Hola de new, como se los prometí, he aquí mi segundo capi, y pues, como ando corta de ideas, ya que tengo puro inglés en la cabeza XD, Pues es lo que me ha salido del corazón, haber que les parece, se encontraran una que otra sorpresita con nuestro queridísimo Allen-Kun.
Ah, otra cosita, sip, lo que tanto esperábamos, XD, ya hay lemon, y han de decir, ¿tan pronto?, léanlo por ustedes mismas y denme su opinión, ¿vale?
En fin, les dejo con este siguiente y emocionante capi, y como les habían mencionado antes, no toy muy segura de cuantos mas pueda hacer, ando corta de ideas, y esto es lo mejor que se me pudo ocurrir, XD.
Disfrútenlo y espero poder vernos en el siguiente, (si es que lo hay u_u)
Capitulo 2: Mis sentimientos
Esa noche, el chico yacía perdido entre el tiempo y el espacio de los pasillos de la orden, lo único que lo animaba a caminar era aquella bonita melodía. En esos momentos que ya no importaba nada, sus ojos comenzaban a tornarse vacíos. Un rato después había dejado de oír, aquella lírica y sus pasos lo habían llevado a una abandonada habitación; así tan de pronto unos brazos rodearon su cuello, y con un ligero susurro la magia comenzó a presentarse frente a sus ojos…
--Hola, Allen, ¿Te gustaría saber la verdad sobre quien ahora vela por tus sueños?—con eso se refería a Kanda
El chico no hizo nada, solo quedó paralizado ante la escena que sus ojos comenzaban a divisar:
Cierto pelinegro yacía "comiéndose" a aquél su mejor amigo. Un largo y apasionado beso, y después aquellos gritos llenos de placer que provenían del pelirrojo.
--N-no…no sigas…Ka-Kanda…--instantes después aquellos ojos tan vacíos se llenaron de dolorosas lágrimas, y el niño cayó de rodillas al suelo.
--¿Duele?
--S-si
--¿Dónde?—Mientras la niña que lo acompañaba (dueña de aquellas caricias) comenzaba a abrazarlo, para que este terminara hundiendo la cara en su pecho.
--¡Mi…mi corazón!—no dejaba de llorar, hasta que la chica calmaba aquél dolor con un tierno beso, y cerrándolo con una filosa cuchilla que atravesó su pecho, muy cerca, pero exactamente, en su corazón.
--¡O.O!—el niño solo respondía a aquél dolor escupiendo sangre, después cayendo inconsciente en los brazos de aquél demonio.
Tanto tiempo pasó que al despertar se descubrió vestido de exorcista y sentado en una silla (como el rey que merecía ser. Rey entre humanos y akumas) y con las muñecas atadas a las manos de la silla misma. Sus ojos aún permanecían vacíos. Pero el dolor emocional no se iba.
--¿Qué sucede, shonen, sientes dolor?—el niño ya no respondía, pues ciertamente como se sentía eso era: una marioneta descorazonada.
--Mi marioneta, mi hermosa marioneta n_n, ¿No es linda, Tykki-sama?
--No lo pensaría así, si Road lo sabe no tendrás vida alguna, niña—el Noé solo se cruzaba de brazos, para observar lo que aquella chiquilla quinceañera le hacía al cuerpo de esa "marioneta" viviente. Un ligero roce y corte en su mejilla izquierda y aquella vieja cicatriz había vuelto a sangrar. Un dulce beso, y las mejillas se le teñían de rosa, un tímido rosa. Entonces, dando con el punto exacto, la entrepierna, el chico soltó un gemido e hizo que la niña quedara fascinada.
--¿Te gusta?—el niño instintivamente negaba con la cabeza, mientras la chica seguía tocando aquella frágil parte de su cuerpo, sacándole lágrimas.
A la mañana siguiente, toda la orden se alborotó, al saber que cierto niño peligrisaceo no se encontraba por ninguna parte
--¡O.O, Dios, no está, no está, que haremos!—decía exaltado Jerry san
--¡Cálmate, Jerry san, tiene que salir de algún lado—comentaba el Jr. Tratando de tranquilizar al cocinero.
--¿Sabes algo de él, Kanda?—preguntaba la china algo triste. Y viendo el rostro del mencionado sabía que la respuesta era si, pero no diría nada, pues quería hacer algo solo y restaurar el orden de la bola de gentío que se había armado.
