Capítulo 2: "La vida en este nuevo mundo"
Un abismo de oscuridad era lo único que rodeaba a Lucas, quien flotaba de espaldas en medio de la nada, semiinconsciente y con graves heridas en todo su cuerpo. Varios hilos de sangre salían por varias partes de su cara.
Con mucha dificultad, el chico logró alzar un poco la vista, observando una gran sombra que sobresalía de toda la oscuridad. De dicha sombra, un gran ojo de color carmesí apareció, observando e intimidando al joven.
Una garra de gran tamaño emergió de aquella sombra, dirigiéndose directamente hacia Lucas, con intenciones de aplastarlo. El chico intentó escapar, pero no era capaz de moverse.
Indefenso, solo pudo cerrar los ojos e intentar en vano protegerse al ser atrapado por aquella garra, la cual terminó por aplastarlo.
– ¡AH! – Gritó Lucas al despertarse de golpe, con su respiración a mil por hora. Parecía que en cualquier momento le agarraría un ataque.
Una vez que se tranquilizó observó a su alrededor, sorprendiéndose al ver que se encontraba en una habitación muy similar a la suya, aunque tenía algunas diferencias.
– ¿Qué fue lo que…? ¡AH! – Un dolor punzante en su cabeza lo interrumpió. Al llevar su mano a la zona dolida, notó que traía lo que parecía ser una venda – eh, ¿qué es esto? – Buscó con la mirada un espejo o algo que pudiera reflejar y se observó. Efectivamente, tenía una venda en su cabeza ligeramente manchada con sangre.
Se asustó y, debido a un movimiento brusco, la cabeza volvió a dolerle. Cuando el ardor acabó, intentó recordar todo lo que había pasado. Un ligero sobresalto le llegó cuando recordó a Noivern y junto a eso vino el terror.
¿Dónde estaban Sarah y John?
Lucas comenzó a temblar por miedo de que algo les hubiese pasado, pero se tranquilizó al escuchar una voz desde fuera de la habitación que le resulto familiar.
– ¿Escuchaste? Creo que ya despertó – comentó una voz femenina.
– ¿Estas segura? Antes nos fijamos y solo hablaba dormido – respondió otra voz, pero esta era masculina.
– ¿Quién…? ¿Quién está ahí? – Preguntó, aunque por lo que alcanzaba a oír podía darse una idea de quienes eran.
– ¿Eso responde tu pregunta? – Preguntó la voz femenina, recibiendo un bufido de parte de la otra como respuesta.
A los pocos segundos la puerta se abrió, dejando ver a los dueños de esas voces quienes, para alivio de Lucas, resultaron ser John y Sarah. El chico intentó levantarse para saludarlos, pero el dolor de su cabeza le impidió hacerlo. Apenas lo notó, Sarah corrió a abrazarlo con sus ojos algo brillosos.
– Tranquilo, no te esfuerces – le pidió ella mientras lo abrazaba, provocando un sonrojo en el chico quien pese a todo correspondió aquel gesto – estaba muy preocupada… cuando esa piedra te cayó encima yo… yo…
– Sh… tranquila – le dijo Lucas mientras le palmeaba la espalda para que se tranquilizara – estoy bien… eso creo… – pensó eso último con una sonrisa nerviosa – pero, necesito saber qué fue lo que pasó.
– Creo que yo puedo explicártelo – dijo alguien quien se asomó por la puerta, apoyándose en el marco de esta.
Se trataba de un chico de alrededor de unos quince años, de cabello negro y tez pálida. Tenía una camisa roja de manga larga, unos pantalones negros y una larga bufanda blanca, llevaba puestas unas deportivas negras con detalles en gris. Sus ojos eran de color ámbar.
– Déjame presentarme – pidió aquel chico, acercándose al grupo – me llamo Mark, es un gusto – se presentó a la vez que le extendía su mano a Lucas, a modo de saludo.
– Mark… – murmuró Lucas para luego corresponder aquel gesto.
– Debes estar confundido – intuyó Mark – te contaré lo que pasó, pero puedes relajarte ya que todo salió bien ¿ok? – Preguntó, recibiendo una afirmación con la cabeza – muy bien, lo que pasó fue…
Flashback
– Quiero que sepas que yo… – pero no pudo continuar, ya que de golpe una roca cayó sobre su cabeza, dejándolo inconsciente.
