Eme aquí con un nuevo capitulo

Disfruten y comenten. Me harán feliz :DD

Capitulo 2

Los minutos seguían corriendo en aquella aula. A estas horas del día solo se encontraban cuatro personas. Una pelirosa. Un pelirrojo. Un pelinegro. Y un maestro muy enojado por el estar desperdiciando su tiempo.

Sakura estaba demasiado nerviosa. Ella no se merecía ese castigo, el que había empezado todo era el chico raro de cabello rojo. Sasuke simplemente la había ayudado.

FLASH BACK

Sakura lentamente se iba separando del chico que la había ayudado momentos antes.

-Lo siento- susurró sin atreverse a mirarlo a los ojos- al estar totalmente fuera de contacto empezó a tomar camino hacia la institución.

Sasuke, sin saber porque, no quería que se fuera. De un impulso premeditado la tomó de la muñeca, impidiendo que se fuera.

-Te acompaño- fue lo único que atino a decir y la empezó a jalar en dirección a la cafetería.

Las miradas de todos los presentes se dirigieron a ellos y a sus manos unidad. Sasori les apuntaba mientras hablaba con un maestro.

-Señorita Sakura, Señor Sasuke, tendrán detención después de clases- declaró el hombre. Sasuke apretaba en puños sus manos, en señal de enojo. Ya había soltado a Sakura. Ella simplemente temblaba. El azabache lo ligo a que nunca había tenido un castigo- junto con el Señor Sasori.

-Pero yo…- empezó Sakura.

-¡Usted no puede hacer esto!- dijo Sasuke que la había interrumpido.

-¿Cómo que yo también?- pregunto el pelirrojo, pensando que ha él no le tocaría nada del castigo.

-Ya dije- y con esto se retiro.

FIN DEL FLASH BACK

Sasuke estaba enojado hasta la ultima partícula de su ser. Se suponía que esa tarde saldría en una ¨cita¨ con Eleonor. Una chica con muy buenas proporciones.

Se voltio a donde se encontraba la joven y le dedico su mirada más gélida.

Sakura se congelo ante lo que vio. ¿Dónde había quedado el chico que la ayudo? Pensó. Suponía que eso no significaba que no se le podía acercar más.

Sasori, simplemente observaba a la chica que le había llamado tanto la atención. Ella seria suya, costara lo que costara. Y con esto le dedico una mirada cargada de lujuria a la pelirosa, la cual se estremeció en su lugar, cosa que le gusta a él.

Al momento justo en que le reloj marco las tres en punto, Sakura se levanto y salió como alma que lleva el diablo.

Ya iba tarde, muy tarde.

Los tres hombres, todavía presentes en el aula, simplemente vieron coo se alejaba.

3:30 pm

En tiempo record llego a su casa, rogando porque su padre no estuviera.

No alcanzo ni a poner las llaves en el pomo cuando la puesta se abrió bruscamente.

-¡¿Se puede saber, donde mierdas has estado?!-el Señor Haruno había visto mejores días, su cabello estaba por ser cubierto completamente por las canas, las bellas esmeraldas que antes llevaba por ojos, se habían perdido con el paso de los años- ¡Contéstame mocosa!- rugió al ver que su hija no mencionaba palabra, con un brusco movimiento la tomó del brazo y la empujo dentro de la casa.

-¡Ay! Estuve en la escuela, me castigaron- dijo la chica antes de que su padre la lastimara mas.

-Sí, claro ¿Crees que voy a tragarme ese cuento?-siseo el hombre- de seguro has de haber estado revolcándote con cualquiera- grito- eres igual a tu madre.

-¡Con mi madre no te metas!- grito Sakura a contestación, lo que la apremio con una sonara cacheta. Su labio había comenzado a sangrar.

-Eres una insolente- dijo él mientras la zarandeaba-deberías de estar agradecida que te haya recogido, si no, ahorita podrías estar pudriéndote en la calle- gruño- yo que te he dado techo y comida, y así me lo agradeces, malagradecida-lo siguiente fue otra bofetada más fuerte, provocando que callera de bruces al suelo, cayó sobre su muñeca. Lo más probable es que estuviera con alguna lesión, dolía horrores, pensó-ahora, ve y prepárame algo de comer, que parece ser lo único que sabes hacer.

Su padre tomo asiento en su sillón favorito y se dispuso a ver la televisión.

Sakura cocino con todo el dolor del mundo hacia la cocina. Al parecer se había torcido el pie. Le prepara a su papá unos ricos filetes de carne de res, con elote y pimientos. Tenía un aspecto de lujo.

Cuando su progenitor termino de comer, e dirigió a su habitación y se encerró en ella.

-¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste sola mamá?- se lamentaba Sakura- ¡¿Por qué?!- grito mientras el cuadro con la foto de su madre volaba por la cómoda y se estrellaba en la pared.

Pero qué más podía hacer, su madre había muerto en un accidente de tráfico, sin ampara alguno. Se acerco a donde yacía el recuadro destrozado, arrodillada frente a el, no pudo evitar que las lagrimas escaparan de sus ojos. Se apoyo en los vidrios rotos, y se dejo sumir en el dolor.

5:00 am

El despertador no dejaba de sonar, odiaba ese sonido con toda su alma, pero lo sabía, tenía que levantarse.

Con el uniforme ya puesto, preparo un rico desayuno para los dos que vivían en esa casa. Una vez que su padre se hubo ido a trabajar, ella tomo camino rumbo a la escuela.

Una vez puso un pie en la institución, miles de miradas se clavaron en su persona, ninguna era amistosa. Al parecer ya todos se habían enterado de lo sucedido el día anterior.

Le costaba caminar, por lo que se movía con un paso lento. Pensó que al dejar reposando toda la noche sus partes lastimadas, le ayudaría a calmar el dolor. Se equivoco. Su muñeca estaba peor y solo lo podía disimular con un vendaje mal puesto.

Sasuke desde las canchas la había visto llegar, y sintió como la sangre le hervía al ver que cojeaba un poco y tenía una mano vendada.

Vio como la directora se le acercaba y la conducía a quien sabe dónde. No entendía la preocupación que sentía, pero la sentía tan natural. Ya no sabía que pasaba con él.

-Sakura, querida ¿pero que te paso?- pregunto gentilmente la mujer mientras veía como le colocaban correctamente los vendajes, tanto en la muñeca, como en el tobillo.

-Nada que te importe, tía- contesto mordazmente la joven de ojos jade. Ella consideraba a la mujer frente a ella, como la culpable de la muerte de su madre. Si nunca le hubiera hablado y dicho quien sabe que cosas, ella no habría salido hecho un manojo de nervios y hubiera evitado el choque.

-Saku, déjame ayudarte- nunca, nunca lo haría, pensaba la muchacha. No importaba cuanto estuviera sufriendo, nunca aceptaría la ayuda de esa maldita mujer.

-Nadie me puede ayudar- declaro Sakura retirándose de la enfermería, no sin antes agradecer a la enfermera. Todavía quedaba algo de la educación que le había sido inculcada.