--no te preocupes, aparecerá—le decía de manera tranquila con tal de que no preguntará mas
--[¿Dónde estás?, ¿Por qué los preocupas?]—mas sin embargo él también comenzaba a molestarse
Esa noche, cuando todo se había silenciado comenzó a buscarlo por donde sus pasos le guiaban (extrañamente sentía el presentimiento de saber a donde había parado… ¿no será por que dicen por ahí que las personas que se quieren pueden saber donde se encuentra la otra persona y sentir lo que ellos sienten, o ¿no era así? o.O, XD) y fue así que llegó a aquella habitación, donde parte de su sangre yacía en el suelo.
--¡Moyashi, O.O!—tocaba la sangre, pues solo así sabía que era de él
--¿Quieres verlo?—decía aquella burlona chiquilla de rojizos cabellos, sentada en el aire mientras observaba divertida la tristeza y desesperación del japonés.
--¡Quien demonios sos, como sabes de él!—la chica no dijo nada
--¡contesta, si no quieres morir!—pero su silencio no duró mucho, pues el japonés la tenía aprisionada con su espada.
--no llores, samurai, él está conmigo ahora, pero déjame decirte que no valdrá la pena que lo veas, él ya no te quiere ver a ti—La chica lo llevó con él, a la mansión que Tykki tenía en la ciudad (Alemania, claro)
Lasgo-Feelings
Cuando lo vio corrió hacia él, pero al ver sus hermosos diamantes (entiéndase ojos) estos habían perdido su brillo hace días.
--Como verás, aquí el tiempo corre muy rápido, así que probablemente el ya te ha olvidado.
--¡Allen, oi, despierta, mocoso!—le dio una cachetada, pero al escuchar él su voz comenzó a llorar, y esa mano que lo había golpeado era retirada ahora de manera brusca. Su rostro mostraba rencor para aquél que según sus recuerdos lo había lastimado.
--¿Ves?, te lo dije, él ya no te quiere
--¿Por qué?—sombreaba la mirada fría y tristemente
--Vos…vos me lastimasteis, vos…vos no tenéis perdón—le respondía el niño (con los ojos aún vacíos) en un idioma o lenguaje elevado al suyo—idioma que la chica sabía
--¡Ja, ja, ja!, ¡suena bien, míralo, ya aprendió!—y es que en realidad ese no era Allen, si no una marioneta, ciertamente, pues los recuerdos le estaban carcomiendo el corazón.
--¡Te…odio!—gritaba descontrolado, aún atado de las manos--¡TE ODIO!—Kanda no se lo creía, y sabiendo que ese no era Moyashi se levantó del suelo, con la mirada aún sombría y desenfundó entonces a Mugen.
--¡Tu…Maldita, que le has hecho!—el chico atacaba y la chica burlándose lo esquivaba, hasta que por fin había logrado lastimarla, rozándole en la mejilla derecha y cortándole un mención de su colita.
--¡aaay, mi-mi hermoso rostro, mi cabello, escoria!—te atreves a lastimar a una mujer. Ahora verás el costo de tu osadía—la chica entonces paralizó el cuerpo de japonés, y aprovechando su inmovilidad quiso lastimarle el corazón; se acercó al niño y comenzó a jugar con él; primero le robó un beso, dejando un hilo de saliva en la comisura de sus labios (los del chico), el niño se sonrojó levemente; después, lentamente bajó su mano por el pecho de este, deteniéndose finalmente en aquél vulnerable sitio. El niño suspiró, y después gimió levemente al sentir el contacto de los dedos de la chica, que ahora habían entrado a su pantalón.
--¡Que se siente, no poder salvar a quien mas amas!—se mostraba burlona—no poder ayudarlo, viendo como la vida…se le va—entonces, finalmente, muy aventada se lanzó y enterró sus colmillos en su cuello al ladearlo bruscamente.
--¡O.O!—Kanda no resistió y extrañamente (era extraño verlo actuar así), soltó lágrimas y logró zafarse de aquél hipnotismo, fue que entonces al cercarse al niño ellos desaparecieron, y este cayó en los brazos de aquella su sombra.
Unos segundos después sus ojos regresaron a la normalidad, y medio desvaneciéndose, con los ojos entrecerrados cayó en los brazos del japonés.
--¡K-Kanda, o.o, po-por que…!—le tocaba las mejillas, un poco confundido por la situación en que veía al japonés.
--¡Calla, no te esfuerces!—le retiraba las manos--¡estás muy lastimado!—el niño había vuelto en si, y lo que le había sorprendido era ver a Kanda llorar.