– ¡Lucas! – Gritaron ambos al ver aquella escena. Sarah lo sujetó de los hombros e intentó levantarlo.
– ¡Lucas! ¡Vamos, reacciona! – Pedía a gritos la chica, pero sus súplicas no eran escuchadas – no me hagas esto… por favor… – unas lágrimas amenazaron con salir, pero fueron detenidas por el repentino grito del Noivern. Sarah por instinto intentó cubrir al joven.
John retrocedió al ver como Noivern avanzaba aún más dentro de la cueva, llegando al lado de la chica y arrinconándose contra la pared de la misma.
– ¡Ascuas!
Una explosión se produjo en el cuerpo del dragón, quien retrocedió un poco por el impacto, dejando libre la salida de la cueva.
– ¡Oigan! – Escucharon nuevamente aquella voz – ¡Salgan ahora!
Noivern se recuperó al instante, pero apenas logró levantarse recibió una serie de impactos de lo que parecían ser proyectiles de fuego.
John aprovechó aquello para tomar a Lucas junto con Sarah y cargarlo en los hombros de ambos para sacarlo. La chica se aterró al ver como la cabeza del chico perdía algo de sangre. John frunció el ceño.
– Resiste amigo…
Al salir de la cueva, pudieron observar que el dragón se encontraba tirado en el suelo algo adolorido, pero con una gran furia que podía sentirse a la distancia. Noivern intentó atacarlos nuevamente, lanzando un potente Lanzallamas hacia ellos.
– ¡Golpe Roca!
Un destello naranja golpeó con fuerza el suelo que separaba a depredador y presa, levantando un cúmulo de tierra que logró detener el ataque del dragón.
Apenas el polvo se dispersó, John pudo observar a su salvador, sorprendiéndose al encontrarse con un pequeño mono de pelaje anaranjado y amarillo, con fuego saliéndole de su cola.
– ¡¿Chimchar?! – Exclamó confundido, llamando la atención de Sarah quien lo dejó pasar debido a la situación.
– ¡Ustedes! – Los llamó de nuevo la voz a sus espaldas. Ellos se voltearon y se encontraron con Mark, quien tenía una mirada seria sobre Noivern. John no tardó mucho en reconocerlo, como así también de que un ligero escalofrío recorriera su espalda – ¡Váyanse ahora! ¡Yo me haré cargo! – Ordenó, a lo que ambos asintieron y abandonaron el lugar lo más rápido que pudieron, ya que Lucas apenas si podía mantenerse en sus hombros.
Chimchar se acercó a su entrenador dando pequeños saltos pero sin dejar de mirar a su oponente. El Noivern rugió lanzando una poderosa ráfaga de viento, haciendo que sus dos adversarios tuvieran que ponerse firmes para no ser arrastrados.
– ¡Pantalla humo! – Chimchar asintió y lanzó una bola de humo de su boca, dicha bola al impactar con el dragón explotó liberando un gran nubarrón muy oscuro. El golpe aturdió a Noivern, pero usando sus grandes orejas intentó buscar la posición del pokemon de fuego. Grande fue su sorpresa al ver que este se le lanzaba encima a una gran velocidad – ¡Golpe Roca con todas tus fuerzas!
Chimchar logró conectar un gran golpe en el rostro del dragón, forzándolo a retroceder un par de metros aún dentro del nubarrón. Sin perder más tiempo, lanzó un montón de tierra y rocas hacia las orejas de Noivern para bloquear su sonar.
El dragón rugió e hizo brillar sus dos garras, liberando un aura verde de ellas. Pero antes de golpear a su objetivo, Chimchar le lanzó un potente Ascuas que logró impulsarlo hacia atrás, lo suficiente como para escapar.
– ¡Pokeball, ve! – El chico lanzó dicho objeto hacia el dragón, que debido a los seguidos ataques había disipado un poco el humo. La pokeball golpeó en su cabeza y acto seguido encerró al dragón dentro de ella. Mark no lo dudó ni un segundo y comenzó a correr en la dirección a la que los otros habían escapado, siendo acompañado por su pokemon – ¡Pantalla de humo!
Esta vez Chimchar liberó una nube de humo a través de su boca creando un denso nubarrón negro a su paso.
