniel encendiendo su mano en llamas.
-Él tiene razón- Decía la arquera.
-¿Tienen alguna idea?- Decía Alice.
Alex estaba sentado en la camilla y miraba su mano mientras quitaba las vendas de esta, más de fondo de comenzaban a escuchar los pasos que retumbaban en el lugar acompañados de gritos feroces. La vista borrosa de Alex comenzó a enfocar la palma de su mano que al disiparse el vapor notaba como las quemaduras ya no estaban.
-Yo tengo una…- Se arrancaba el tubo con el suero y se paraba de un brinco tambaleándose un poco a lo que todos se sorprendían por el hecho de que se podía mantener en pie. Su cuerpo había adelgazado dejando un abdomen musculoso y al por fin abría sus ojos se notaba que habían dejado de ser plateados para pasar a ser de un ámbar cristalino. –Mis huesos, siento como se están acomodando por si solos en su lugar- Miraba al viejo. -¿Por qué sucede esto?
-Tu organismo produce una gran cantidad de calcio que reconstruye tus huesos y tus propias capacidades regenerativas reorganizan los huesos donde deberían estar. Pasaste a ser un hombre inmortal, tus huesos, tejidos e incluso órganos pueden reconstruirse en minutos e incluso segundos…
-Entiendo, y, ¿Cómo es que Omega nos encuentra siempre?
-¿En serio piensas que te lo diré?
-Alice…- Ante aquellas palabras la aguja se quedaba a milímetros del ojo del viejo.
-Bien, bien, bien. Omega no posee ojos, en su lugar tiene unos sensores en su frente que detectan las formas de calor, simulando la visión térmica.
-Es todo- Decía Alex tras caminar hasta estar en medio de todos. –Luis, serías tan amable de inmovilizarlo- Y tal como dijo estas palabras cuando el viejo intento huir lo cubrió una gruesa capa de hielo.
-Está en un sueño inducido.
-Bien- Cada vez los gritos de Omega se escuchaban más fuerte. –Este es el plan…
Una criatura se movía con imponencia por los pasillos hasta que detectaba 5 formas de calor, decidiendo romper la pared que había en medio. Era una criatura de 6m de alto y 2m de ancho, brazos de 3m de largo, piel verde y escamosa como la de un reptil, con un largo hocico de 1m de largo y donde deberían de estar sus ojos había unas membranas que le daban un aspecto tenebroso. Omega había vuelto más ahora con el objetivo de aniquilar las formas de vida.
-Fueguitos, ¡Es hora!
Daniel por sus manos comenzaba a liberar llamas que se dirigían hacia las membranas de Omega haciendo que este solo vea espectros de calor sin forma aparente, para que después de unos segundos el fuego desapareciera y pareciese ante los ojos de Omega que las 5 formas habían desaparecido, más lo que en realidad sucedía es que entre Omega y los chicos había un grueso muro de hielo que distorsionaba el espectro de calor que liberaban haciendo que este sea tan bajo que no pareciesen seres vivientes. A los extremos del muro y en el centro había una flecha la cual se encontraba parpadeando como un contador que después de unos instantes daba paso a una explosión que hacía volar el muro de hielo en dirección de Omega en forma de fragmentos, creando una combinación de patrones de calor y frío haciendo que el cerebro de Omega se confundiese dándole tiempo suficiente a la arquera para lanzar flechas a sus pies las cuales al tocar suelo explotaban liberando una especie de masa pegajosa que se quedaba unida a los pies de este haciéndole imposible caminar y mientras los cristales gélidos ya habían rodeado a Omega, Alice aprovechaba esto para controlarlos y que se dirigiesen directo a las membranas perforándolas.
-Me toca- Decía Alex dirigiéndose a gran velocidad para dar un salto a una velocidad inhumana y alcanzando la altura de 5m para dar un puñetazo en el costado a Omega que generaba un fuerte crujido, tanto por que la piel de Omega se agrietaba hasta partirse como por los huesos de Alex que de igual manera se partían por la fuerza de sus mismo golpe y la resistencia de Omega. –Por lo menos pude regresarte el golpe- Omega caía con fuerza en el suelo.