--¡P-por mi!—instantes después su corazón ya no dudó, y comprendió lo mucho que lo necesitaba, así pues entre lágrimas él también, se aferró a su cuerpo y lo abrazó con fuerza.
--¡Pe-perdóname!, ¡perdóname, Kanda! [Por no haberme acordado de esto tan importante. ¡Me maldigo, maldita sea mi suerte!]
Lasgo-Something
A la mañana del día siguiente, por la madrugada, ambos se dirigían a la habitación del japonés, era mucho el frío que hacía en las mañanas que lo que hizo fue cubrirlo con la gabardina que traía puesta.
Al llegar inmediatamente lo colocó en la cama, y la sangre que no dejaba de salir manchaba con insistencia la negra gabardina.
Rápidamente el mayor buscó todo lo que necesitaba para cerrar lo mejor posible esa herida. Buscó alcohol, vendas, y medicinas curativas. El niño se encontraba en estado de inconciencia, por lo que no sentía ni oía nada, no al menos hasta que un pequeño halo de luz tocó su rostro; entonces el chico comenzó a quejarse. Pero mas fue su dolor al sentir como el japonés le curaba.
--¡M-me duelee! T.T
--¡Deja de llorar, si no lo hago no se cerrará!—le ponía alcohol a la herida (obvio, con un algodón, no era tan cruel como para echarle todo el alcohol solo)
--¡N-no, ya no!—comenzaba a llorar, hasta que con un simple beso que el había pedido (pues haló al mayor hacia si y lo besó) y sin dejar que apartara la mano de la herida, se la presionó, quería ser castigado por haberlo olvidado (ouch!!)
--¡B-Baka, imbécil, te lastimarás mas!
--¡N-no me importa, castígame, me lo merezco, yo… ¡yo te hice llorar, Kanda!—el niño ahora yacía abrazado al mayor, sin dejar de llorar!--¡Te…te quiero mucho, te quiero mucho!
--¡Baka, no lo tienes que repetir, ya te escuché!—se burlaba el mayor, secándole después las lágrimas y vendándole la herida. Ahora yacía detrás del niño, y amarrándole bien los vendajes
--¿Me-me perdonas?
--No tengo nada que perdonarte, no es tu culpa, ¡pero me alegro de que tengas corazón, mocoso llorón!
--¡QUE, párale a tus groserías, Kanda!
--¡Grosero, menudo grosero tu, mira que hacer semejante cosa con el alcohol!—Permanecieron peleándose así un buen rato, hasta que se hubieron cansado, al final el niño se quedó dormido entre los brazos de su sombra (entiéndase Kanda), con una hermosa sonrisa dibujada en sus labios, prueba de lo mucho que lo amaba.
A la mañana siguiente, ambos salieron de la habitación para ir al almuerzo, y cierto peliblanco yacía con un suéter de cuello de tortuga que Kanda le había prestado. Lo bueno que hacía frío. XD
--¡Bof, por que así!
--Nadie debe saber de esa herida
--¿Pero que tiene?, es solo una herida—intentaba quitárselo, pues le picaba.
--¿No piensas, verdad?, es tan grave que creerán que yo te la hice ¬¬--pero el japonés no lo dejaba y le quitaba las manos del suéter.
--¡o.o!…ja, ja, ja, por favor… ¡espera un momento, tienes razón!
--¡¬¬, menudo mocoso, no te burles!
--Dios santo, Kanda es un asesino, ja, ja, ja, te acusaran de asalta cunas! XD
--¡che, cierra el pico!, ¡garbanzo!
--¡no te quejes, tengo 15, Bakanda!—y así continuaron con la pelea, hasta que sin darse cuenta llegaron a parar al comedor, todos quedaron perplejos al verlos así.
--¡O.O! (Kanda, mientras sujetaba al niño del cuello del suéter)
--¡O.O! (Allen, a punto de acabar con el mayor al agarrarlo del cuello, no de la camisa, si no el suyo propio)
--¿Desde cuando Allen dejó de ser un niño? o.o—decía cierto pelirrojo
--¡Allen perdió su inocencia T.T!—lloraba la china
--¡O.O, Dios, eso me pasa por tener de novio a un tipo frío y maniático!, ¡Mi vocabulario se perjudicó!
--¡Cierra la boca, niño, si no quieres morir aquí mismo!