Mientras, la pokeball dio unos dos giros para luego liberar a Noivern, quien se enfureció al no ver a nadie a su alrededor. Aplastó la pokeball que yacía en el suelo destruyéndola y se elevó para salir de aquella humareda.
Intentó usar su sonar, pero la basura que se encontraba en sus oídos se lo impidió, enfureciéndolo aún más. Forzado a usar la mirada para buscar a sus víctimas, logró verlas con mucha dificultad en un sector algo alejado rodeado de árboles.
Dio un fuerte rugido y se lanzó hacia aquel sector, alarmando a los chicos que ya lo habían visto.
– ¡Maldición! ¡Corran! – Gritó al ver que el dragón se acercaba – ¡Pantalla de humo!
John y Sarah corrieron a una gran velocidad mientras sujetaban con todas sus fuerzas a Lucas.
Noivern no aguardó mucho y lanzó un Pulso Dragón hacia el humo, disipando gran parte de este y lanzando varios escombros al aire al impactar. Dichos elementos cayeron con fuerza contra el suelo y muy cerca de los jóvenes, quienes apenas si podían esquivarlos.
Fue debido a un descuido que John y Sarah terminaron tomando caminos opuestos, llevando la chica a Lucas a duras penas por un sendero lleno de escombros y rocas.
Noivern logró localizarla y, cuando estuvo cerca de ella, lanzó un potente Lanzallamas en su dirección para el horror de los otros dos chicos.
– ¡AHHHH! – Gritó la chica al ver como el ataque se le acercaba. Segundos después, dicho movimiento provocó una explosión al chocar.
El dragón sonrió y se acercó al lugar del impacto, pero al igual que los chicos, se sorprendió al ver que tanto ella como Lucas se encontraban bien, habían logrado ocultarse detrás de unos escombros en el último segundo.
– Menos mal… – suspiró aliviado Mark, para luego ver como Noivern se disponía a terminar lo que había iniciado – ¡Golpe Roca!
Chimchar se lanzó a una gran velocidad y embistió al dragón con todas sus fuerzas, haciendo que retrocediera un par de metros. Y antes de que pudiera reaccionar, Chimchar estaba golpeándolo por todas partes con sus Golpes Furia.
Mientras el inicial de fuego mantenía ocupado al dragón, Mark y John fueron a ayudar a Sarah, quien estaba un tanto pálida y apenas podía moverse. Los chicos lo notaron pero decidieron ignorarlo. Debían salir de esa situación lo antes posible.
Con una orden de su entrenador, Chimchar regresó con ellos, dejando a un malhumorado y herido Noivern en el suelo tratando de levantarse. El tipo fuego había atacado en lugares clave de su cuerpo, por lo que no importó mucho que estos fuesen ataques muy débiles para él.
Lanzó un rugido furioso y voló como pudo hacia los humanos, pero Mark sonrió. Tomó una Pokeball de color negro con dos líneas amarillas y la lanzó hacia el dragón.
– ¡Ultraball, ve! – Dicha ball golpeó en la cabeza de Noivern y al igual que la anterior atrapó al dragón dentro de ella – esta nos dará un poco más de tiempo – informó serio mientras aceleraba el paso al igual que John.
– Luego de eso te trajimos a mi casa y mamá trató tu herida – explicó Mark – no era la gran cosa, pero estuviste inconsciente unas cinco horas, más o menos.
Lucas casi se cayó de la cama al escuchar aquella revelación. Dirigió con un poco de temor su mirada hacia la ventana de la habitación, distinguiendo el cielo nocturno con un leve atardecer. Se había perdido de muchas cosas, y para él solo había sido un abrir y cerrar de ojos.
Luego de unos segundos, volvió su mirada hacia la de sus amigos, sin saber siquiera que decir. Después observó a Mark.
– ¿Tu…? – Luego miró a los otros dos – ¿Ustedes…? – Parecieron entenderlo al instante, ya que John asintió con la cabeza.
– Se lo dijimos, al igual que a su madre – explicó Sarah – lo tomaron demasiado bien… – dijo un tanto dudosa. Mark sonrió.
– Bueno, mamá lo tomó muy fácil y aún no sé por qué. A mí me tomó un poco más de tiempo asimilarlo, pero me di cuenta de que no estaban mintiendo – sonriendo con una ligera superioridad – ¡Soy muy bueno analizando a las personas!