-Tiene cierta capacidad regenerativa, hay que irnos antes de que se recupere- Decía Daniel dando media vuelta con rapidez.
-Se una forma de subir rápido- Decía Alex mientras se sostenía su mano rota. -¿Dónde está el elevador arquera?
-Mejor llámame Archway- Por fin en todo este tiempo la arquera mostraba una ligera sonrisa. –El elevador esta al fondo izquierda. ¿Qué se te ocurre?
No respondió en el momento y se dirigió a donde Archway le guiaba hasta ver por donde hace poco había caído. –Alice mueve una lámina y mantenla flotando- Alice movía parte del metal se separa de la pared y se ponía frente a ellos como una lámina. –Luis genera una plataforma de hielo en sima que era detenida por la lámina para que flotase. –Archway dispara un gancho a la sima- A penas el gancho tocaba la sima la chica se subía con suavidad a la plataforma y encajaba la otra punta del gancho al hielo. Después de eso Alex tomaba un par de vigas y las jalaba hasta colapsarse y romperse para luego moldearlas y terminar encajándolas en el hielo cuando tenían forma de tubo. –Alice usa todo tu poder, Archway has que el gancho suba, Daniel emite fuego por los tubos como si fueran propulsores, Luis mantén el hielo firme. Ahora, ¡todos salten!- A la orden de Alex todos tomaron sus puestos y comenzaron a ascender por el carril del ascensor.
Todos se esforzaron, Alex constantemente corregía y daba consejos mientras que pasaban unos eternos segundos hasta llegar a la sima, donde se encontraba el lobby donde todo había comenzado.
-Bien, aquí nuestros caminos se separan- Decía Archway.
-No tan rápido- Una voz ronca llamaba la atención de todos que entornaban sus ojos hacia la entrada donde estaba una figura negra acompañada de varias personas.
-No pude ser…- Los ojos de Alex se llenaban de brillo. –Es Ba-Ba-Batman- Decía entre sollozos de emoción. –NO PUDE SER, ¡SOY TU MAYOR FAN!- Pareciera que Alex estuviese teniendo una convulsión de la emoción.
-Arrow, ¿Q-Que haces aquí?-Archway comenzaba a ponerse nerviosa.
-Más bien yo debería hacerte esa pregunta Scarlett, ya hablamos de que no puedes ir a investigar por tu cuenta- Decía un hombre de capucha verde, barba larga rubia y un arco en su mano izquierda.
-Flash revisa las instalaciones- Indicaba Batman y al instante un hombre de traje rojo escarlata pasaba entre ellos a una velocidad que solo dejaba ver estelas de luz roja y rayos amarillos para después de unos segundos volver.
-Todo libre Bat, al parecer los chicos vencieron a un genomorfo y además escaparon unos cuantos.
-Entiendo. Nightwing revisa el registro de todos los que escaparon- El que parecía más joven de ellos con traje negro y un antifaz del mismo color avanzaba hasta la computadora. –Ustedes…- Miraba a los chicos. –Vienen conmigo- Batman se llevaba a los chicos como escoltados mientras Nightwing revisaba todo el sistema a detalle.
-¡Estamos en el Batimóvil!- Gritaba Alex sin poder contener su emoción.
-¿Te das cuenta que estamos en problemas?
-Me da igual… ¡Estamos en el Batimovil!
-Es imposible- Daniel giraba la mirada. –Eres más idiota de lo que me imaginaba.
-¿Y Archway?- Preguntaba Alice que estaba en medio de ellos encontrándose muy apretada por el poco espacio que había al estar los cuatro en un asiento trasero.
-Se fue con Arrow- respondía Luis que estaba en uno de los extremos.