Pasó una semana aproximadamente después del accidente nocturno del peliblanco, y ambos sabían fingir en cuanto lo sucedido, pues todo marchaba como siempre. Pero sin embargo, después de esa semana llegó la fiesta por la inauguración de la nueva orden oscura. Ahí los problemas comenzaron a presentarse, y los efectos de aquella herida comenzaban a aparecer cuando el niño parecía mas cansado que de costumbre.
Buscando a sus amigos, por toda la multitud de buscadores, exorcistas, generales, etc. que había reunidos esa noche en la orden, iba caminando, como si no tuviera rumbo fijo, pues a cada instante se comenzaba a debilitar, perdiendo la vista y nublándosele. Cada día se sentía mas cansado, pero ese día se le había pasado la fiebre.
--¡Allen!—hasta que muy levemente escuchó la voz de uno de sus amigos
--¿Te encuentras bien?, por que no vas a descansar, no te preocupes, nuestra celebración aún no empieza—decía el pelirrojo, guiñándole un ojo
Así pues como quien dice, lo corrieron de la explanada y lo mandaron a su habitación, pero en el camino, se le nubló por completo la vista y cierto japonés logró atraparlo a tiempo antes de que cayera al suelo.
--¿Estás bien?—le decía serio, pero no frío
--¡Ah, s-si, lo-lo siento!—el chico se levantó inmediatamente, un poco mareado aún, pero aún así el japonés no lo dejó en paz y lo agarró de los hombros, viendo que no podía caminar lo agarró entre sus brazos y lo cargó hasta su habitación (la de Allen, claro)
--¡N-no, que haces, yo puedo irme solo!
--¡no lo creo, que no ves lo atarantado que estás, mocoso!—el niño entonces se dejó llevar por aquél abrazo y se quedó un rato dormido.
Cuando llegaron a la habitación al entrar lo colocó en la cama, y después se dispuso a salir. Pero el peliblanco mismo le pidió lo acompañara, al jalarle la gabardina del traje por detrás.
--¡N-no te vayas! Quédate conmigo esta noche, no quiero estar solo—y así lo hizo, un rato después se le vio sentado a su lado, y acariciándole los cabellos.
--Kanda, yo…yo…¡la verdad es que tu siempre me has gustado, -!—un ligero sonrojo aparecía en sus mejillas, mientras se decidía a contarle todo desde el principio, para no arrepentirse después de no haber confesado nada—es la primera vez que…que digo esto, pero, ¡no quiero que te vayas ya, no quiero olvidarte otra vez!—y un minuto después el silencio se formó en la habitación, ambos se vieron a los ojos por un momento, y después…
--Ayu-dame a no…olvidarte, Kan-da--acercando sus labios lentamente, comenzaron a besarse. Se movieron lentos, succionándose suave y sensualmente.
Darren Hayes-Insatiable
El hecho de sentir sus labios ahora húmedos por las caricias del japonés, lo hacían sentirse indescriptiblemente bien. Era la primera vez en tanto tiempo que sentía algo así. Entonces, se separaron unos pocos milímetros, para poder unirse nuevamente, en un beso más rápido y apasionado. El chico entonces sintió que era el momento indicado para sentir un poco más, y abriendo la boca fue como le dio paso a la experta lengua de Kanda, la cual comenzaba a jugar con la suya. Movimientos lentos y después rápidos, haciendo que un leve sonrojo tiñera sus mejillas.
Un beso no les fue suficiente, por lo que el albino jaló de la playera al japonés, haciendo que se subiera en la cama por completo, quedando encima suyo, fue así como aprovechando el momento, este (Kanda) le fue desabrochando cada uno de los botones de la blanca camisa, así entonces comenzó a acariciar su bien torneado pecho, sacándole de vez en cuando uno que otro suspiro al momento de lamer sus tetillas.
--¡ah…ah...!—el calor que lo invadía cada vez aumentaba, pero no dejaba de sentir ese inmenso placer recorrerle por completo.
Llegando a la siguiente etapa le desabrochó el pantalón, metiéndole una mano y acariciando con insistencia su ahora erecto miembro, primero la punta, dando pequeños círculos con la punta del dedo, hasta agarrarlo por completo y acariciarlo con la mano entera, dándole leves masajes.
El chico sentía derretirse, mientras que al sentir nuevamente los labios del mayor no dejaba de gemir. Al separarlos nuevamente, un ligero hilo de saliva escurría ahora por la comisura de sus labios, haciendo que se viera más tentador de lo que ya estaba. (un sonrojo, los ojos le brillaban, y todavía con los labios húmedos, quien no se enamoraría de ese angelito, XD)
De pronto, una maliciosa sonrisa se dibujó en los labios de aquél japonés, mientras pasaba la lengua por los labios, saboreando tanto la escena que tenía frente a si como lo que le pensaba hacer al indefenso chico que tenía debajo de él.