Una gran gota estilo anime apareció en la frente de los demás, quienes observaban un tanto extrañados al chico. Segundos después, Mark volvió a tomar la palabra.
– ¿Y ahora que harán? – Preguntó como si fuera lo más simple del mundo – ¿Tienen alguna idea? – Aquello provocó que los tres se pusieran pensativos y dudosos.
¿Y ahora qué? Muy buena pregunta.
No sabían cómo volver, no sabían ni cómo habían llegado en primer lugar, ni mucho menos tenían algo con qué defenderse ni sustentarse. Además, ¿de dónde sacarían dinero?
– No lo sabemos… – respondió Lucas – pero, creo que lo más conveniente sería tener algún pokemon para defendernos y conseguir algo de dinero – explicó. Mark lo meditó por un momento.
– Creo que con lo de los pokemon puedo ayudarlos. Cerca de aquí vive el profesor Oak, estoy seguro que él podrá darles algunos de los que tiene, ¡siempre lo hace!
– Profesor Oak… – pensó Lucas.
– Aunque sería mejor que los lleve mañana – aclaró el joven – ya está anocheciendo y algunos pokemon salvajes rondan el pueblo a estas horas, no es muy seguro – explicó mientras miraba por la ventana como ya era de noche en su totalidad. Luego observó a los chicos que se encontraban con él – ¡Ah! Y tienen que cambiarse de ropa – dijo con simpleza, tomando a todos por sorpresa.
– ¿Qué? ¿Y eso por qué? – Cuestionó John confundido.
– Pues… si a mí me preguntan, con esa "pinta" que llevan yo diría que algo raro tienen – explicó mientras señalaba a los dos chicos – esas ropas no son normales, pareciera como si pertenecieran a un instituto o algo así – dijo a la vez que tanto John como Lucas se miraban a sí mismos, notando que tenía razón – y tú –hablándole a Sarah– esa ropa que tienes es más o menos aceptable, pero se le notan todas esas etiquetas de marcas que no existen aquí.
Cada uno se revisó. De entre los tres, la que se veía más normal era Sarah, eso era más que obvio.
– Pero… no tenemos más ropa que esta – explicó John un tanto nervioso – ¿De dónde vamos a sacar más?
Justo en ese momento, una señora de unos aparentes 40 años apareció en la habitación entrando de un portazo, asustando a todos los presentes con la excepción de Mark. El chico soltó una ligera risa al ver la reacción de los otros.
– Me alegra ver que despertaste – dijo la mujer sonriente observando a Lucas – estaba tan preocupada, pero es un alivio que te encuentres bien – soltó un suspiro antes de continuar – escuché sobre sus inconvenientes, si quieren puedo darles un poco de la ropa que Mark ya no usa. Claro, si es que no te molesta – eso último lo dijo observando a su hijo, quien solo sonrió
– No te preocupes, de hecho iba a ofrecerles eso mismo pero antes iba a preguntarte, pero ya me ahorraste la molestia – dijo mientras hacía un ademán – y otra cosa ¿pueden quedarse esta noche? Sé que son extraños y que llegaron hoy pero no tienen a donde ir.
La señora sonrió ante la petición de su hijo y asintió para luego acercarse a los otros.
– Por mí no hay problema – explicó la mujer – deben haber pasado por mucho y si estuviera en su lugar también querría que alguien me diera al menos un techo donde quedarme – después de eso, la madre de Mark comenzó a hacer una exagerada escena en donde caía suplicante mientras los demás la observaban extrañados.
– Es muy amable de su parte… ¿eh? ¿Señora…?
– Sofía – respondió la mujer a John – ese es mi nombre. Si necesitan algo avísenme ¿sí? Solo no se metan en problemas – pidió para luego salir de la habitación. Lucas se acercó un poco a Mark.
– No quiero sonar grosero, pero… tu mamá es… algo rara…
– Jaja… si es verdad, pero es mi mamá después de todo – respondió como si nada – bueno, esperen un poco que ahora les traigo algo.
Mark se dirigió a su ropero y comenzó a rebuscar entre sus ropas algo para prestarles a los chicos. Los demás observaban como algunas prendas volaban por los aires y caían en varias partes de la habitación formando una situación un tanto incómoda.