-Es una lástima, ella me había caído bien- Se acercaba con los chicos para susurrarles. –Vieron al joven de traje negro y antifaz, creo que era muy sexy…
Batman posó su mirada sobre los chicos de una manera culposa para que en instantes un escalofrío les obligase a callar. Unos incomodos minutos pasaron hasta que llegaron a donde parecía una bodega.
-Señor Batman disculpe, pero, ¿Qué hacemos aquí?
-No puedo revelar la ubicación de la guarida por lo cual hablaremos aquí- Se bajaba del automóvil. –Si no me equivoco sus nombres son Luis Lugo- Comenzaba a recorrer con la mirada a cada uno. –Deathsto…
-Daniel, Daniel Flores…- Interrumpía con miedo Alex.
-… Daniel Flores, Alexander Evans- Alex ahogaba un grito de emoción por saber que Batman conocía su nombre. -y Alice…- Hacía una pequeña pausa casi imperceptible mientras veía fijamente a la chica. –… Wayne. Ustedes son un grupo peculiar, 3 de ustedes obtuvieron características sobre-humanas bajo experimentos del gobierno, mas pueden estar tranquilos, no pueden buscarles ya que conllevaría el revelar sus experimentos. Espero que entiendan que por seguridad no podemos darles total libertad aunque sean unos niños- Estos bajaban la cabeza. –Ustedes serán reubicados en lo que vemos que hacer, contactamos con personas que se ofrecieron voluntariamente a la causa. Daniel tu irás a Central City, te quedarás con un médico forense llamado Bartolomew Allen, Luis irás a Metropolis con el reportero Clark Kent y Alice, tu irás a Gotham con el multimillonario Bruce Wayne… Los tres estarán bajo vigilia- Miraba a Alex. –A ti te llevaremos con tu padre.
-¿Mi padre está bien?- Decía la recordar el hecho de que él se encontraba dentro de los laboratorios.
-Sí, Superman lo encontró, en este momento está siendo llevado a tu casa.
-Bien…- Giraba su mirada a con los chicos. –Espero y nos volvamos a ver, fue un gusto, Daniel, Luis, Alice.
Los tres estiraban sus manos hacia el frente y las juntaban como puños para despedirse de Alex. –Gracias por todo Alex, nos salvaste- Decía Luis.
-Eres el mejor- Sonreía Alice.
-Cuando necesites algo solo habla- Afirmaba Daniel.
A Alex se le llenaban de lágrimas los ojos y chocaba los puños con ellos. –Chicos… vayan con todo- Daba una enorme sonrisa de par en par.
-Es hora de llevarte a tu casa Alex. Luis, Superman te llevará. Daniel, tu irás con Green Lantern. Alice, tu irás con Miss Marthian- Este sentenciaba y se subía al Batimovil.
-Adiós- Se despedía Alex y subía al Batimovil.
Mientras cerraba la puerta lograba ver como tres figuras llegaban volando y aterrizando frente a ellos. Eran los tres superhéroes antes mencionados.
-Bien, hay que hacer esto rápido- Decía un hombre alegre de traje azul, capa roja y una "S" en su pecho. -Yo soy Superman, y si no me equívoco Luis, tu vas conmigo- Le extendía la mano con una sonrisa. A lo que Luis se la estrechaba para en un parpadeo comenzar a elevarse en el aire jalado por el hombre de acero. -Sujétate bien, no querrás caerte.
-Yo soy Green Lantern- Continuaba un hombre de traje verde y antifaz con el dibujo de una linterna en el pecho. -Sepárense un poco- Apuntaba con el anillo a Daniel y al instante este retrocedía asustado. Del anillo surgió un as de luz verde que al alcanzar a Daniel se expandía como una esfera para rodearlo y alzarlo en el aire. -A volar- Tanto Lantern como Daniel se iban por los aires.
-Dejando de lados a esos idiotas inmaduros… es un gusto, soy Miss Marthian- Decía con una amable sonrisa una chica de traje azul y una "X" en el. Había algo que sorprendía a Alice, la chica tenía una piel verde y cabello rojo como ella.