--¡K-Kanda!—comenzaba a asustarse por lo que sabía iba a pasar, pero el japonés simplemente lo calló con un beso nuevamente; habiéndolo estimulado lo suficiente le quitó por completo los pantalones, y bajó hacia esa parte para empezar a succionar y lamer despacio su miembro con la boca.
--¡N-no, ah…ah, K-Kandaa…!
Más rápido, más lágrimas salían de los lindos ojos de aquél tierno niño. Pero lo peor para él estaba empezando, ya que después de ver que el japonés se quitaba los pantalones cubrió desesperadamente sus ojos, para evitar ver lo que a continuación seguía.
El japonés le sujetó y abrió las piernas al chico, metiendo lentamente su miembro dentro de aquella húmeda cavidad. (La razón era por que mientras el japonés jugaba con su miembro dentro de su boca había hecho que se viniera)
--¡Ah, Kanda, no…espe-ra!
--¡por que esperar!—seguía sonriendo--¡si te tengo justo donde quería, moyashi!
--¡O.O! [¡Dios, no quiero, no quiero!]—el niño negaba con la cabeza y se aferraba a las sábanas de la cama, para después gritar al sentir como entraba por completo aquél grande y húmedo intruso, sintiendo como al moverse de lento a rápido lo desgarraba por dentro.
--¡No, me-me duele, du-duelee!—el japonés no hacía caso de las palabras del niño, únicamente se movía cada vez mas rápido.
Al final, cuando parecía concluir el clímax, aquél calor que sentía en su cuerpo comenzaba a quemarle también en la herida, sintiéndose desvanecer, algo le daba indicios de que sería peligroso si continuaba haciéndole eso.
Segundos después comenzaba a agitarse mas, y cuando el japonés había dejado su entrada para pasar a segundo plano y continuar besándolo, el chico se levantó y lo abrazó, fue que entonces el comenzó con las caricias esta vez.
Después que se acercó, se sentó encima de él, metiendo el miembro del japonés a su entrada nuevamente, y gimiendo poco a poco mientras se movía rítmicamente. Unos segundos pasaron para que se desesperara y comenzara a sentir una dolorosa sensación en su encía, sin saber por que, solo se pasaba la lengua para sobarse la parte afectada, fue que entonces, instintivamente se hizo del cuello del mayor y comenzó a lamerlo, como una hambriento animal saboreando su alimento, después arremetió contra él y le enterró aquellos repentinos incisivos que salían filosos de su boca. El japonés sintió eso y se exaltó, sobre todo cuando sentía como el chico chupaba con insistencia esa zona de su cuello.
--¡Oi, que haces!—comenzaba a asustarse, pero el chico no dejaba de succionar--¡con un demonio, para!—eso hizo sin duda que reaccionara, y se alejara demasiado asustado, para después cubrirse la boca muy agitado.
--¡Que demonios te pasa!—se acercó lentamente a su lado, para darle confianza de no lastimarlo, y aprovechando la oportunidad le retiró las manos, fue así que al abrirle la boca pudo distinguir dos filosos y largos colmillos, sin duda un poco más largos que los otros dientes.
--¡Tu…O.O!
--¡Que-que me está pasando, me duele mucho!—lloraba por el dolor que el crecimiento de los colmillos le causaba, así pues Kanda lo abrazó, para tratar de calmarlo.
--te estás transformando
--¡O.O!—y si, si sabía en que, por eso se asustaba, por que comenzaba a tenerse miedo a si mismo--¡no cierto!
--¡no lo niegues, lo estás sintiendo, mocoso!, mañana hablaremos con Komui, no hay de otra, por lo pronto tu no saldrás de la habitación, te mantendré vigilado, y yo seré el único que te ayude—obviamente ofreciéndole su sangre--¡Demonios!—unos segundos pasaron para que el dolor se pasara, y sus ojos se tornaron negros por completo, transformándolo en un sobrenatural ser.
Pasó un tiempo, y el chico se había calmado, permanecía profundamente dormido, y aprovechando el momento, el japonés salió, cerrando la habitación con llave, no pudiendo conciliar el sueño se dirigió a la oficina del supervisor, con tal de encontrarlo al menos un poco cuerdo (tanto licor que habrá bebido por la fiesta que ellos se habían perdido) y comentarle lo sucedido.
