Aclaración: Los personajes de InuYasha pertenecen a Rumiko Takahashi

"Tu sonrisa es como un rayo de sol"

Conjuro travieso

Esposas mágicas.

InuYasha levantó su ceja espesa, apretó más el mango de colmillo de acero, gruñendo por lo bajo de forma amenazadora.

-¿Así qué crees que puedes jugar conmigo? ¡Keh! Yo te enseñaré-Desenfundó su gigante espada listo para la batalla ocasionando una leve brisa.

-Oh, no, no, nada de eso-Rumi extendió la mano y un suave brillo se proyecto hacia el cuerpo de InuYasha y Kagome.

Los arboles se movieron suavemente haciendo un ruido especial sus ramas, como si estuvieran cantando, el silencio se volvió profundo y el verde intenso del bosque parecía brillar más.

-¿Qué… qué rayos?-Murmuró InuYasha al verse imposibilitado de poder realizar algún movimiento-¿Qué me has hecho bruja?-Espero sintiéndose prisionero de su propio cuerpo y la inquietud aumentando.

-No puedo moverme-Kagome hizo un esfuerzo por tratar de mover su brazo o su pierna pero no pudo, sentía un peso inmenso entumeciendo su cuerpo, miró como InuYasha también parecía tratando de poder agitar su espada pero no podía.

-No me gusta la violencia, no soy un ente malvado solo quiero darles una mano-Exclamo con una sonrisa triunfal comenzando a acercarse a la pareja, sus cabellos largos bailaban de un lado a otro ante cada paso que daba flotando, mientras caminaba llevó ambas manos al centro de su pecho concentrándose una energía con tonos celestes y rosas entre ellas. Kagome no podía sentir esa energía como algo malo, pero tampoco era bueno, se sintió nerviosa sin entender bien cuáles eran las intenciones de aquella misteriosa criatura hermosa.

-No te acerques-Amenazó InuYasha frustrado de no poder tener la libertad de su cuerpo-Maldita…-Estaba claro que ya había perdido la calma, cada metro que Rumi avanzaba más le alteraba los nervios, quien se creía que era esa Youkai para tenerlo así, apenas se soltara de lo que sea que el hubiera hecho a su cuerpo le daría su merecido y la tendría de rodillas pidiendo disculpas, pensó enrabiado.

Ella solo ignoró sus reclamos más concentrada en terminar de sacar la luz de su pecho que habían tomado la forma de algo muy similar a unas esposas de metal, para ese momento ya estaba solo a unos centímetros de ambos.

-Nao sao para, dere para esposimu amore amore libertus mun-Rezó y al terminar sus palabras las esposas de luz que se habían formado se posaron una en la mano de Kagome y la otra en la de InuYasha uniéndolos.

-Que mierda, suéltanos bruja.-Exigió confundido ante la acción de ella.

-Solo hay una forma de que se puedan soltar-Les dijo con una risita traviesa alejándose poco a poco sin perderlos de vista.

-¿Cuál es?-Exigió saber Kagome sin entender muy bien a que iba todo, no les había hecho daño solo los había... unidos.

-Eso solo podrán averiguarlos ustedes mismos-Agregó y con un giro una luz la rodeó y desapareció del lugar, al instante ambos pudieron volver a moverse.

InuYasha agitó su brazo que estaba esposado al de Kagome tratando de romperlo.

-Hey InuYasha ten cuidado, duele-Exclamó Kagome ante su brusquedad-Esta mi muñeca atada a la tuya, tonto-Kagome suspiró tratando de pensar como era que de una mañana en un bosque misterioso buscando hierbas para Kaede se había vuelto en una bruja que los ataba con que ocurrencia.

-Vaya mierda, ocuparé colmillo de acero para soltarnos-Dijo decidido elevando con una mano la espada.

-¿Qué? ESTAS LOCO, me cortarás el brazo-Chilló asustada atrayendo su mano a su pecho junto con la de InuYasha, él se sonrojo levemente.

-Mmm Kagome mi mano…-Ella notó que la mano de él estaba tocando su pecho y de un ademan la separó dejando caer su muñeca junto a la de él a su costado-Kagome…-Aclaró su garganta- No tengo tan mala puntería-Agregó simulando que se sentía ofendido.

-NO.

-Kagome.

-ABAJO.