-H… Hola soy Alice.
-Me enteré que eres parecida a mí, y deberías estar asustada. Por eso me ofrecí para poder ayudarte, te aconsejarle para usar tus poderes, como una amiga o incluso una hermana mayor- Su sonrisa de volvía más cálida.
-Gracias- Decía un poco sorprendida, mas era como si algo dentro de ella a tranquilizara y alegrará.
-Primero, entiendo que aún no dominas tu transformación. Tal vez sea un poco frustrante quedarte así. Sólo cierra los ojos, respira profundo- Alice sin cuestionar hacia caso. -Piensa en aquella apariencia que te gustaría… mantenla en tu mente, sólo piensa, y libera tu estrés, relájate…- Entre estas palabras Alice intentaba actuar, su cuerpo empezaba a relajarse y su piel a cambiar de color hasta adquirir una piel blanca pálida igual a la humana.
-Ves no es tan difícil- Le sonreía tranquila. –Ahora toma mi mano, te llevaré volando, ya que esto no es algo tan fácil.
Alice sujetaba su mano sintiéndose más feliz y con mayor firmeza, en toda su vida nunca había tenido algo parecido, alguien que se proclamase como su hermana -¡Sí!- Con una sonrisa notaba el cómo se elevaba por los aires tendida por Miss Marthian.
Cuando estaban en la sima se podían ver las nubes muy cerca mientras que los edificios bajo ella eran pequeños, era algo muy liberador y alegre. –Algún día te enseñare a volar por ti misma- Aclaraba Miss Martian.
-Sería genial- Poco a poco los tumultos de la ciudad desaparecían para dar paso a una mansión enorme, donde aterrizaban dejando unas estelas de viento.
Martian se acaercaba a la puerta y con golpeteos llamaba a esta. Pasaron unos segundos de tensión, pero al final abrió un señor ya mayor y de traje, de pelo canucio y un monóculo. -Buenos días señoritas. El señor Bruce me informó de su visita, mi nombre es Alfred y estoy a su servicio.
-Hola Alfred, ella es Alice, quedará con ustedes...
-Si, entiendo- Giraba su mirada a con la chica. -Si gusta ir pasando, acomodese, el señor Bruce no ha de tardar en llegar.
Sin poder hablar Alice aceptaba con la cabeza y pasaba rápido dejando detras a Alfred y Miss Martian, quedando maravillada con la decoración que parecía única de cuentos, se notaba que era gente de dinero. Camino hasta encontrarse con una enorme puerta que estaba entre abierta y donde del otro lado había una enorme biblioteca. -Hay muchos libros. Que genial- Miraba de un lado a otro asombrada hasta que una figura entró por una de las puertas de los costados.
-¿Que haces aquí?- Hablaba un chico de pequeña estatura, de unos diez años, cabello azabache y ojos azules frios y penetrantes.
-Hola pequeño- Decía Alice alegre. -Soy Alice y estaré viviendo con ustedes.
-No pregunté tu nombre. Bruce no me dijo nada de ti- La miraba de pies a cabeza juzgandole.
-Tranquilo niño, eres un niño muy tierno- Alice acercaba su mano a despinarlo, más este daba un salto lateral.
-No me toques idiota. ¡No me importa quien seas, no me agradas!
-Tranquilo Damian, no trates mal a nuestra invitada- Por la misma puerta entraba un chico alto, de tez blanca y ojos azules. -Es un gusto, mi nombre es Richard Grayson, aún que me puedes llamar Dick- Decía alegre y tranquilo.
Al verlo Alice se puso completamente roja ya que según ella era muy guapo. -H...Hola- Su voz y manos temblaban. -Yo me llamo aqui y ahora vivire Alice... digo...- Bajaba la cabeza avergonzada.
Reía de manera amable. –Tranquila, no mordemos, bueno solo el enano de aquí- Giraba su mirada a Damian el cual daba un brinco de molestia al instante.