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Eran aproximadamente las 3 de la madrugada, y por suerte lo había encontrado despierto, sorprendiéndole que pudiera durar tanto tiempo sin dormir
--¡Ah, hola, Kanda, perdón, me atrapaste, es que he estado buscando unos documentos importantes!
--¿Toda la noche? ¬¬
--mm, sip n_n—sonreía de oreja a oreja
--pues deje eso para otro rato, quiero hablarle acerca de algo muy importante, algo con respecto a Allen—se sentaba en el sillón, cruzándose de brazos listo para comenzar a soltarlo todo.
--¿Allen?, ¿Qué sucede con él?
--tenemos un grave problema, se que usted tiene la cura para esto—lo decía tan serio que Komui comenzaba a asustarse por el tono de voz del chico.
--Allen se ha convertido en un maldito…
--o.o… ¡ajá, ja, ja, ja!, ¿Cómo que un maldito?
--¬¬ déjeme terminar, un ser maldito un vampiro
--o.o
--deje de poner esa cara ¬¬ y tómelo enserio, esto es grave
--¿Cómo se que no es una broma? O.o, o.O
--por esto—se fue quitando el curita que tenía en el cuello, y le mostró los dos orificios que tenía. Komui se dejó de bromas y comenzó a hablar mas seriamente, mostrándole a Kanda aquél libro que hace tiempo había sacado, para descubrir un poco sobre los vampiros cuando los mandó a misión al castillo de Krory.
Tal vez este libro nos sirva…verás, Kanda, es un poco complicado tratar con seres de esta naturaleza, sobre todo si se trata de un humano que ha sido mordido por un vampiro de sangre pura, pues terminan convirtiéndose en vampiros sin excepción, claro, a no ser que ese vampiro fuera también hace tiempo un humano y no vampiro de nacimiento entonces el ser humano no sufre transformación alguna. En este caso descubrimos que no era así, Allen se encuentra en peligro, y si no hacemos algo cuanto antes terminará convirtiéndose en una bestia despiadada, en pocas palabras un vampiro de nivel E.
--[¡vampiros clasificados por niveles, che, no me importa, solo quiero recuperar la vida del moyashi!] ¿y a que nos lleva todo esto?
--si descubrimos los orígenes de esta raza sabremos posibles curas o remedios contra ellos. Una estaca en estos días no es suficiente, y menos plata, habrá que recurrir a una poción, una poderosa poción que hará que el individuo desafortunadamente olvide su identidad o recuerdos mas recientes
--¡o.o!—con esto había recordado lo que Allen le había dicho esa noche
--"Ayúdame a ya no olvidarte"
--¿No hay otra manera de hacerlo?
--se a lo que te refieres, ya hace tiempo que lleva recuperando sus recuerdos, pero por lo pronto no nos queda de otra, es la única manera.
Así pues, al día siguiente, por la noche, terminaron de discutir la situación, y Allen los acompañó, para experimentar un poco en los laboratorios que les habían prestado en la orden.
Allen permaneció acostado en aquella camilla, con la gran luz pegándole en la cara.
--¿Qué va a pasar?—temiendo, claro, por su vida, pues sabía lo que Komui era capaz de hacer.
--no te preocupes, Allen, esta vez no te someteré, XD. Solo haremos unas pequeñas pruebas para ver como reacciona tu sangre con algunas sustancias.
--¡en pocas palabras…!
--Vamos a inyectarte algunos medicamentos de prueba
--¡o.o!—una ¿inyección?, no, todo menos eso, el chico comenzaba a ponerse nervioso, pues odiaba las inyecciones desde que tenía memoria.
--Sujétalo fuerte, Kanda, esto te va a doler, pero solo será un momento, Allen—así pues al colocarle una sustancia verdosa fue como el engendro de su interior reaccionó ante el medicamento y lo transformó, sus colmillos crecieron, y comenzó a gemir como una bestia, lastimándole un brazo a Kanda y rasgándole la manga con sus uñas. Razón por la cual tuvo que subirse a la cama encima de él y sostenerlo con ambas manos, después de colocarle la siguiente sustancia su reacción fue menor, pero la adecuada, pues el chico se sonrojó, debido a que la sustancia era muy fuerte y terminó afectándolo (muy parecido a que si te embriagaras), instantes después de tan fuerte que era la dosis terminó quedándose dormido.
