.


Consejo número 2: Despiértalo con amor


Iba caminando a paso normal por los pasillos de la casa, ¿su misión? Llegar directamente a la habitación de Yuuri.

Se quedó dormido de nuevo, ¿verdad? Yuuri, desde aquellas primeras veces, ya no llegaba tarde a los entrenamientos. Era extraña la ocasión porque era dedicado y con un aguante increíble, por eso le pareció raro no verlo durante el desayuno ni practicando en la pista.

Luego de una rápida búsqueda concluyó que estaba en su cuarto así que iba para allá… pero no estaba molesto, ¡para nada! Anoche se quedó practicando hasta tarde así que era justo que tuviera un descanso. Vaya, ni siquiera él podría pasar tanto tiempo entrenando. Sin duda Yuuri tenía un punto a su favor.

Así que no lo buscaba exactamente para llevarlo a la pista sino para saber cómo se sentía, ¡y ya había pasado la hora del desayuno! Le haría mal a su estómago, ¡seguramente se alegría cuando le dijera que podía comer un tazón de cerdo que tanto le gustaba~!

Llegó frente a la puerta y tocó un par de veces.

— Yuuri~ ya es de día, ¿estás despierto?

Esperó un momento y volvió a tocar.

— Yuuri~ ábreme~ tu tazón de cerdo se enfriará.

Silencio.

Oh, bueno, entonces dormía. Se iba a retirar pero miró la perilla, luego hacia atrás… y plenamente consciente trató de girarla.

Un "click" sonó.

Estaba abierto.

Empujó con suavidad, adentrándose.

Enseguida lo que llamó su atención fueron los posters que estaban en las paredes, imágenes de revista, periódicos y hasta de fotografías impresas de él: algunas de cuando competía en categoría junior, otras de senior; varias de artículos de revistas de deportes o sociales. Ya fuera de cuerpo entero o semi completo, de su rostro, con Maccachin o con otros patinadores, ahí estaba.

Sonrió un poco.

Sabía que Yuuri lo admiraba, aunque con lo discreto que era no se imaginaba qué tanto… tal vez no decía nada ya que había dejado la etapa de fan para conocerlo como hombre, como persona… pero de todos modos tuvo un poco de celos.

Esas imágenes dormían con Yuuri todas las noches, ¡pero él, que era el original, no podía! Yuuri era injusto, se lo haría saber y conseguiría que durmieran juntos, después de todo ya hacían cosas mucho más comprometedoras. Compartir lecho formalmente sólo sería un pequeño paso adelante. En el futuro sin duda lo harían todo oficial y esas cuestiones ya estarían asentadas~

Pero fue cuando miró al lado izquierdo. Ahí estaba la cama con su respectivo dueño.

Se acercó a mirarlo.

Dormía muy profundo, bastante cómodo gracias a la pijama suave; se notaban sus lindas pestañas negras sin esos lentes y su piel lucía suave, con facciones tiernas pero muy atrayentes; el cabello estaba ligeramente desordenado aunque se distinguía ese aroma a frutas por el baño que tomó antes de acostarse… y sus labios durazno un tanto entreabiertos…

Sintió escalofrío.

Yuuri lucía tan lindo… al menos al principio porque luego observó también partes de piel descubierta de sus brazos, del cuello… del pecho porque tenía algunos botones desabrochados, también del estómago y del vientre ya que el pantalón se deslizó ligeramente…

Entrecerró la mirada y sonrió de lado.

Había que despertarlo, ¿verdad? Ya era tarde, se perdería su desayuno y el bonito día de verano…

Inhalo despacio.

Con cuidado se sentó a su lado aprovechando que Yuuri rodó en su costado derecho. Pasó la mano por su brazo con suavidad, por los lunares que se notaban en el interior del arco… le gustó ver el escalofrío que se notó y por el suspiro entre sueños.

Continuó.

Del brazo pasó al pecho, al estómago donde se detuvo tocando con la yema de los dedos lo descubierto y en que bajó al vientre… los suspiros de Yuuri se hicieron más marcados, su respiración se volvió más rápida y le siguió un gemido bajo porque besó su cuello con algo de insistencia. Olía a frutas, y en especial a cereza.

Era una tentación en la que cedería sin duda.

— Yuuri — susurró en su nuca — Despierta.

Entonces se abrió paso por la tela de su pantalón, de su ropa interior. Con firmeza pero con extrema delicadeza empezó a masajear el miembro dormido.

Sintió la boca seca, su propia respiración un poco acelerada; lo abrazó completo por la espalda para no perder el contacto en ningún instante.

De los labios contrarios comenzaron a salir leves jadeos, su cuerpo se llenaba de leves contracción y su cadera se movía suave por sí sola. Era un lío de exhalaciones que calentaban el ambiente.

Yuuri…

— V-Víctor — escuchó… lo escuchó con evidente temblor — Víctor…

Levantó un poco el rostro y vio que seguía dormido…

Lo llamaba entre sueños…

… mierda, Yuuri, si supiera todo lo que despertaba en él.

Ya no lo resistió y su mano tomó el miembro entero para masajearlo de arriba abajo despacio, luego más rápido y con mucha firmeza; se detenía en la punta con su pulgar y luego en la base, donde acariciaba con el dedo medio el espacio entre sus testículos para subir nuevamente a la punta que ya se derramaba un poco…

Se estaba perdiendo más…

— ¡Ah!

Fue cuando escuchó ese gemido. No sólo era de placer sino de… sorpresa… ¿así que despertó~? No se detuvo pero disminuyó un poco la velocidad.

Se incorporó ligeramente para mirar que estaba confundido, y al cruzar miradas vio la vergüenza en todo su esplendor~

Era tan lindo y erótico…

— Buenos días, ¿ya estás completamente despierto? Parecías cansado así que no quise levantarte con el método tradicional — entrecerró los ojos y se acercó a sus labios — ¿Está bien para ti?

Los ojos de Yuuri decían más que cualquier cosa.

Su sonrojo, su temblor, su respiración agitada delataba todo de sí.

— ¿Puedo seguir?

— S-Sí…

— ¿Puedo besarte?

— Sí…

Eso hizo, lo besó profundamente mientras su mano se movía más que antes; iba de arriba hacia abajo mientras la ropa se desprendía de sus cuerpos y ganaba posición sobre él. La combinación de sus besos con los jadeos era tan erótico y excitante…

Ahora esos posters podían envidiarlo~