-¿Cómo me llamaste?- Dick no respondía solo sacaba la lengua burlón a lo que Alice tapaba su boca para ahogar una risa.
-¡Maldito!- Sonaba una voz ronca de fondo.
-Rayos, me tengo que ir- Decía Dick a Alice para después salir corriendo por la puerta principal.
-Donde estas idiota- Por la puerta del costado entraba un joven alto y fornido, de cabellos obscuros y puntas blancas aparte de unos ojos verdes. –Mocoso, por donde se fue el idiota.
-Salió por la puerta principal- Indicaba Damian tranquilo.
Estaba a punto de irse cuando noto a Alice. -¿Y tú eres?
-A…Alice- Decía con miedo.
-Bien…- Se dirigía en búsqueda de Dick.
-Jason Todd, el idiota más grande que puedas conocer- Agregaba Damian.
-Yo creo que es lindo- Comentaba Alice alegre la cual se llevaba una mirada culposa de Damian sonrojándose.
En una ciudad alejada de allí se encontraba Superman junto a Luis. El héroe tocaba a la puerta y en un parpadeo desaparecía dejando a solas a Luis y con un gran nudo en la garganta.
-¡Voy!- Se escuchaba una dulce voz femenina del otro lado de la puerta.
El nudo de Luis se densificaba, ni si quiera sabía el que tenía que decir, más la espera acabo rápido, tras la puerta que se abría se veía una joven chica de piel blanca, cabellos dorados y ojos azules cristalinos. – ¿Tu eres Luis no?, yo soy Kara. Se bienvenido, Clark salió pero volverá dentro de poco- Se apartaba de la pasada para que Luis pudiese pasar. – ¡Conner ven a saludar!
Surgía una segunda figura, cabellos negros y ojos celestes. -Hola chico... emm, bienvenido...- Decía sin saber el como romper la tensión.
-H.. Hola- Luis llevaba las manos a los bolsillos nervioso.
-Espero que nos llevemos bien- Decía Kara con una gran sonrisa.
Por otra parte en Central City, Creen Lantern bajaba junto una esfera que contenía a Daniel.
-¿Aquí me quedare?- A diferencia del resto, esta vez Daniel daba un paso al frente y golpeteaba la puerta. –Disculpen.
-¿Quién eres tú?- Decía un chico de cabellos rojos y ojos esmeralda que se encontraba a la espalda de Daniel.
El chico azabache saltaba asustado para girar la mirada. -¿Cuándo llegaste allí?, ¿Quién mierda eres?
-Yo pregunte primero, bueno da igual- Mostraba una sonrisa de oreja a oreja. –Yo soy Wallence West, pero llámame Wally.
-Uhm, yo soy Daniel Flores- Decía el chico desconfiado.
-Tu nombre es gracioso, digo…- Daniel le pasaba una mirada fría. –Ya, ya, mi tío está en su trabajo aún, pero no te preocupes, yo te mostrare el lugar.
-Bueno, tengo que irme chicos- Green Lantern se alzaba en el aire.
Primero Alex… y ahora este tipo. –Por favor no me dejes con este idiota- Decía al verlo irse.
-Oye eso dolió- Decía Wally de brazos cruzados.
En Star City el ritmo era más lento. Arrow entraba acompañado por Archway a la Arrow Cave.
-¡Estas en serios problemas Scarlett.
-Ya, perdón Oliver.
-Es que acaso no pensabas tus acciones…
-Trataba de demostrarte que yo sola podía- Scarlett se quitaba su antifaz.
-Me demostraste lo imprudente que puedes llegar a ser.
-Tranquilo viejo- Una mano se posaba sobre la cabeza de Scarlett apoyándose en esta. –Me recuerda mí en mis inicios- Era un joven alto y esbelto, cabello anaranjado y ojos añil. Scarlett al verlo sonreía leve.