--Bien, parece que la hemos encontrado, hará falta agregar un poco de esta otra sustancia, nos ayudará a matar lentamente el animal que duerme en su interior—mezcló aquella amarilla sustancia (la correcta) con la de color verde, y así la colocó en un pequeño tubo de ensaye.
--Toma, tendrás que colocársela en el agua que tome, con solo una gota hará efecto, pero por lo pronto, evita que te vuelva a lastimar, no dejes que te vuelva a morder, por que si lo hace entonces no podremos detener su transformación ya.
--y como detener su sed
--el antídoto lo mantendrá calmado, solo esperemos a que funcione, de lo contrario no se que mas podría suceder, tu solo piensa que así es, y tal vez consigamos salvarle la vida. Ahora, te pediré una nueva misión, que es parte de esto, tendrás que buscar a la o él responsable de su maldición, hasta entonces acaba con él de esta forma.
Le pidió lo siguiera, ya que dentro de la orden había una especie de cámara que secretamente él ocultaba (Komui), cosa que se le hacía extraño a Kanda.
--esto es algo no mío, si no de esta orden, por años habían sido atacados por vampiros, que no te sorprenda el hecho de que cierto edificio se encuentre en un lugar demasiado alejado de la civilización—error de la autora (ósea yo) la cámara pertenecía a la orden.
Al entrar a dicha habitación encontró en lo mas profundo de esta una caja fuerte, donde al abrirla con una combinación que esta tenía labrada pero en un idioma extraño, fue como encontraron dentro una espada totalmente diferente a las otras, incluso a Mugen, esta era una Claymore. Una espada muy poderosa que se había hecho de un antídoto capaz de acabar con miles de vampiros con una sola rasgadura.
Después de entregársela se llevó al chico consigo cargándolo en sus brazos, hacia su habitación (la del japonés), ahí lo recostó en la cama, y viéndolo seriamente suavizó el semblante un poco para entristecerse, mientras le acariciaba los cabellos.
--[Perdóname ahora tu por hacerte olvidarlo todo otra vez] —entonces recordó las últimas palabras de Komui: "Olvidará todo, pero tal vez no la voz ni la verdadera forma de ser de su amo"—en pocas palabras, No olvidaría a Kanda, mientras siguiera a su lado.
A la mañana del día siguiente el chico se descubrió entre las sábanas de la cama del japonés, y al abrir mejor los ojos supo que se encontraba solo.
--"No salgas por ningún motivo de la habitación"
--¿Qué no salga, entonces que demonios quiere que haga?—siendo que comenzaba a aburrirse no pudo desobedecer las ordenes de su amo, así que permaneció dentro de la habitación jugando un poco con el Golem, y tratando de imitar el carácter del japonés.
--¡Che, Moyashi, cierra el pico!—tanto que el Golem quedaba sorprendido--¡ja, ja, ja, que bien me quedó, pero con un demonio, que no soy Moyashi!—se revolvía los cabellos un poco fastidiado, para tumbarse de nuevo en la cama. Pero desafortunadamente el silencio no duró mucho y Kanda apenas y había salido a su misión; la razón era simple, el hambre se estaba apoderando del chico, solo por el hecho de entrar al baño y descubrir un fuerte olor a sangre. ¿Por qué?, en la noche, Kanda yacía curándose la herida, por lo que el bote de basura yacía lleno de borlas de algodón llenas de sangre y alcohol.
El chico a mas no poder se tiró de rodillas al suelo y se apretó el estomago, el dolor y la sed eran inmensos, por lo que para tratar de llegar al buró, donde encontraría la sustancia que lo ayudaría, tuvo que irse arrastrando, desafortunadamente, no consiguiéndolo a mitad del camino se desmayó.
Un rato después Kanda llegó, y al encontrarlo en ese estado corrió alarmado a levantarlo y subirlo a la cama, ahí intentó despertarlo dándole de palmaditas en las mejillas
--¡oi, mocoso, Allen, abre los ojos, garbanzo, despierta!
--¿Que-que pasó?—el niño abría los ojos, y muy débilmente le respondía a su amo.
--¿Por qué demonios estabas en el suelo?—lo miraba fríamente, el niño se veía mareado (como cuando uno bebe de más)
--Y-Yo s-solo iba, pa-ra allá—señalaba con la mano la habitación del baño. Kanda entonces recordó que la noche anterior había utilizado alcohol y había sangrado demasiado.
--¡Che!