– Creo que esto puede servirles – dijo finalmente, sosteniendo dos conjuntos de ropa perfectamente doblados en sus brazos.
Se trataba de dos camisetas rojas, un pantalón de gimnasia negro y uno beige, una sudadera azul con mangas negras y un buzo blanco, también dos pares de zapatillas celestes y rojas.
Lucas tomó la sudadera, una de las camisetas, el pantalón gris y el par de zapatillas celestes, las cuales tenían algún que otro detalle en negro.
– ¿No tienes algo un poco menos llamativo? – Preguntó John, observando la camiseta que le había tocado, notando que esta tenía dibujada una pokeball y una frase que decía "¡Atraparlos, Ya!" en el centro. Mark tomó dicha camiseta y rebuscó nuevamente su ropero, trayendo otra de color negro con una franja naranja – ¡Eso está mejor!
Luego Mark observó a Sarah.
– Para ti no tengo nada y no creo que mamá tenga algo de tu talla – explicó con ligera seriedad – pero estoy seguro de que puedo conseguirte algo. Solo espérame afuera – al ver la cara preocupada de Sarah, continuó – llevaré a Chimchar conmigo, pero no te preocupes, no pasará nada.
La chica no muy convencida salió de la habitación siendo acompañada por Mark, quien la tomaba de la mano para guiarla. John se dio cuenta de eso, por lo que no se sorprendió al ver el rostro de su amigo un poco disgustado.
– Iré a cambiarme al baño – le dijo para no tener que soportar los celos de su amigo.
Apenas John salió de la habitación, Lucas soltó un suspiro para luego observar por la ventana como ambos chicos caminaban. Una ligera risa escapó de sus labios al ver que era un tonto por ponerse celoso de la nada.
Mientras tanto con Mark y Sarah.
– ¿Por qué me trajiste acá? – Preguntó la chica, observando una casa muy similar a la de Mark. El chico se acercó a la puerta y la golpeó tres veces. Poco después, una señora se asomó por la ventanilla que esta tenía y, apenas distinguió a Mark, la abrió instantáneamente.
– ¡Buenas noches, Mark! – Saludó aquella señora con una sonrisa, siendo correspondida por el chico – ¿A qué se debe tu visita? ¿Y quién es ella?
– Es una amiga – explicó Mark – vine a buscar a Kate, es algo importante.
– Oh claro, pasen pasen – invitó la mujer – Kate se encuentra arriba – explicó una vez que ambos entraron.
– Muchas gracias – agradeció Mark, para luego detener a Sarah – será mejor que me esperes aquí…
– ¿Por qué?
– Créeme, NO quieres saberlo – afirmó, para luego subir las escaleras. La chica se sentó en una de las sillas que la mujer le ofreció, agradeciéndole en el proceso.
Estuvo esperando un par de minutos, hasta que repentinamente Mark bajó con muchas prisas, teniendo en sus brazos un conjunto de ropa algo desordenada.
– ¿Que te pasó? – Le preguntó preocupada, observando al chico quien intentaba que la ropa no se le cayera.
– Te dije que no querrías saberlo – explicó con una sonrisa forzada – pero no importa, aquí tienes lo que necesitas.
Sarah no sabía cómo reaccionar, si un tanto extrañada por la actitud del chico o por lo que este le trataba de ocultar. Con un poco de desconfianza tomo la ropa y se dirigió a la puerta, saludando a la señora que suponía sería la madre de la amiga de Mark.
Un pensamiento se dirigió a su mente y terminó volteándose hacia el chico, quien al observarla notó lo que le iba a preguntar.
– No te preocupes, probablemente mañana la conocerás y… tal vez entiendas el por qué no quise que subieras – dijo mientras reía.
Sarah solo asintió y junto a él, regresaron a la vivienda. Al llegar, los dos chicos ya se habían cambiado del todo, por lo que solo faltaba ella.
Se dirigió al baño con prisa y comenzó a desvestirse, incomodándose un poco por la ropa que le habían dado.
Tardó algunos minutos, tiempo en el que Lucas y John intentaban ponerse de acuerdo de donde dormiría cada uno, ya que además de una cama común que había allí, Sofía les había dejado dos colchones inflables para que pudieran dormir en ellos. Pero su discusión fue interrumpida con la llegada de Sarah, quien entró un tanto avergonzada a la habitación.