-Roy, siento recordarte que no eres el mejor ejemplo- Decía Oliver.
-Vas a empezar. Solo perdona a la enana y vayamos a celebrar, logro un gran avance allá.
-No me digas enana Roy…- Decía Scarlett molesta.
-Ustedes nunca cambiaran chicos- Afirmaba Oliver a lo que Roy reía con aire de superioridad.
Volviendo a con Alex el cual estaba en el Batimovil.
-Mis amigos no me lo van a creer.
-¿De qué hablas?- Decía un Batman confuso.
-No me creerán que te conocí. Al llegar, ¿Te tomarías una foto conmigo?- Los ojos de Alex brillaban.
Batman no respondía y seguía con su vista al frente.
-Vamos Bats, ¿Te puedo llamar Bats?, por casualidad no estás buscando otro Robin, puedo pasarte mi currículo.
-Podrías guardar silencio- Decía mientras por fin se veía frente a ellos la casa de Alex.
-Está bien…
Ambos bajaban y ante las puertas de la casa ya estaba esparando el padre de Alex con una enorme sonrisa de alegría.
-Espero que mi hijo no le haya dado muchos problemas señor…
-Tiene un buen hijo- Miraba fijamente a Alex. –Cuídelo bien.
-Claro señor.
-¿Seguiremos en contacto?- Decía Alex mientras veía la retirada de Batman.
-Olvídalo chico, aléjate de todo esto- Batman subía al Batimovil y se iba.
-Bueno Alex, es mejor que entremos, tienes una visita.
-¿Visita?- Cuestionaba Alex mientras entraban para luego ver a un hombre sentado, de cabellera blanca, barba de candado y un parche en el ojo derecho.
-¿Recuerdas a tu tío Slade?
Batman se encontraba hablando por el comunicador con otros miembros. -Flash, Superman ya han llegado los chicos, bien. ¿Cyborg que lograron encontrar?... varias criaturas peligrosas y entre ellos alienígenas cautivos. Mantengan a los chicos bajo vigilancia, creo que algo grande se aproxima.
Meridian City, en las afueras se veía un lugar desértico, se veía a un hombre de piel albina, cabello rosado brillante, un saco de vestir blanco y un sombrero de copa del mismo color, además de un bastón largo que tenía la agarradera en forma de gancho.
-Hueles eso, es un hermoso día- Decía en un paso danzante.
-Podrías no hablar por favor, me das asco- Decía hostil una chica que caminaba a su lado, de cabello negro largo y un traje que hacía combinación con este. Una katana acompañaba a su costado la cual sujetaba con fuerza. –Si, entiendo que no puedo asesinarlo- Decía como si alguien le hablase.
-¿Te he dicho antes que me das miedo?
-¿Cuánto falta?
El hombre de blanca se paraba de golpe con una enorme sonrisa en su rostro. –Llegamos- Golpeaba con su bastón el suelo tres veces a lo que el suelo se comenzaba a partir y daba paso a una pequeña cabina de donde se escuchaba una voz ronca.
-Forasteros, ¿Qué hacen aquí?, respondan rápido o serán consideras una amenaza.
-Vamos, vamos, soy yo el patrocinador de este show. Y habiendo cumplido mi parte del trato al liberar a los soldados capturados, espero que ustedes cumplan la suya, ¡Juntos el mundo verá su fin como nunca!- Extendía sus manos hacia el frente.
-Adelante- Se abrían las puertas de la cabina. –Se bienvenido a la raza más poderosa- Al bajar en la cabina se lograba ver un gran hangar lleno de armas futuristas de destrucción masiva.
Fin del Segundo Capitulo.
¿Quien es el hombre de blanco?, ¿Qué es lo que planean?, ¿Que hace Slade en la casa de Alex?
Bueno, quiero agradecer por el apoyo que tuvo el primer capitulo, espero que este les guste de igual manera.
Cualquier critica y sugerencia la acepto con mucho gusto... Yami fuera.