Unos segundos después volteó al buró y buscó la botellita con el medicamento, pero no la encontró, volteó al suelo y la encontró quebrada en pedacitos, la sustancia no estaba impregnada en el suelo, solo unas cuantas gotas, al igual que la sobrecama
--¡que demonios hiciste con la botellita de sustancia!
--M-me la to-tomé
--¿Toda?, ¡mocoso, que habría pasado si se tratara de una sustancia tóxica!
--L-lo sien-to, amo—el niño hundía la cabeza en el estomago del chico, pues comenzaba a surtir efecto el medicamento y le estaba afectando, haciendo que también se aferrara a la gabardina del chico.
Obviamente esto no se quedó así, y lo llevó cargando entre sus brazos al laboratorio con Komui, donde este preparó un poquito mas de la sustancia.
--no te preocupes, Kanda, no le hizo daño, y al parecer está acabando muy bien con las células malignas, sirvió de algo que se lo tomara todo n_n. Pero esta vez no dejes que lo haga, cuida muy bien el lugar donde la colocas—le dio la botellita y este la escondió dentro de uno de los bolsillos de la gabardina, después volvió a llevarse al chico en sus brazos, pero viendo las energías que tenía lo bajó y lo dejó caminar un poco. En el camino se estaba cuestionando el por que de llamarle su amo, si no eran mas que novios
--Siento que tú eres eso para mí, pues…siempre has cuidado de mí—el niño jugaba con sus dedos, mientras agachaba la mirada sonrojado, en cambio el japonés lo agarraba de la barbilla y le plantaba un tierno beso en los labios.
--No me vuelvas a llamar amo—le miraba con una sonrisa en sus labios, cosa que hacía que el niño siguiera sonrojado.
--¿De-desde cuando sonríes tanto?
--¡Che, deja de burlarte, mocoso!
--¡o.o, bueno, ya, no te enojes, es que…te me haces mas guapo así! n_n—el japonés solo atinó a sonrojarse, y un poco molesto agarró al chico de la mano y continuaron caminando hacia su habitación.
Diario hablaba con Komui respecto a lo que le ocurría al niño, y le entregaba reportes de su comportamiento y su mejoría en la enfermedad.
Pero sin duda era mucho el miedo que comenzaba a tener, pues presentía que algún día Allen dejaría de ser el mismo.
--Si, ciertamente, pues ese antídoto solo sirve como refuerzo temporal, tanto para calmar su sed como sus instintos asesinos, algún día, si no logramos destruir al causante de su maldición el chico despertará por completo, al menos esa es la única manera, o de lo contrario podríamos hacer que se controlara del todo en cuanto a monstruo se refiere, pero ya no sería mas un humano, y jamás moriría, por que viviría eternamente. La segunda manera sería que su creador le ofreciera un poco de su sangre, para transformarlo totalmente—claro que no podrían hacer eso, pues el chico día tras día vería morir a los de su alrededor, y le lastimaría el saber que él nunca moriría.
--claro, como lo he dicho antes, la segunda opción sería una condena para él
--¡Entonces déme el permiso para llevar acabo esta misión!—golpeaba con la palma de la mano el escritorio, muy insistente.
--no puedo, hasta nuevo aviso lo haré, ahorita se nos tienen prohibidas las misiones, debido a problemas relacionadas con el vaticano, por lo pronto tendré que investigar mas acerca de la existencia de estos seres en esta ciudad—mientras que el supervisor se veía algo perturbado en cuanto a la idea de tener dentro de la orden a un vampiro oculto—Por lo pronto, tendremos que mantenerlo dormido con esa sustancia, hasta que entonces el demonio despierte por completo, tendremos que aislar al chico en una habitación apartada de todos los demás, quizás, de ser realmente necesario, te prestarás para salvarle de vez en cuando, ofreciéndole tu sangre.
Y evidentemente, no le dio permiso si no hasta una semana aproximadamente, cuando supo de los labios de Kanda que lo que le había dicho acerca del demonio se estaba haciendo realidad, y que la medicina había dejado de surtir efecto. ¿Cómo pasó esto?, un día le vio desangrarse en la ducha, pues el demonio en su interior estaba luchando contra él, y había cortado de nuevo aquella herida, Kanda logró sacarlo a tiempo, solo para ver lo lastimado que estaba.
Así pues le encomendó la misión, y a escondidas de Komui se llevó al chico consigo. Ambos salieron un día por la madrugada, listos para viajar hacia la siguiente ciudad más cercana de la orden: España…
CONTINUARÁ…