John intentaba no decir nada, mientras que Lucas tenía un ligero sonrojo.
Sarah llevaba puesta una chaqueta roja y negra, siendo la parte superior de color negro y la inferior roja. Debajo de la chaqueta llevaba una camisa celeste, también una minifalda grisácea y unas medias negras. De calzado llevaba unos simples zapatos de color negro.
– ¿Y… bien…? ¿Co… cómo me veo? – Preguntó nerviosa ante la mirada de los chicos.
– Ridícula/Hermosa – dijeron ambos al mismo tiempo, mezclando sus opiniones de manera tal que Sarah no pudo comprenderlos, pero decidió no volver a preguntar.
– ¡No importa! – Dijo Lucas al darse cuenta de lo que había dicho y agradeciendo que no lo hubiera escuchado – ya decidimos cómo dormiremos, nosotros en los colchones inflables – indicó, refiriéndose a él y John, quien se molestó.
– ¿Perdón? ¿En qué momento decidimos eso?
Ambos se pusieron a discutir por un rato, hasta que finalmente se pusieron de acuerdo y cada quien preparó el lugar en el que pasarían la primera noche en ese mundo.
Cerca de las 10 de la noche, Sofía los llamó para que almorzaran. Una cena simple aunque muy deliciosa. Lucas no pudo evitar alagar la comida que les ofrecieron, causando una gran alegría en Sofía quien hizo otra escena en la que le pedía a su hijo que fuese un poco igual a él, cosa que causó unas buenas risas entre todos los presentes.
Ya más tarde todos se fueron a dormir. Pero de entre ellos, alguien no podía conciliar el sueño. Algo le estuvo molestando durante todo el día, pero supo mantenerlo oculto. Con algo de temor miró hacia aquella persona que le provocaba dicho pesar, Lucas.
– Aun no entiendo qué fue lo que pasó… – pensó temerosa al recordar cuando fue atacada por el Lanzallamas de Noivern. Al principio, todos pensaron que ella había logrado esquivarlo en el último momento, pero no fue así.
¡Fue Lucas quien la salvó!
Por más que intentara darle vueltas al asunto, no encontraba ninguna respuesta. Su amigo que se encontraba inconsciente y con una herida en su cabeza pudo soltarse de su agarre, sujetarla a ella con mucha fuerza y ponerlos a ambos a salvo en menos de un segundo. ¡Eso era imposible!
Y lo peor y lo que más le asustaba a Sarah fue lo que vio en el rostro de Lucas. Sus brillantes ojos cafés habían cambiado de tonalidad, tomando un rojo carmesí intenso. No solo eso, pudo notar en su mirada algo extraño. No sabría explicarlo bien, pero se sintió presa de un peligro desconocido en cuanto los ojos de su amigo se posaron en los suyos. Fue por ello que quedó en un gran shock cuando los chicos fueron en su ayuda.
– Lucas… ¿qué fue lo que te pasó? – Pensó con ligera melancolía hasta que el sueño la venció y se entregó a los brazos de Morfeo.
Continuara…
Y bien, hasta acá llegó el capítulo dos. Espero que les haya gustado. Muchas gracias a todos por haberle dado una oportunidad a este fic.
Lo siento si es algo lento o que parece que no avanza mucho, pero algunos inicios son así ¿no?
A partir del siguiente empezaran las batallas pokemon, así que no se preocupen por ello.
Respondiendo a Reviews:
Hotday productions: ¡Muchas gracias por pasarte a leer mi fic! Admito que me dio una gran emoción saber que alguien lo había hecho. Espero que te siga interesando mi historia, trataré de hacerla lo más interesante posible.
BAM: Great :D
ChampionRed15: ¡Tranquilo que lo que menos pienso es dejar abandonado este fic! Aunque tal vez me tarde en traer los demás capítulos. A mí también me encanta mucho el Reloaded y no puedo esperar para que salga la nueva Beta. ¡Va a ser épico!
Shiray Ryu: Espero que este capítulo también te haya parecido interesante, trataré de que la historia sea lo mejor posible.
Y bueno, muchas gracias a todos otra vez, nos vemos en el siguiente cap.
¡Chaito!