Mala decisión, Kagome cayó junto con el cuerpo pesado de InuYasha al piso golpeándose contra el duro suelo cayendo el sobre ella, Kagome podía sentir todo el cuerpo de InuYasha y eso la perturbo, respiró agitada sintiéndose avergonzada por su torpeza, los ojos ámbares muy abierto la miraban demasiado cerca, tan cerca que podía sentir su aliento chocando con el de él. Sus labios…

-Aush…-Dijo bajito intentando pensar en otra cosa.

-KEH ahora sabes lo que se siente-Exclamó InuYasha con cierta burla comenzando a levantarse del suelo y ayudándola.

Esa magia de estar tan cerca de él había terminado, o quizás no… aun estaban unidos. Podía volver a decir abajo, Kagome despidió esos pensamientos turbios al sentir sus mejillas arder.

-Alaraco…-Volteó su rostro para que él no viera sus mejillas alborotadas.

-Entonces déjame probar la espada-Pidió esta vez con una voz algo más tranquila, Kagome lo miró fijamente.

-Ah-suspiró, él tenía razón no parecía haber otra solución-Pero ella dijo que solo había una forma…

-¿Y le creerás a alguien que ni conocemos?-Kagome volvió a suspirar ante las palabras de InuYasha.

-De acuerdo… no quiero mirar-Resignada llevó su cara al lado opuesto y apretó sus ojos, su corazón latía rápido esperando que lo hiciera luego y le achuntara sin perder su mano izquierda.

-Aquí voy...

-No, no, no-Kagome le quitó la mano, lo cual fue imposible dado que estaban unidos, lo que solo consiguió que terminara acercando demasiado al cuerpo de él otra vez, Kagome perdió el aliento ante la proximidad, InuYasha la observó directo a los ojos un poco nervioso, mejillas rojas otra vez, se enfadó consigo misma por no poder controlar las sensaciones que él la hacía experimentar-Lo siento…

-Confía en mi, jamás haría algo que te pudiera hacer daño-InuYasha apretó la mano de ella entre la suya para que ella sintiera que cada palabra que decía era sincera.

-Lo sé, InuYasha-Kagome intentó ignorar que ese roce le gustó, no era el momento para pensar en lo nerviosa que le ponía su cercanía, o como le encantaba que le tomara la mano, la de él era grande y masculina y la de ella pequeña, al verlas unida realmente la hacía sentir segura... Realmente estaba pensando demasiado en eso.

Basta Kagome, se reprendió mentalmente.

La joven volvió a cerrar los ojos esperando que realizará el movimiento, esta vez InuYasha no advirtió cuando iba a agitar su espada, solo sintió el viento que provoco Colmillo de acero mover sus cabellos y un gran ruido de metales chocando y luego otro ruido de algo pesado cayendo lejos.

Kagome abrió los ojos dudosa de mirar si aun tenía su mano o no, al menos no sentía sangre corriendo asique suponía que eso era bueno. Finalmente observó y vio que la espada estaba tirada lejos y la cara de incredulidad del Hanyou.

-¿Qué pasó?

-Rechazó a la espada, mierda, esta bruja realmente hizo un conjuro bueno…-Refunfuñó enojándose cada vez más.

-¿Tan malo es estar atado a mi?-Preguntó con un nudo en su garganta, las palabras salieron muy suaves y casi inaudibles pero por supuesto él pudo escucharlas.

-No se trata de eso Kagome, pero… em debemos liberarnos de esto-InuYasha caminó para buscar a Colmillo de Acero arrastrándola con él, sin embargo notó algo en la expresión de su rostro.

-Si…

-¿Por qué pones esa cara?-Consultó preocupado intentando que no se le notara demasiado.

-Por nada…

-Kagome-InuYasha ocupó ese tono de voz cuando comenzaba a molestarse.

-Ya déjalo InuYasha, tenemos una misión, llevar a la aldea las hierbas que nos pidió Kaede y ahora soltarnos de esto.

-Si sé pero…

-Encontremos primero las hierbas y luego vemos que hacer con esto-Dijo señalando sus manos unidas por aquellas esposas mágicas.

-Bien.

Continuará.

Gracias por los comentarios n_n me alegra saber que les este gustando la historia.

¡Cariños a todos!

¡Gracias por leer! ~